Autor: Pérez Fernández, Herminio. 
 En la Comisión de Asuntos Exteriores. 
 Duras acusaciones socialistas en el Congreso  :   
 En torno al Acuerdo de pesca con Marruecos, que quedó ratificado. 
 ABC.    08/02/1978.  Página: 1,5. Páginas: 2. Párrafos: 20. 

EN LA COMISIÓN DE ASUNTOS EXTERIORES

DURAS ACUSACIONES

SOCIALISTAS EN EL CONGRESO

En torno al Acuerdo de pesca con Marruecos, que quedó ratificado

MADRID. (De nuestro redactor en /as Cortes, Herminio Pérez Fernández)

Al filo de las nueve de la

noche la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso ratificó el Convenio

pesquero de España con

Marruecos con la oposición de los grupos parlamentarios Socialista y Comunista,

El resultado fue 19 votos a favor de la ratificación (U. C. D, y A. P.) y 14

votos en contra (socialistas y

comunistas). Previamente se habían votado las propuestas de no ratificación,

formuladas por estos dos

últimos grupos, y ambas fueron rechazadas con idénticos resultados: 1419.

El debate fue intenso y prolongado; duró dos horas y media, y en algunos

momentos la representación

socialista formuló acusaciones graves, mencionando implicaciones, de los señores

Calvo-Sotelo, ex

ministro dé Comercio, y Moro, ex director general de Pesca, en la elaboración de

este Convenio con

Marruecos, calificándolo de una operación de envergadura, realizada por y para

único beneficio de los

grandes armadores españoles, y entre ellos el gigante de nuestra pesca: la

sociedad Pescanova.

El señor Marín González, que defendió la oposición del grupo socialista, señaló

a don Víctor Moro,

diputado de U. C. D. por Pontevedra, como el hombre clave de la operación, y a

la sociedad Pescanova

como «el grupo económico impulsor del Acuerdo». Recordó que el señor Moro fue

elegido, en diciembre

de 1975, presidente de la Agrupación Nacional de Buques Congeladores, que,

«dentro del Sindicato

vertical, era el órgano de actuación de los grandes armadores», y añadió que el

señor Moro era también

director general de Pescanova, «una de las empresas pesqueras que ha conseguido

fundar un verdadero

imperio económico sobre la base de las facilidades crediticias de la ley de 1961

sobre la renovación de

nuestra flota pesquera».

El señor Marín, leyendo textualmente párrafos de un articulo publicado en el

«Diario de Las Palmas»,

denunció la masiva matriculación de barcos pesqueros de la firma Pescanova, que

pasaron de Vigo a

Canarias porque, «por razones de su cargo, el director general de Pesca conoce

el desarrollo de las

conversaciones con Marruecos y los propósitos del Gobierno, en cuanto a

concesión de créditos para la

modernización de la flota pesquera isleña».

Añadió el señor Marín que «el objetivo era situar el mayor número de buques en

Canarias para, desde allí,

iniciar el proceso de marroquización de la flota, es decir, de su venta á

Marruecos. Una venta, además,

que se realizará con créditos a la exportación, es decir, con el dinero de todos

los españoles».

El representante del grupo parlamentario socialista, analizando aspectos del

Acuerdo. destacó que

«España se compromete, en un período de cinco años, a colocar el 40 por 100 de

su flota sardinera y el 50

por 100 de su flota, de cefalópodos que faena en estas zonas en compañías mixtas

hispano-marroquíes,

bajo la bandera de Marruecos...». Entendía el señor Marín que esto irá en

beneficio de los grandes

armadores y de Marruecos y subrayó que en el acuerdo no se contiene ni una

palabra que aluda a la

situación en que van a quedar, en el proceso de marroquización, los trabajadores

del mar, «estos 15.000

hombres que, lentamente —dijo—, van a ir siendo sustituidos por marroquíes, mano

de obra más barata y

menos exigente en cuestiones sindicales».

Añadió el señor Marín que el Acuerdo sienta las bases del empobrecimiento

irreversible de Canarias. Y

dijo textualmente a este respecto:

«Toda una flota y toda una industria conservera desaparecerán con la

marroquización. Los barcos,

parados con su propio dinero, se los quedará Marruecos; su industria conservera

será sustituida por las

factorías que el Gobierno español piensa instalar en Marruecos a través de un

crédito de 3.000 millones

de pesetas

En estas circunstancias es lícito preguntarse si el Gobierno no está ya

prejuzgando el destino de las

Canarias, fomentando a través del Acuerdo una degradación de la vida política,

social y económica de las

islas, que, en un futuro no muy lejano, y ante las dificultades de defenderlas,

no haya otra solución que

"integrarlas estructuralmente" en otro sistema de defensa más amplio.»

La intervención del señor Marín estuvo dividida en dos partes y duro más de

cuarenta y cinco minutos.

Aseguró que el grupo socialista no es contrario a un Acuerdo pesquero con

Marruecos; «creemos que

puede y debe hacerse», dijo, pero el que se nos presenta para su ratificación

«tal y como está redactado

conduce en un futuro inmediato a una situación más grave aún que la actual».

También consumieron turnos en contra del Convenio el señor López Raimundo y doña

María Dolores

Calvet, ambos del grupo comunista. El primero se mostró contrario a la

ratificación por entender que el

Acuerdo atenta contra la soberanía del pueblo saharaui, al reconocer

implícitamente, la soberanía de

Marruecos sobre las aguas situadas al sur del cabo Nun. «Si este Acuerdo se

firma —dijo—, se renovarán

las tensiones con el Polisario.»

Doña María Dolores Calvet solicitó que se pida la opinión a los canarios, a los

trabajadores del mar y a

las Centrales Sindicales sobre este Acuerdo, que pone a los pescadores en riesgo

de paro o de perder la

vida, por faenar en barcos con pabellón marroquí en zona de guerra. Hizo

responsables de ello a quienes

aprobaran el Acuerdo.

DEFENSA DEL CONVENIO

La defensa del Acuerdo corrió a cargo de los representantes de U. C. D., don

Joaquín Muñoz Peirats y

don José Luis Meilan, y de don Gregorio Lopez Bravo, de Alianza Popular.

El primero insistió en que el Acuerdo tripartito de Madrid no supone transmisión

de soberanías de ningún

upo, sino transferencia de los poderes y responsabilidades que España tenia como

potencia

administradora. En tal sentido, como administrador. Marruecos´ puede llegar a un

acuerdo pesquero con

España sobre unas aguas que tiene confiadas a su administración. No décimos que

éste sea el Acuerdo

óptimo, pero sí es el mejor que se podía hacer. Al involucrarse intereses

marroquíes y españoles

estrecharemos las relaciones con un país vecino. El Convenio tiene defectos, lo

reconocemos, pero la

gravedad de la situación económica y Social de Canarias creemos que hace

aconsejable la ratificación.

Él señor Mellan Gil señaló: Todos queremos defender los intereses de España;

quien afirme lo contrario

deberá probarlo. Nadie con honor podría firmar un caricaturesco Tratado de

Pescanova con Marruecos.

Eso nada tiene que ver con el objeto de nuestras deliberaciones. Se trata de ver

qué hacemos si no

ratificamos el Acuerdo; en qué situación quedarían las partes afectadas; qué

alternativas tenemos. El

Acuerdo al menos permite pasar de una situación incierta a otra amparada por una

protección jurídica.

Destacó el señor Mellan la situación poderosa en que se mueve Marruecos, que

posee una riqueza y la

defiende con la extensión de sus aguas a las 209 millas. Hay que sacar las

máximas concesiones posibles.

Solo podemos decir sí o no a la ratificación. Y si no ratificamos este Acuerdo,

¿quién nos asegura que Marruecos negociará otro con nosotros? ¿Y por qué no con

el Japón, por ejemplo? Hay más ventajas que

inconvenientes en la ratificación.

El señor López Bravo Insistió en un punto que ya había tratado también

ampliamente el señor Muñoz

Pelrats: el Acuerdo va a beneficiar a 14.500 tripulantes embarcados y a 72.000

de la Industria auxiliar de

tierra, que, con sus familias, representan un colectivo de más de trescientas

mil personas. Este Acuerdo es

una fórmula frecuente entre las potencias pesqueras y España es una de ellas. El

derecho de

autodeterminación de los saharaúls —dijo— no se ve afectado para nada por esto

Acuerdo.

El señor Muñoz Pelrats, en una última intervención, dijo que hacer acusaciones a

ex ministros y otros

altos cargos, basándose en rumores, era convertir la Cortes en un patio de

vecindad, a lo que le replicó el

señor Marín, que cuanto había dicho es rigurosamente cierto y está dispuesto a

mantenerlo en un debate

público.

En turno de explicación de voto intervino don Luís Yáñez, quien dijo haber

tenido la sensación de que los

diputados de U. C. D. habían estado «cumpliendo con un mandato incómodo». El

diputado socialista hizo

suya, por ultimo, la conocida cita de Unamuno: «Venceréis, pero no

convenceréis.» Don José Luís

Mejlán replicó que esas eran unas «afirmaciones dogmáticas y absolutistas». El

presidente de la Comisión

levantó acto seguido la sesión.

APROBADAS DOS RESOLUCIONES.—AI comienzo de la sesión fueron aprobadas dos

resoluciones:

una, de U.C.D., sobre los derechos humanos, y otra, del P. S. O. E., sobre los

emigrantes.

 

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