Autor: Hernaiz, Eduardo. 
 XIII Congreso de la Internacional Socialista, en Ginebra. 
 El socialismo, estado superior de libertad     
 
 Pueblo.    27/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

27/11/1976

XIII Congreso de la Internacional Socialista, en guerra

"EL SOCIALISMO, ESTADO SUPERIOR DE LA LIBERTAD" (MITTERRAND)

Felipe González se entrevistó con el ísraelí Rabin

GINEBRA (PUEBLO, por Eduardo HERNAIZ).—"Reconocemos el comunismo y respetamos el

comunismo, pero también reconocemos la lucha de los países del Este europeo en busca de la libertad",

dijo en un momento de su intervención el ex premier sueco Olof Palme, aquel que hace más de un año

desde la titularidad en el Gobierno de su país pidiera dinero, hucha en mano, para ayudar a los demócratas

españoles, en un gesto de hombre de partido más que de hombre de Gobierno.

En verdad, Olof Palme fue el autor de la exposición más breve y brillante de cuantas se escucharon ayer

en la sala de la O. I. T., donde la Internacional Socialista celebra su XIII Congreso; aunque el auténtico

protagonista, como relataré después, fue el primer ministro isralí Isaac Rabin.

Olof Palme —en una sesión que estaba prevista para debatir un nuevo orden económico mundial, pero

que dejó paso a los trabajos sobre el Tercer Mundo— comenzó hablando de Portugal y España, para

centrarse inmediatamente después en la cuestión de Sudáfrica, sobre la cual expuso al congreso un

programa de siete puntos encaminado a terminar dicha situación. Asimismo se refirió, entre otros temas, a

la cuestión palestina. El ex premier sueco, entre la diplomacia y salomonismo, propuso la existencia, de

los dos Estados, el israelí y el palestino, con fronteras perfectamente delimitadas.

Previamente, había sido elegido presidente de la I. S. para los próximos cuatro años, de manera unánime,

Willy Brandt, quien nos "obsequió" con un discurso de cuarenta y tres páginas que forman todo un

compendio de teorías y propósitos. Mucho menos extensas y mil veces más concretas habían sido las

palabras de Françoise Mitterrand, dichas casi en tono paternalista y con los modales de quien —eterno

aspirante— más parecía el presidente de su país que el de esta edición del congreso de la I. S. Mitterand,

por ejemplo, afirmó que el "socialismo de la Internacional debe ser el estado superior de la libertad: es

decir, que nosotros tenemos en cuenta todas las conquistas de la libertad política, sin pretender que,

nosotros seamos los inventores de todas las formas de libertad".

Después de estos dos oradores se pasó a la elección de vicepresidentes. Nada menos que catorce personas

ocupan dicho cargo, y por este orden: Edward Broadbent (Canada), Bettino Craxi (Italia), Bruno Kreiski

(Austria), Françoise Mitterrand (Francia),

Daniel Oduber (Costa Rica), Olof Palme (Suecia), Irene Petri (de Bélgica, y presidenta del Congreso de

Mujeres Socialistas, que en este mismo lugar ha precedido al que nos ocupa), Isaac Rabin (Israel),

Leopoldo Senghor (Senegal), Mario Soares (Portugal), Anselmo Sule (Chile), Joop den Uyl (Holanda),

Cough Whitlan (Australia) y Harold Wilson (Inglaterra).

RABIN – SCHMIDT

Pero, como les decía antes, la historia de la tarde del viernes fue el señor Rabin, y no sólo por el

importante grupo de personas encargadas de su seguridad, que impiden acercarse a él. La sala del

congreso se había visto sorprendida a media tarde por la entrada del canciller alemán Helmut Schmidt; y

mucho más sorprendida cuando, sin darle tiempo a calentar su asiento. Schmidt salía de la sala, a petición

del señor Rabin. ¿Qué pasaba? Numerosas personas le seguimos hasta donde nos dejaron sus guardianes,

y resultó que los dos políticos se reunían en el salón de la cafetería aneja al salón del congreso. Con tan

escaso protocolo, y durante una hora, tuvo lugar una "cumbre" germano-israelí, en torno a unas tazas de

te, Rabin habló bastante más que Schmidt, mientras éste consumía media docena de cigarros mentolados

y asentía. ¿De que hablaron? Los comentaristas de política internacional tienen ya materia para especular.

El protagonismo de Rabin fue en aumento cuando, mientras Schmidt se dirigía a los congresistas, pidió

entrevistarse con Felipe González. Fue en e1 mismo lugar, con la misma protección; pero la mitad de

tiempo que con el canciller alemán. Afortunadamente, el primer secretario del P. S. O. E. es más

asequible, y a grandes rasgos nos explicó las preguntas que le había formulado el dirigente israelí, la

mayoría de ellas sobre la reforma política española, el referéndum, la posibilidad de que en un

supuesto de Gobierno socialista español se iniciaran relaciones diplomáticas entre los dos países, etcétera.

Como ven el congreso y su política se genera mejor en los pasillos que en los salones. Y es por los

pasillos por donde se especula, por ejemplo, que ja elección de Willy Brandt puede suponer una cierta

inclinación de la I. S. a la derecha. O que la presencia de Schmidt representa el poderlo alemán, como

gran patriarca de los países socialistas. O se habla de las intenciones de originar un movimiento

eurosocialista, a imagen y semejanza del eurocomunismo, para, incluso unidos los dos «euros», rescatar a

los países del bloque del Este europeo de la dictadura proletaria de Moscú. En fin, de casi todos. Porque,

puestos a buscar puros actos de imaginación, les puedo relatar hasta el pintoresco y folklórico momento

que siguió al anuncio del ingreso, como país miembro de la I. S.. de Senegal. Al sonar en la sala el

nombre de este país apareció un grupo senegalés de música y danza, a base de tambores y bailes

milenarios. Esto ocurre, según Mitterrand, por primera vez en la historia de la Internacional Socialista.

FELIPE GONZÁLEZ

En otro orden, Dom Mintoff ha propuesto "que esta tarde se celebre una reunión, dentro del congreso, a

base de partidos de países mediterráneos (Francia, Italia, Portugal (?), España, Malta, etc.. y Bélgica (?)).

Posiblemente sea réplica al congreso que paralelamente se está celebrando en Barcelona.

También he de anunciar que a la hora de salir PUEBLO a la calle, Felipe González nos reúne a los

periodistas aquí acreditados en un almuerzo para anticiparnos el texto de su discurso en la sesión dedicada

mañana al socialismo democrático y los derechos humanos en el mundo de hoy. El primer secretario del

P. S. O. E. se va a referir al "esfuerzo de reflexión para este crucial momento, que supone la distinción de

perspectivas para actuar tanto desde el pensamiento como de la acción, para pasar después a las

perspectivas de protección de la libertad individual y a los nuevos derechos fundamentales inspirados en

el socialismo democráticos".

 

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