Primeros datos sobre las conclusiones de las ponencias del Congreso del PSOE  :   
 Inexplicable actitud frente a la reforma política. 
 ABC.    08/12/1976.  Página: 79. Páginas: 1. Párrafos: 26. 

ABC. MIÉRCOLES 8 DE DICIEMBRE DE 1976.

ULTIMA HORA EN ABC * ULTIMA HORA EN ABC

PRIMEROS DATOS SOBRE LAS CONCLUSIONES DE LAS PONENCIAS DEL CONGRESO DEL

«P.S.O.E.» (r)

- Inexplicable actitud frente a la reforma política

- Obstruccionismo frontal ante las opciones españolas respecto a la O. T. A. N. y el Mercado

Común

A última hora de la noche la agencia Logos nos facilitaba la siguiente información sobre algunas de las

conclusiones que se prefiguran en el Congreso del «P. S. O. E.» (r) al cabo de los debates desarrollados en

el seno de cada una de las distintas ponencias.

Respecto a las profesiones de los miembros del partido dijo que el 78 por 100 es de extracción rera y el 22

por 100 son profesionales, intelectuales, entrando ya en las ponencias facilitadas y aprobadas por el

Congreso, su resumen es el siguiente:

PRENSA, INFORMACIÓN Y PROPAGANDA.—Se decide que el Comité federal nombre al

administrador y director de «El Socialista», quien contará con un equipo de redactores profesionales. La

periodicidad de la publicación será primero semanal y después diaria. También se pretende crear una

agencia de Prensa, así como una editorial.

En esta Ponencia el «P. S. O. E.» exige la devolución al partido de los periódicos que tenia antes de la

guerra. A propuesta de Felipe González se pide también la desaparición del Ministerio de Información,

cuya misión ha sido y es censurar, secuestrar y abusar del poder en beneficio de los sucesivos Gobiernos,

y la, desaparición asimismo del registro de empresas periodísticas.

Otras propuestas son: abolición de la ley de Prensa e Imprenta y sometimiento de la información a la

legislación ordinaria, suprimiendo las jurisdicciones especiales; libertad de sindicación de los trabajadores

de la información para la defensa de sus intereses frente al Estado y a las empresas; constitución de un

organismo autónomo para la radio y la televisión controlado por el Parlamento democráticamente elegido,

e implantación de una ley antimonopolio que impida el control de las empresas de información por

determinados grupos organizados de poder.

INTERNACIONAL.—El «P. S. O. E.» continuará denunciando ante Europa el proceso actual de reforma

política, instando a los partidos socialistas y a los Gobiernos democráticos a que continúen oponiéndose

al ingreso de España en los organismos e instancias europeas mientras persista su naturaleza no

democrática y hasta la instauración plena de la democracia en España. Rechazó el acuerdo tripartito de

Madrid del 14 de noviembre de 1975, mediante el cual se entregó el territorio a los regímenes marroquí y

mauritano, por el abandono de las obligaciones que correspondían como potencia administradora.

El «P. S. O. E.» condena el régimen de Guinea ecuatorial y denuncia el colonialismo en África austral, y

considera que deben reconocerse los derechos de los pueblos palestinos e israelí a su identidad nacional y

a su propia existencia independiente.

Denuncia la renovación de los Acuerdos hispano-norteamericanos sobre las bases militares, reivindica

Gibraltar confiando que el contacto con los partidos socialistas del Reino Unido y la colonia producirá un

entendimiento sobre el tema programa de transición.

Se hace una condena de la guerra atómica, química y bacteriológica, rechaza los pactos dirigidos por

potencias imperialistas como la O. T. A.N. y el Pacto de Varsovia y se acuerda sustraer con urgencia del

control de la autoridad militar actividades puramente civiles como la Subsecretaría de Aviación Civil y la

Marina Mercante. Se recoge también por la Ponencia la necesidad de que la defensa de Canarias sea

objeto de tratamiento específico.

En el aspecto económico se establecen como medidas a adoptar con carácter inmediato:

— Estímulos directos a la creación de puestos de trabajo por medio de desgravaciones progresivas en el

Impuesto sobre la Renta de aquellas empresas que aumentan anualmente su plantilla en más de un 5 por

100 al año.

— Financiación de la Seguridad Social, fundamentalmente con cargo a los Presupuestos Generales del

Estado.

— Aumento de la inversión pública en industrias y servicios.

— Reducción de la jornada laboral a cuarenta horas semanales y de la edad de jubilación a los sesenta

años.

— Encarecimiento de las horas extraordinarias, con objeto de reducirlas al mínimo imprescindible,

sustituyéndolas por más puestos de trabajo.

— Creación de un servicio de empleo gestionado por los Sindicatos de los trabajadores.

-- Vigilancia acrecentada de las prácticas ilegales de contratación laboral.

En lo relativo a la política fiscal, se propone un sistema basado en cinco tipos de impuestos

fundamentales: renta personal, beneficios empresariales, patrimonio, sucesiones y valor añadido.

Entre los apartados de que consta lo aprobado por la ponencia política destacan estos que siguen:

-- Reafirmación del «P. S. O. E.» como «partido de clase, marxista y democrático.»

— Abstención activa ante el proceso electoral.

— Otorgamiento de mandato a los órganos de dirección para integrar a los partidos de izquierda que se

encuentran al margen del «P. S. O. E.».

Por otra parte, se ratifica la validez «de la ruptura democrática» que se entiende como el proceso

consistente en la conquista de todas las libertades democráticas, el desmantelamiento de las instituciones

heredadas del franquismo o creadas para perpetuar privilegios, la disolución de las instituciones

represivas, el retorno de los exiliados y la institucionalización jurídicopolítica de todos los países y

regiones integrantes del Estado español.

Nota de la Redacción.—Sin perjuicio de que en posterior ocasión volvamos con el detenimiento que

merece la gravedad de algunas de las conclusiones apuntadas en el Congreso, creemos necesario adelantar

alguna precisión valorativa sobre ciertos de los extremos contenidos en la información que precede:

• Acaso lo de menos sea la elementalidad y dogmatismo de que se hace gala en lo que respecta a la

política internacional en sí que para España se propone. La estimación que, por otra parte, trasciende de

los problemas diplomáticos y militares aparece distanciada incluso de la que podría llamarse

posición media de los partidos socialistas europeos.

• Lo más destacado, sin duda, es el obstruccionismo frontal que se hace a la propia proyección

internacional de España: condicionando el logro de objetivos nacionales al cumplimiento formal de las

condiciones que el «P.S.O.E.» (renovado) estima necesarias. Paradoja es, asimismo, que pidan a Europa

que se nos sigan cerrando puertas a nuestras aspiraciones como nación en nombre de cosas que

desmienten con elocuencia, tajantemente, la propia celebración del Congreso y la presencia en Madrid de

los máximos dirigentes del socialismo europeo. A la imagen cierta de una España abierta responde y

propone el socialismo congregado con la petición de una Europa sedicentemente cerrada.

• El déficit de racionalidad que expresan posiciones así deben constituir grave preocupación para todo

español consciente del delicado momento político que vivimos. Debe preocupar, en efecto, que por

la lógica reacción de sensatez y mesura, por parte del electorado, quede el «P. S. O. E.» (renovado)

reducido a ser alternativa sólo para radicales. Cosa que privaría a España de una posibilidad moderada,

civilizada, racional, en la fracción, que debiera, ser más importante dentro del espectro de la izquierda.

 

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