Protesta feminista     
 
 Diario 16.    14/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

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Protesta feminista

Un grupo de militantes feministas del PSOE se dirige al periódico en protesta de algunas afirmaciones

contenidas en un editorial publicado el 9 de diciembre titulado "Felipidades":

"Como militantes del PSOE hemos leído con indignación en el editorial una interpretación absolutamente

errónea de los puntos debatidos en una de las ponencias, la de la problemática de la mujer en la sociedad

actual, que se han discutido en nuestro reciente Congreso. Nadie sostuvo ni defendió —como

reivindicación concreta e inmediata— la abolición de la familia. El texto que la moderación de la mayoría

rechazó fue el siguiente: "Proponemos como fórmula superadora del contrato matrimonial la unión

mantenida por el amor y el respeto mutuo entre la pareja, con iguales derechos, obligaciones y

responsabilidades". Esta frase no pide en absoluto la desaparición de la familia, para lo cual sería

necesario la socialización total del cuidado y de la educación de los hijos, sino simplemente que el

hombre y la mujer, al decidir vivir juntos no tengan que protegerse uno de otro a través de un contrato

jurídico.

Nadie defendió en ningún momento la desaparición del delito de violación, concepto del que sólo se

habló para diferenciarlo del de estupro. Este, englobado dentro de los que suponen una debilidad mental

natural de la mujer, se puede suponer que fue rechazado por el Congreso como delito, según el texto

siguiente: "Desaparición de los delitos de adulterio y amancebamiento así como de todas las figuras

penales que, pretendiendo proteger a la mujer suponen en ella una imbecilidad congénita." Efectivamente,

el delito de estupro como el de rapto implican que la mujer, por su inferioridad innata, necesita una

protección especial aun en el caso de realizar ciertos actos voluntariamente.

Ninguna tendencia, socialista puede admitir la inferioridad de la mujer respecto al hombre y así lo ha

demostrado el PSOE con el texto definitivo que sobre la situación de la mujer en la sociedad actual ha

aprobado en su Congreso y en el preámbulo del cual se analiza hasta qué punto el capitalismo se apoya en

la actual estructura familiar. Dice así: "Las causas que originan la actual división del trabajo entre

hombres y mujeres no se derivan de la propia naturaleza del trabajo doméstico, sino que son consecuencia

de la infraestructura económica y de la propia organización del trabajo dentro del sistema capitalista, que

necesita mantener una estructura familiar por razones políticas e ideológicas." Si la moderación nos ha

hecho no aprobar la idea de proponer una fórmula superadora del contrato matrimonial como una

reivindicación inmediata, ello no ha impedido que consideráramos a la familia en su actual versión como

uno de los fundamentos de esa sociedad capitalista que queremos transformar en socialista."

Diario16

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Felipidades

El Congreso del PSOE ha concluido con un rotundo éxito para la línea política representada por Felipe

González, lo que podría permitir que una gran corriente de la opinión nacional —millones de votos y de

ciudadanos— se sintiera representada por un partido que busque la implantación del socialismo, pero

insistiendo machaconamente en la defensa de la libertad. La madurez ha prevalecido sobre los

maximalismos que amenazaban con reducir al PSOE a un partido "puro y duro" de escasa importancia

nacional.

La composición de la Ejecutiva elegida por el Congreso significa un espaldarazo a la síntesis del partido

que encarna Felipe González, y un claro fortalecimiento del ala moderada, encabezada por Enrique

Múgica, Miguel Boyer y otros. Largas horas de debate fueron necesarias para lograr la aprobación de esta

Ejecutiva. Concretamente la Federación Madrileña, calificada como una de las más izquierdistas, hizo

todo lo posible por dinamitar la línea felipista oponiéndose a Alfonso Guerra, tratando de expulsar a Luis

Yáñez, intentando vetar a Miguel Boyer y, cuando lo vieron todo perdido, sus delegados se abstuvieron

en la votación.

Democracia es democracia, les recordó el primer secretario del Partido, indicándoles que la ley de la

mayoría tenía que ser obedecida a rajatabla hasta que próximos congresos permitieran el lanzamiento de

nuevas candidaturas. Pero la derrota de Madrid, según ciertos observadores, fue tan apabullante que no es

de descartar que se produzcan intentos de escisiones o salidas de militantes del partido. Son cosas de la

vida.

Lo que sí es cierto es que la corriente que encabeza Felipe González demostró que la madurez puede ser

mayoritaria en el seno del PSOE. En larguísimas discusiones fueron rechazados radicalismos peregrinos,

que podían haberse convertido en una verdadera enfermedad infantil del socialismo. Fueron rechazadas

propuestas tales como la abolición de la familia, la desaparición de los delitos de violación y estupro, la

excesiva insistencia en un republicanismo de combate, la inquietante bandera de la dictadura del

proletariado, etc. Ganó el realismo, a pesar de que quedan resabios infantiles todavía. Las resoluciones

finales demuestran que todavía el PSOE se mira demasiado su propio ombligo, piensa y habla a veces

más para su base que para el país, y olvida quizá que las elecciones son inminentes y que aquí hay que

hablarle más al ciudadano y menos al militante.

Tras el congreso, fortalecida radicalmente la línea política de Felipe González, el PSOE ha vencido su

primer sarampión de juventud y parece estar en condiciones de lanzarse a la batalla política en el gran

escenario nacional. Sus dirigentes pueden ya pactar, hablar al país y de canalizar a una parte importante

de la opinión que exige implantar la justicia en esta tierra sin sacrificar ni un ápice la libertad. Y esto es

bueno para el país.

 

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