Autor: Ramírez, Pedro J.. 
 Ante su entrevista con Gutiérrez Mellado. 
 Enrique Múgica: Deseamos trabajar conjuntamente en bien de las fuerzas armadas  :   
 Si todo asesinato es reprobable y dramático, el de un comandante del Ejército es especialmente preocupante. 
 ABC.    03/12/1977.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 40. 

ABC SÁBADO, 3 DE DICIEMBRE DE 1977.

ANTE SU ENTREVISTA CON GUTIÉRREZ MELLADO

ENRIQUE MÚGICA: "DESEAMOS TRABAJAR CONJUNTAMENTE EN BIEN DE LAS FUERZAS

ARMADAS"

«Si todo asesinato es reprobable y dramático, el de un comandante del Ejército

es especialmente

preocupante»

PRESIDENTE de la Comisión de Defensa del Congreso, titular de la Secretaría de

Relaciones con otros

partidos dentro de la Ejecutiva del P. S. O. E. y diputado por Guipúzcoa,

Enrique Mágica Herzog es en

estos momentos uno de los personajes con más extenso temario político dentro de

la estricta actualidad.

Activo militante del Partido Comunista durante toda una década, Múgica —

protagonista de un notable

proceso de evolución ideológica— representa, en estos momentos, las posturas más

moderadas dentro de

la dirección del Partido Socialista.

—¿Qué sentido tiene la presencia de un socialista al frente de la Comisión de

Defensa del Congreso?

—Las Fuerzas Armadas han aceptado la democracia y los resultados del 15 de

Junio. Los socialistas

hemos enterrado los fantasmas de la guerra civil y las Fuerzas Armadas han hecho

lo mismo. Nuestro

partido está dispuesto a luchar para que las Fuerzas Armadas puedan cumplir su

función constitucional

con ayuda de los medios propios de un país que es la décima potencia industrial

del mundo.

—¿Qué garantías existen de que, en el caso de materializarse la alternativa

de poder del P.S.O.E., las Fuerzas Armadas estarán mejor dotadas?

—El proyecto socialista tiende a una racionalización de la vida política, social

y económica. Y pasa por

una reforma fiscal en profundidad. Una reforma fiscal en profundidad para

atender a las grandes

necesidades del Estado. Una buena parte de lo recaudado irá a parar a las

Fuerzas Armadas.

—Pero esa reforma fiscal en profundidad..., ¿no es la que ya está actualmente en

marcha?

—La reforma fiscal en marcha recoge, efectivamente, parte de las conclusiones de

nuestro Congreso en

esa área. Pero no es sino el comienzo. Más que por su capacidad recaudatoria,

esta reforma es válida en el

sentido de que viene a crear hábitos fiscales nuevos.

«UTILIZAMOS CHATARRA»

—Desde un punto de vista técnico, ¿cuáles le parecen las prioridades de

nuestras Fuerzas Armadas?

—Dependerá de cuál sea nuestra política militar. Es evidente que las necesidades

de una política de

alianzas son distintas a las de una política de neutralidad. En cualquier caso

está clara la urgencia de una

renovación del material que utilizan nuestros Ejércitos. Tengo informaciones

según las cuales

mantenemos todavía en uso «jeeps» norteamericanos de la guerra de Corea cuyo

kilometraje ya es cinco

veces superior a ese «límite de vida» eficaz. Estamos utilizando en muchos casos

lo que cualquier

Ejército moderno consideraría ya como chatarra.

—¿Y como ve la problemática humana de los miembros de las Fuerzas Armadas?

—La oficialidad en activo va pasando de una aceptación de la democracia por

disciplina a una aceptación

de la democracia por conformación psicológica. Este es, a mi juicio, un proceso

de capital importancia.

Otro aspecto humano es el que afecta a los huérfanos, viudas y jubilados de los

tres Ejércitos, cuyas

pensiones deben ser revalorizadas de forma suficiente. Tengo la sensación de que

habría que proceder en

aras de que los bienes propios del Ejército tuvieran mayor rentabilidad. Estoy

seguro de que quienes los

administran lo hacen con absoluta honestidad, pero dudo que tengan la

competencia necesaria para

hacerlo con eficacia.

«VISITA DE AMISTAD Y CORTESIA»

—Antes se ha referido a las distintas alternativas de nuestra política militar.

Da la impresión que los

socialistas se inclinan claramente por la opción de la neutralidad...

—Nosotros valoramos la función que cumplió la O T. A. N. como elemento defensivo

de las libertades de

Occidente frente al stalinismo. La actual distensión internacional conlleva, sin

embargo, una tendencia

hacia la desaparición de los bloques militares. Por otra parte, si España se

incorporara a la O.T.A.N.,

Yugoslavia se vería sometida a fuertes presiones por parte de la Unión Soviética

de cara a su integración

militar en el bloque comunista.

—¿Pero no es la incorporación a la O.T.A.N. una especie de gran ilusión

extendida entre nuestra

oficialidad?

—Quienes han sentido la legítima vocación de las armas, lo que sienten es la

necesidad de modernizar y

tecnificar su equipo. Y piensan que ello exige la incorporación a una gran

alianza. Yo creo que esa gran

alianza no tiene por qué ser exclusivamente la O.T.A.N. Ya se ha postulado la

creación de un gran

Ejército europeo, y esa aspiración puede comenzar a ser realidad apenas se

celebren las primeras

elecciones por sufragio universal al Parlamento europeo. Va a ser una dinámica

unitaria europea

imparable.

—¿Cuál es el sentido de la visita que la mesa de la Comisión de Defensa

realizará el próximo miércoles al

teniente general Gutiérrez Mellado? Da la impresión de que se ha procedido a la

inversa de lo habitual, ya

que normalmente es el titular del Departamento correspondiente quien acude a las

Cortes a informar a la

Comisión.

—No se trata de una comparecencia en sentido estricto de la Comisión. Es más

bien una visita de amistad

y de cortesía para mostrar a los ojos del país las buenas relaciones que

queremos que existan para trabajar

conjuntamente en bien de las Fuerzas Armadas. Se trata, en el fondo, de trabajar

en bien del Estado y con

sentido del Estado.

«UNOS GRUPOS DE FANÁTICOS»

—La violencia en el País Vasco es ya una especie de tópico nacional. ¿Cuál es en

estos momentos el

sentimiento al respecto de un diputado por Guipúzcoa?

—El 15 de Junio los vascos dieron sus votos de forma mayoritaria a unos partidos

democráticos que creen

en la paz y en la convivencia civilizada. Pero en Euskadi existen algunos

sectores muy minoritarios, sobre

todo juveniles, que preconizan posturas independentistas. Y eso crea un ambiente

proclive a unos grupos

de fanáticos radicales que están armados. ¿Qué pasa con las personas que tienen

ideas fijas ante la

realidad? Si su proyecto no se cumple es la realidad la que está equivocada, y

no su proyecto. Entonces

tratan de violar con sus armas esa propia realidad.

Es un problema de difícil solución que requiere mucha serenidad y mucho sentido

de la responsabilidad.

Debemos profundizar, y pronto, en las perspectivas autonómicas dentro de la

innegable, irreducible e

irreversible unidad del Estado. Cuando esto suceda, E.T.A. quedará en el vacío y

su actitud se degradará

totalmente.

— ¿Apoyaría el Partido Socialista una decidida acción de orden público contra

E. T. A.?

—Para el Partido Socialista el orden público es una existencia de los derechos

ciudadanos en una

sociedad democrática. Y apoyaremos su mantenimiento en cualquier lugar de España

La respuesta es, por

tanto, que sí. Quiero subrayar la gravedad de la última acción de E. T. A.,

asesinando por primera vez a

un jefe del Ejército. Si todo asesinato es reprobable y dramático, el de un

comandante del Ejército es

especialmente preocupante por las consecuencias que puede tener de

desestabilización de la situación.

Tenemos que mantenernos serenos para no caer en la provocación a la que E.T.A.

quiere llevar a una

parte del Ejército.

«CONTRA LA OMISIÓN O EL SILENCIO»

—¿Cómo valora la actitud de los parlamentarios Letamendia y Bandrés, quienes de

forma reiterada se

han mostrado «comprensivos» ante la E.T.A.?

—La Junta general del Colegio de Abogados de San Sebastián condenó recientemente

a todos cuantos

trataban de justificar el terrorismo o simplemente mantenían una postura de

omisión o silencio. Yo asumo

esa postura. Estoy contra la violencia, contra su justificación e incluso contra

la omisión o el silencio ante

la violencia. El Partido Socialista de Euskadi ha pedido una explicación a

Bandrés y Letamendia.

—Tras el asesinato del comandante Imaz late la cuestión navarra. ¿No cree que la

dialéctica «Euskadi si,

Euskadi no» es en cualquier caso, un callejón sin salida?

—En mi opinión, Navarra debe formar parte de Euskadi, respetando sus

peculiaridades forales. Se debe

evitar que el terrorismo en Navarra sea utilizado por los sectores más

conservadores para crear un

sentimiento anti-Euskadi. Desde luego los de E. T. A. están demostrando que les

interesa más la

desestabilización de la zona que el hecho de que Navarra se pueda integrar en

Euskadi.

—¿A quién corresponde el veredicto final sobre si Navarra se debe integrar o no

en Euskadi?

—Yo entiendo que corresponde al pueblo navarro. Pero esta decisión habría de

tomarse cuando se decida

el marco de las autonomías como desarrollo de la Constitución. No me parecería

natural la celebración

ahora de un referéndum de cara a un régimen preautonómico provisional. En

cualquier caso el Partido

Socialista aceptará el resultado de la soberanía popular.

«UNA DIRECCIÓN PIRAMIDAL»

—Como responsable de Relaciones Políticas dentro de la Ejecutiva

del P. S. O. E., ¿que

importancia le concede a las próximas conversaciones con el Partido Comunista?

—Nosotros vamos a

dialogar con los comunistas tal y como estamos dispuestos a hacerlo con otros

partidos democráticos...

Bueno, dejémoslo en «con otros partidos».

—Pero en este caso el encuentro tiene un sentido especial, en tanto en cuanto se

trata de las dos

principales fuerzas de la Izquierda...

—También lo tiene en tanto en cuanto el P. C. E. es un partido que nos crítica

constantemente.

—Tras una prolongada experiencia como militante comunista, usted se ha

distinguido últimamente por su

actitud crítica hacia el P. C. E. ¿Los acontecimientos más recientes han variado

su postura?

—Sigo siendo muy crítico hacia el eurocomunismo. Mire usted: el señor Gutiérrez,

secretario general del

llamado Partido Socialista Unificado de Cataluña, acaba de asegurar que el P. C.

E, sigue siendo leninista.

El leninismo es la filosofía política del autoritarismo y sobre esos cimientos

se han construido los

regímenes de los países del Este.

—Sin embargo, da la impresión de que en los recientes congresos de los

comunistas catalanes y vascos se

han introducido algunos elementos de democratización interna...

—Creo que son más verbales y ficticios que miles. Los partidos comunistas

españoles siguen teniendo

una dirección piramidal y una base caracterizada por planteamientos fideístas.

Es decir, se trata de la

aceptación mediante la fe de cuantos planteamientos surjan de la cúspide.

«LA ESENCIA DEL P. S. O. E. NO ES EL REPUBLICANISMO»

—Usted ha aceptado en varias ocasiones la etiqueta de socialdemócrata. ¿Esa

postura moderada no es sin

embargo, minoritaria todavía dentro del P.S.O.E.?

—Mas que de socialdemocracia yo hablaría de socialismo democrático. La actitud

autoritaria de los

comunistas que hablan de socialismo nos obliga, desgraciadamente, a adjetivar

así nuestro socialismo.

Por otra parte, en el P. S. O. E. no creo que pueda hablarse de mayorías y

minorías. El P. S. O. E. está

más unido que nunca en torno a un proyecto operativo, del que son fiel y

riguroso reflejo las actitudes de

nuestro primer secretario.

—¿Puede interpretarse, por último, la decisión del Comité Federal dejando en

manos de la Ejecutiva del

P.S.O.E. la estrategia de cara a la forma de Gobierno como una aceptación de la

Monarquía?

—Mire usted: nosotros somos un partido con vocación republicana. Pero la

República no es el objetivo

fundamental del partido. La esencia del partido no es el republicanismo, sino la

democracia en el camino

hacia el socialismo. La Monarquía es en estos momentos un hecho que está ahí y

que tiene un consenso,

fruto de su papel decisivo en la democratización del país. Nosotros podemos

aceptar este hecho y este

consenso sin menoscabo de nuestra vocación republicana. El Partido Laborista

británico y el Partido

Socialdemócrata sueco son también partidos con vocación republicana y actúan

desde hace tiempo en el

marco de una Monarquía constitucional.

—¿Quiere esto decir que Enrique Múgica es partidario de que se retire el voto

particular del P. S. O. E. a

la redacción del título tercero de la Constitución?

—Eso lo tiene que decidir la Ejecutiva, y prefiero no hacer pública mi opinión

personal.

Pedro J. RAMÍREZ.

 

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