Autor: Ramírez, Pedro J.. 
   Los grandes del socialismo europeo intervinieron en la jornada inaugural     
 
 ABC.    07/12/1976.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 18. 

ABC. MARTES 7 DE DICIEMBRE DE 1976

CONGRESO DEL «P. S. O. E.» RENOVADO

LOS "GRANDES" DEL SOCIALISMO EUROPEO INTERVINIERON EN LA JORNADA

INAUGURAL

Miterrand: «Todavía hay Pirineos, pero podemos franquearlos por el camino de las ideas comunes»

«Es natural que se os presenten contradicciones y conflictos, conflictos que tendréis que discutir

abiertamente, sin temer la crítica de vuestros adversarios y de supuestos amigos», manifestó Willy Brandt

dirigiéndose a las tres mil personas que asistieron el domingo a la jornada de apertura del XXVII

Congreso del «P. S. O. E.». «Observad detenidamente a los que os critican; mirad, sobre todo, cómo

practican en sus propias filas el principio de la democracia interna. Tal vez no sean tantos los que puedan

hacer alarde de esta virtud. Y estad seguros de una cosa: en el difícil camino hacia la libertad y la

democracia podréis contar con nuestra inquebrantable solidaridad.»

DISCURSO DE BRANDT.—Previamente, el señor Brandt, reclinado sobre el estrado de oradores y

leyendo en un español bastante defectuoso, había hablado de la experiencia socialdemócrata alemana,

advirtiendo: «La vía nuestra no es ningún artículo de exportación ideológica, ninguna receta que

prescribamos a partidos hermanos. Una cosa son los valores fundamentales del socialismo democrático y

otra su aplicación a la respectiva realidad nacional e histórica.»

En medio de grandes aplausos, el recién elegido presidente de la Internacional Socialista —quien había

comentado que no hablaba como «un buen político», ya que no podía ocultar su emoción al volver a

España en las actuales circunstancias concluyó diciendo. «Europa necesita a España, así como, a mi

parecer, España necesita a Europa. España necesita, con toda certeza, una fuerza vigorosa, un movimiento

vital del socialismo democrático.»

Alterando el orden del día, los discursos de Willy Brandt y Olof Palme —el ex «premier» sueco debía

regresar inmediatamente a su país— antecedieron al del primer secretario del «P. S. O. E.», Felipe

González, inmediatamente después de las palabras de apertura pronunciadas por Alfonso Guerra —

presidente del Comité organizador— y de la elección de la Mesa presidencial. El resto de la jornada

estuvo igualmente dedicada a las intervenciones de los invitados extranjeros.

DISCURSO DE PALME.—«Ahora están los pueblos de España liberándose de los demonios del

pasado», dijo Olof Palme en un castellano espléndido y con tono de orador de mitin. «Es un proceso

irreversible. ¿Quién podría pensar aquí, en esta tribuna, otra cosa? Y es que los pueblos jamás pueden

vivir plenamente su vida sin democracia.»

«La defensa de la democracia nos une a todos los socialistas democráticos de mundo. Para nosotros la

democracia es una cuestión de dignidad humana», prosiguió. «Dignidad humana es la existencia de

libertades políticas, el derecho a expresar libremente su opinión, el derecho a criticar y a defender su

opinión, la inexistencia de presos políticos. Dignidad humana significa derecho a la salud y al trabajo, a la

educación y a la seguridad social. Dignidad humana es el derecho y la posibilidad real de cada individuo

de poder conformar el futuro junto con otros hombres.»

Hacia el final de su parlamento, varias veces interrumpido por los aplausos, el señor Palme aseguró que

en España se practica ya la democracia: «No estoy hablando, obviamente, de la España oficial. Estoy

hablando de la España real.» Los militantes del «P. S. O. E.» corearon entonces el nombre del ex

«premier» sueco, levantando simultáneamente el puño.

EL «COMPROMISO CONSTITUCIONAL».—Siguió luego el discurso de Felipe González —cincuenta

folios en casi hora y media de lectura—, preparado por la Comisión ejecutiva del partido. El primer

secretario del «P. S. O. E» se refirió brevemente a la lucha en la clandestinidad, pasando en seguida a un

minucioso análisis de la situación política y económica del país, para terminar con una serie de

reflexiones sobre aspectos organizativos del «P. S. O. E.».

El anuncio de en «compromiso constitucional» —por el que el «P. S. O. E.» participaría en las elecciones,

aun cuando no se cumplieran todas las condiciones exigidas, siempre y cuando la oposición se

comprometiera a actuar solidariamente en la redacción de una nueva Constitución— fue, sin lugar a

dudas, el punto seguido con más interés.

Durante una rueda de Prensa celebrada en torno a Alfonso Guerra, varios periodistas trataron

posteriormente de aclarar el significado exacto de sus palabras. Resultan indicativas a este respecto

recientes declaraciones de Felipe González a una revista semanal: «En nuestra negociación con el Poder

tenemos siete puntos importantes. En la negociación pueden salir «delante cinco de esos puntos, y quizá

lo considerásemos suficiente.»

MITTERRAND, FOOT, NENNI. — «Todavía hay Pirineos, pero si queréis podemos franquearlos por el

camino de las ideas comunes», anunció François Mitterrand durante su intervención en el transcurso de la

sesión de tarde. En diversos momentos de su exposición el secretario general del Partido Socialista

Francés insistió en su postura solidaria para con el socialismo español y en la certeza de que España se

integrara en Europa por el camino de la libertad y la democracia.

Por su parte, Michael Foot, destacado miembro del Partido Laborista británico, analizó la estrategia de los

movimientos izquierdistas en el mundo occidental, rogando que «no se cometiesen los mismos errores de

los años treinta». Especialmente emotiva, dedicada casi en su totalidad a la evocación de aspectos del

pasado, resultó seguidamente la intervención de Pietro Nenni, a quien Felipe González regaló, entre

grandes aplausos, una efigie de Pablo Iglesias.

Pasaron también por el estrado de oradores los representantes de los Partidos Socialistas de Austria,

Bélgica, Venezuela, Portugal, Holanda e Israel. En el momento de intervenir este último se produjo un

pequeño incidente, abandonando la sala los representantes del Frente Polisario y del Frente Nacional de

Liberación Argelina para regresar una vez concluido el discurso.

Al comienzo de la jornada había tenido lugar la presentación de las «delegaciones fraternales» y otros

invitados extranjeros. Los mayores aplausos correspondieron por este orden a los representantes chilenos

—pronunciándose numerosos gritos contra el régimen de Pinochet—, a tos del Frente Polisario y a los de

la oposición guineana.

No habiendo sido presentada ninguna delegación española, Alfonso Guerra fue interrogado al respecto en

el transcurso de la mencionada rueda de Prensa. «Entre los invitados estaba el Secretariado de

"Coordinación Democrática"», dijo. Cabe recordar que tras la renuncia del «Partido Carlista», tal

Secretariado está integrado únicamente por el propio «Partido Socialista Obrero Español» y el «Partido

Comunista». Este último estuvo, al parecer, representado por Carlos Santamaría.

RUBIAL, PECES BARBA. — Para el cargo de presidente del Congreso fue designado Ramón Rubial,

veterano líder sindical que ya presidiera el Congreso de la U.G.T., y que cuenta en su haber casi veinte

años de cárcel. El señor Rubial ha sido, al parecer, una de las personas que más han influido en la

evolución ideológica de Enrique Múgica, considerado como uno de los hombres fuertes del partido.

El cargo de vicepresidente recayó, tras una serie de votaciones forzadas por la insistencia de la

«Agrupación Socialista Madrileña», en Gregorio Peces Barba, abogado laboralista, de origen demócrata-

cristiano —es autor de una tesis sobre Jacques Maritain—, quien probablemente será incorporado a la

Comisión Ejecutiva al término del Congreso.

El ambiente de esta sesión inaugural estuvo en todo momento impregnado por el fervor de los militantes

del «Partido Socialista Obrero Español», quienes coreaban a intervalos el lema del Congreso:

«Socialismo es libertad». El salón Dos Castillas, del hotel Meliá, había sido decorado con grandes retratos

de los líderes históricos del partido, y en algunas ocasiones los altavoces difundieron música de Paco

Ibáñez. Al final de la intervención de Nenni se cantó «La Internacional», cuya letra había sido

previamente distribuida a los asistentes.

Pedro J. RAMIREZ

 

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