Felipe González. 
 El Gobierno no cuenta con el apoyo de los empresarios     
 
 Arriba.    08/12/1977.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Felipe González

«EL GOBIERNO NO CUENTA CON EL APOYO DE LOS EMPRESARIOS»

MADRID. (De nuestra Redacción.)— «Vivimos en una economía de mercado que está

ahí, y como

Partido Socialista aceptamos que ésta es nuestra actual realidad. Pero esto no

significa que estemos

dispuestos a hacer el "rol" de sacralizar este modelo como nos pide la derecha.»

Así se expresó ayer el

primer secretario del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Felipe González

Márquez, en una

reunión informativa con la Asociación de Periodistas de Información Económica.

El primer secretario del PSOE continuó matizando sobre el tema al añadir que su

partido no cree tampoco

en una economía estatalizada y que las dificultades que surgen a la hora de

pronunciarse sobre el modelo

económico al que aspiran los socialistas estriba en que no existen modelos

alternativos vivos, por lo que

no nos que da otra opción que postular un modelo autogestionario en la línea de

lo que se ha denominado

control obrero, y que supone siempre una tensión utópica, que es, por otro lado,

al alma del socialismo.

«Estamos dispuestos a admitir —afirmó Felipe González— que un Gobierno de UCD

tendrá menos

resistencias que otro socialista, al aplicar las medidas económicas de los

acuerdos de la Moncloa.» Sin

embargo, hay que reconocer la existencia de una serie de obstáculos derivados de

los resultados

electorales del pasado 15 de junio, ya que uno de los dramas del Gobierno Suárez

es no contar con el

apoyo logístico del empresariado. «En estos momentos —insistió el primer

secretario del PSOE—, el

empresario se siente con cierta orfandad representativa, pues UCD claramente no

la representa y Alianza

Popular no tiene fuerza suficiente para ello. Así que está justificada la

reacción de desconfianza actual del

empresariado español.»

Pero para Felipe González no existe el peligro de que la derecha —y dentro de

ella el empresariado— se

vaya a volcar hacia planteamientos de extrema como Fuerza Nueva, aunque es

evidente que va a haber un

fortalecimiento de la extrema derecha. La inclinación hacia un golpe de Estado

sólo podría ocurrir en una

situación desesperada, en la que, desde luego, no nos encontramos.

Para Felipe González, el empresariado español no tendrá más remedio que vencer

su actual falta de

confianza en el plan económico, para lo que UCD habrá de componer sus intereses

económicos y

políticos, ganando la coherencia que actualmente le falta.

En cuanto al compromiso de la Moncloa, el primer secretario del PSOE reiteró su

idea de que el partido

está dispuesto a su cumplimiento, pero con las matizaciones que los socialistas

los interpretan. Por otro

lado, los incumplimientos que se han producido, por ejemplo, en los presupuestos

del Estado para 1978,

han sido oportunamente denunciados en las enmiendas que el partido ha presentado

en el Congreso

(equilibrio entre los impuestos directos e indirectos, presión fiscal, etc.).

En relación con los citados acuerdos económicos, Felipe González expresó su

firme convicción de que las

centrales sindicales no los boicotearán.

Es importante destacar la advertencia del político socialista en el sentido de

que si el PSOE ocupa el

poder antes de diciembre del próximo año, respetaría los acuerdos de la Moncloa

en lo que tienen de

compromiso contraído hasta ese momento y en sus lógicas derivaciones. Por otro

lado, señaló que «la

clase trabajadora, en general, mantiene una actitud hacia los acuerdos bastante

menos agresiva de lo que

se ha afirmado. Las centrales sindicales han expresado la necesidad de una

determinada política

económica, aunque algunas, como UGT, se opusieran a algunos extremos, como el

despido del 5 por 100

de la plantilla, y, otros, porque no casa con ninguna política abiertamente

sindical.

Por lo que se refiere a las elecciones sindicales, Felipe González dijo que las

normas provisionales

dictadas por el Gobierno contienen una solución, pretendidamente salomónica, con

un claro interés

político que no beneficia a la izquierda, porque crea confusión. Pero lo más

importante es que se han

dictado con un desconocimiento básico del tema sindical y de las relaciones

laborales. La cifra de 250

trabajadores que se ha estipulado es absolutamente caprichosa.

Respondiendo a preguntas sobre su reciente periplo a Norteamérica, el primer

secretario del PSOE afirmó

que se había entrevistado con ejecutivos del sector automovilístico

norteamericano, concretamente con

Ford y Chrysler. En cuanto a la primera, era evidente la voluntad de seguir

invirtiendo en España e,

incluso, ampliar instalaciones, aunque para esta operación esperará algún tiempo

prudencial, hasta que se

produzca un mayor asentamiento del país.

En cuanto a sus pretendidos contactos con la Banca norteamericana, los negó

rotundamente, aunque

expresó su disposición a que pudieran producirse en un futuro próximo.

Refiriéndose a los contactos que ha mantenido con empresarios españoles, desde

septiembre, Felipe

González dijo que, llegado el caso, «el PSOE no va a pedir permiso a los

empresarios para gobernar, pero

que contará con ellos como con otras fuerzas para hacerlo responsablemente.»

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