Autor: ;Nieto González, Miguel Angel. 
   El Senado ratificó el acuerdo pesquero hispano-marroquí  :   
 Fueron rechazadas dos reservas presentadas por el PSOE y Satrústegui. 
 ABC.    24/02/1978.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 36. 

ABC. VIERNES, 24 DE FEBRERO DE 1978. PAG 5

EL SENADO RATIFICO EL ACUERDO

PESQUERO HISPANO-MARROQUI

Fueron rechazadas dos reservas presentadas por el P. S. O. E. y Satrústegui

Madrid. (De nuestros redactores en las Cortes J. M. Fernández-Rúa y Miguel

Ángel Nieto.) El Pleno del Senado ratificó ayer el Tratado Pesquero Hispano-

Marroquí por 112 votos a favor, 63 en contra y dos abstenciones, las de los

señores Ollero y Satrústegui. Previamente se habían rechazado las propuestas de

no ratificación por 123 votos en contra, 80 a favor y dos abstenciones, de los

mismos senadores.

Liado: «Ahora que la C.E.E. nos impone normas arbitrarias, el Tratado adquiere

una mayor importancia»

También fueron rechazadas dos reservas presentadas por el P. S. O. E. y por el

señor Satrústegui, la primera por 120 votos en contra, 79 a favor y dos

abstenciones, y la segunda, por 107 votos en contra, 70 a favor y tres

abstenciones.

El Senado acordó condenar el Acuerdo de la O. U. A. sobre Canarias con las

únicas abstenciones de los senadores Sirinachs y Vicente Mateo.

El primer turno a favor fue consumido por el senador Fernández Calviño, de

U. C. D., que comenzó diciendo que se trataba de un Acuerdo realista que permite

proseguir la pesca en los caladeros marroquíes y saharauis y, por consiguiente,

evita la paralización de la flota pesquera y el dramático resultado que esto

tendría para los hombres que viven de ella. Y todo a cambio de tres mil

quinientos millones de pesetas en cinco años.

Aseguró que el propio sector ha pedido la ratificación y que el empleo de las

empresas mixtas, que tanto preocupa a la oposición, es una práctica habitual de

las potencias pesqueras. Dijo estar seguro que este acuerdo a quien más

beneficia es a le flota canaria y a la industria conservera del archipiélago.

Fernando Maeza, del P. S. O. E., intervino en el primer tumo en contra, basando

su petición de no ratificación del Acuerdo en cinco puntos generales: El Acuerdo

se extiende a aguas no marroquíes. Es un retroceso en cuanto a lo conseguido por

España en el Acuerdo tripartito de Madrid.

Supondrá una falta de Seguridad Social y laboral a medio y largo plazo, para los

hombres que viven y trabajan por y para la pesca en Canarias. Supone un

precedente gravoso para negociaciones posteriores con otros países y no

contempla los riesgos de nuestros pescadores al tener que faenar en aguas

conflictivas.

Terminó su argumentación atacando duramente a la política exterior española y

pidiendo al ministro de Asuntos Exteriores que permita a todos participar de

ella.

Tomó la palabra a continuación el senador canario de U. C. D., Diego Cambreleng,

para consumir el segundo turno a favor de la ratificación. Dijo el senador

Cambreleng que «la desafortunada y precipitada entrega del Sahara,

necesariamente tendría que reportar perjuicios graves para las islas Canarias».

Asegurando a continuación que eso ya pertenecía al pasado y que era obligación

realidad presente.

Opina que el Tratado de Pesca ha venido a restablecer la calma entre los pesca-

dores que vieron con angustia cómo Marruecos no respetaba lo acordado en las

actas anejas del Tratado de Madrid.

Dijo que la realidad de hoy es clara, ya que Marruecos administra las aguas del

Sahara, y por lo tanto había que ratificar el Acuerdo para evitar que nuestra

flota pesquera quedase parada.

Acusó al P, S. O. E. y a otros partidos da izquierda de crear un clima contrario

al acuerdo, sin ofrecer alternativas válidas que lo sustituyan, desatando una

campaña en las islas evidentemente irresponsable, ya que hablar de renegociación

es lo mismo que no hablar de nada real, pues Marruecos no se volverá a sentar en

una mesa para perder algunas de las ventajas logradas.

El segundo turno en contra fue cubierto por el joven senador canario Cabrera,

del grupo socialista y progresista independiente.

No fue la suya una de las intervenciones que se esperan escuchar en nuestras

Cámaras, donde la reflexión v la sensatez deben primar sobre los intereses o

planteamientos de partido, sobre todo cuando de un tema de política exterior se

trata.

Ya advirtió el senador que sus argumentos no serían técnicos, sino políticos,

pero en dos ocasiones desataron los comentarios de un amplio sector del Senado

por su dureza, su pasión irracional y a veces rozando el terrorismo dialéctico.

Dijo cosas como que el Gobierno se aprovechaba de Canarias porque allí tenía

Fuerzas Armadas suficientes como para reprimir cualquier movimiento separatista.

Pidió comprensión para las islas, «ahora —dijo— que la mayoría todavía quiere la

unión con España». Dijo que Canarias no era América ni África, y que por la poca

atención que se les presta parecía que tampoco era peninsular. Acusó a U. C. D.

de haber presentado una proposición de ley de ayuda a la industria pesquera del

archipiélago como medio de limpiar sus conciencias por votar sí al Acuerdo

pesquero. Aseguró que el Gobierno no sabía lo que había hecho y. tras pintar un

tenebroso presente en las Islas, anunció que su grupo parlamentarlo solicitaría

la creación de una Comisión investigadora de su situación.

Pidió la palabra a continuación el ministro de Transportes, señor Liado, que

antes lo fue de Comercio y firmante del Acuerdo pesquero. Fue breve, pero

contundente. «Canarias no sale perjudicada con este Acuerdo: todo lo contrario»,

afirmó.

Dijo el ministro que durante cinco años los pescadores canarios podrán faenar en

sus aguas de soberanía marroquí o en las del Sahara, sin canon v con sus artes

tradicionales. Que gracias al Acuerdo, España podrá obtener 80.000 toneladas de

sardinas al año, cantidad necesaria para abastecer a la industria conservera

canaria, y aseguró que el Acuerdo es hoy mucho más importante para las islas y

para España en general, dado que los países democráticos de la C. E. E. estaban

aplicándonos, en materia de pesca, normas arbitrarias.

Marruecos, que es el único suministrador de sardina que tenemos es al mismo

tiempo competidor nuestro en su comercialización, dato que consideró de vital

importancia para apoyar el Acuerdo, que «tiene como objetivo prioritario el de

beneficiar a las islas».

Finalizó lamentando que el señor Cabrera, que dijo estar dispuesto a contar todo

lo que estaba pasando en las islas, no se hubiese referido al acto al que el

señor Lladó fue invitado por los pescadores de Fuerte ventura el pasado sábado:

«Usted, que estaba allí, senador Cabrera, vio cómo ninguno de aquellos

pescadores habló en contra del Tratado; eso también tenía que haberlo contado.»

Comenzó a continuación el turno de portavoces con las palabras del senador

Armas, del P. S. O. E., que afirmó rotundamente que Canarias estaba

indisolublemente unida a España y reconoció que el senador Cabrera había cargado

demasiado las tintas en su critica. Pidió la no ratificación abundando en

argumentos ya expuestos.

En el mismo sentido se pronunció Alejandro Cilice, de Entesa del Catalana, y a

favor lo hizo Fidel Carazo, senador real.

Villar Arregui, del Grupo Socialista y Progresista Independiente, comenzó su

intervención asegurando que si alguien había entendido que la intervención del

señor cabrera había tenido tono separatista o independentista, no había

entendido bien, ya que el propio señor Cabrera le había pedido que dejase claro

su punto de vista en el sentido de que Canarias es España sin ninguna reserva.

Dijo el señor Villar Arregui Que el Gobierno, consciente o inconscientemente,

estaba apuntalando el trono del Monarca marroquí que se tambalea. Dijo también

que a nuestro Ejército no le cupo más solución que la de una retirada honrosa

del Sahara, ya que la otra alternativa hubiese sido la de convertirse en

genocidas de la Marcha Verde y que nuestros militares no quieren ese tipo de

victorias. Pero mostró su preocupación por el hecho de que ahora nuestras

Fuerzas Armadas no tengan mas remedio que hacer con el pueblo saharaui lo que

no quisieron hacer con el marroquí, en defensa de nuestros pescadores.

El senador Enciso, de U. C. D., pidió el apoyo al tratado haciendo una

recopilación de los argumentos dados durante todo el debate.

MARCELINO, ATACA.

Por último, pidió la palabra el ministro de Asuntos Exteriores, que tras

reiterar sus argumentos a cerca de la postura de España en la zona, y muy

concretamente en relación con el pueblo saharaui, dijo que para España el

proceso de descolonización del Sahara sólo terminará el día en que sus

habitantes puedan ejercer la libre autodeterminación.

Finalizó lamentando tener que recordar que en el comunicado conjunto firmado

por el F. L. N. y el P. S. O. E., tras una visita a Argel de destacados miembros

de este último no figurase ninguna condena de la injerencia en los asuntos

internos de los países. «¿Cómo se puede firmar un comunicado conjunto en el que

sólo se habla de la no injerencia en los asuntos internos de los países

ribereños del Mediterráneo y el P; S. O. E. pasa por alto el hacer extensiva

esta medida a los del Atlántico? Canarias está en el Atlántico y cualquier

injerencia en la zona es igual que la que puede hacerse en otra provincia

española.»

Dijo también que el P. S. O. E. hace expreso reconocimiento del Polisario como

legítimo representante del pueblo saharaui cuando este grupo ha manifestado que

Canarias es territorio africano pendiente de su descolonización.

Los senadores Fernández Viagas y Satrústegui presentaron sendas reservas al

texto del convenio, que fueron rechazadas.

LA SESIÓN.

La sesión comenzó con la lectura y aprobación del acta de la sesión

anterior. A continuación, el presidente de la Cámara Alta, don Antonio Fontán

Pérez, intervino para felicitar a don Ramón Rubial, vicepresidente del Senado,

por el reciente nombramiento de presidente del Consejo General Vasco.

En su Intervención, el señor Fontán glosó la personalidad humana y política de

don Ramón Rubial, y felicitó al P. S. O. E. por este nombramiento. Los

senadores, puestos, en pie, aplaudieron al señor Rubial durante un par de

minutos, mostrando así su solidaridad con el parlamento del presidente de la

Cámara.

CONDENA DE LA O, U. A.

Seguidamente, otro secretario del Senado dio lectura al acuerdo que tomó, una

hora antes, la Junta de Portavoces, en relación con el reciente acuerdo de la O.

U. A. sobre Canarias.

El texto de la resolución es el siguiente: «Considerando que el reciente acuerdo

del Comité de Liberación de la Organización para la Unidad Africana sobre las

islas Canarias constituye una intromisión en asuntos internos de España y una

ofensa a todo

el pueblo español, resuelve: condenar pública y enérgicamente el acuerdo del

Comité de Liberación de la Organización para la Unidad Africana e instar al

Gobierno a que adopte con urgencia todas las oportunas medidas diplomáticas,

políticas y de cualquier otra índole para garantizar la plena integridad del

territorio.»

La propuesta fue suscrita con los aplausos de toda la Cámara, a excepción de los

señores Xirinacs (Entesa dels Catalans) y Mateo (Progresistas y Socialistas

Independientes), que hicieron constar su abstención. Desde el sector donde se

ubican los parlamentarios de Unión de Centro Democrático se profirieron

manifestaciones de protesta y gritos de «fuera, fuera».

 

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