Las sentencias     
 
 ABC.    05/06/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Con una prohibición expresa de «emitir juicios de valor» en el recinto militar

donde se nos comunicaron las sentencias, se puso punto final a la fase «militar»

de los juicios «Fuera de aquí tienen ustedes entera libertad para opinar lo que

les dicte su conciencia.» Gracias! «¡Nos queda la palabra!» Y Calvo-Sotelo, en

nombre del Gobierno, ya la ha tomado «"Yo mismo emprendo ahora ahora mismo" el

"examen profundo de esas sentencias para interponer recurso" ante el Tribunal

Supremo, Sala 2.

Porque "me resulta difícil contemplar la absolución de oficiales que mandaban

fuerzas que nos mantuvieron secuestrados durante diecisiete horas"»

Sí, don Leopoldo, «dixit» «secuestrados». A las tres de la madrugada del 23-24-F

salió de su escaño azul Se acercó al teniente que le encañonaba y que ni

siquiera ha estado entre los procesados.

«¿Se dan cuenta ustedes de la gravedad de lo que hacen secundando este intento ?

¿De las responsabilidades en que incurren y de los riesgos que ustedes y

nosotros corremos aquí?»

E inmediatamente se ofreció como «rehén» (sí, así lo dijo ya en aquella

histórica ocasión «rehén»), «a cambio de la libertad de todos»

Después de un año de proceso indagatorio y tres meses de vista oral, la causa

2/81 no sólo no ha mostrado «lo que había detrás» de la rebelión militar y sus

conspi-raciónes, sino que ha aguachinado, hasta el visto y no visto, «lo que

había delante». ¿Botones de muestra? Los que se quieran! ¿Empezamos por

Valencia.

Con cifras también Ayer mismo me las daba un general de Estado Mayor, medalla

militar «En Valencia "salieron" unos tres mil doscientos hombres armados En

Madrid, entre Guardia Civil y División Acorazada, se "movieron" unos ochocientos

» Pues bien, de Valencia sólo fueron procesados tres.

No tres mil, no tres El ayudante de campo de Milans del Bosch, teniente coronel

Mas Oliver, que, por citar un ejemplo, mantuvo «reuniones para la conspiración»

con

Tejero, García Garres, Torres Rojas, Ibáñez Inglés, Milans del Bosch , que fue

anfitrión de la «cumbre» conspiratoria en General Cabrera, lo que animó

telefónicamente a Tejero en el asalto, conserva sus estrellas ¿Mandos de la

División Maestrazgo de Valencia, la que en «operación Tuna» movilizó hombres,

vehículos rodados y carros de combate? ¡Ni un solo procesado! ¡ni un solo

acusado!.

Al general Torres Rojas, sus cafés en Azuqueca, en General Cabrera, 15, y en la

DAC le han costado seis años A Armada, otros seis años decir en el despacho de

Laína que «el Rey se ha equivocado» Porque otro delito no se le probó ¿Que sirve

contra él la cinta de una conversación Tejero-García Carres? Bien ¿Y por qué no

sirve, por lo mismo, contra Carres?

La democracia vigilante, desde hoy, está «profundamente preocupada». Y yo

también.

 

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