Autor: Navarro, Julia. 
   El congreso de la reunificación     
 
 Pueblo.    06/12/1976.  Página: 20. Páginas: 1. Párrafos: 28. 

Lunes 6 de diciembre de 1976

CUMBRE SOCIALISTA EN MADRID

EL CONGRESO DE LA REUNIFICACION

- La jornada de hoy, dedicada al análisis de la gestión de la ejecutiva elegida en el último congreso de

Suresnes (Francia)

- Felipe González propuso "un compromiso constitucional" entre las fuerzas de la oposición

- Socialistas de tres continentes respaldan al P. S. 0. E

MADRID. (PUEBLO, por Julia NAVARRO.) — El XXVII Congreso del Partido Socialista Obrero

Español comenzó a las diez y media de la mañana de ayer domingo, media hora después del horario

previsto, en el salón Dos Castillas del hotel Meliá Castilla.

La organización del Congreso funcionó perfectamente, si bien debido a la cantidad de personas asistentes,

entre delegados, periodistas e invitados, el espacio, tal y como se temía, resultó insuficiente.

El primero en tomar la palabra fue el secretario de Información del Partido, Alfonso Guerra, que declaró

abierto el Congreso. Dijo que éste es el Congreso del P. S. O. E. de mayor responsabilidad histórica, y

que muchos se quedarán decepcionados si esperan posiciones radicales o moderadas, puesto que «los

socialistas españoles se manifestarán tal y como exige la realidad española».

Eduardo Ferrera, del Comité Provincial de Madrid, dio los saludos de bienvenida a los delegados

socialistas españoles y a las representaciones extranjeras, ya que es tradición del P. S. O. E. que sea un

miembro de la asociación del lugar geográfico donde se celebra el Congreso quien dé las primeras

palabras de salutación.

Ferrera pronunció un discurso en el que manifestó, entre otras cosas, que el P. S. O. E. tiene sobradas

razones para tener vocación internacionalista, y que esperaba que muy pronto se logrará construir «un

país sin fronteras ni discriminaciones que impidan que España sea de todos los españoles». Reafirmó el

carácter marxista del P. S. O. E., porque «ser marxista es, primero, ver la realidad que no nos gusta, para

después contar con un proyecto que pueda transformar esta realidad».

A continuación se dio paso a la presentación de credenciales de todas las delegaciones. A las doce y

media de la mañana quedó constituida la mesa del Congreso, después de proceder por votación nominal a

la elección de sus miembros. El presidente, elegido por unanimidad, es Ramón Rubial, militante del

partido en el País Vasco, que ha pasado diecinueve años en la cárcel y que en 1967 fue desterrado. Como

vicesecretario resultó elegido Gregorio Peces Barbas. Hay que destacar que la Asociación Socialista

Madrileña puso especial empeño en ello. Primer secretario de actas se nombró a Sócrates Gómez y

segundo secretario a Emilio Barbón y Matías Camacho.

La sesión plenaria continuó con la presentación por parte de Luis Yáñez, de Relaciones Exteriores del

Partido, de las delegaciones extranjeras invitadas al Congreso.

BRANDT: "NO HABRÁ PAZ SIN EL P. S. 0. E."

En esta sesión de la mañana intervinieron Willy Brandt, presidente del S. P. D. y de la Internacional

Socialista, y en segundo lugar, Olof Palme, presidente del Partido Socialdemócrata sueco. La gran

sorpresa para todos los congresistas y periodistas fue el que los dos líderes socialistas se dirigieron a la

asamblea en castellano. En ambos casos fueron interrumpidos por grandes aplausos.

Willy Brandt pidió perdón por «no comportarme como un político, ya que en política no se pueden

manifestar emociones, y es demasiado grande mi alegría y satisfacción al ver aparecer de nuevo en plena

luz pública, después de cuarenta y cuatro años, al partido de Pablo Iglesias, y concretamente a través de

su órgano supremo, el Congreso Nacional. Este es su lugar, el que siempre le ha correspondido: España».

Expresó su inseguridad semanas antes de que el Congreso del P. S. O. E. fuera finalmente permitido, y el

significado que tiene el que haya sido así, pues esto hacía concebir esperanzas del camino de España

hacia la democracia, porque «sin la participación de un gran partido socialista, sin el P. S. O. E. no se

alcanzará una paz duradera en lo político y en lo social, que como muy bien sé, tanto anhela la mayoría de

los españoles». A Willy Brandt le interrumpieron durante su intervención catorce veces los aplausos de

los asistentes.

Instó a la construcción de una España democrática como parte integrante e irrenunciable de una

comunidad de Estados europeos.

Refiriéndose a las contradicciones y conflictos que se le presentan al P. S. O. E., aconsejó que «di s c u t á

i s abiertamente, sin temer la crítica de vuestros adversarios y supuestos amigos. Observad detenidamente

a los que os critican y mirad cómo practican en sus propias filas el principio de la democracia interna. Tal

vez no sean tantos los que puedan hacer alarde de esta virtud». Finalizó su intervención diciendo que

Europa necesita a España y España a Europa, y que con toda certeza la Península Ibérica necesita la

fuerza vital del socialismo democrático.

OLOF PALME: «UN GRAN FUTURO PARA EL P. S. O. E.»

El segundo orador, Olof Palme, fue acogido con fuertes aplausos y «vivas». El ex primer ministro sueco

habló en un castellano casi correcto. Manifestó, en primer lugar, su «emoción» porque el Congreso del P.

S. O. E. no se haya tenido que celebrar en la clandestinidad, y que al partido de Pablo Iglesias no se le

pueda detener en su camino.

«La defensa de la democracia —dijo— une a todos los socialistas democráticos del mundo, porque para

el socialismo la democracia es una cuestión de dignidad humana.»

Sus últimas palabras fueron para el P. S. O. E., que «si tiene un gran pasado, estoy convencido que su

futuro será más grande todavía».

FELIPE GONZÁLEZ: «CRISIS EN COORDINACIÓN DEMOCRÁTICA»

A continuación pronunció el primer secretario del P. S. O. E., Felipe González, un amplio discurso, en el

que analizó la situación política social y económica de España y la organización del partido.

Felipe González dijo en su discurso que, a pesar de que se habla mucho de la desaparición de

Coordinación Democrática, este organismo no puede desaparecer mientras subsista un solo elemento

autocrático que impida y dificulte el ejercicio libre y garantizado de los derechos individuales y

colectivos, y que deberá existir una fórmula de conjunción de esfuerzos de todos los que desean liquidar

cualquier formulación despótica.

No negó que en el seno de la oposición democrática exista una crisis profunda: «El plan, de Reforma

Política del Gobierno Suárez ha ahondado las diferentes concepciones que existían en su seno. Era

necesario reajustar el sentido del organismo coordinador, adaptándolo a las necesidades del momento

presente, para poder mantener con coherencia lógica su objetivo básico, esto es: la ruptura democrática.»

Opinó que la crisis de Coordinación Democrática es, sobre todo, de adaptación. Felipe González hizo una

exposición detallada de la lucha de la oposición desde el franquismo hasta el segundo Gobierno de la

Monarquía, que se ha visto obligado a reconocer —dijo— algunos postulados de la oposición «en un

intento de fuga hacia adelante para desmarcarse de los elementos que habían provocado la crisis Arias»; y

van eliminando a los sectores inmovilistas que componían el anterior equipo. Destacó que España deja de

ser oficialmente un país en el que sólo existen las fuerzas triunfantes de la guerra civil y se reconocen la

existencia y la fuerte implantación de las fuerzas políticas formalmente derrotadas en la contienda.

El secretario del P.S.O.E. habló de la amnistía, que si bien no llenaba las exigencias de la oposición

democrática, produjo el efecto de anegar las grandes movilizaciones de masas desarrolladas por esta

reivindicación, excepción hecha del País Vasco, como «zona especialmente afectada por la

discriminación de la amnistía decretada». Añadió que la situación actual está caracterizada «por un hecho

curioso: que el Gobierno Suárez ha sabido entrar en el terreno de juego de la oposición conservando

controles autocráticos de poder suficiente para mantenerse con cierta estabilidad, en tanto que la

oposición no ha encontrado fórmulas que, incidiendo en las contradicciones del Poder, lo debiliten y

lo fuercen a una negociación insoslayable en el camino de una alternativa democrática». Explicó la

actitud del P. S. O. E. ante el referéndum y las próximas elecciones, a celebrar, posiblemente, en marzo

del año que viene.

«EL P.S.O.E.: PARTIDO MARXISTA DE CLASE»

El primer secretario del P. S. O. E. habló de que si se dieran todas las condiciones exigidas por la

oposición democrática habría que tener respuestas rápidas por parte de todos los organismos de oposición.

Dijo que «si la ruptura democrática se identifica por elecciones generales y limpias para un Parlamento

Constituyente, no están garantizadas por el proceso electoral que se realiza. La oposición debería ofrecer

un compromiso que fuera más allá en el tiempo y en las condiciones que el que hasta ahora impera entre

los organismos de la oposición. Este compromiso que venimos llamando constitucional consistiría en

aunar todos los esfuerzos de los partidos participantes en el proceso electoral para que aun no dándose las

condiciones totalmente exigidas estas fuerzas garantizasen la liquidación de todos los residuos

autocráticos del franquismo».

«No se trata sino de garantizar que, pese a los intentos seudodemocráticos del Poder, las fuerzas políticas

de la oposición puedan conquistar una constitución democrática. Se trata de ampliar el tiempo de vida de

los compromisos adquiridos en C. D. y en la Plataforma de Organizaciones Democráticas. Estos tendrían

su fin en el momento de las elecciones. En la nueva formulación si estas elecciones no se realizan en las

condiciones previstas por la oposición, el compromiso se ampliará hasta alcanzar una constitución

democrática.»

Después de esto explicó Felipe González el «caos económico en que esa sumido el país» y las soluciones

del P.S.O.E. para intentar resolverlo. Insistió también en la vocación de su partido en hacer de España un

Estado Federal. Terminó diciendo que había que ir a la recuperación de la historia del P. S. O. E., «que es

un partido marxista de clase».

REUNIFICACIÓN

Terminó la sesión de la mañana el presidente del sector histórico del P.S.O.E, Alfonso Fernández,

quien anunció que a partir de ese momento el P. S. O. E. estaba reunificado y que había sido las bases

quienes lo habían querido así.

A las dos de la tarde Olof Palme abandonaba discretamente el salón del congreso. Una hora más tarde

llegaba de París François Mitterand.

La sesión de la tarde puso de manifiesto el refrendo internacional del P. S. O. E. por parte de las

delegaciones socialistas de más de 60 países de todo el mundo.

Michael Foot, miembro del Gobierno británico, dijo que el socialismo no podía cometer los mismos

errores que en los años treinta y que los socialistas españoles deberían hablar el lenguaje internacional de

la democracia.

Anselmo Sule del Partido Radical Chileno; Andosch Hans Viece, vicecanciller austríaco; Salgado Zenha,

del Partido Socialista Portugués; Ina Van den Heuvel, presidente del Partido Socialista Holandés; Izhak

Ben Aliaron, de la Histadrut; Pietro Nenni y François Mitterand, fueron los últimos oradores de la tarde.

Durante la intervención del delegado de Israel la delegación de la O. L. P. abandonó el recinto.

A las diez de la noche comenzaron las sesiones de trabajo del congreso con la autocrítica de la comisión

ejecutiva. Felipe González fue el encargado de hacerla.

A continuación, las delegaciones expusieron las mociones de censura a la ejecutiva. Se criticó duramente

la labor de Luis Yáñez, de relaciones exteriores y del secretario de información, Alfonso Guerra. También

hubo moción de censura para la secretaría de formación de cuadros socialistas.

 

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