Autor: Ramírez, Pedro J.. 
 Raymond Aron, sobre la política española. 
 Si el socialismo español se alía con los comunistas estará haciendo imposiblese acceso al Gobierno durante muchos años  :   
 Somos nosotros, y no los comunistas, quienes hablamos de eurocomunismo. 
 ABC.    10/12/1976.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 19. 

ABC, VIERNES 10 DE DICIEMBRE DE 1976.

RAYMOND ARON, SOBRE POLÍTICA ESPAÑOLA

«SI EL SOCIALISMO ESPAÑOL SE ALIA CON LOS COMUNISTAS ESTARA HACIENDO

IMPOSIBLE SU ACCESO AL GOBIERNO DURANTE MUCHOS AÑOS»

«Somos nosotros, y no los comunistas, quienes hablamos de eurocomunismo»

Raymond Aron. Alguien que ha seguido bien su trayectoria me lo había definido como «el James Reston

europeo». Tras conocerlo considero acertadísimo el paralelismo. La misma fuerza moral del gran

columnista del «New York Times», el mismo sentido de lo esencial y lo accesorio, la misma acerada

ironía, la misma capacidad de conectar con las aspiraciones de su pueblo emanan de cada palabra de

Raymond Aron. Sociólogo, escritor y periodista…, sin duda, entre los diez hombres más influyentes de

Francia. Dicen que fue una de las dos personas —el «premier» Barre, la otra— que leyó e hizo

observaciones al libro de Giscard antes de su edición.

Me recibe en la habitación de su hotel poco antes de su conferencia en el Club Siglo XXI. A los setenta y

un años sigue siendo un hombre activo y vivaz que recuerda con agrado su larga amistad con Salvador de

Madariaga. La entrevista comienza con la preocupación económica, prendida en su talante europeísta y

europeo. Poco a poco la conversación va ciñéndose sobre la realidad española y Aron va contestando

como quien desgrana un rosario de comprensión y afecto.

—¿Qué significado tiene esta profunda crisis que vive Europa? ¿Cómo será posible salir de ella?

—Europa occidental está sufriendo dos crisis simultáneas que no se deben confundir. La primera es el

resultado del aumento del precio del petróleo que produce déficit en la balanza de pagos y que hace

necesaria la producción en mayor escala del tipo de cosas que los «nuevos ricos» están dispuestos a

comprar.

Por otra parte, tenemos la recesión de los años 1974 y 1975, que si bien ha sido superada, tampoco existe

un panorama claro de expansión. Al mismo tiempo muchos países occidentales sin apenas crecimiento

sufren altas tasas de inflación. Todo ello pone en entredicho algunos de los pilares de nuestro sistema. Los

hechos son de sobra conocidos y no es fácil advertir una solución.

La inflación es el resultado de combinar una política monetaria equivocada con las tensiones entre los

grupos sociales en torno a la distribución de la renta nacional. Para un Gobierno democrático es muy

difícil imponer las necesarias medidas correctoras. Esto es lo que llamamos la crisis. ¡Qué más podría

decir yo...!

«HAN TENIDO MUY MALA SUERTE»

—¿Cuál es su diagnóstico aplicando este esquema al caso de España?

—Cuando se está en torno a una tasa de inflación del 20 por 100 no hay otra receta más que la reducción

del gasto y el fuerte control del crédito...

—Pero nuestra especial situación política dificulta cualquier plan de austeridad.

—Lo sé. Ustedes han tenido muy mala suerte al coincidir el cambio político con una crisis económica.

Hubiera sido todo más fácil si el cambio se hubiera producido en torno a 1965 en plena expansión. Ahora,

mientras la mitad del Gobierno español lucha contra la inflación, la otra mitad lucha tratando de cambiar

las instituciones políticas.

—Como experto en temas norteamericanos ¿cómo ve el futuro de las relaciones entre España y Estados

Unidos?

—Me da la impresión que los Acuerdos vigentes con Estados Unidos son tremendamente impopulares

entre los españoles, porque ustedes tienen un firme sentido de su independencia y no es agradable

cambiar bases por dinero. Mi pronóstico es que dentro de un par de años a lo sumo, el Gobierno español

solicitará una renegociación de los Acuerdos.

Puede ocurrir que entonces —si ha habido elecciones libres y existe libertad de Prensa y de asociación

política y sindical— España forme parte de la O. T. A. N. En ese caso todo seria muy sencillo. No creo

que las relaciones entre España y Estados Unidos se dramaticen en ningún supuesto, excepto si accediera

al Gobierno una coalición de socialistas y comunistas.

—¿Considera tal hipótesis factible?

—No creo que exista la menor probabilidad de que se presente tal caso. En última instancia el Ejército

español no lo aceptaría.

«SI SE ALIAN CON LOS COMUNISTAS...»

—¿Ha seguido el reciente Congreso del «Partido Socialista Obrero Español»?

—En líneas generales. Creo que ha sido estimulante ver hasta qué punto están divididos y enfrentados los

socialistas españoles. Por un lado, hay quienes quieren participar en las elecciones y no ponen excesivos

reparos al Rey; me parece legítimo que deseen el retraso de las elecciones para organizarse. En el otro

bando se observa todavía la huella de la derrota de la II República y de los cuarenta años del Régimen

anterior; les hubiera gustado hacer «tabla rasa» y empezar de nuevo, en vez de seguir un proceso de

democratización que puede parecer ambiguo. Yo diría que en líneas generales el Congreso ha sido

moderado y que su libre celebración indica que España está cambiando.

«LA ENFERMEDAD INFANTIL DEL EXTREMISMO»

—¿Qué opina sobre el eurocomunismo y su desarrollo en Europa occidental?

—Cuando me hacen esa pregunta siempre contesto que somos nosotros, y no los comunistas, quienes

hablamos de «eurocomunismo». Los partidos comunistas de Francia, Italia y España dicen estar

dispuestos a cooperar con los otros partidos democráticos sin tratar de hacerse con el Poder total.

Debemos ser muy cautos al respecto, debemos vigilar el proceso, debemos esperar a que nos den pruebas

de credibilidad.

—Dicen que usted es un conservador. Declararse conservador en estos momentos en España implica ser

objeto de anatema inmediato...

 

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