Autor: Tierno Galván, Enrique. 
   La frivolidad de la clase política     
 
 Triunfo.    03/01/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 2. 

- «LA FRIVOLIDAD DE LA CLASE POLÍTICA»

«La frivolidad es esencialmente, a mi juicio, la corrupción del

convencimiento Si hay convencimientos

fuertes y sanos no hay frivolidad. Si no hay convencimientos aparece el cinismo

Si hay convencimientos,

pero tan debilitados y corrompidos que más que convencimientos son opiniones

sostenidas por el interés

inmediato de consumir y Rozar, aparece la frivolidad. El pueblo tiene

convencimientos firmes, la

burguesía establecida también. La pequeña burguesía ascendente que se inicia en

los placeres y ventajas

de la vida burguesa es la que tiene los convencimientos más frágiles. Cuando

esta pequeña burguesía

interpreta y cumple la instauración de la democracia en un periodo de tránsito

rápido del subdesarrollo al

desarrollo, la frivolidad define a la clase política. Hoy en España la

frivolidad de la clase política es el

resultado de la interpretación en la práctica de la democracia por la pequeña

burguesía. Pequeños

burgueses que andaban por los aledaños del poder en el periodo franquista,

pequeños burgueses que se

iniciaban en las ventajas profesionales en la decadencia del franquismo,

pequeños burgueses que

aprovechaban el oropel universitario todos con opiniones, pero sin firmes

convencimientos, han ocupado

los puestos principales del ruedo político. De ahí la necesidad urgente de que

la burguesía y el pueblo

sustituyan a la pequeña burguesía ascendente, cuya frivolidad le impide tener

respuestas adecuadas a las

exigencias de la situación actual. Por eso pedimos algunos una derecha burguesa

sólida y responsable y

partidos de izquierda también sólidos y responsables: en otras palabras, que

sean de izquierdas. En caso

contrario, la frivolidad incapaz va a barrer al país.

No significa cuanto he dicho que no haya en la clase política española personas

serias: las hay, pero

rodeadas de un mar de frivolidades. Quizá el mejor remedio para que todos

adquiramos, recobremos o

estrenemos la necesaria seriedad sea el aumento cada vez mayor de dificultades.

Llega un instante en el

proceso «de 1a convivencia en que la frivolidad no tiene sentido, porque las

posibilidades de escapar a las

dificultades y peligros son nulas. Algo semejante ocurrirá con nuestra clase

política que madurara de

golpe cuando los problemas sean tantos y tales que para nadie haya escapatoria

posible. Será entonces

cuando la confusión desaparezca, cada uno esté en su sitio y la verdadera

democracia sea más que una

promesa.»

E. TIERNO GALVAN

 

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