Declaración del vicepresidente     
 
 Informaciones.    09/12/1972.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

DECLARACIÓN DEL VICEPRESIDENTE

EL almirante don Luis Carrero Blanco, en el último Consejo ministerial, y tras felicitar al Jefe del Estado

en nombre del Gobierno por su ochenta cumpleaños, leyó una declaración interpretativa sobre los últimos

años de la historia española. Entre otras cosas, dijo:

«Nuestra guerra no fue, pues, una guerra civil; fue una guerra de Liberación y una Cruzada. Fue una

guerra de Liberación porque lo que estaba en juego era nuestra independencia como nación; ¿es que

alguien puede dudar que si no nos lanzamos a la guerra o si la hubiéramos perdido España no sería desde

entonces un país comunista? ¿Y acaso los países comunistas tienen independencia política? En cuanto al

calificativo de Cruzada, son cruzadas las luchas en defensa de la fe. ¿Acaso no es el comunismo un

enemigo declarado de Dios?»

Tras recordar la carta colectiva del Episcopado español en 1937 y la encíclica «Divini Redemptoris», del

Papa Pío XI, afirmó: «... de cómo la España regida por Vuestra Excelencia quiso servir a Dios sirviendo a

su Iglesia, puede dar medida, aunque sólo sea en el orden material, el hecho de que desde 1939 el Estado

ha gastado unos 300.000 millones de pesetas en construcción de templos, seminarios, centros de caridad y

de enseñanza, sostenimiento del culto, etc. Ningún gobernante en ninguna época de nuestra historia ha

hecho más por la Iglesia católica que Vuestra Excelencia, y ello, y esto es muy importante, sin otra mira

que el mejor servicio de Dios y de la Patria (...) Es lamentable que con el transcurso de los años algunos,

entre los que se cuentan quienes por su condición y carácter menos debieran hacerlo, hayan olvidado esto

o no quieran recordarlo...»

«El Movimiento nacional (...) tiene como conceptos claves: la unidad, la justicia social y la supeditación

al bien común de todos los intereses personales y colectivos. Estos tres conceptos son básicos e

irrenunciables. Por ello, todo lo que propenda a la creación de banderías en el seno de la sociedad

atentando a su unidad; todo interés que trate de frenar la marcha hacia la plena justicia social y todo lo

que trate de supeditar el bien común a los individualismos, es intrínsecamente malo y debe ser evitado y

corregido. La intransigencia es un defecto humano cuando se trata de cosas accesorias, pero es un deber

indeclinable cuando lo que esta en juego son cuestiones fundamentales...»

«En el complicado mundo en que vivimos, habremos de hacer frente de una manera, permanente a la

ofensiva del exterior, porque el marxismo y la masonería son enemigos tenaces, pero tenemos la firme

convicción de que todas las dificultades serán superadas, porque tenemos fe en vuestra persona y en la

solidez de vuestra obra.»

 

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