Autor: Apostua, Luis. 
   El trueno político     
 
 Ya.    10/12/1972.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 24. 

YA - Pág. 14

INFORMACIÓN NACIONAL

10 - XII -

SEMANA ESPAÑOLA

EL TRUENO POLÍTICO

* DISCURSO DE DON LUIS CARRERO BLANCO EN NOMBRE DEL GOBIERNO

* HECHOS POR LOS QUE FRANCO INSCRIBE SU NOMBRE EN LA HISTORIA

* IGLESIA Y ESTADO

* ENÉRGICA CONDENACIÓN DEL LIBERALISMO Y DE SUS FORMAS DERIVADAS

* SIETE MINISTROS Y SEIS CONSEJEROS NACIONALES EN EL CONSEJO NACIONAL

* NO HAY "IMPRECISIONES" DE LENGUAJE EN LA LEY ORGÁNICA DEL MOVÍMIENTO NACIONAL

* UN PRESUPUESTO PARA LA EXPANSIÓN Y SUELO PARA VIVIENDAS

Ganar una guerra iniciada en condiciones desfavorables, evitar compromisos irreversibles con los

beligerantes en la conflagración mundial, romper el cerco diplomático impuesto por los vencedores,

promover un desarrollo basado en la paz in terna y en las buenas relaciones externas, hasta hacer de

España una nación próspera. Estos son los hechos que inscriben el nombre de Francisco Franco en los

primeros renglones de la historia del país, según se desprende del discurso-homenaje pronunciado ante Su

Excelencia el Jefe del Estado por don Luis Carrero Blanco en nombre de los ministros asistentes al último

Consejo de ministros.

En una semana de interesantes actividades del Estado, la Sociedad y la Iglesia, tal discurso ha tenido una

sustantividad propia por la durísima firmeza de las afirmaciones y por el terminante trueno condenatorio

de las negativas.

Ahora que los obispos elaboran la última redacción de una declaración sobre las relaciones Iglesia-

Sociedad-Estado, el vicepresidente del Gobierno ha hecho una amplia exposición de su interpretación

providencialista de la historia y ha recordado a los obispos cuánto debe - aun en el aspecto monetario - la

Iglesia española al Estado surgido de la Cruzada. Además de evaluar en 300.000 millones de pesetas la

ayuda para templos, obras y personas religiosas, se desprende de su explicación que, en su opinión, la

única alineación válida de la Iglesia es la que interpreta en los párrafos citados de Pío XI y de la carta

colectiva del Episcopado español en 1937.

Expresó también el señor Carrero una terminante condenación del liberalismo, que, dijo, sufre la tara

congénita de su ateísmo. Entre los efectos del liberalismo está la atomización de la sociedad y la

constitución de banderías en forma de partidos políticos; esas banderías, añadió, son algo intrínsecamente

malo, y debe ser evitado y corregido.

Gobierno y Consejo

El Consejo de ministros de la semana nos trajo también noticia política importante con la constitución de

la comisión mixta de ministros y consejeros nacionales en la cual se pueden concentrar y resumir poderes

políticos y facultad de asesoramiento. Es el organismo que, en expresión del señor Romero, l1evará a

cabo "la recta complicidad" de la Cámara política con el Gobierno de la nación.

Poco a poco, pero con total decisión, el Gobierno lleva a cabo una verdadera remodelación práctica de las

instituciones. El ciudadano español, al enjuiciar la propia constitución que le gobierna, venía tomando

como punto de partida el espíritu evolutivo y el lenguaje más abierto de las leyes orgánicas - del Estado y

del Movimiento -, en las cuales se disponía un equilibrio que merece la pena describir. Claro está que las

leyes constitucionales admiten interpretaciones. La cuestión está en el espíritu con que se haga y en la

línea que para ello se siga.

Ni la ley Orgánica del Estado ni ninguna otra disminuyen un ápice los poderes políticos y administrativos

del Gobierno; pero permitían a la sociedad, es decir, a todos los españoles en la comunión del

Movimiento nacional, un acceso programado y organizado a las esferas donde puede expresarse una

opinión política.

Esa doble corriente, el poder del Gobierno y la capacidad de sugerencia o de influjo de los cuerpos

pensantes, permitía esperar una suma de voluntades y un horizonte más ancho para convivencia. Pero,

describiendo esas posibilidades con el frívolo apelativo de "ciertas imprecisiones" de la ley Orgánica del

Movimiento y de su Consejo Nacional, se descalifica todo un proceso constitucionalizador; las

instituciones existen porque las crea una ley, pero viven solamente si generan día a día su propia

autenticidad.

El texto de dicha ley, sin ser un modelo de claridad, es suficientemente explícito para que el ciudadano

español no doctor en Derecho hubiera podido leer una tendencia pluralista. Por ejemplo, su artículo 1

dice: "El Movimiento..., para el mejor servicio de la Patria, promueve la vida política en régimen de

ordenada concurrencia de criterios." En su artículo 2 dice: "... el Movimiento asegura la participación

responsable de los españoles en la vida pública, procurando que la pluralidad de opiniones se encauce y

desarrolle al servicio de la unidad nacional y del bien común." El artículo 7, apartado e): "Encauzar,

dentro de los principios del Movimiento, el contraste de pareceres sobre la acción política." Artículo 11:

"Las normas reglamentarias que ordenen su funcionamiento (del Consejo Nacional) garantizarán el

legítimo contraste de pareceres, la posibilidad de análisis crítico de soluciones concretas del Gobierno y la

formulación de medidas y programas. La pluralidad de opiniones sobre la acción poli

tica tendrá el debido acceso a la representación colegiada del Movimiento."

Toda esta erudición está al alcance de cualquier español que lea el "Boletín Oficial".

Pero ahora, en los amplísimos fines del Consejo Nacional se Interpone una comisión mixta formada por

siete ministros y cinco consejeros nacionales.

Dos leyes

Están en la plaza pública dos importantes leyes: la de presupuestos generales del Estado para 1973, en la

comisión competente de las Cortes; la del Suelo, en la presentación pública que ha hecho el ministro.

En las Cortes, el presupuesto ha sido realmente aprobado sin controversia sería de carácter general. Se

han aceptado las cifras que representan un 13 por 100 de aumento de gastos, cifra paralela al previsible

aumento del producto nacional bruto, y se han aceptado también las ideas políticas directrices del

ministro Monreal Luque, resumibles en sus objetivos de sostener el desarrollo y de dar prioridad a las

inversiones sociales.

Quizás el más largo debate se deba a una cuestión de personal: los funcionarios del Estado que

simultanean su servicio con la docencia en la Universidad.

En cuanto a la ley del Suelo ha recibido una buena acogida de la opinión pública y sólo queda esperar su

paso por las Cortes y su puesta en vigor para contribuir a resolver un grave problema social, como todos

esperamos.

Luis APOSTUA

 

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