Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   Ante el Congreso del PSOE ®     
 
 ABC.    02/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

ABC. JUEVES 2 DE DICIEMBRE DE 1976.

APUNTE POLÍTICO

ANTE EL CONGRESO DEL P.S.O.E. (r.)

Por José María RUIZ GALLARDON

Dentro de unos días, muy pocos, se va a celebrar en Madrid el Congreso de1 «Partido Socialista Obrero

Español», sector renovado. La autorización del mismo ha sido un tira y afloja entre el Gobierno y el

propio partido. Ignoro en absoluto cuáles hayan podido ser las razones en las que se ha fundamentado la

autorización, pero sospecho que en ningún caso habrá estado ausente de la decisión un cierto

convencimiento por parte de las autoridades de que este partido será muy pronto legalizado. No se

comprende, en todo caso, que si no existe desprecio de la legalidad, no accedan sus dirigentes a

formalizar los requisitos indispensables para situarse dentro de la Ley.

A diferencia de algunos políticos de la derecha española pienso que es bueno que este Congreso se

celebre en España. Como pienso —esta vez de acuerdo con esos mismos políticos— que no seria de

recibo que el «Partido Comunista» tuviera opción para intentar la organización de su propio Congreso.

Hoy el socialismo en Europa y, en general, en todo el Occidente, sobre todo a partir del famoso Congreso

de Bad Godesberg, intenta presentarse con un fuerte componente democrático y un cierto e indiscutible

abandono de las tesis marxistas. Ni el socialismo alemán puede, en justicia, calificarse como

evolucionario, ni las palabras de Willy Brandt, con ocasión de su reciente reelección en la Internacional

Socialista, dejan lugar a dudas: el enemigo del socialismo democrático europeo no es sólo el comunismo

soviético; lo es también el eurocomunismo.

Entiendo que esa es una lección que sus compañeros españoles deberían aprender muy bien. Y que no

faltarán ocasiones para que el propio señor Brandt y otros dirigentes socialistas europeos —por ejemplo,

Mario Soares— e lo expliquen a don Felipe González. Y en tal caso pueden ocurrir tres cosas:

1. Que el «P. S. O. E.» (r.) se desligue del «Partido Comunista» español, lo cual contribuiría

decisivamente a hacer de la democracia española un sistema digerible para todos. Resultado óptimo,

en el que, desgraciadamente, no confío en exceso.

2. Que, desoyendo tales llamadas, siga el «P.S.O.E.» (r.) empeñado en ser el paladín y el «caballo de

troya» que nos cuele el comunismo carrillista. Resultado bueno, porque debilitará a la izquierda al

perder esta gran parte de la credibilidad democrática que hoy disfruta. Como dijo muy

acertadamente en reciente ocasión el señor Fraga al señor Tierno es muy grave en estos momentos y

en España concebir la democracia política como un mero paso hacia la revolución social de signo

marxista.

3. Que el «P.S.O.E.» (r.) siga navegando entre brumas, sin decidirse claramente ni por romper amarras

con el «Partido Comunista», ni por mantener una indisoluble y estrecha colaboración con él. Este

estado de magma político fortalecerá, sin duda, a los verdaderos socialdemócratas, pues, muy

posiblemente, hará que se incline hacia la izquierda comunista un importante sector del socialismo

español, y hacia la socialdemocracia otro no menos importante, con el consiguiente resultado de

clarificación.

En una palabra: desde la acera de enfrente hay que observar con curiosidad e interés el panorama del

socialismo español, que va a tener que decirnos de una u otra manera, pero con suficiente claridad, pues

serán los hechos quienes hablen, si lo que busca es la revolución o la democracia. Y eso, en todo caso, es

bueno.—J. M. R. G.

 

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