Autor: Cueva Alonso, Justo de la. 
   El objetivo socialista     
 
 Ya.    18/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

EL OBJETIVO SOCIALISTA

Don Justo de la Cueva nos envía una "réplica al editorial de YA" titulado "¿Cuál

es su objetivo?"

(I3-X-77), en la que se dice:

"No es cierto que mi artículo "Te equivocas, Felipe" ("Diario 16", 3X1977) sea

"una mezcla de ataques y

amenazas al secretario general del Partido". Felipe González es el primer

secretario de la Comisión

Ejecutiva de mi partido. Y aunque yo no le he votado (porque la delegación de

Madrid al XXVII

Congreso, de la que yo era miembro, decidió no votarle -decisión a la que

contribuí con mi voto-),

acato la decisión de la mayoría y le apoyo y defiendo como primer secretario

siempre y cuando actúe en

el marco do sus facultades estatutariamente establecidas y respete la disciplina

del partido encarnada en

las resoluciones del congreso, órgano soberano del partido. Sucede que el PSOE

no tiene establecido

como dogma la infalibilidad de su primado y, siendo un partido democrático, cabe

que un militante de

base pueda criticar públicamente la actuación de su primer secretario sin que el

Santo Oficio lo

excomulgue como hereje.

Pregunta su editorial cuál es nuestro objetivo. Lo tiene publicado desde hace

noventa y ocho años en el

"Programa máximo" del PSOE, ratificado en el XXVII Congreso y vigente, por tanto

para todos los

militantes: "La completa emancipación de la clase trabajadora. Es decir, la

abolición de todas las clases

sociales y su conversión en una sola de trabajadores, dueños del fruto de su

trabajo, libres, iguales,

honrados e inteligentes." En cuanto al método, está expresado en la resolución

política del XXVII

Congreso, que define así el correcto concepto de la "dictadura del

proletariado": "Hasta que se cubra ese

objetivo final de la sociedad sin clases, con la consiguiente desaparición de1

Estado, y se cambie el

gobierno de los hombres por la administración de las cosas, existirá una etapa

transitoria de construcción

del socialismo en la que serán necesarias intervenciones enérgicas y decisivas

sobre los derechos

adquiridos y las estructuras económicas de la sociedad burguesa. Consistirá en

la aplicación real de la

democracia, y no en su abolición. El grado de presión a aplicar deberá estar en

función de la resistencia

que la burguesía presente a los derechos democráticos del pueblo, y no

descartamos, lógicamente, las

medidas de fuerzas que sean precisas para hacer respetar los derechos de la

mayoría haciendo

irreversibles, mediante el control obrero, los logros de la lucha de los

trabajadores."

Texto también público (tanto, que lo leyó Pérez Llorca en el famoso pleno del

"caso Blanco").

Obligatorio, como para todo militante del partido, para Pablo Castellano y para

mi. Quienes, no lo dude,

estaríamos muy orgullosos si fuera cierto lo que dice su editorial: que hemos

sabido continuar el estilo del

gran revolucionario socialista que fue Largo Caballero."

N. de la R.-Publicamos gustosamente la réplica a nuestro editorial, aunque, a

nuestro parecer, de réplica

tenga poco. De todas formas, que sea o no amenaza decirle al primer secretario

del PSOE que, si se

separa de la base, que le ha hecho, ésta puede deshacerle, es cuestión interna

en la que no queremos

entrar. A nuestros lectores les interesará más, sin duda esta nueva ratificación

del totalitarismo de un

programa (con dictadura del proletariado, aplastamiento de la burguesía, medidas

de fuerza y otras

lindezas del mismo juez) que irrumpe así ataviado en la vida pública española

como anacrónico residuo

de un pasado que las modernos socialistas europeos han repudiado expresamente

hace años, pero que los

nuestros exhiben ostentosamente para demostrar que no han olvidado ni han

aprendido nada. Lo mismo

decimos sobre la pretensión de continuar el estilo revolucionario de Largo

Caballero; libre es nuestro

comunicante de sentirse orgulloso de ello, como libres somos nosotros de

recordar el alto precio de sangre

que aquel estilo costó a todos los españoles, y a los socialistas sensatos

también.

 

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