Autor: Calvo Hernando, Pedro. 
   ¿Gobierno socialista de su majestad?     
 
 Pueblo.    06/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

¿GOBIERNO SOCIALISTA DE SU MAJESTAD?

Pedro CALVO HERNANDO

La tradición republicana del PSOE es algo tan conocida que basta con enunciarla.

Las gentes de este

partido preferirían que la forma institucional del Estado fuera la republicana y

seguirán prefiriéndolo por

muchos años. ¿Quiere ello decir que el primer partido de la oposición "se opone"

a la Monarquía? Esa es

una pregunta a la que los hombres de Felipe no dan una respuesta categórica,

porque son muy políticos,

porque son una "alternativa de poder", como insistentemente repiten. Pero el

buen entendedor ve con

cierta claridad que están dispuestos a ser siempre sentimentalmente

republicanos, pero aceptando la forma

monárquica siempre que se cumplan una serie de condiciones.

De sobra saben que, con arreglo a la actual correlación de fuerzas, la Monarquía

puede consolidarse por

muchos años. Quizá con menos entusiasmo que los comunistas, arguyen que el

dilema actual no es

Monarquía-República, sino democracia-dictadura. Entonces, en el debate da la

Constitución se reservan

de momento una decisión sobre la forma de Estado hasta que se tenga a la vista

el texto definitivo de la

norma constitucional.

Y las mencionadas condiciones para una aceptación de la Monarquía son, a su

juicio, las siguientes: que

la Constitución garantice el respeto a los derechos y libertades individuales y

colectivos, que no haga

imposible un Gobierno socialista el día de mañana y que señale un marco

suficiente para el

establecimiento de las autonomías de las regiones y nacionalidades. Si tales

condiciones se cumplen, es

posible que combatan el concreto artículo en que se declara que España es una

Monarquía, pero no

negarán su voto favorable al texto global de la Constitución ni en el Parlamento

(a la hora de las

discusiones en las Comisiones y en los Plenos) ni en la calle (a la hora del

referéndum constitucional).

Ya desde la elaboración del borrador constitucional, el PSOE tiene encargado a

su hombre en la ponencia

redactora, Gregorio Peces-Barba, que trabaje por dotar al texto de los elementos

suficientes para que

reúna aquellas tres condiciones que lo hagan satisfactorio o aceptable. Por eso

Peces-Barba llevaba a la

primera lectura una explanación muy precisa de la declaración de derechos que

habría que introducir, y

que entonces no fue aceptada, pero sobre la que va a insistir en las posteriores

lecturas.

Por eso se esfuerza en conseguir que el texto constitucional no contenga ningún

elemento que

predetermine para siempre un sistema económico social de signo capitalista, con

el que seria inútil el

logro de un Gobierno socialista. Y por eso también el PSOE presenta una opción

en materia autonómica

más avanzada que la que ha sido adoptada provisionalmente en el primer borrador.

En todo caso, conviene saber que el PSOE no queda obligado ahora ni siquiera por

lo que Gregorio

Peces-Barba pueda hacer o decir en el seno de la ponencia. La posición oficial

del partido, la que le

vincula y obliga, será exclusivamente la que adopte durante los debates públicos

en las Comisiones y

Plenos del Parlamento, donde tratará de que sean corregidos aquellos aspectos

que en su opinión

obstaculicen el cumplimiento de las tres famosas condiciones esenciales.

Si al final de todo el proceso, el PSOE considera que la redacción resultante es

por lo menos aceptable,

sin duda se pronunciará en favor, aunque en el articulado se incluya la forma

monárquica de Estado.

El realismo es una buena receta política, sobre todo si el PSOE aspira a

gobernar a plazo corto o medio.

Así, un día Felipe González podrá ser el presidente del Gobierno socialista de

Su Majestad, por muy

republicanos que él y sus ministros siguieran siendo.

Los contactos de Felipe González con el Rey, con su padre, con altos mandos

militares, con importantes

personalidades de la Iglesia, no son una pura cortesía o una muestra de

civilidad en las relaciones

políticas. Son también una cobertura para las expectativas hacia una alternativa

de Poder.

 

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