Socialismo español     
 
 Ya.    05/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

5/XII/1976

SOCIALISMO ESPAÑOL

El Partido Socialista Obrero Español va a celebrar en España su XXVII Congreso, después de

una interrupción de casi medio siglo. Nos parece un acierto que se haya autorizado. Hemos

dicho siempre—lo decía nuestro antecesor "El Debate" en 1919—que nuestro país necesita un

socialismo constructivo. Ponemos nuestra esperanza en que de este Congreso surja un

socialismo de esas características. Confiamos especialmente en la presencia y el consejo de

los representantes del socialismo europeo, porque, efectivamente, en la Europa

contemporánea el socialismo ha llegado a ser lo que aquí no llego a ser.

TUVO programa y organización, dirigentes curtidos en la lucha sindical, y entre sus líderes,

hombres prestigiosos, capacitados para haberle llevado por el camino razonable. Pero estos

hombres fueron vencidos, y el socialismo, que por su naturaleza estaba llamado a ser

democrático y ponderado, presa del mimetismo revolucionario, acabó precipitándose en el

abismo sin fondo de la guerra civil.

HOY, ni los más delirantes sueñan con volver al largocaballerismo, pero el peligro está en que

el comunismo se presenta con las características moderadas que preconizamos, sin que nada

autorice a pensar todavía que puedan ser algo más que apariencia. Nos remitimos a las

recientes advertencias de Willy Brandt, presidente de la Internacional Socialista, contra el

eurocomunismo, "vago y ambiguo", o a las del socialista español Enrique Múgica sobre la

eliminación del término "dictadura del proletariado" por el comunista Marchais, más por

oportunismo que por convencimiento ideológico. ¿Quién puede asegurar que no sea ése el

caso del eurocomunismo de Santiago Carrillo? Concédase, al menos, como ya se ha apuntado,

que si se desconfía de la sinceridad democrática de los que hasta ayer sirvieron al franquismo,

hay que desconfiar igualmente de esa sinceridad en quienes hasta ayer predicaban la dictadura

del proletariado y, cuando han tenido oportunidad, la han implantado.

Fue el caso del comunismo español durante nuestra guerra, como reconocía amargamente

don Julián Besteiro; "Estamos derrotados por habernos dejado arrastrar a la línea bolchevique,

que es la aberración política ni más grande que han conocido quizá los siglos." Y Prieto,

denunciando "la torpe política de sumisión ni comunismo... por su conducta...

permanentemente desleal y turbia."

"El Partido Socialista—añadía—declara que en sus muros no volverá el comunismo a clavar

hipócritamente... su clavo de captación, ese clavo que se pone para colgar el manteo y que

luego sirve para adueñarse de la finca entera. Que trabajen los comunistas con sus propias

fuerzas y no explotando las fuerzas de los demás, cual acostumbran."

E L que se presenta como sector renovado del socialismo español esta actualmente en una

actitud ambigua. Se dice que le detiene en ella el temor a perder contacto con unas masas

estrechamente controladas por el comunismo, pero si continúa así, será el propio socialismo el

que le convierta en peón del comunismo, como ya pasó. Y tenemos confianza en el atractivo

ante las masas de una bandera inequívocamente socialista.

El comunismo continúa siendo la negación de la libertad y de la democracia; el socialismo

necesita para su existencia presentarse como inequívocamente democrático y garantía de

libertad, no como simple táctica, sino por convencimiento profundo. Está en juego su identidad.

La salvó en el Congreso de 1921, cuando rechazó gallardamente las 21 condiciones impuestas

por Moscú y segregó de sí, como un cuerpo extraño, al que sería Partido Comunista. La opción

de ahora es igualmente trascendental, y en bien de todos, y en primer lugar del socialismo,

esperamos que su actitud sea digna de la de entonces.

 

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