Quieren salvar a España     
 
 Diario 16.    07/03/1977.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

Quieren salvar a España

MADRID, 7 (D16).-Duro ataque al marxismo, ironías contra el Centro Democrático y el Gobierno, apología de los valores tradicionales y el ofrecimiento de una alternativa salvadora ante "el caos en que se encuentra España" fueron conceptos machaconamente repetidos por los siete dirigentes de AP en el acto de clausura.

"Lo que sí deseamos es sacar al país de su situación de incertidumbre y, devolverle su ilusión de paz fecunda y de desarrollo dinámico y pujante. Lo que queremos es que termine la algarabía de las injurias al pasado y la cacofonía de las propuestas confusas", dijo Fraga.

Con tono firme y enérgico añadió: "Hay que restablecer la confianza del país, restablecer el principio de orden y desautoridad, devolver el sentido de la ley, que todos veamos claro hacia dónde vamos."

Tras hacer cinco exhortaciones, precedidas de la invocación "España, España, España", Fraga terminó su intervención diciendo: "Que Dios nos dé su ayuda en tan noble causa y que salve a España y protejan su Rey en las actuales circunstancias decisivas de nuestra historia."

Silva enardeció

Federico Silva Muñoz ensombreció ayer al máximo líder de AP, cosechando las mayores ovaciones de las tres mil personas, que casi llegaron al punto del delirio.

Se refirió a las apetencias de Estados Unidos y la Unión Soviética respecto a España, pero centró las mayores críticas contra el comunismo. Haciendo un duro ataque del mismo, fuera de sí, Silva, con golpes de dedo, se salió del ámbito del micrófono caminando por el estrado y sin que se le oyera nada provocó el delirio del pública, que posteriormente le pidió que repitiera su parlamento.

"Vamos a ser atacados porque, como bien nacidos, somos agradecidos y no vamos a renunciar a la memoria de Franco", dijo Silva, recibiendo una gran ovación y oyendo corear su nombre.

Gonzalo:

El franquismo honra Gonzalo Fernández de la Mora reafirmó la unidad de AP que, a su juicio, ha tratado de bombardearse por medio de la desfiguración y propiciando la división.

Refiriéndose a los servicios prestados por los líderes de AP al régimen de Franco, dijo: "Eso que nos reprochan lo tengo como la mayor honra de mi vida política."

Hizo una defensa de los valores de la inteligencia, la jerarquía y el decoro, para manifestar seguidamente: "Quien nos vote podrá estar seguro que su voto no se perderá en minorías inoperantes o en compañeros de viaje del marxismo."

Laureano: Unidos contra el comunismo

Laureano López Rodó se encargó de defender la unidad sagrada de España, rechazando el reconocimiento de las nacionalidades del Estado español.

"La admisión o no del Partido Comunista en el juego democrático -d i j o en otro momento- es una decisión que incumbe al Gobierno. Ante ella no resulta lógico que el Gobierno adopte la actitud vergonzante de lavarse las manos y endosarle la papeleta al Tribunal Supremo."

También se refirió a los servicios prestados en el régimen de Franco, diciendo que "nada tenemos que disimular ni nada de qué avergonzarnos".

Cruz: Reforma o revolución

Partiendo de la "apología de la libertad creadora y de la empresa privada", Cruz Martínez Esteruelas dijo que hay que avanzar en la reforma, porque "quien no la admita tendrá revolución".

Defendió el principio sagrado de la libertad de empresa y de la economía regida por el humanismo

cristiano, oponiéndose a las nacionalizaciones sistemáticas. Enfatizó que se tiene que devolver -no restablecer- la confianza social española.

Licinio, contra el Centro

Licinio de la Fuente rechazó que AP sea un partido de derecha reaccionaria, criticando al Centro, que "sólo ataca al franquismo y coquetea con el marxismo, pero no da una alternativa social".

Cuando hablaba Licinio de la Fuente, ya casi al final del Congreso, entró en la sala el ex ministro falangista José Solís Ruiz, que se sentó en las escaleras del auditorio.

 

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