Autor: Javaloyes Berenguer, José. 
   De Blackpool a Gibraltar     
 
 ABC.    30/09/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

MERIDIANO MUNDIAL DE BLACKPOOL A GIBRALTAR

Fue injerencia según también el P. S, O, E. — que el canciller alemán, Schmidt, se pronunciara contra la

eventualidad de que los comunistas Italianos accedieran al Poder por la puerta grande. ¿Hubiera sido

asimimo injerencia —en los asuntos internos del «pueblo gibraltareño»— que Felipe González, tan celoso

como todos sus correligionarios de las independencias nacionales, suscitara, al menos como de pasada,

con siquiera una sola alusión, el tema colonial de Gibraltar?

El dirigente socialista español, sin embargo, consumió el turno de cortesía para invitados, con un relatorio

de las dificultades con que tropieza la restauración de las libertades en España. El muñón metapolítico de

Gibraltar, que lesiona la libertad de los españoles para disponer de la totalidad de su territorio nacional y

de su renta de situacion, no mereció la incorporación a la nómina de los obstáculos aludidos. La alusión

contrasta notablemente con lo que fué siempre la ejecutoria de todos los políticos españoles en lo tocante

al problema gibraltareño. Pesó más el deferente silencio para toa correligionarios y anfitriones que la

estimación de la debida cuota de patriotismo. Quizá si los laboristas hubieran estado en la oposición

durante esta conferencia de Blackpool, el comportamiento hubiera sido distinto. Porque como los

socialistas gobiernan ahora en el Reino Unido, enfrentándose a graves problemas económicos, no era

cosa, al parecer, de sumarles nuevas preocupaciones y dolores de cabeza.

Pero la crisis económica por la que atraviesa España es menos autóctona y diferente, en su expresión y su

causas, que propio resulta eI problema de Gibraltar. Se inscribe en coordenadas trasnacionales o

internacionales, de las que, en importante medida, participa la crisis económica británica. ¿Cómo Integrar,

en la validez o en la operatlvldad internacionales de la doctrina socialista actitudes tan dispares como la

expresada por Callaghan en su discurso —realista, conservador, incluso capitalista— con los

maxlmalismos, tácticos y estratégicos en que se desenvuelve la izquierda española en estos umbrales del

otoño caliente?

Las interrogantes y los problemas se presentan en cadena: la inestabilidad económica repercute de forma

negativa contra la exigencia, tan cualificada, de estabilidad política en el tránsito y el cambio; la

estabilidad económica reposa a su vez —Callaghan «Dxit»— sobre la rentabilidad y los beneficios de la

empresa, que alientan la inversión generadora de puestos de trabajo. ¿Cómo romper la cadena,

resolviendo ordenadamente los problemas que se encuentran en cada uno de sus eslabones?

Los socialistas Ingleses —al menos por lo que a su presidente corresponde— ya han dicho por dónde hay

que empezar: primero, las empresas y los niños,,. Cierto es que ellos, los ingleses, tienen su «pacto

social»; al menos como referencia retórica. El «pacto social» aquí, con la emulación reivindicadora de

todos los hilos y sobrinos de Marx, puede resultar tan difícil como un acuerdo sobre Gibraltar—José

JAVALOYES.

 

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