Autor: Bribián, Carlos. 
   Brandt, dispuesto a renovar el socialismo  :   
 El recién elegido presidente de la II Internacional quiere equilibrar las diferencias entre países ricos y pobres. 
 Pueblo.    27/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

BRANDT, DISPUESTO A RENOVAR EL SOCIALISMO

El recién elegido presidente de la II Internacional quiere equilibrar las diferencias entre países ricos y

pobres

BONN, 27. (De nuestro corresponsal, Carlos B R IBIAN.)

No se ha producido sorpresa alguna y, desde ayer, como esperado, Willy Brandt, ex canciller federal y

jefe de la social democracia alemana, ha pasado a compartir este cargo con el presidente de la

Internacional Socialista, sucediendo a quien en tiempos también fuera canciller de su país, el austríaco

Bruno Pitteymann. Nadie dudaba que Brandt saldría elegido por unanimidad en la cita de Ginebra, y así

ha sido, pasando a convertirse en el segundo alemán, luego de Erich Ollenhauer (196263) que capitanea

esta organización socialista de tanta tradición alemana. La organización fue fundada por Carlos Marx

(Londres, 1864), y los socialdemócratas alemanes la reeditaron después de la segunda guerra mundial

(Francfort, 1951).

Por esperado, el nombramiento no ha causado demasiada sensación en la R. F. A. Lo difícil fue, en su día,

que Brandt tomase la decisión de presentar su candidatura, pues el cargo lleva aparejado no poder ostentar

otro de carácter oficial (canciller, ministro, presidente del Consejo Federal. etc) en el propio país. Aparte

que Willy Brandt condicionó el convertirse en líder del socialismo internacional auténtico —el de la

Europa oriental, ya se sabe, utiliza el nombre como vestimenta— a que la anciana organización dejara de

ser lo que ha representado en los últimos tiempos, una especie de Club de Partidos Socialistas, para

convertirse en un movimiento de mayor enjundia, que no dedique su tiempo exclusivamente "a distraerse

con el deporte de los debates", exigió como primera premisa una moderna organización, bien respaldada

económicamente (el S. P. D. alemán aportará la parte del león), que celebre numerosos intercambios entre

los directivos de tos diversos partidos, principalmente de la Europa del Oeste, útiles para modernizar

ideas auténticamente socialistas, convirtiéndolas en socialdemócratas, que parece lo mismo, pero no lo es.

Pretende, mediante el crédito de que goza personalmente en numerosos países del Tercer Mundo —

opinan diversos comentaristas alemanes con él simpatizantes—, que la Internacional Socialista pueda ser

puente por el que discurran los vehículos de una cooperación sensata.

Pero primera meta de esta Internacional Socialista, cuyas actividades quiere renovar Brandt —principal

colaborador, como vicepresidente, su amigo Olof Palme—, es trabajar por una definición del «socialismo

democrático», que sirva romo base para eliminar las notorias diferencias ideológicas que aun hoy existen

entre los 37 partidos miembros de la organización, e igualmente, los otros 21 que cabe calificar como de

«adheridos», y que han acudido a Ginebra en plan de observadores. Sólo creando una auténtica unidad

ideológica —que habrá de respetar en todo caso a nivel, nacional las peculiaridades de cada partido y,

cada país—, será posible llevar adelante la terna de propósitos formulada por el bienintencionado Willy

Brandt, en la hora de su elección:

a) El reforzamiento de los esfuerzos para asegurar la paz mundial.

b) Equilibrar de un modo más justo las diferencias entre los pobres y ricos que en el mundo

existen.

c) Convertir en realidad, la teoría de la declaración sobre los derechos humanos.

Brandt, además, ha advertido a los dirigentes socialistas que el eurocomunismo, que está consiguiendo

ventajas en Francia e Italia, es exactamente tan peligroso como el comunismo soviético o chino.

 

< Volver