Autor: Cabezas, Octavio. 
   Enrique Múgica  :   
 El optimismo socialista. 
 El País.    05/12/1976.  Página: 4-5. Páginas: 2. Párrafos: 38. 

4 / EL PAÍS SEMANAL, domingo 5 de diciembre de 1976

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) celebra hoy en Madrid su XXVII Congreso, el primero que

tiene lugar en España después de la guerra civil. A punto de cumplir los cien años de existencia, el partido

de Pablo Iglesias está capitaneado por un grupo de jóvenes dirigentes, a cuyo frente se encuentra Felipe

González.

Uno de estos dirigentes del PSOE es Enrique Múgica Herzog, un abogado de San Sebastián, de 44 años,

secretario de coordinación de la comisión ejecutiva del partido. Múgica, vasco de gran humanidad, tanto

física como sicológica, es hombre simpático y cordial, conversador chispeante y de ingenio claro, rápido

y un tanto mordaz, Desde principios de los años cincuenta inicia Enrique Múgica su activismo político, en

la oposición antifranquista, que le lleva a la cárcel, por vez primera, en febrero de 1956. Más adelante, en

1962, es condenado a seis años de cárcel, acusado de pertenecer a la dirección del Partido Comunista de

Euzkadi, condena que cumple en el penal de Burgos. Es por este tiempo, rodeado de compañeros

comunistas, cuando abandona lo que él llama «el sueño del asalto al Palacio de Invierno», y se proclama

socialista.

Ya en libertad, continúa con el mismo ímpetu y la misma decisión su militancia activa en el PSOE, dentro

y fuera de España. En 1967 es nombrado, por vez primera, miembro de la comisión permanente de la

comisión ejecutiva del interior, que presidía por entonces Ramón Rubial. Participa muy activamente en

los congresos del PSOE de 1970 y 1972, y en las luchas exterior-interior, que se registran en el seno del

partido. Este enfrentamiento llega a su climax en el congreso de Suresnes, en octubre de 1974, en el cual

se elige una sola comisión ejecutiva, formada totalmente por militantes del interior, a la que la

Internacional Socialista reconoce como única representación del PSOE.

ENRIQUE MÚGICA

EL OPTIMISMO SOCIALISTA

Texto: Octavio Cabezas / Fotos: César Lucas

EL PAÍS. ¿Qué es para usted ser de izquierdas, aquí y ahora?

Múgica: Es una pregunta de no fácil respuesta, porque ahora, en España, casi todo el mundo se dice de

izquierdas. Pero entre unos y otros que así se titulan, las diferencias son enormes, tanto sobre el modelo

social a que aspiran, como sobre los métodos que preconizan para alcanzar ese modelo de sociedad. Por

ello, en vez de hablar sobre qué es ser de izquierdas, yo hablaría sobre qué es ser socialista y

especialmente qué es ser socialista democrático. Bueno, pues precisamente esto, querer la transformación

de la sociedad en un sentido en que desaparezca la explotación del hombre por el hombre, pero que jamás

desaparezcan las libertades democráticas, que hacen a los hombres capaces de ser protagonistas del

proceso histórico. EL PAÍS: En su trayectoria política hay un hecho importante, su paso del Partido

Comunista al PSOE, ¿qué explicación dialéctica da a esta situación personal? Múgica: Mientras estaba en

el Partido Comunista, el primer término de lo que es socialismo, la desaparición de la explotación del

hombre por el hombre, iba unida a una fraseología sobre la libertad, pero la libertad no era un valor

fundamental, sino algo que se presentaba como una táctica operativa. El descubrimiento de que la libertad

no puede ser jamás una táctica operativa, sino una pasión, me llevó, diríamos que desde una actitud

moral, a traspasar los límites del Partido Comunista hacia una organización que uniera la pasión por la

libertad y la emoción del socialismo. Y esta organización es el Partido Socialista.

Por otro lado, simultáneamente a esta perspectiva ética, yo me había planteado una reflexión sobre los

problemas de España, sobre las estructuras industriales de un país moderno, sobre las resistencias que

podría encontrar cualquier aventurerismo, y sobre la necesidad de crear un instrumento eficaz que luchara

por el socialismo en libertad, teniendo en cuenta esta pasión y esta emoción que antes he dicho, pero

teniendo en cuenta también que la lucha contra las fuerzas reaccionarias, cada vez más fuerte en una

sociedad estructurada como la nuestra, debía ser adecuada al momento histórico y social en que vivimos.

Que cada partido asuma su herencia

EL PAÍS: A su juicio, ¿qué diferencias hay, a nivel ideológico y de praxis, entre el PCE y el PSOE?

Múgica: Más que profundizar sobre estas diferencias, quiero solamente poner de relieve algo importante.

En la última reunión del comité central del PCE, celebrada en Roma, aparecieron llamativos slogans que

hacían referencia al socialismo en libertad, como aspiración de la acción inmediata del PCE. Para

nosotros, los socialistas, el socialismo en libertad también constituye una de las bases fundamentales de

nuestro ideario. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que hay que evitar la confusión. El Partido

Comunista ocupa un sector del espectro político y el Partido Socialista ocupa otro sector, y no pueden

identificarse solamente por estas grandes frases. La única forma de no confundirse es que cada partido

asuma su herencia. El PCE puede decir que aspira al socialismo en libertad, pero debe asumir su herencia,

la herencia que es contradictoria con esta aspiración, y después de asumir con lealtad su herencia y de

producir una profunda autorreflexión sobre lo mismo, podrá tomar otra vía. Pero la vía que tome, si es

hacia el socialismo en libertad, no puede jamás tornarla haciendo borrón y cuenta nueva de su herencia.

Esto es lo que quiero poner de manifiesto. El Partido Comunista y el Partido

Socialista deben asumir sus herencias y a partir de ellas confrontarse con la clase trabajadora y ver la

confianza que a uno y otro les confiere esa clase trabajadora. EL PÁÍS: Para un socialismo democrático,

un socialismo en libertad, ¿qué significa en estos momentos el marxismo? Múgica: Para nosotros, el

marxismo es, ante todo, una metodología, un método de conocimiento y de acción sobre la realidad. No

es jamás un dogma, porque, respondiendo a las propias exigencias del socialismo marxista, la evolución

de las estructuras económicas condiciona la evolución de las ideologías. Esta es la tesis central del

marxismo, entendido como dialéctica de la historia y materialismo dialéctico. Por tanto, en una sociedad

tecnológica y desarrollada, como es la sociedad neocapitalista actual, el marxismo debe responder

dialécticamente a los nuevos hechos sociales y asumirlos, para lo cual debe estar en permanente

renovación ideológica. Por eso nosotros decimos que el Partido Socialista es un partido

metodológicamente marxista, de inspiración marxista, lo cual no significa, evidentemente, que todos sus

miembros tengan que ser marxistas. En nuestro partido ha habido hombres que no fueron marxistas, pero

que lucharon por el socialismo, y que sufrieron por el socialismo desde una perspectiva humana ejemplar.

Yo citaría a Fernando de los Ríos, y a uno de los políticos más prestigiosos que ha tenido el partido, con

una verdadera estatura de estadista, como fue Indalecio Prieto.

En el PSOE caben desde los socialdemócratas hasta los marxistas no leninistas

EL PAÍS: Hagamos un poco de historia, ¿qué significado y qué significa hoy, de cara al futuro, el Partido

Socialista Obrero Español?

Múgica: Significa, ni más ni menos, la historia de las clases trabajadoras de este país. Cuando en España

surge la clase trabajadora, con conciencia de protagonismo histórico, surge el PSOE. Uña y carne con esta

clase trabajadora, conoce sus victorias y sus derrotas, y conoce su resistencia ante la opresión, porque es

la expresión más ardiente de las esperanzas de cambio de la clase trabajadora española.

Respecto al futuro del PSOE, nosotros pensamos que este país tiene que salir de muchas décadas de

conflictividad, traducida en antagonismo sangriento, y tiene que plantear la dialéctica de las clases en

términos de convivencia pacífica. Y pensamos que el Partido Socialista es el instrumento más idóneo para

ello. Por eso creemos que al partido van a venir, que ya están viniendo, los hombres y mujeres capaces de

asumir esta tarea de crear una España democrática en que la clase trabajadora —entendida en amplio

sentido, como aquella de la que forman parte todos los trabajadores que subsisten por su propio esfuerzo,

sin tener necesidad de hacer a otros instrumento de explotación— sea capaz de ser protagonista de esta

nueva etapa histórica. Por eso, en este partido caben desde los socialdemócratas consecuentes hasta los

marxistas no leninistas.

EL PAÍS: Esta respuesta nos lleva a plantearnos el problema de la unidad de los socialistas, en nuestro

país. ¿Qué puede decir sobre el tema?

Múgica: Ante todo, quiero señalar que en España, en este momento, estamos viviendo una enorme

ceremonia de simulación. Al salir de la dictadura franquista, cuando aún no se han clarificado las

posiciones y las fuerzas políticas, al faltar las elecciones libres que son el gran instrumento clarificador,

surgen grupos, surgen tertulias y surgen personalismos, que aceptan difícilmente una disciplina basada en

el consenso democrático. Desde hace tiempo, aunque ahora cada vez menos ante la evidencia de los

hechos, muchos grupos y personas se han referido al PSOE como a un partido anquilosado, envejecido y

a punto de morir. La evidencia en este momento es que nosotros hemos renovado el viejo Partido

Socialista Obrero Español manteniendo toda su tradición histórica, le hemos dado una nueva imagen y

una nueva organización, que hoy se extiende a toda la Península.

Ante esta situación, el problema de la unidad de los socialistas hay que situarlo como sigue. Existen

grupos en torno a personalidades, en torno a ideas que creen nuevas y que son viejas, en torno a

ambiciones nuevas que también son viejas, y, por otra parte, existe también la renovación del PSOE,

como gran instrumento socialista de conformidad con su tradición. Sobre esta reflexión y en estas

coordenadas, se tiene que basar la solución del problema de la unidad de los socialistas. Nosotros creemos

que entre todos los socialistas de buena fe tenemos que crear un gran partido socialista, pero mantenemos

la exigencia de que el eje fundamental del gran partido de los socialistas sea el Partido Socialista Obrero

Español.

EL PAÍS: Se ha dicho, por el señor Gracía-Trevijano, que ningún partido español actual tiene un concepto

del Estado, y en especial se refirió al PSOE, ¿qué puede usted contestar a esto?

Múgica: No se trata de responder a una persona determinada, sino que frente a una afirmación contestan

con otra. Pero no una afirmación puramente verbal, sino una afirmación basada en la historia del Partido

Socialista Obrero Español. Nuestro partido ha tenido siempre, y tiene en la actualidad, un sentido claro

del Estado por el que lucha. Y esto se ve con evidencia repasando la Historia de España en el siglo XX.

En 1917, el Partido Socialista planteó, con la huelga general, una enérgica acción tendente a crear un

Estado moderno, y a marginar totalmente el Estado basado en las oligarquías caciquiles de la

Restauración. Más tarde, con la República, se puso de relieve, con más fuerza aún, el sentido del Estado

del Partido Socialista. La República fue la gran conquista del PSOE. Porque los partidos republicanos se

formaron después; antes de la República eran grupos de afinidades ideológicas o de afinidades personales

en torno a líderes, pero no eran partidos. Fue el Partido Socialista, por tanto, la gran estructura ideológica

partidista de la República. Y el Partido Socialista demostró en esta ocasión tener un enorme sentido del

Estado, porque desde el poder dio los primeros pasos para cambiar el Estado oligárquico y semifeudal que

heredó la República, por un Estado moderno y democrático, y una sociedad con sentido de la justicia y la

libertad.

Somos partidarios del Estado federal

EL PAÍS: Y respecto a la forma de ese Estado, específicamente al federalismo, ¿cómo se pronuncia el

PSOE? Múgica: Nosotros pensamos que la libertad es indivisible, que es libertad de ciudadanos, pero

también libertad de pueblos. España está formada por diversos pueblos, Euzkadi, Cataluña y Galicia,

entre otros, que hacen que el español sea un Estado plurinacional. Nosotros tratamos desde nuestro

sentido del Estado de dar satisfacción a las necesidades de esas nacionalidades, mediante el ejercicio de

facultades de autogobierno que perfilen sus propias notas diferenciadoras, por lo cual somos partidarios

de la autonomía. Euzkadi, Cataluña y Galicia son realidades históricas, pero también hay una realidad

histórica que es España, por eso somos partidarios del Estado federal. Pretendemos compatibilizar

autonomía y unidad nacional, y creemos que el Estado federal es la expresión organizativa más adecuada

para esta compatibilización.

EL PAÍS: Hablemos ahora de los problemas políticos del momento actual: la herencia del franquismo, la

acción reformista del Gobierno Suárez y la situación de la oposición.

Múgica: El Partido Socialista ha denunciado las carencias reformistas de la ya ley de Reforma Política del

Gobierno Suárez, porque su elaboración ha adolecido de vicios autocráticos y porque la intencionalidad

que la preside conduce a prefigurar mayorías conservadoras enmarcadas en el conjunto de poderes

excepcionales que se atribuyen a la Corona. La presencia en el Gobierno de militares representativos

significa que los propiciadores de la normativa aprobada en las Cortes cuentan, en este período, con

apoyos evidentes para desarrollarla.

Ante ello, sin embargo, la oposición democrática no debe desarmarse, ya que tiene el apoyo de los

sectores más dinámicos del país, y la solidaridad de las grandes corrientes de la oposición democrática

internacional, que son decisivas cuando se trata, como en nuestro caso, de que el país acceda a la

Comunidad Europea por ser este acceso necesario para salir de la grave postración económica en que nos

encontramos.

Con estas bases debemos preguntar, frente a la alternativa del Gobierno, nuestra propia alternativa

política, social y económica ocupando, con absoluta fidelidad a nuestras tradiciones y a nuestros fines,

todas las parcelas de libertad que podamos hasta desembocar en una sociedad democrática tal y como la

entendemos los socialistas.

No resulta ético ni político aceptar las premisas planteadas

EL PAÍS: ¿Cuál es la posición de la Plataforma de Organismos Democráticos (POD) ante el referéndum y

las futuras elecciones generales?

Múgica: Se trata de dos momentos distintos, aunque el cuadro condicionante sea el mismo, ya que para la

POD éste es el propio de una democracia pluralista, tal y como se entiende en la Europa que se extiende

al norte de los Pirineos.

Como hasta el momento no se dan las condiciones normales exigibles en cualquier país democrático, para

la validez de una consulta popular y a la vista de que el referéndum está a la vuelta de la esquina, ante él

propugnamos una abstención activa. Aunque somos conscientes de que la reforma ha causado impacto en

algunos sectores del país, no resulta ni ético ni político aceptar las premisas planteadas, unilateralmente,

por los herederos de las actitudes autoritarias del franquismo. Y al decir esto, no nos reducimos al mero

testimonio, sino que afirmamos para el futuro —para un futuro en que las condiciones de participación

sean las idóneas— una postura consecuente, que el pueblo sabrá apreciar.

El momento electoral todavía no lo podemos prejuzgar. No sabemos si el marco en que se desarrollarán

las elecciones a Cortes será el mismo de hoy, ni cómo se dará la correlación de fuerzas que incidan en la

emisión del sufragio. En cualquier caso, el Partido Socialista no caerá en el profetismo, ni en el

oportunismo.

EL PAÍS: Usted se ha referido a las elecciones generales, ¿cuál será la actitud del PSOE ante las mismas,

si puede adelantarnos algo sobre el particular? Múgica: La pregunta viene en parte contestada en la

anterior respuesta. En el supuesto de que las elecciones se realicen en condiciones suficientemente

honestas, creo que tras cuarenta años de autoritarismo y simulación, los partidos debieran presentar

programas claros, imágenes claras, para que la opinión pública sepa realmente qué hay detrás de ellos.

Sólo así, medíante las elecciones, se clarificarán las fuerzas políticas y mediante esta clarificación se

verán las posibilidades reales de cambio que cada partido puede ofrecer.

Algunos grupos que se reclaman socialistas pretenden una especie de alianza electoral entre quienes nos

identificamos en la misma ideología, pero posiblemente esto se prestaría a confusión y además algunos de

estos grupos minoritarios parecen distinguirse, notablemente, por la critica hacia nuestro partido sobre la

base de cierta proclividad paranoica.

EL PAÍS: Aunque hacer de profeta, y más de profeta político, es siempre tarea difícil y arriesgada, me

gustaría que hablase usted sobre el futuro político inmediato de España.

Múgica: En efecto, hacer de profeta es siempre difícil y arriesgado, pero si yo estoy en el PSOE, es,entre

otras razones, porque el Partido Socialista ha sido siempre el partido del optimismo consciente. Un

partido como el nuestro, que está a punto de cumplir cien años de historia, un partido que ha resistido a

las más violentas y crueles conmociones que puedan incidir sobre una organización política, y que sigue

teniendo en este país muchos hombres y mujeres que confían en él, es un partido optimista. Si a nosotros

no nos ha podido vencer el pasado tan duro, no tengo duda que seremos los vencedores en este futuro

inmediato que se avecina. Como socialistas, que creemos en la libertad y la dignidad del hombre, y en la

justicia para toda la comunidad, y fundamentalmente para esta parte básica de la comunidad que es la

clase trabajadora, debemos ser y somos optimistas ante el futuro. EL PAÍS: Háblenos ahora sobre el

congreso del PSOE, que hoy se inaugura en Madrid.

Múgica: El congreso va a tener dos aspectos fundamentales: un aspecto de profundización y un aspecto

de expresión. De profundización, porque va a tratar de los graves problemas del país y de las perspectivas

políticas, sociales y económicas. E intentaremos dar respuesta a estos problemas con una reflexión

responsable y seria, como han sido siempre las que se han producido en los congresos socialistas. En este

aspecto, el congreso representará la alternativa socialista a la solución de los problemas de esta difícil

etapa de transición.

Pero este congreso también va a tener un aspecto de expresión de la fuerza que los socialistas somos

conscientes de tener, y de la fuerza que el país es consciente que tienen los socialistas. En este sentido, los

centenares de delegados de las distintas federaciones y secciones, la presencia de invitados extranjeros,

entre los que destacan los compañeros dirigentes del socialismo democrático europeo Willy Brandt,

Mitterrand, Mario Soares, Joergensen, Michael Foot, Craxi, Pietro Nenni, Olof Palme o Papandreu,

significa que estos compañeros, y los grandes partidos a los que representan, son plenamente conscientes

de la fuerza del PSOE y de la confianza de nuestro partido de responder a las aspiraciones mayoritarias de

la sociedad española.

“El descubrimiento de que la libertad no puede ser jamás una táctica operativa sino una pasión me llevó a

traspasar los límites del Partido Comunista hacia una organización que uniera la pasión por la libertad y la

emoción del socialismo.”

“Este país tiene que salir de muchas décadas de conflictividad, traducida en antagonismo sangriento, y

tiene que plantear la dialéctica de las clases en términos de convivencia pacífica.”

EL PAÍS SEMANAL, domingo 5 de diciembre de 1976/ 5

 

< Volver