Autor: Sanmillán Farnós, José de. 
   After Tito What?     
 
 Pueblo.    11/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 2. 

"AFTER TITO WHAT?"

No hace mucho tiempo este titular, en ingles, de una conocidísimo revista norteamericana podía

traducirse, en lugar de ¿después de Tito qué?, ¿después de Franco qué?... y el tiempo ha pasado, y tanto

como la clase política o mÁs, el pueblo está dando muestras de una gran sensatez. Ni tan fríos, como

algunos que están calientes, quisieran, ni al revés. Uno siente un alivio y una alegría, no agresiva ni

rencorosa, solamente mirando por el espejo retrovisor con comprensión, hacia estos titulares que ya no

nos preocupan. Lo que hay que hacer ahora es poner en funcionamiento el limpia-parabrisas para ver el

mañana. Por eso, también me hace pensar hoy, a pocos días del referéndum, en el Congreso del P.S.O.E.

(en el primero en España desde 1932). Hay algo de emocionante en que Ramón Rubial, un viejo

luchador, haya presidido la mesa del congreso. Tuvo algo de desalentador que los viejos luchadores

«contra el franquismo» hayan recordado la guerra civil española. Porque precisamente eso es lo que hay

que enterrar definitivamente. Cenaba en un castizo restaurante madrileño, Las Cuevas de Luis Candelas,

Pietro Nenni, presidente del P. S. italiano y ex combatiente en las Brigadas Internacionales. Tortilla

española y gambas al ajillo cenó el líder. Como periodista, como curioso de lo historia de mi país, me

acerqué a saludarle: iba acompañado de mucha gente, entre otros de su médico. Todo fue muy rápido y

me quedé con las ganas de pedirle: ¡Olvide usted de una puñetera vez su maldita guerra! El 70 por 100 de

los españoles ya no la hemos vivido. Mis respetos para sus vivencias y su lucha, pero, por favor, no

compliquemos las cosas, porque, de lo que se trata, es de que, desde el otro lado, también se practique

esta voluntad de caminar hacia adelante, para que de una vez sea verdad en las nuevas generaciones lo de

«ni vencedores ni vencidos».

Estamos en una etapa predemocrática y tenemos que llegar al final sin echarle arenilla a los engranajes;

sin alegrías insultantes, sin penas nostálgicas, ya que estamos en 1976, camino corto ya para el 1977.

Tampoco hace falta que se cumpla esa frase que está corriendo por muchas bocas: «Que se jubilen

todos». Sencillamente, no echar la vista atrás para evitar las estatuas de sal.

José DE SANMILLAN

 

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