Autor: Navarro, Julia. 
 Felipe González a tumba abierta. 
 Seguimos manteniendo que hay que negociar con el Poder     
 
 Pueblo.    03/12/1976.  Página: 4-5. Páginas: 2. Párrafos: 24. 

ANTE LA CUMBRE DEL P.S.O.E.

FELIPE GONZÁLEZ A TUMBA ABIERTA

"Seguimos manteniendo que hay que negociar con el Poder"

"Si vamos a las elecciones, no haremos coalición con nadie"

«Tenemos detrás más del treinta por ciento del pueblo»

«El país empieza a saber dónde está la izquierda, el centro y la derecha»

"El proyecto de reforma política es enormemente criticable y peligroso"

"En nosotros no se ha producido ninguna radicalización todavía; pero se puede producir si elGobierno se

empeña en condenarnos al "ghetto"

"El único crimen que se puede cometer contra el marxismo es el dogmatismo"

"No tenemos prisa por conquistar el Poder, ahora nos interesa más el cambio político y el económico"

"Alianza Popular ganó la batalla al Gobierno en las Cortes"

" El P. S. 0. E. tiene vocación de legalidad y quiere pasar a la confrontación por métodos democráticos"

Finalmente, el XXVII Congreso del Partido Socialista Obrero Español va a celebrarse en España.

Después de dos meses de prohibiciones, silencios y contradicciones, el Gobierno Civil de Madrid

autorizó, en la mañana del martes, el Congreso del P. S. O. E., cumbre del socialismo europeo y

tercermundista, que abre sus puertas, pasado mañana, domingo, en los salones del hotel Meliá Castilla.

El P. S. O. E., heredero directo de Pablo Iglesias, Besteiro, Indalecio Prieto, Largo Caballero y tantos

otros indiscutibles líderes del socialismo español, culmina así su lógico deseo de reunirse fronteras

adentro. Los once miembros de su actual Comisión Ejecutiva, y de una manera muy especial su primer

secretario, Felipe González, culminan así todo un año de trabajos, viajes, contactos y reuniones de alto

nivel.

Como figura clave, un joven abogado sevillano —treinta y cuatro años, militante desde los dieciocho

años en Juventudes Socialistas y después en el propio P. S. O. E.—, sumamente Inteligente y trabajador:

Felipe González, el hombre que, según todos los pronósticos, será reelegido para seguir en el puesto

de primer secretario del Partido Socialista Obrero Español. Hoy Felipe González es uno de los políticos

de más reconocidos méritos en España y en el mundo. Ha recorrido los pueblos de la Península Ibérica,

ha entrado en las grandes cancillerías europeas, ha sido el orador del Congreso Laborista de Blackpool

(Inglaterra), ha visitado a Fidel Castro, Willy Brandt, Boumedien, Mitterrand, ha dormido en las

jaimas polisarias del desierto saharaui...

Felipe González tiene otro problema, que es joven, que tiene "imagen", carisma, cualidades de auténtico

líder, de captador de masas. Reposado, sereno, excesivamente serio, es el antiplayboy, aunque muchos se

empeñen en lo contrario. Mira de frente y se le nota que es honesto. Demasiado para este país, donde la

envidia es el deporte nacional.

El diálogo con él resulta fácil, rápido, pues no es teórico ni retórico Es sincero, desapasionado, tal vez

excesivamente cerebral.

—Hagamos balance de dos unos de gestión como secretario general del P. S. O. E. Haz tu autocrítica. Tu

nombre y el del P. S. O. E. aparecen, irremediablemente, enlazados, como si fuerais una misma persona.

Te acusan de personalismo, entre otras cosas.

—Creo que el indicio corrector de la imagen que se ha creado debería de hacerse, fundamentalmente,

teniendo en cuenta que la labor del partido es de equipo. Yo no he hecho ninguna improvisación ni he

tenido ninguna iniciativa espectacular como representante del partido. Tal vez el error haya sido no

mostrar que ha sido el equipo quien ha ido marcando la política del partido. De alguna manera ha podido

parecer como si la política del P. S. O. E., la marcara yo; ese exceso de personalización del partido puede

que se me impute, pero tampoco estoy excesivamente seguro de que haya sido así. Creo que en el P S. O.

E ha habido una cierta rigidez en cuanto a la incorporación de nuevos militantes; creo que debería haber

sido más flexible, nos hemos conducido con un control poco generoso. Por supuesto que hay que actuar

con cierta rigidez para que el P. S. O. E. no sea tomado como plataforma política de oportunistas. Nuestro

temor a ser utilizados nos ha hecho ser rígidos.

—Dicen que en este Congreso, el P. S. O. E. se va a radicalizar, que se va a ir aún más a la izquierda, que

el P. S. O. E. y el Partido Comunista se quedan solos...

—Vamos por partes. La verdad es que nosotros estamos en la misma posición que estábamos. Empleamos

el mismo lenguaje y hacemos los mismos análisis políticos.

Hace un año que dijimos que la oposición tenia que negociar con el Poder y entonces nos acusaron de

estar de acuerdo con el Poder. Seguimos manteniendo la tesis de que hay que negociar con el Poder.

Negociar y presionar, esa es la táctica. Si tuviéramos fuerza suficiente para desplazar al Poder con la

presión, propugnaríamos la presión, porque queremos la democracia. En nosotros no se ha producido

ninguna radicalización, todavía, introduzco esta matización. Se puede producir si el Gobierno se empeña

en condenarnos al "ghetto", planteando sin limpieza las elecciones, etcétera. Entonces nosotros

reaccionaremos contra todas las instituciones sin excepciones.

—¿...?

—Sí, sin excepciones. Nos quedaremos con un veinticinco o un treinta por ciento del pueblo, y no nos

preocupa. Lo que no podemos es soportar una operación de marginación y de mantenimiento de

privilegios. El P. S. O. E. no ha cambiado; sucede que algunos que están a nuestra derecha, vivieron un

proceso que les llevó a la izquierda "verbalmente", acusándonos a nosotros de socialdemócratas. Ahora

vuelven exactamente a su sitio, que está a nuestra derecha, porque se acercan las elecciones y tienen la

oportunidad de aparecer en una operación que les dé un pedacito de Poder. Nosotros no tenemos prisa por

el Poder, nos interesa el cambio político y el económico, y ésta sí que es una operación difícil que hay que

abordar con cautela y paciencia, y no vamos a perder la calma. El país empieza a saber dónde está la

izquierda, el centro y la derecha. Y la izquierda en este país, como en muchos de Europa, es el socialismo,

el P. S. O. E. y el Partido Comunista. Luego están los grupos de extrema izquierda.

Analiza el segundo Gobierno de la Monarquía, su ley de la Reforma, sentando la premisa de que el

Gobierno Suárez, en amplias capas, populares, tiene un margen de credibilidad, o lo que es igual: que

para muchos es un Gobierno fuerte.

—Lo que tú llamas fortaleza, les viene del reconocimiento de su debilidad. Por primera vez en diez años

no se hizo un análisis triunfalista de un equipo. Empezó a actuar con mucha más racionalidad y ganó en

equilibrio, y la última cuota de credibilidad que ha ganado es poner en marcha un proyecto reformista

enormemente criticable, lo mismo que es criticable la operación de dialogar con la oposición para

dar la sensación de que se negocia cuando en realidad sólo se dialoga.

El proyecto de reforma política, que —ya te digo que es enormemente criticable y peligroso— tiene la

virtualidad de que es un proyecto concreto q u e marca una serie de pasos, por consiguiente, palía el

miedo al vacío político que se produce en amplias capas populares, sobre todo en algunos sectores de la

burguesía media y en sectores de la alta burguesía. Me parece peligroso, porque, aunque aparece como la

liquidación del franquismo, tal y como fue concebido, también mantiene una serie de recibos

autocríticos que permite que las clases dominantes sigan controlando el poder ejecutivo sin ningún riesgo.

Es decir, que no permite ninguna alternativa democrática, al menos en esta primera fase, ningún alcance

político para la clase trabajadora. Esto se establece a través de varios mecanismos. Un mecanismo es el

propio enunciado electoral, los preprincipios de ley electoral, y otro mecanismo que también es

importante es la separación que se opera del ejecutivo respecto del legislativo. El ejecutivo sigue siendo

elegido a través del Reino y no responde ante el Parlamento. Es el Jefe del Estado quién nombra al

presidente del Gobierno y éste a su equipo. De tal manera que hay una disociación tremenda entre el

ejecutivo y el legislativo. Esta disociación puede permitir al Gobierno, suponiendo, hipotéticamente, que

incluso hubiera un Parlamento progresista, mantener una actitud conservadora y reaccionaria. Esto es

muy grave, coloca a la vida del país en un callejón sin salida.

Pero, claro, para garantizar que no va a ver una disociación fuerte entre el ejecutivo y el legislativo lo que

hacen es un sistema electoral que favorece netamente a la derecha, a las fuerzas conservadoras del país.

Entonces cuando se analiza la confrontación Gobierno –Alianza Popular en las Cortes, la Prensa dice

que el Gobierno ha mantenido su firmeza en cuanto a la proporcionalidad como criterio de elección del

Congreso, y que Alianza Popular ha perdido. Esto no es así, Alianza Popular ha ganado la batalla

claramente. Lo que me temo es que haya ganado la partida y no porque el Gobierno se sienta afectado

ante Alianza Popular, sino porque el Gobierno pueda tener intereses paralelos a A. P., esto es lo que me

parece grave, mucho más que haya habido un escarceo. Y el razonamiento es muy fácil: los elementos

llamados correctores, introducidos en el sistema de la proporcionalidad van a operar de tal forma que en

las pequeñas provincias, en las zonas despobladas, en las áreas rurales, se convierte prácticamente en un

sistema minoritario de representación, y que la proporcionalidad opera en las grandes zonas urbanas.

En las pequeñas ciudades el sistema mayoritario favorece a la derecha, y en las grandes ciudades

favorece a la izquierda. Pero es proporcional para las grandes ciudades y mayoritario para las pequeñas.

El establecimiento de un mínimo de tres van a ser mínimos de uno. Si establecen el mínimo de tres, la

representatividad de un señor se Soria será como mínimo cinco veces mayor que la de un señor de

Barcelona. El señor de Barcelona necesita el quíntuple de votos para salir diputado al Congreso. Creo que

esa manipulación tiene consecuencias políticas graves, de las cuales va a ser responsable el Gobierno. En

todo este tinglado la consecuencia es que se puede dividir al país en dos bloques antagónicos, uno de los

cuales quiere mantener los privilegios conseguidos durante estos años y quiere seguir dominando por

métodos aucráticos, y otro, el de los que querrían tener la oportunidad de desmontar esos privilegios y de

luchar por una sociedad de progreso; en definitiva, eliminar los residuos autocráticos en beneficio del

Poder. Esto no se va a producir, previsiblemente. El margen de negociación con el Gobierno cada día lo

están reduciendo más una serie de fuerzas políticas, que se desplazan hacia el centro, independientemente

del lenguaje político muy de izquierdas, pero a la hora de la verdad lo único que les interesa es pactar

puestos en el Congreso.

-- Felipe: ¿este país es de izquierdas o de derechas?

-- Este país tiene un nivel de información política reducido y un nivel de deformación política alto,

provocado por la manipulación de los medios de comunicación de masas y sobre todo por la

manipulación de la televisión. La televisión española está haciendo, a mi juicio, un terrible daño al país.

Está sectarizando la vida política y sigue utilizando el lenguaje de los buenos y de los malos. Los buenos

son los señores que conservan, y los malos, los señores que quieren cambiar lo que quieren conservar los

otros.

-- Coordinación Democrática parece que es un barco presto a naufragar; ¿ha llegado la hora de su

desaparición ante un proceso de predemocracia?

—Yo creo que el fenómeno es complicado. Mientras subsista una parcela dictatorial del Poder, un residuo

autocrático, la obligación moral de todo demócrata es coordinar las fuerzas para eliminar esos residuos.

Por consiguiente, si desapareciera el organismo de Coordinación habría que establecer otro organismo de

Coordinación. Ahora bien, no todo el mundo piensa lo mismo. Ocurre que el proyecto de Reforma ha

incidido de tal manera en la oposición, que ha supuesto una crisis de una doble dimensión. Por una parte,

una crisis de adaptación, porque efectivamente el Poder político ha entrado en el terreno de la oposición.

Por primera vez en nuestra historia, la oposición ha estado forzando, apretando al Poder político, y éste,

defendiéndote hasta el actual Gobierno, que lo que ha hecho es recuperar parte de la fraseología de los

conceptos de la oposición y exponerlos públicamente. Por ejemplo, hablan de "soberanía popular", de

"democracia con participación de todos". Las declaraciones del presidente hace dos años le hubieran

llevado al T. O. P. Han entrado en el fuego con esta dialéctica y la oposición no ha sido capaz de

adaptarse a esta respuesta gubernamental. No ha sido capaz de aprovecharse de las contradicciones

inherentes a esas declaraciones para agotar la lógica del Gobierno. Hay partes de la oposición que tienen

miedo a concebir el pais de una manera distinta, y no se han enterado de que Franco ha muerto, y que el

juego político no es ya una separación de todo lo que signifique pacto. El fuego ahora es más frio y

difícil, hay que estar seguro de a dónde se va y qué se quiere. La oposición no debe tener empacho de

entrar en el terreno de juego del Poder, teniendo en cuenta que el Poder ha entrado en el de la oposición.

Se debe aprovechar de las contradicciones del Poder y ampliarlas y forzar la marcha hacia la democracia.

Hay gente en la oposición que se ha planteado el tema del referéndum ahora, cuando era un tema

clarísimo, y el tema de la Reforma no se lo han planteado muchos hasta que no ha aparecido en

televisión. El cuatro de septiembre, nosotros tratábamos de forzar una resolución con una alternativa

democrática concreta y no pudimos hacerlo. Queríamos adelantarnos a la operación gubernamental y

enmarcar lo que seria una alternativa democrática real.

—El marxismo, ¿no es una doctrina anticuada que hay que superar? Además, parece que es inevitable que

el ser de izquierdas signifique ser marxista.

—Sí a don Carlos le llamaran «marxista» se reiría. Se dogmatiza y se sectariza la interpretación del

marxismo. Pero la aportación de Marx y Hegel fue la de un método de investigación de la realidad, que

tiene un doble valor: no sólo se conoce la historia y es un instrumento para conocer el presente, el fuego

de las fuerzas políticas y económicas en el ámbito nacional e internacional, sino que es, ademas, un

método para intentar transformar racionalmente la sociedad del futuro. Mucho se habla investigado en el

pasado, el presente, y sobre esa metodología se podía tratar de proyectar la historia del futuro no sometido

a variaciones históricas que se suponían irracionales hasta el siglo XIX en las interpretaciones que se

hacían. Existe el peligro evidente de la autodenominación de "marxista" de personas que no se sienten

seguras de ser de izquierdas. Y la autodenomición de «marxista revolucionario» es tan ridicula como si

dijéramos que se es socialista de izquierdas, ¿es que hay socialismo de derechas? Para muchos lo que dijo

Marx es el catecismo, el dogma, y hay que aplicarlo dogmáticamente. Si Marx, de acuerdo con los

análisis, deduce tal o cuales cosas en el futuro de la Humanidad, en un futuro previsible, los seguidores

dogmáticos de Marx creen que eso es absolutamente inexorable porque "el profeta" lo ha dicho. Y si

Marx tiene algo positivo es que es un antiprofeta. Su método sirve para desmontar sus propios errores.

Hay un principio, que es que lo que uno considera verdad en una coyuntura está sometido a una verdad

inexorable, que es la verdad histórica. Por tanto, no se puede hablar de superación del marxismo,

porque éste es, sencillamente, un método de investigación de la realidad, y ese método es inagotable. El

único crimen que se puede cometer contra el marxismo es el dogmatismo.

—¿Irá el P. S. O. E. a las elecciones próximas?

—Eso no se puede decir de antemano; sería una torpeza política. Depende de las condiciones en que se

produzcan las elecciones. Lo que sí decimos es que el P. S. O. E. tiene vocación de legalidad y quiere

pasar a la confrontación por métodos democráticos.

—¿Iría el P. S. O. E. a las elecciones en coalición con el Partido Comunista en vista de que la izquierda

ve mermada sus filas y los falsos izquierdistas huyen a sus cuarteles?

—El P. S. O. E. puede quedarse solo, pero no aislado. No haremos coalición con nadie, iremos, en caso

de ir, solos. Un partido no está solo si es capaz de tener al veinticinco o treinta por ciento del pueblo

detrás.

—¿Y lo tenéis?

—Yo creo que más. Que nos den tiempo, igualdad de oportunidades, igualdad a la hora de utilizar los

medios de comunicación de masas y habrá sorpresas. Entre otras cosas nosotros no vamos a hacer

demagogia, ni a emplear un lenguaje de que nos comemos el mundo, porque somos conscientes de cuál es

el nivel de asimilación de esta sociedad. Vamos a hablar con el lenguaje de las soluciones de problemas

de esa sociedad en el camino de la. construcción de una sociedad socialista que no abandonamos. Es muy

difícil asimilar desde un punto de vista político el equilibrio de la moderación. A veces la actitud

moderada es la más revolucionaria.

—Ultima pregunta: ¿cómo llegaste al socialismo?

—Me cuesta mucho hablar de temas personales, ya lo sabes. Pero... hay dos maneras en el país de haber

llegado al socialismo. Una en el procedimiento hereditario; es decir, una cuestión de familia; asi ocurre en

zonas del país como Asturias, como el País Vasco... Este no es mi caso, ya que mi padre era un nombre

"azañista". Creo que hay condicionamientos y éste es el segundo procedimiento, de carácter sociológico

y una decantación, también ideológica, a partir del estudio, de la investigación. Los condicionamientos de

carácter sociológico probablemente provengan en mi caso de haber vivido durante veinte años en un

barrio típico de Sevilla, que es el de Bellavista. Un barrio muy próximo al canal del bajo Guadalquivir,

que en Sevilla, es conocido como el «Canal de los Presos». Allí había una colonia de presos políticos, a

partir del año 40, que redimían penas por trabajos forzados. En el momento que abandonaban la colonia

por cumplimiento de la pena, se instalaban en sus proximidades. Es decir, que había un gran impacto

psicológico y, por consiguiente, político en el barrio por el asentamiento de estos hombres que no podían

volver a sus pueblos, ya que allí, normalmente, se encontraban con un rechazo social.

Creo que todo esto le dio una configuración y un clima político especial. Condicionó mi proceso. Vivir en

ese medio y haber hecho un esfuerzo de decantación ideológica a partir de estadios en la Universidad, de

los diferentes problemas, de las diferentes tesis en movimiento, me inclinó hacia el socialismo. Sobre

todo por el respeto dentro del Partido Socialista a la democracia interna.

El P. S. O. E. un día, quizá muy pronto, podrá ser una alternativa de poder en este país. Eso es lo que

asusta a muchos. Eso es lo que contribuye a las campañas de descrédito que se lanzan contra el P. S. O. E.

y su secretario general. Los horteras de turno le pusieron el apelativo de "Nadiusco". Evidentemente este

hombre es importante, por eso molesta. Las campañas de infamias contra González se suceden, pero no

importa, está ahí. Mira con los ojos limpios. Es todo un dirigente, por encima del bien y del mal, a pesar

de todos los pesares.

Julia Navarro

 

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