Pablo Castellano, diputado socialista. 
 En la Cámara no existe ningún proyecto de ley de divorcio     
 
 Diario 16.    25/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Pablo Castellano, diputado socialista

En la Cámara no existe ningún proyecto de ley de divorcio

MADRID, 25 (D16).—En el borrador de la futura Constitución española no se habla

de divorcio ni

tampoco existe en la Cámara ningún proyecto de ley de divorcio, según dijo ayer

el diputado por el PSOE

y secretario tercero de las Cortes, Pablo Castellano, en una mesa redonda sobre

el divorcio, organizada

por la Federación de Organizaciones Feministas del Estado Español.

Castellano no cree en el divorcio "porque tampoco creo en el matrimonio". Sin

embargo, abogó por una

ley de divorcio "siempre que vaya unida a medidas que hagan cambiar las

mentalidades forjadas por una

educación religioso-política".

El diputado socialista tuvo palabras fuertes para la Iglesia, a la que considera

un obstáculo y la principal

protagonista de que la ley de divorcio no surja de la iniciativa del Gobierno.

"Soy respetuoso con lo

religioso, pero beligerante con el hecho religioso-eclesiástico."

Su actitud no fue única, ya que el resto de los ponentes tuvieron palabras duras

con la Iglesia española. El

sacerdote y periodista Antonio Aradillas habló del divorcio encubierto realizado

por los tribunales

eclesiásticos, "a través de las múltiples artimañas seudolegales, previo pago de

una importante cantidad de

dinero". Aradillas dijo que los católicos no deben sentirse en contra de una

posible ley de divorcio, así

como tampoco el Estado de discriminar su uso por factores religiosos. Con "la

Iglesia casa con frivolidad

y descasa con dificultades múltiples" acabó su intervención.

Ana María Pérez del Campo, vicepresidenta de la Asociación, de Mujeres

Separadas, se refirió a que en

la actualidad sólo existe la posibilidad de separación de cuerpos o la nulidad

eclesiástica, calificada esta

última de divorcios vergonzosamente canonizados". Habló también de los

"escollos" en los procesos de

separación al considerarlos como castigo, "lo que obliga en la pareja a una

contienda para decidir quién es

el bueno".

El penalista y colaborador de la Asociación Democrática de la Mujer en un

proyecto de ley de divorcio,

Pedro Luís Yáñez-Román, se refirió a ese proyecto como utópico "mientras sigan

existiendo el 99,9 por

100 de las leyes aprobadas en 1939". Manifestó que para él la ley de divorcio

debe contar con dos

premisas: la libertad del individuo en su intimidad y la libertad plena de

asociarse o no al matrimonio. "El

matrimonio empieza y acaba en los dos cónyuges", fue su tesis. También habló de

la inexistencia de la

despenalización del adulterio y el amancebamiento "mientras subsista la

posibilidad de condena por

escándalo público".

 

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