Autor: Miralles Álvarez, Jaime. 
   El gran error del tribunal     
 
 Diario 16.    05/06/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

El EXPERTO

El gran error del tribunal

Jaime Miralles.

Abogado y periodista

Las sentencias, como obra humana al fin, contienen con frecuencia errores

Pero hay casos en que tales errores son ciertamente de bulto, sobre todo cuando

se cometen en casos de tan singular importancia como el proceso seguido a los

militares golpistas del 23-F.

El decimosexto considerando, transcrito literalmente de la fotocopia de la

sentencia que tengo a la vista, dice así «que respecto a la alegación de algunas

defensas de concurrir en los móviles de los autores de los delitos que hoy se

enjuician en la presente Causa la circunstancia de atenuación prevista en el

número octavo del artículo ciento ochenta y seis del Código de Justicia Militar,

estima el Consejo que, "aunque los hechos son constitutivos del delito en cada

caso tipificado, de gravedad innegable, y cuya transcendencia pública pudo haber

sido de importancia que parece ocioso ponderar, y aun ocasionó profunda

perturbación en la vida pública nacional, no hay inconveniente en reconocer en

los motivos que indujeron a sus autores a elegir tan equivocado camino, una

creencia basada en su desinteresado, bien que exacerbado, amor a la Patria, a su

unidad y a la seguridad de las Fuerzas Armadas a todo lo que erróneamente creían

mejor servir con su actuación, por lo que se acoge dicha circunstancia de

atenuación, en relación con los demás criterios

que se dirán, a efectos de la determinación individualizada de las penas que se

imponen»

Cuando el alto tribunal militar adopta este criterio, si la sentencia adquiere

firmeza, ello tendrá por consecuencia que en el futuro no habrá una sola

rebelión a cuyos autores no les sea aplicada la circunstancia atenuante de obrar

por motivos patrióticos de notoria importancia Serenamente pensando, no se puede

negar que todos los que a lo largo de la historia se sublevaron lo hicieron para

mejorar la suerte de la Patria, según su particular opinión. Si esta sentencia

adquiriera firmeza, no sé yo qué fuerza moral podría oponer el Estado a

cualquiera que se alzase en armas con el consabido propósito de constituirse en

salvador de España

En el considerando que aquí hemos transcrito podrá

ver el lector que el alto tribunal militar cita muy concretamente el número

«octavo» del artículo ciento ochenta y seis del Código de Justicia Militar

Pues bien, el artículo ciento ochenta y seis del Código de Justicia Militar sólo

tiene ocho apañados, en cada uno de los cuales define el legislador una

circunstancia atenuante

En realidad, la atenuante que con tanta largueza aplica el Consejo Supremo de

Justicia Militar a los militares golpistas del 23-F no es la octava, sino la

séptima del citado artículo ciento ochenta y seis

De todas maneras, el error que señalo como grave no es la cita, sino el criterio

con que el tribunal ha interpretado la ley castrense, y que le ha llevado a

dejar que continúen en los Ejércitos, y con mando en ellos, hombres cuya

conducta traicionó la confianza que el propio Estado les hizo como custodios de

la integridad territorial de la Patria y de la Constitución de la monarquía

parlamentaria y democrática contra la que ,se sublevaron.

El lapsus calami de la cita no debe preocupar al general De Diego, jurista de

indudable competencia, que ha actuado de ponente.

Lo que ahora importa es que el ministerio fiscal impugne el fallo mediante el

recurso de casación, como con tanto acierto lo ha anunciado el Gobierno

 

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