Declaraciones de Enrique Múgica. 
 Queremos la autonomía     
 
 Arriba.    27/11/1977.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Declaraciones de Enrique Múgica

«QUEREMOS LA AUTONOMÍA»

MADRID. (Especial para ARRIBA y Pyresa.)—El Gobierno, en boca de su Ministro

para las Regiones,

está tratando por todos los medios de conseguir, tras insistentes conversaciones

con los parlamentarios

vascos, solucionar uno de los temas que más preocupa en este momento a los

españoles. El gobierno

vasco en el exilio y su presidente, Leizaole, parecen dispuestos a negociar,

siempre y cuando se respete su

personalidad. El pueblo vasco ha sido escenario de manifestaciones, a veces

violentas. Ahora, cuando

parece cuestión de días el régimen preautonómico, las calles vuelven a encontrar

la normalidad de

períodos anteriores. Es cuestión de tiempo.

Enrique Mújica Hergoz, secretario de relaciones políticas de la ejecutiva

federal del PSOE y vasco, tomó

parte y fue testigo directo del sentir de su pueblo en una de las semanas más

conflictivas desarrolladas en

Euskadi, la semana pro-amnistía en Guipúzcoa.

—¿Cuál cree que es la situación actual en el país vasco? —Tensa. Se está creando

una tensión especial

frente e la anterior, que era consecuencia de que se producía un hecho:

detenciones, huelgas, muertes. El

problema ahora es distinto, porque, después del 15 de junio, he habido una

diferenciación muy neta entre

las fuerzas políticas mayoritarias —tras el sufragio— y grupos minoritarios

radicales que niegan la

legitimidad de estas elecciones, porque ven que se han vuelto contra sus

planteamientos. Los resultados

electorales han favorecido a las fuerzas electorales democráticas y se ha

abierto un período nuevo que

lleva en la actualidad a la consecución de la amnistía, producto de una amplia

movilización popular.

—¿Las amenazas hechas por grupos extraparlamentarios, concretamente ETA, rama

político-militar, de no

deponer las armas, pueden continuar, una vez acordada la preautonomía del pueblo

vasco?

—Un gobierno autonómico provisional no complace a los grupos minoritarios

radicalizados que ahora

están obsesionados por la idea de independencia, pues están viendo cómo el

ambiente que existe en

Euskadi no es favorable a sus intenciones. Pero los partidos políticos de clase

trabajadora apoyan esta

negociación.

—¿Entonces de qué forma vosotros como partido socialista obrero español y el

Partido Nacionalista

Vasco —mayoría en el Parlamento— podría pactar con estos grupos?

—A nosotros nos interesa que toda la comunidad vasca esté de acuerdo con el

régimen preautonómico.

Queremos una Euskadi autonómica con las concesiones que le Constitución conceda.

Los grupos

independentistas quieren una Euskadi separada, dirigida, es decir, orientada con

perspectivas autoritarias

y con una subyacente perspectiva racista y, por tanto, con unos intentos reales

de segregación de una parte

de la clase trabajadora procedente de otras regiones y que han contribuido a

hacer Euskadi. El pueblo

vasco, después del 15 de junio, ha establecido una clara diferenciación entre

unos y otros. El problema es

que en estos momentos, aunque somos mayoritarios, debemos contemplar el quehacer

político de los

grupos minoritarios, siempre que se acepten las exigencias de la democracia como

condición "sine qua

non". Si no se respeta esto, habrá un doble planteamiento; nosotros, como

demócratas, los respetaremos,

pero no habrá posibilidad de llegar a un acuerdo.

—La autonomía está ahí. Se está negociando, pero ¿en qué términos? ¿Será sólo a

efectos fiscales?

—No, no. Será e efectos políticos derivados de una nacionalidad vasca, con una

personalidad propia y

muy definida.

—El País Vasco tiene una concentración de capital muy grande. ¿De alguna forma

esto no va a repercutir en el resto de la economía nacional, favoreciendo a un

sector netamente burgués como el que existe en Euskadi?

—No, porque nosotros como socialistas, pretendemos la intersolidaridad. En

cuanto al beneficio

económico, esto es un problema. Yo entiendo que la nueva situación política, en

cuanto se supere la

crisis, va a favorecer económicamente a los españoles, porque va a tener unos

instrumentos de acción

sobre el Estado y, por tanto, también va a favorecer a los vascos, pero este

favorecer no pensamos que

vaya en detrimento del resto de las regiones Por eso creemos que la solidaridad

interregional debe

progresar hacia cotas más altas de producto nacional bruto y en función de

criterios de justicia.

—¿Piensas que la ola de violencia se acabará definitivamente tras la

promulgación de este estatuto de

autonomía provisional?

—Sinceramente, pienso que la amnistía y la autonomía quita las razones de ser a

la violencia. La

violencia, después de conseguidas estas dos aspiraciones, no se convertiría en

una respuesta política, sino

fanática, porque la situación y el contexto social político y económico del país

evolucionará en un sentido

distinto al de los que detentan armas, a través de las cuales se hace posible la

violencia. Después, los que

utilicen la violencia, estarán despegados de la comunidad vasca, que, desde

luego, se defenderá de ello».

12 Arriba

27 NOV. 1977

 

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