Autor: Apostua, Luis. 
   La segunda ofensiva de Felipe     
 
 Ya.    04/12/1977.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

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SEMANA ESPAÑOLA

LA SEGUNDA OFENSIVA DE FELIPE

- El PSOE cumple sistemáticamente el camino que puede llevarle al poder.

- Parece haber abandonado la política del estruendo para adquirir la

respetabilidad y madurez de un partido de gobernantes.

- Su primera ofensiva, súbita y violenta, fue un fracaso.

El PSOE aplica al Gobierno la misma técnica que el Banco de España a los bancos

privados, el famoso

"gota a gota". Esto es una sabia dosificación de restricciones y créditos para

que el conjunto de la

situación siga bajo control. Ahora Felipe González ha firmado en la primera

página de "El Socialista" un

importante artículo: considera "válido" el "pacto de la Moncloa" en el conjunto

de la situación política y

económica de España. Hasta qué punto el sindicato socialista, la UGT, va ya a

seguir a su teórico jefe es

otra historia, pero de momento, el PSOE pone todo su peso en la balanza

favorable. El primer secretario

acepta que "la moderación en el crecimiento de la masa salarial debe afectar por

igual a todos los

sectores" con lo cual suscribe de forma bastante explícita la famosa

retroactividad.

Este hecho es necesario enmarcarlo en el conjunto de actividades del PSOE y,

particularmente, de Felipe

González. El joven líder de los socialistas realiza –sin prisas, pero sin

pausas, como se decía antes—una

metódica oposición al cargo de primer ministro. A mi entender, Felipe ha dado

por clausurada su época

de líder electoral y "hace oposiciones para estadista"; la tarea de repartir

leña la confía a otros miembros

del partido y él queda ya en expectación de destino.

Así, hemos visto cómo Felipe González tiene lazos con el conde de Barcelona, con

el propio Rey, con el

teniente general Vega Rodríguez, y aunque la invitación está sin confirmar,

parece que intervendrá en el

Ceseden (Centro de Estudios Superiores de la Defensa Nacional), máximo organismo

de la formación de

altos cuadros políticos y castrenses. Por otra parte, Enrique Múgica presidirá

la importante comisión de

Defensa Nacional del Congreso, puesto reservado en las Cortes franquistas a

super-generales de toda

confianza.

Queda la actividad exterior de Felipe. En Europa es un interlocutor habitual de

todos los grandes, porque

no en vano sus correligionarios socialistas están en el poder o muy cerca de él.

Para reforzar esa imagen,

Felipe viajó a los Estados Unidos, donde recibió el tratamiento de "segundo

hombre" de la situación

española, con lo cual el departamento de Estado hacía profesión de neutralidad

en nuestra política interna.

Por último, Felipe viajará a la Unión Soviética.

Sólo le falta el Vaticano para cumplir con todos los ejercicios de la oposición

a posible presidente del

Gobierno. Aquí ha sido el único patinazo del opositor. La expresión de que los

socialistas no piensan

sentarse en el Sínodo de Obispos y que no quieren a éstos sentados en el

Congreso es una frase muy

ingeniosa para los titulares de los periódicos, pero es peligrosa porque no

responde a la esencia de la

situación. Ni las posiciones socialistas en materia educativa son fácilmente

digeribles por la sociedad

española, bastante más conservadora de lo que parece, sobre todo en lo que atañe

a la familia y a los

hijos.

Esta nueva política de Felipe González constituye, a mi modo de ver, su segunda

ofensiva para alcanzar el

poder. La primera fue un ataque súbito y frontal en el Congreso, con toda la

artillería a la vez. Fue el

caso Blanco, el diputado agredido por 1a fuerza pública en Santander. Aquella

operación no resultó,

como todos hemos podido ver. Ahora esta segunda operación tiene otro aire

completamente distinto,

discurre por los cauces de lo que podríamos llamar una política de molde europeo

y civilizado.

Subsiste la pregunta fundamental: ¿Cuándo puede hacerse con el Gobierno el PSOE?

Eso ya es más

complicado de definir; desde luego, no es mañana. Pero es objetivamente bueno

que el principal partido

de la oposición cumpla con su esencial deber, que es oponerse de verdad dentro

de un molde democrático

y constitucional. En eso, su contribución es decisiva.

Luis APOSTUA

 

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