Arias: Vamos a la catástrofe     
 
 Ya.    23/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 20. 

NACIONAL

23-IV-77

Arias: "Vamos a la catástrofe"

En unas declaraciones a "ABC", don Carlos Arias anuncia que será candidato al Senado por Alianza

Popular. En esas declaraciones dice:

"O juegan todos, o no juega nadie. No creo que se pueda establecer un distingo entre el presidente Suárez

y el resto de su Gabinete".

—¿Qué imagen pueden tener los españoles de Carlos Arias? —Quizá, la de un hombre honesto, bien

intencionado, de lealtad inalterable al Caudillo... No me avergüenzo de ello, y se lo dije al propio Rey

cuando Franco estaba enfermo: "Señor, no me pida lo que yo no podré hacer nunca. Decirle al Caudillo

que ha llegado el momento de que entregue sus poderes. E1 Caudillo tendrá que salir con las botas

puestas. De eso no cabe duda." —¿Qué problemas le preocupan más de los que configuran la situación

política actual?

—Por encima de todo está el sentido del ridículo que estamos dando ante el mundo con doscientas siglas

políticas. ¿Es que hay doscientas ideologías con las que se puedan resolver los problemas del país?

—¿Y es que el Gobierno no se ha dado cuenta de que es urgente, ya lo era en mi época, el arbitrar

medidas de carácter económico? Vamos a la catástrofe, a la ruina completa.

—¿Por qué cree que la crisis económica ha ido pasando de ministro en ministro sin solución alguna?

—Cuando llegué al Ministerio de la Gobernación con Carrero, ya estaba mal el panorama, pues se había

producido la elevación de los precios petrolíferos. Hubo, sin duda, miedo ante la impopularidad que

supondría el encarecimiento de los combustibles y se decidió ir drenando el déficit con fondos del Tesoro

en espera de una estabilización del precio de los crudos.

Fue la época en que llegó Antón Barrera. Antón Barrera estaba asustado, y buena prueba de ello es que se

desembarcó tirándose del tranvía en marcha con el pretexto de lo de Pío Cabanillas. Hubiera sido lo

mismo que hubiera cesado el ministro de Agricultura o que hubiera descarrilado un autobús. El caso era

marcharse.

Luego vino Cabello de Alba, pero con la muerte del Caudillo era difícil hacer nada, a pesar de que él nos

advertía de los peligros del endeudamiento progresivo. Los grupos políticos ya estaban como aves de

rapiña esperando la muerte de Franco.

Quien vio todo más claro fue Villar Mir. Pero no tuvo 1a habilidad de saber presentárselo al país. Fue el

clásico cirujano que diagnosticó con una seguridad absoluta que al enfermo había que cortarle la pierna

porque se iba a morir de gangrena. Pero el enfermo decidió ir a otro médico.

—E1 otro día le comentaba a Fraga que una de las pocas cosas que guardo son las actas de la Comisión

mixta Gobierno-Consejo Nacional, en cuyas sesiones intervinieron destacadamente el propio Fraga, que

era un huracán, y Torcuato Fernández-Miranda, con la autoridad propia de su cátedra de Derecho Político

y sus famosos recursos de los "maniqueos" sucando al Príncipe siempre a relucir. Al final, Torcuato

Fernández-Miranda fue el que impuso su criterio y el que llevó el toro al corral.

Y quienes más le apoyaron fueron Adolfo Suárez y Osorio. Todo eso está ahí, en las actas. ¿Qué ha

pasado entonces para que al día siguiente de mi cese arrinconen ese proyecto y saquen otro totalmente

distinto?

Yo había hablado muchas veces con el Caudillo del tema de la reforma. Él era un hombre inteligente y de

gran perspicacia. Aunque no se puede decir que el Caudillo fuera vertiginoso, tampoco fue inmovilista.

En las reuniones de la Comisión mixta, el único que estaba hecho un monolito y no se avenía a razones

era Girón.

Le leyeron incluso pasajes de discursos del Caudillo. Como si le leyeran a Julio Verne. Él tenía su

filosofía y no había quien le apeara de ella. El hombre estará pasando malos días, como estamos

pasándolos todos. ¿Y qué dirá ahora? Pensar que pedía mi cabeza, que pedía casi que me la cortaran a

nivel de la cintura, por aquel discurso del l2 de febrero.

Había que encontrar una solución. Yo sabía que e1 Caudillo pedía que las reformas se hicieran muy

pausadamente... ¡Sí, pero el tiempo también apremiaba!

—¿De todos los puntos del programa de Alianza Popular, en cuáles pondría más énfasis? ¿Qué aspectos

de nuestro futuro son los que más le preocupan?

—El problema de la juventud, el económico y el de las regiones. En este aspecto hay que plantarse y

decir: "Nada contra la pulverización de la unidad de España." Con mucho valor y con mucha entereza.

Descentralización, la que sea necesaria. Reconocimiento del idioma y la cultura, todo. Ahora bien: unidad

nacional por encima de todo."

 

< Volver