Los socialistas     
 
 Arriba.    02/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LOS SOCIALISTAS

DENTRO de unos días se celebrará en Madrid el Congreso del sector renovado del Partido

Socialista Obrero Español. El hecho de que sea la primera vez que se puede reunir en el

interior de España ya es Indicativo de la significación del acontecimiento: hay un clima de

libertades públicas que, aunque a veces parezcan estrechas, permiten que ideologías hasta

ahora marginadas del acontecer nacional, se puedan expresar y manifestarse ante el país tal

como son. Es justo resaltarlo, y no es menos justo lamentarse de que la dudosa legalidad en

que nos movemos tenga que forzar a la tolerancia por dos motivos; primero, porque este

partido, como muchos otros, todavía carece de personalidad jurídica y, por tanto, de libertad de

movimientos; y, segundo, porque el mecanismo de inscripción de las nuevas fuerzas políticas

todavía no ha sido aceptado por todas ellas, lo cual se convierte en el único factor de

inestabilidad política que falta por despejar.

Pero lo importante es que el Congreso se va a celebrar, y que la Administración ha sido

suficientemente generosa como para que tenga caracteres de legalidad lo que, por otras

razones, todavía no lo tiene. En realidad, ¿se podría hacer otra cosa que autorizar el

Congreso? Creemos que no. La opción socialista es una de las opciones válidas en estos

momentos de la nación, y no hay ninguna norma —por muy estrechamente que se interprete el

Código Penal— que la sitúe fuera de la ley. E Incluso repetiríamos una frase reciente del

profesor Tierno Galván, válida sobre todo cuando ya se avista la convocatoria de elecciones

legislativas: un futuro Parlamento sin una representación de la Izquierda carecería de

credibilidad. Nosotros añadiríamos, por nuestra parte, que unas Cortes sin esa representación

no responderían a la realidad del pluralismo español de la transición.

De todo ello obtenemos una consecuencia: el socialismo debe salir de la oscuridad y

manifestarse al país tal como es. El Gobierno, en la parcela que le corresponde como gestor

del cambio democrático, hizo ya lo que le correspondía: autorizarlo. Pero ahí no se acaban los

compromisos públicos. Ahora, y a los efectos de clarificación que España necesita, son los

propios socialistas quienes deben poner la segunda parte: clarificar, se, expresar su postura,

dar a conocer sus auténticas alternativas frente a los demás grupos y» muy especialmente,

frente a quienes les puedan hacer la competencia por la izquierda. El pueblo español, cuando

vive vísperas de convocatoria a las urnas, tiene derecho a esta clarificación, porque tiene

derecho también a la libertad, rigor y conocimiento de causa en las opciones que se le

presentan.

Esa es nuestra esperanza del Congreso y de los pasos posteriores del partido, una vez que se

ha demostrado que, cuan do menos, existe un amplio entendimiento de la libertad. El

socialismo, que en los países vecinos del continente es una fuerza real, también puede serlo en

España. Ahora se abre la puerta para que sea posible : sacándolo a la luz. La última parte,

como decimos, depende de los propios socialistas; de la sinceridad de su presencia y de su

capacidad de organizarse como una gran opción.

 

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