Autor: Gutiérrez, José Luis. 
 El Juicio del 23-F. 
 Sonrisas y lágrimas     
 
 Diario 16.    25/05/1982.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 20. 

SONRISAS Y LAGRIMAS

El insulto de Tejero a «buena parle de los jefes militares del Ejército»

akanza las fronteras de la blasfemia, de lo abominable..

«Cobardía» es la palabra maldita

para ana colectividad en la que el

valor de sus miembros siempre se les supone.

Aquel día amaneció fríamente soleado, cielo nuboso, cuatro grados de temperatura

y vientos en calma.

El Papa consumía su viaje a Guinea Ecuatorial, el presidente Cal-vo-Sotelo

rebasaba el rubicón de su primer año en Moncloa y las gacetillas amables de los

periódicos recogían una noticia fechada en Río de Janeiro, según la cual, la

Policía había capturado a un ladrón con la inestimable ayuda de un cocodrilo

doméstico.

Ayer, tres meses y cinco días después de tan memorable fecha, 19 de febrero de

1982, broche a la infinita causa a cargo de las alegaciones finales de los

procesados con un nuevo ingrediente.

Al igual que aquellas novelas de preguerra, la emotividad incontenible, tantas

veces retenida, inundó de lágrimas el recinto del Servicio Geográfico.

José Luis GUTIEUREZ

En la breve estancia de la segundad, donde la Guardia Civil rastrea

minuciosamente los atuendos de los «externos´», una anciana, vestida con modesta

discreción, familiar a todas luces de al guno de los del banquillo, desgrana su

llanto silenciosamente, casi con timidez Es la hora del afloramiento de los

dramas personales, las difíciles situaciones familiares que arrasTran los

procesados(JOS.

E,n la sala, los cuchicheos rratiituales de defensas y observadores se han

trocado en silencios sólidos, en gestos graves, a tono con el momento Hace un

calor lejano de aquel desabrido día de febrero

Y se abre la sesión

Antes, por el patio del acuartelamiento ha circulado un panfleto sin firma,

trufado de insultos contra los miembros del tribunal, la prensa, el cuerpo de

relatores Injurias malévolamente colocadas contra el presidente del tribunal,

generales, hasta un teniente de la refatoría, al que se le acusa de haber

compartido la barra del bar con un periodista Los bancos destinados a familiares

de los procesados registran un desacostumbrado siseo

Una de las mujeres, de unos sesenta años, gallega, sin relación familiar

directa con ninguno de los justiciables, esposa de militar, reputada entre tos

observadores más atentos como una auténtica agitadora la primera siempre en

iniciar aplausos y revuelos-, presente en todas las conspiraciones, va y viene

Tras ¡a expulsión de Tejero de la sala, acude solícita al pasillo para felicitar

al teniente coronel

Se inicia el rito. La posición de «sentado», utilizada hasta hoy en los ademanes

procesales, se sustituye ahora por la del justiciable «en pie», en posición de

firmes ante el tribunal, con el

aliento próximo a la alcachofa de un micrófono de cantante rockero

Müans del Bosch

El fiscal renuncia a su turno de réplica No hay duplica, por tanto, de las

defensas.

Milans del Bosch -tras la pregunta preceptiva — ocupa la megafonía con una

declaración de amor

patrio el teniente general

patrio. El teniente general

ama a España, «apasionadamente» Conceptos del honor, la responsabilidad, el

deber Situación de España, aquel mes de febrero, muy grave, «casi situación

límite» -autonomías, crisis económica - , peor incluso que en 1936 Intento de

aplicar a la nave patria un golpe de timón, aplicando el artículo octavo de

nuestra Carta Magna

Rasgo generoso al asumir todas las responsabilidades y pedir !a absolución para

los demás procesados, embarcados, por él en la intentona, y el estrambote final

del sostenella y no enmedalla volvería a actuar de idéntica manera por amor a la

Patria y en defensa de su honor

Prosigue el desfile de justiciables, todos solemnemente presentes, salvo eí

capitán Dusmet, presumiblemente enfermo Armada, no desea añadir nada al informe

de su abogado, Ramón Hermosil/a; simplemente, dejar contancia del sentido de la

responsabilidad en las acciones emprendidas, pero no en las ajenas Torres Rojas,

Camilo Menéndez, San Martín

Amor a la Patria, amor a la Patria, amor a ¡a Patria Torres Rojas añade los

efectos divinos y los familiares. El marino Menéndez, fiel a su carácter

sanguíneo y levantisco, distingue, parafraseando a Adolfo Suárez, la «marina

oficial» de la que no recibió buen trato, de la «maraña real», que se ha portado

Amistad, compañerismo, amor a la Guardia Civil Errores de bulto en el «documento

del capó», recuerdo emocionado a los compañeros requetés, en cuya monarquía dijo

seguir creyendo

San Martín había amenazado con sesenta folios de texto, que ¡uego fueron

voluntaria y drásticamente menguados Se considera

e! coronelSan Martín, absuelto ante el tribunal de Dios No existió ningún ánimo

de involucrar a Su Majestad ¿Será posible que el espíritu del «tente mientas

cobro», de la chapuza perpetua como mística, pueda incluso alcanzar, al

«feb.rerazo», a un intento de golpe de Estado en toda regla?

Tejero, otra vez

Ibáñez Inglés, persistió, con Unamuno, en sus ideas «más vale el error en que se

cree, que la realidad en la que no se cree.» Manchado García - tesis del

servicio, ordenado por los cauces reglamentarios- y el incidente´ Tejero-Molina,

teniente coronel, protagonista inevitable de la asonada, pronuncia palabras

tremebundas, con las misma voz que registró el vídeo -«iQuieto todo el mundo .

i»-: Deseo expresar mi más profundo desprecio hacia buena parte de los jefes

militares del Ejército por cobardía y su

traición a la Patria

No pudo seguir El teniente general Gómez de Salazar le ordena abandonar la´sala,

entre una salva de aplausos de los familiares puestos en pie Policía Militar

Expulsión de los alborotadores Gritos Y una voz femenina «[Traidores´»

Profundísimo malestar entre los militares presentes en el acuartelamiento,

algunos de los cuales obsequian O Tetero con sonoros epitetos -«provocador»,

«agitador», «loco» entre ellos- El insulto a «buena parte de fos jefes

militares» del Ejército, alcanza las fronteras de Ja blasfemia.

Lo de «traición a la Patria» podría, en último extremo dilucidarse Lo de

«cobardía», no Es la palabra maldita, la más arrojadiza y execrable que podría

dirigirse hacia una colectividad donde el valor siempre se supone

Sigue la fila Pardo Zancada sería el encausado más correcto, brillante,

convincente Tono mesurado, voz dommada~ bajo control Acento ascético, sin

concesiones a la emoción que otros no logran contener, mientras dejan escapar un

atisbo de sollozo Pardo Zancada asegura que en todo momento no ha hecho otra

cosa que decir la verdad, toda la verdad Consecuencia con los principios M¡ le

gustaba la España del

23 de febrero, ni le gusta esta de hoy Es consciente de que, quizá sea la última

vez que hable con su querido uniforme Por ello, no pide perdón, sino justicia

¿Qué dirán sus hijos´

Los heroísmos

Cortina defiende al CSID, su inocencia, habla con voz escasamente audible de una

intentona en la que no participó, y hace votos por un Ejército una España en

pacífica y Ordenada Convivencia ,Así sea

El capitán Batista — La Voz de Madrid— incide en idénticos términos y habla de

un «escntorcete» y de

su «basto papel» La prensa, en este tipo de afrentas, se da por aludida de forma

colegiada Lázaro Corthay, Bobis -que pide idénticas penas para él, a la que

obtengan Tejero y Pardo Zancada-

Es la hora de los heroísmos Cid Fortea, el capitán contable, recita unos versos

del himno de Intendencia, donde pertenece «Soldados / Entre nosotros no hay

sitio / para el que olvida / que incluso la propia vida / por la Patria se ha de

dar / y si alguno lo olvidare / que no ciña espada al cinto / ni vuelva el noble

recinto / de la Jntendencia a pisar Es posible que las inspiradas estrofas,

compuestas por el abuelo del encausado, le tengan que ser aplicadas a su nieto.

El capitán Abad Gutiérrez siente una extraña paz en la conciencia y Muñecas pide

la absolución para sus tenientes.

Prosigue la noria con -sus canjilones henchidos de honor, amor a la Patria .

Curiosamente, ni un solo de los justiciables ha aportado la visión del Ejército

corno defensor del pueblo, del que dimana y al que sirve.

El teniente Ramos Rueda — el de la finquita en la carretera de Burgos- accede,

obediente y respetuoso, a la petición de sus capitanes «Cállate, que estás más

guapo » Y se calla, sumergido en los folios de sus dudas

Vuelve otra vez Calderón, en labios de! teniente Carricondo, el «benjamín» de la

intentona -cumplía su primer servicio, tras abandonar la Academiaque habla con

el tono convencido de quién tiene las lecciones aún aprendidas recientemente

«Aquí, la principa! hazañaF/ es obedecer / y el modo como ha de ser / es ni

pedir ni rehusar. » Ni pide ni rehusa Camcondo, pero se declara inocente de un

delito -rebellón- que asegura no haber cometido Milans sonríe con orgullo,

satisfecho ante la obra bien hecha

Y llega, calmoso, sonriente y enorme corno un paquidermo, García Cañés

Improperios contra la prensa, ataque al «ABC», que no le publicó, dice, una

carta de rectificación Interrupción presidencial «Ajústese a los hechos Mitin,

elogios a "El Alcázar", como buscando suscriptores», oficial de complemento, en

primer tiempo de saludo y |Viva España´ Tímidos vivas en los bancos traseros y

visto para sentencia Visto

y oído

En el patio hay ahora sonrisas, despedidas como si acabara una accidentada y

larga travesía, un atribulado veraneo Intercambios de tarjetas y números

telefónicos El tribunal se retira pausada, majestuosamente Que la justicia les

ilumine A la salida, los humildes aires del modesto barrio resultan

inesperadamente vivaces, cristalinos La sala queda ya, definitivamente, vacía.

 

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