No autorización del Congreso del PSOE en las condiciones previstas     
 
   20/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

20-X-76

No autorización del Congreso del PSOE en las condiciones previstas

El Gobierno Civil alega defectos de formo en la solicitud • El Partido Socialista Obrero

Español presionará para que pueda celebrarse dentro de España • "Sería un grave

error exiliar el Congreso", dijo el primer secretario del PSOE, don Felipe González

"El PSOE reitera su voluntad de celebrar el congreso del Partido en los días inicialmente previstos. Pero

si ello no es posible, como parece preverse, insistirá —presionará— para que tenga lugar dentro de

España en la fecha que el comité nacional considere oportuna. La no autorización del congreso en los

primeros días de noviembre, como estaba programado, es un grave error político, como grave parecería el

error de exiliar el congreso." Esta puede ser, en términos generales, la reacción del Partido Socialista

Obrero Español ante la no autorización por parte del Gobierno Civil del congreso del PSOE en las

Condiciones previstas, reacción de la que dio cuenta el primer secretario del Partido, don Felipe

González, en la reunión informativa mantenida con los periodistas a últimas horas de la tarde de ayer.

Don Felipe González, comenzó leyendo el comunicado oficial del Partido, que dice lo siguiente:

"Con fecha 14 de Octubre de 1976 se presentó en el Gobierno Civil de Madrid un escrito de

comunicación de la celebración del congreso del Partido para los días 4, 5, 6 y 7 de noviembre próximos

en el hotel Meliá de Madrid, suscrito por Felipe González y Luis Gómez Llorente. Con fecha 18 de

octubre y recibido en el día de hoy, el Gobierno Civil de Madrid responde al escrito presentado,

negándose a resolver sobre la comunicación recibida en base a defectos formales que, a su juicio, debían

ser subsanados. Durante este período y en días anteriores, los responsables del Partido Socialista han

mantenido conversaciones con los responsables del Gobierno para tratar de aclarar las circunstancias

relativas a la celebración del congreso.

La Comisión Ejecutiva entiende que la negativa a conceder la autorización para la celebración del

congreso es una actitud discriminatoria respecto del Partido, que no sólo perjudica gravemente a éste, sino

que, a nuestro juicio, dificulta seriamente e1 necesario clima de libertad de reunión y expresión para

facilitar el desarrollo de las fuerzas políticas y, por consiguiente, la alternativa democrática. Al exigir un

trato de igualdad a todas las fuerzas políticas, ponemos de manifiesto que ello consiste en una exigencia

de libertad para todos, saludando por consiguiente los congresos realizados en circunstancias idénticas a

la nuestra y los que previsiblemente vayan a realizarse. Ante la actitud gubernamental,

que interpretamos como obstaculizadora para la realización de nuestro congreso, la Comisión Ejecutiva

manifiesta su firme voluntad de que éste se celebre en e1 interior de España, considerando que ello no

solo beneficia al normal desenvolvimiento de una fuerza política democrática y representativa como la

nuestra, sino que contribuye a normalizar, al menos de hecho, la vida democrática del país.

Sólo en las circunstancias de que el poder político establecido adoptara una actitud de absoluta negativa a

la celebración del XXVII Congreso del Partido Socialista, que se correspondería con épocas que creemos

en trance de superación, decidiríamos la celebración del congreso fuera de nuestras fronteras.

Por consiguiente, ante la circunstancia planteada, que formal´ mente no aparece como una prohibición,

pero que en el fondo supone la no autorización para la celebración del congreso tal como estaba previsto,

la ejecutiva del Partido convocará reunión extraordinaria y urgente del comité nacional y propondrá a

éste, la insistencia en la celebración del congreso en el interior de nuestro país.

Creemos necesario llamar la atención sobre la actitud contradictoria y de incoherencia política que

mantiene el poder ejecutivo, que parece negar las propias intenciones liberalizadoras que declara.

Asimismo, insistimos en que nuestro Partido, que no sólo posee vocación de legalidad, sino que se

encuentra en la ilegalidad por una imposición conocida de todos, no acepta en ningún caso una

legalización en términos coactivos. El poder sólo debe limitarse a reconocer y respetar la existencia de

partidos políticos, sin pretender intromisión alguna en sus decisiones y actitudes políticas.

De todo esto ha tenido conocimiento la comisión mixta de reunificación, habiendo manifestado los

compañeros del sector histórico que forman parte de la misma su solidaridad con nuestra resolución."

"Impedir el despegue de fuerzas democráticas"

En la reunión informativa, el primer secretario del PSOE, que se mostró cuidadosamente medido en sus

comentarios y respuestas, dijo que en una situación democrática el Partido exigiría responsabilidades por

la decisión del poder, pero que, como tal situación no se da, el Partido se encuentra inerme y tendrá que

insistir para que el Congreso se celebre dentro de España. ¿Por qué tal decisión de las autoridades? La

respuesta —afirmó don Felipe González— hay que plantearla en términos políticos y no en términos

puramente jurídicos. Dejando a un lado los alegados defectos de forma, donde incluso podría encontrarse

alguna contradicción (el Partido no está legalizado, pero se le reconoce implícitamente personalidad

jurídica , el primer secretario del PSOE comentó que desde hace bastantes semanas se venían percibiendo

dificultades para admitir la realización del congreso. "Y esto —añadió— saca las posibles

interpretaciones del contexto inmediato. Había un cierto interés por impedir el despegue de las fuerzas

democráticas ante un proceso electoral libre. E insinuó que se ha presionado en este sentido. ¿Por parte de

quién? ¿Por las fuerzas que gozan de un estatuto de legalidad, independientemente de que hayan pasado o

no por ventanilla?"

¿Se habrá acabado la época de tolerancia? Don Felipe González contestó: "Es posible que la cuerda

del Gobierno esté en el punto máximo de tensión. Pero una actitud rotundamente prohibitiva en relación

con el Congreso traería no sólo graves trastornos de todo tipo para el Partido, sino también graves

consecuencias políticas para el país." ¿La prohibición es una forma de obligar a pasar por ventanilla?

"Parece que es ésa —respondió— la intención del poder. Pero bien es cierto que estamos en la ilegalidad

porque nos forzaron a ella. Dado que no se ha roto nunca la continuidad del Partido, bastaría con que se

restableciera la legalidad que teníamos, como se ha hecho o se puede hacer con otras cuestiones."

Solidaridad exterior

El primer secretario del PSOE informó asimismo que se está comunicando a los partidos de la

Internacional Socialista la decisión del Gobierno. Y las reacciones de solidaridad con e1 PSOE no se han

hecho esperar. Así, el presidente del Partido Socialista de Grecia, Andreas Papandreu, ha hecho saber su

decisión de no venir a Madrid a la conferencia prevista para mañana jueves. Por otra parte, el canciller

austríaco, Bruno Kreisky, ha anulado su compromiso de celebrar una conferencia pública en Palma de

Mallorca a finales de este mes.

Defectos de forma

Por otra parte, YA ha tenido interés por que el Gobierno Civil de Madrid diera su juicio o motivaciones

de la prohibición del Congreso. Y la aclaración, se nos ha dicho, está en la misma resolución denegatoria

del Congreso, donde no se hace más que aplicar la normativa vigente. La respuesta a la solicitud dice así:

"Que el escrito hace referencia al Partido Socialista Obrero Español, lo que significaría que V.S. (los

firmantes) actúan en nombre de una persona jurídica, sin que en e1 caso consta que sean sus

representantes legales o estatutarios de la misma, como exige el artículo 4, punto 2, apartado d), de la ley

reguladora del derecho de reunión política."

Que no figuran debidamente cumplimentados los requisitos que establece el apartado c) del punto 2,

articulo 4, de aquella ley, en tanto en cuanto no se determinan las distintas intervenciones en relación con

los temas a tratar, que demanda una mayor precisión, según se deduce del apartado b) del mismo

precepto.

En consecuencia, no procede resolver sobre el escrito hasta que sean subsanados esos defectos."

Después de la reforma

En medio de las impresiones de una y otra parte, los observadores políticos comentaban ayer que

realmente lo que el Gobierno ha querido es que el Congreso no tuviera lugar cuando se encuentra en

plena estrategia para sacar adelante su proyecto de reforma política.

Así, la clase política institucional no se vería especialmente "impactada" por lo que se diga en el

Congreso, y e1 Gobierno aparecería ante ella como celoso cumplidor de una legalidad vigente. Pasado

este momento de debate y estrategia, es decir, aprobada la reforma política gubernamental, se podría

buscar una fórmula o tolerancia como se ha hecho con otros partidos —para que el Congreso pueda

celebrarse. Esta perspectiva podría deducirse del comedido tono con que ayer se empleó el líder socialista

en su reunión con los informadores. El gran interés del PSOE en estos momentos es que el Congreso se

celebre en España. Y por ello presionará.

 

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