Autor: Álvarez Coto, Soledad . 
 El PSOE, trs el congreso, seguirá manteniendo una línea ponderada. 
 Felipe González: No firmo la carta de la comisión negociadora por cuestiones de procedimiento     
 
 El País.    10/12/1976.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 23. 

EL PAIS, viernes 10 de diciembre de 1976

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) no va a firmar la carta que la comisión negociadora de la

Oposición elaboró en su última reunión para que fuera entregada por Enrique Tierno Galván al presidente

Suárez. Su secretario general, Felipe González, lo confirmó ayer tarde, cuarenta y ocho horas después de

que finalizase su XXVII Congreso en Madrid. Sobre el tema de la negociación con el Gobierno y los

resultado del congreso, el secretario general del PSOE mantuvo la siguiente entrevista con Soledad

Álvarez-Coto

"El PSOE, tras el congreso» seguirá manteniendo una línea ponderada"

Felipe González: "No firmo la carta de la comisión negociadora por cuestiones de procedimiento"

EL PAÍS: ¿Ha firmado ya la carta que piensa entregar la comisión negociadora de la Oposición al

Gobierno» y a qué se ha debido su ausencia en la reunión de la misma?

Felipe González: No, no la he firmado. Creo que ha habido algunos errores de procedimiento que son

importantes cuando van unidos a una operación política. Nosotros recibimos el martes, en la propia sede

de nuestro congreso, una carta en la cual se decía que a las siete de la tarde y por autoconvocatoria había

una reunión. Es evidente que la autoconvocatoria no afectaba al PSOE, primera razón de crisis de

procedimiento que me parece seria, pues pienso que hay que consultar antes.

En segundo lugar, cualquier organización política sabe que mientras que se celebra un congreso la

autoridad de una ejecutiva queda en suspenso así como las posibles decisiones o acuerdos del partido.

En tercer lugar, creemos que hubiera sido delicado de parte de las demás fuerzas políticas haber esperado

veinticuatro horas y no hubiera habido ningún tipo de problema. Teníamos que respetar la decisión del

congreso y ésta no se produjo hasta el miércoles.

Después de esto, nuestra posición es pedirle a la comisión negociadora que, con urgencia —si puede ser,

hoy mismo vuelva a reunirse, probablemente eso no lo decido de antemano para llegar al mismo

resultado, pero compartiendo desde el principio esta decisión.

EL PAÍS: ¿Cuál es la valoración global del XXVII Congreso del PSOE clausurado el lunes y en el que

fue reelegido secretario general?

Felipe González: La primera que cabe hacer es que el partido se muestra ante el país, a través de la

plataforma del congreso, como un partido político maduro para luchar por el poder, con un programa que

puede considerarse un programa de gobierno por cuanto que abarca todos los aspectos de la vida política,

económica, social y cultural del país.

En este sentido, aunque el partido tenga cien años, podría decirse que después de la guerra civil hay un

partido que ofrece una imagen de mayoría de edad gubernamental.

Además de esta primera conclusión creo que hay ciertos aspectos que habría que resaltar porque me

parecen valiosos. Huyendo de cualquier tipo de triunfalismo político, creo que el funcionamiento del

congreso ha sido modélico, porque sin tener la tranquilidad que un Estado de Derecho que cubre y que

garantiza el funcionamiento normal de una asamblea democrática, el congreso ha sido un buen modelo de

funcionamiento democrático.

EL PAÍS: Al término del congreso ha trascendido que ha habido algunas diferencias de criterios entre las

diversas delegaciones, sobre todo a la hora de la elección de la comisión ejecutiva. ¿Estas diferencias han

podido afectar a la línea de unidad del PSOE?

Felipe González: Hay que distinguir en el congreso dos partes; una es el análisis político, económico y

social, y las opciones que se ofrecen y en las que naturalmente siempre hay una mayoría y minoría, pero

que llegan a una síntesis dialéctica que expresa muy bien la cohesión y la unidad del partido.

Sin embargo, hay otra parte que es la que se refiere a la elección de un equipo de dirección que sin duda

suscita más recelo. Es difícil analizar el fenómeno, para no herir ningún tipo de susceptibilidad, pero hay

una coherencia que establecer. Si hay un equipo de dirección de un partido, que realiza una labor, que

obtiene la aprobación prácticamente unánime de la asamblea, siendo ese equipo de dirección, además,

recién estrenado hace dos años, lo lógico es que permanezca el grueso del equipo en la tarea de dirección;

lo contrario seria un aventurerismo no justificable políticamente.

Por otra parte, de la ejecutiva anterior salen dos personas, y se incorporan a la nueva ejecutiva diez.

Tengo que resaltar también, en contra de algunas versiones que hablan del número dos del partido y de

protagonismos en la ejecutiva, que en nuestro partido se trata de un colectivo —antes de once miembros,

ahora de diecinueve— que funciona sin ningún tipo de prioridades; que incluso la primera secretaria no

expresa la voluntad del partido en desigual posición que el resto del colectivo de dirección.

Otro error en el que creo que no hay que caer: en el partido, los candidatos no son de una u otra

federación, sino del congreso. En un partido no puede triunfar ni una federación, ni tres federaciones;

tiene que haber una votación expresada en porcentajes de la totalidad del congreso. En ese sentido, creo

que sí ha podido haber alguna zona de rozamiento, lo cual es normal en toda lucha democrática, pero

estoy convencido que se superará en el momento en que la dinámica del partido vaya aplicando las

resoluciones del congreso que sí tienen el consensus de la mayoría.

"Consensus" en torno a la innovación

EL PAÍS: ¿Ese consensus se ha dado en la totalidad de los lemas tratados en el congreso, o algunos de

ellos han sido objeto de especiales discusiones?

Felipe González: Hay que distinguir entre dos aspectos fundamentales. El consensus ha sido muy amplio

en todas las materias que suponían una innovación, es decir todo lo que es programa de transición del

partido que cubre una etapa inmediata y mediata. Ha habido también bastante consensus en cuál debía de

ser la táctica política del partido en los próximos meses.

Naturalmente ha habido una cierta tentación que se refleja en algunas ponencias de reafirmar que el

partido sigue siendo el Partido Socialista Obrero Español: es decir, reelaborar el programa máximo del

partido que todo el mundo respeta pero que tiene un siglo y es necesario actualizar, sobre todo en materia

de lenguaje.

Por ejemplo, la prensa ha resaltado que el PSOE propugna una república federal, lo cual no es verdad,

dicho así. Lo único que hace es recoger una tradición republicana federalista del partido que tiene un siglo

ya. Eso se expresa así en el congreso para establecer el nexo entre lo que es la vocación última del partido

y lo que es la actitud política para el futuro inmediato de ese partido.

EL PAÍS: Respecto a la actitud política del PSOE para el futuro inmediato. ¿Qué línea ha salido reforzada

del congreso, la moderada —que algunos llaman socialdemócrata o una línea radial?

Felipe González: El PSOE tiene una táctica política que se adecua a la circunstancia presente, eso quiere

decir que es una táctica política que expresa una gran ponderación a la hora de encarar la lucha política.

Mi partido reconoce que la situación del país es enormemente difícil.

En este sentido, la tendencia hacia la transformación total de la sociedad se expresa mucho más en el

nivel ideológico que en el táctico. En este último, se asume la realidad; se tratan de sortear los obstáculos

que se ponen a la conquista de la democracia. Creo que hay un sentimiento generalizado y es que el

desarrollo de las fuerzas políticas de la izquierda, y por tanto del PSOE, exige que haya una estabilidad

democrática; que la democracia no sea algo tan frágil que haya de estar siempre pendiente para evitar la

antidemocracia o el autoritarismo. Eso hace que se pondere mucho la línea política del partido.

¿Eso quiere decir que se es más moderado? Creo que no. Pienso que la expresión que más podría cuadrar

a la actitud del partido es que es realista. Y siendo hoy realista en este país hay que ser enormemente

ponderado; saber dónde está el techo hasta el que uno puede llegar en esa tendencia hacia la

transformación de la sociedad.

 

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