Documento para la historia. 
 La sentencia del 23-F     
 
 Diario 16.    04/06/1982.  Página: 1-12. Páginas: 12. Párrafos: 198. 

Diario 16

DOCUMENTO PARA LA HISTORIA

TEXTO INTEGRO

«Vista en audiencia pública la causa en primera instancia número dos/ochenta y

uno, de este Consejo reunido, instruida por el presunto delito de rebelión

militar, contra los procesados...»

Excmos. señores: Presidente: Gómez de Salazar Nieto Consejeros: Retuerto

Martín, Hernández Ballesteros, Ayuso Serrano, García-Parreño Kaden, Llosa Rodón,

Contreras Franco, González Fuster, Barrios Balan, De Diego López, Barcina

Rodríguez, Carrero Ramos, Fdez de Mesa Montijano, Jiménez Jiménez, Martínez

García

En la plaza de Madrid a tres de junio de mil novecientos ochenta y dos

Constituido en Tribunal de Justicia el Reunido del Consejo Supremo de Justicia

Militar, integrado por los Excmos Señores que figuran al margen, siendo Vocal

Ponente el Excmo Sr General Consejero Togado,

Don José de Diego López.

Vista en audiencia pública la Causa en primera instancia número dos/chenta y

uno, de este Consejo Reunido, instruida por el presunto delito de Rebellón

Militar, contra los procesados

1 Excmo Sr Teniente General Don Jaime Milans del Bosch y Ussía, en

fecha de autos Capitán General de la Tercera Región Militar, nacido el

ocho de junio de mil novecientos quince, en Madrid, hijo de Jaime y Consuelo

2 Excmo Sr General de División Don Alfonso Armada y Comyn, en fecha de

autos destinado como Segundo Jefe del Estado Mayor del Ejército, nacido el doce

de febrero de mil novecientos veinte, en Madrid, hijo de Luis y de María del

Rosario

3 Excmo Sr General de División Don Luis Torres Rojas, en fecha de

autos destinado como Gobernador Militar de La Coruña, nacido el día trece de

octubre de mil novecientos dieciocho, en Melilla, hijo de Sabacio y de Eloísa.

4 Capitán de Navio Don Camilo Menéndez Vives, con destino en fecha de

autos en la Dirección de Construcciones Navales Militares, nacido el día

primero de mayo de mil novecientos veintiuno, en Madrid, hijo de Ángel y de

Gertrudis.

5 Coronel de Artillería Don José Ignacio San Martín López, en fecha de autos

destinado como Jefe de Estado Mayor de la primera División Acorazada Brunete núm

1, nacido el veintiséis de junio de mil novecientos veinticuatro, en San

Sebastián (Guipúzcoa), hijo de Eduardo y de María de la Concepción

6 Coronel de Ingenieros Don Diego Ibáñez Inglés, en fecha de autos

destinado como Segundo Jefe del Estado Mayor de la Capitanía General de la

Tercera Región Militar, nacido el ocho de abril de mil novecientos veinticinco

en Arbeca (Lérida), hijo de Antonio y de Amalia.

7 Coronel de la Guardia Civil Don Miguel Manchado García, en

fecha de autos destinado en el Parque de Automovilismo, nacido el día cinco de

diciembre de mil novecientos veinticinco, en Palenzuela (Palencia), hijo de

Manuel y de Liceria.

8 Teniente Coronel de la Guardia Civil Don Antonio Tejero Molina, en

fecha de autos destinado en la Dirección General de la Guardia Civil, nacido el

día treinta de abril de mil novecientos treinta y dos, en Málaga, hijo de

Antonio y de Dolores.

9 Teniente Coronel de Infantería Don Pedro Mas Oliver, en fecha de autos

destinado como Ayundante de Campo del Excmo Sr Teniente General Don

Jaime Milans del Bosch y Ussía, nacido el

día cuatro de diciembre de mil novecientos veintiséis, en Palma de Mallorca,

hijo de Juan y de Josefa

10 Comandante de Infantería don Ricardo Pardo Zancada, en fecha de autos

destinado en el Estado Mayor de la División Acorazada Brunete núm 1,

nacido el tres de agosto de mil novecientos treinta y

cinco, en Badajoz, hijo de Ricardo y de Angela

11 Comandante de Infantería Don José Luis Cortina Prieto, en fecha

de autos destinado en la Subsecretaría de Defensa, nacido el día seis de agosto

de mil novecientos treinta y uno, en Cigales (Valladolid), hijo de Antonio

y de Clotilde

12 Capitán de la Guardia Civil Don Francisco Acera Martín, en fecha de autos

destinado en la 421 Comandancia de la Guardia Civil (Tarragona), nacido el

nueve de abril de mil novecientos treinta y ocho, en Salamanda, hijo de Ramón y

de Isabel

13 Capitán de Artillería Don Juan Batista González, en fecha de autos

destinado en el Estado Mayor de la División Acorazada Brúnete núm 1,

nacido el treinta de junio de mil novecientos cuarenta y dos, en Madrid,

hijo de Miguel y de Emilia

14 Capitán de la Guardia Civil Don Juan Pérez de la Lastra Tormo, en fecha

de autos destinado en la Academia de la Agrupación de Tráfico de la Guardia

Civil, nacido el veintinueve de febrero de mil novecientos cuarenta, en

Lucena (Córdoba), hijo de José y de Carmen

15 Capitán de la Guardia Civil Don Carlos Lázaro Corthay, en fecha de autos

destinado en la Academia de Tráfico de la Guardia Civil, nacido el catorce de

noviembre de mil novecientos cuarenta y

uno, en Mataró (Barcelona), hijo de Julio y de Alicia Carmen.

16 Capitán de la Guardia Civil Don Enrique Bobis González, en fecha de autos

destinado en la Academia de Tráfico de la Guardia Civil, nacido el veinticinco

de febrero de mil novecientos treinta y nueve, en Peredilla de Cordón (León),

hijo de Laureano y de Piedad

17 Capitán de Intendencia Don José Cid Fortea, en fecha de autos destinado

en el Cuartel General de la División Acorazada Brúnete núm 1, — Capitán Cajero

Mayoría Centralizada del Núcleo de Tropas y Servicios-, nacido el trece de junio

de mil novecientos cuarenta y cinco, en Palencia, hijo de Benito y de María, en

situación de prisión preventiva desde el veintiocho de febrero de mil

novecientos ochenta y uno

18 Capitán de la Guardia Civil Don José Luis Abad Gutiérrez, en fecha de

autos destinado en el Mando del Sub-sector de Tráfico de Madrid, nacido el día

siete de febrero de mil novecientos cuarenta y tres, en Dos Barrios (Toledo),

hijo de Marcos y de Juana

19 Capitán de la Guardia Civil Don Jesús Muñecas Aguílar, en fecha de autos

destinado en el Escuadrón de la Primera Comandancia Móvil, nacido el seis de

enero de mil novecientos treinta y nueve, en Daroca (Zaragoza), hijo de Venancio

y de Cándida

20 Capitán de Infantería Don Francisco J Dusmet Garcia-Figueras, en

fecha dé autos destinado en la Primera Zona de IMEC y agregado al Cuartel

General de la División Acorazada Brúñete núm 1, nacido el veinte de abril de

mil novecientos cuarenta y seis en Tetuán (Marruecos), hijo de Mariano y de

Petra.

21 Capitán dé la Guardia Civil Don Vicente Gómez Iglesias, en fecha de

autos destinado en la Dirección General de la Guardia Civil, nacido el día diez

de septiembre de mil novecientos cuarenta y seis, en Torre de Capdella (Lérida),

hijo de Vicente y de María,

22 Capitán de Infantería Don Carlos Alvarez-Arenas y Pardina, en fecha

de autos destinado en la Compañía de Policía Militar núm 1 de la División

Acorazada Brúnete núm 1, nacido el día veinticinco de noviembre de mil

novecientos cincuenta y dos, en Madrid, hijo de José y de María Isabel

23 Capitán de la Guardia Civil Don Francisco Ignacio Román, en fecha de

autos destinado en la Academia de Tráfico de la Guardia Civil, nacido el veinte

de abril de mil novecientos cuarenta y siete, en Puebla de Obando

(Badajoz), hijo de Nicolás y de Pilar

24 Capitán de Infantería (E C ) Don José Pascual Gálvez, en fecha de

autos destinado en el Regimiento de Infantería Asturias núm 31 y agregado al

Cuartel General de la División Acorazada Brúnete núm 1, nacido el día

veinticinco de julio de mil novecientos treinta y cuatro, en Madrid, hijo de

José María y Pilar

25 Teniente de la Guardia Civil Don Pedro Izquierdo Sánchez, en fecha de

autos destinado en el Destacamento de Barajas, Subsector de Tráfico de

Madrid, nacido el cinco de septiembre de mil novecientos cincuenta y dos, en

Almaraz. de Tajo (Cáceres), hijo de Antonio y de María Josefa

26 Teniente de la Guardia Civil Don César Alvarez Fernández, en fecha de

autos destinado en el Escuadrón de la Primera Comandancia Móvil de la Guardia

Civil, nacido el veinte de junio de mil novecientos cincuenta y cuatro, en

Navelgas (Asturias), hijo de Jesús y de Oliva

27 Teniente de la Guardia Civil Don José Núñez Ruano, en fecha de autos

destinado en la Academia de Tráfico de la Guardia Civil, nacido el veinticinco

de febrero de mil novecientos treinta y uno, en Montemolín (Badajoz), hijo de

Antonio y de Ramona

28 Teniente de la Guardia Civil Don Vicente Ramos Rueda, en fecha de autos

destinado en el Subsector de Tráfico de Madrid, nacido el nueve de abril de mil

novecientos treinta, en San Felices de los Gallegos (Salamanca), hijo de Joaquín

y de Castora

29 Teniente de la Guardia Civil Don Jesús Alonso Hernaíz, en fecha de autos

destinado en el Escuadrón de la Guardia Civil, Primera Comandancia Móvil,

nacido el veinticuatro de diciembre de mil novecientos cincuenta y dos, en San

Pablo de la Moraleja (Valladolid), hijo de Fermín y de María.

30 Teniente de la Guardia Civil Don Manuel Boza Carranco, en fecha de autos

destinado en el Subsector de Tráfico de Madrid, nacido el diez de diciembre de

mil novecientos treinta y cinco, en San Nicolás Puerto (Sevilla), hijo de

Carlos y de Francisca,

31 Teniente de la Guardia Civil Don Santiago Vecino Núñez, en fecha de

autos destinado en el Destacamento de Tráfico de Villalba, nacido el veinticinco

de junio de mil novecientos treinta y cinco, en Garrovillas

(Cáceres), hijo de Julián y de Lucía

32 Teniente de la Guardia Civil Don Vicente Carricondo Sánchez, en

fecha de autos destinado en el Escuadrón de la Primera Comandancia Móvil de

Valdemoro, nacido el día veinticuatro de septiembre de mil novecientos

cincuenta y cinco, en Granada

MILANS ORDENO EL ASALTO AL CONGRESO

33 «Milans del Bosch asumió, en la reunión de los implicados en el golpe de

Estado, en la calle de General Cabrera, la jefatura de todas las operaciones

proyectadas»

Paisano Don Juan García Carrés, Abogado, nacido el cuatro de mayo de mil

novecientos veintiocho en Porbou (Gerona), hijo de Vicente y de Angeles, en

situación de prisión preventiva desde el día dos de marzo de mil novecientos

ochenta y uno

RESULTANDO PRIMERO

1 Que en fecha no determinada del mes de Julio de mil novecientos ochenta, el

procesado Teniente Coronel de infantería Don Pedro Mas Oliver, a la sazón

Ayudante de Campo del Capitán General de la Tercera Región Militar, entro en

contacto con el también procesado.

Teniente Coronel de la Guardia Civil Don Antonio Tejero Molina, en una comida a

la que fue invitado por llamada telefónica del asimismo procesado, paisano Don

Juan García Carrés, que preparó así el encuentro de ambos jefes.

En dicha entrevista se analizó la situación política española y los posibles

modos de resolverla, y en una segunda, y siguiendo instrucciones del Excmo Sr

Teniente General del Ejército Don Jaime Milans del Bosch y Ussía, entonces

Capitán General de la Tercera Región Militar, procesado igualmente en esta

Causa, se encargó al Teniente Coronel Tejero y éste aceptó, que estudiara la

ocupación por fuerza armada del Congreso de los Diputados Hubo desde entonces

relación frecuente entre el Teniente General Milans del Bosch y el Teniente

Coronel Tejero por distintos medios, pero siempre a través del Teniente Coronel

Mas en cuestiones importantes, comunicándose al Teniente Coronel Tejero en uno

de dichos contactos que, para la ocupación del Congreso, debería valerse de

Unidades uniformadas y armadas, quedando en libertad para los demás detalles

Cuando el Teniente Coronel Tejero hubo preparado su proyecto, dio cuenta de

sello al Teniente General Milans del Bosch.

2 El Teniente Coronel Tetero, para preparar el proyectado asalto al Congreso

de los Diputados, realizó previamente una sene de gestiones, entre ellas la toma

de diversas "fotografías del edificio, obtuvo información sobre su protección,

adquirió gabardinas y otras prendas para disimular con ellas los

uniformes del personal que se dirigiría al Congreso, y compró, por el precio de

dos millones quinientas mil pesetas con la mediación del Abogado Don Arturo de

Gregorio, quien desconocía la finalidad de la operación — seis autocares

usados,

3 El día diez de enero de mil novecientos ochenta y uno, con ocasión de un

almuerzo celebrado en Valencia, en la Capitanía General de la Tercera Región

Militar, al que asisteron tal que asistieron), con el Teniente General Milans

del Bosch, los procesados, General de División de! Ejército Don Alfonso Armada y

Comyn — que había prestado en su día dilatados servicios en la Casa de Su Alteza

Real el Principe de España y posteriormente en la de Su Majestad el Rey, de !a

que llegó a ser nombrado Secretario General y en tal fecha era Jefe de la

División de Montaña «Urgel n° 4» y Gobernador Militar de la Plaza y Provincia de

Lérida-, Coronel de Ingenieros Don Diego íbañez inglés — segundo Jefe, y Jefe

accidental en la Fecha de autos, del Estado Mayor de la Capitanía General de la

Tercera Región Militar Teniente Coronel Mas y sus respectivas esposas, los

Generales Milans del Bosch y Armada hablaran a solas, antes y después de la

comida, sobre la situación política y la posibilidad de que se produjeran

acciones violentas, encaminadas a modificar aquella,

4 El día dieciocho del mismo mes se reunieron en Madrid en un piso de la calle

del General Cabrera, número quince, perteneciente al Temerte Coronel Mas los

procesados Teniente General Milans del Bosch, General de División del Ejército

Don Luis Torres Rojas en tal fecha Subinspector de Tropas y Servicios de la

Octava Región Militar y Gobernador Militar de la Plaza y Provincia de La Coruña

— Teniente Coronel Tejero, el propio Teniente Coronel Mas y el paisano García

Carrés, que se hallaba presente inicialmente y poco después hubo de abandonar la

reunión por indicación del Teníante General Milans del Bosch, que no deseaba la

presencia de paisanos

Y por los presentes se acordó la ocupación del Congreso mediante el empleo de

fuerzas militares, para sustituir al Gobierno de la Nación por otro nuevo que

encauzara la democracia y terminara con el terrorismo, si bien se acordó,

igualmente, congelar la operación durante un mes, a la espera de acontecimientos

como que el General Armada fuese nombrado Segundo Jefe del Estado Mayor del

Ejército, estimándose que la mejor oportunidad para la proyectada operación

sería la presentación de una esperada moción de censura contra el Presidente el

Gobierno señor Suárez, se trato asimismo de la participación en los hechos de la

División Acorazada Brunete núm 1, y de la actuación

de su antiguo Jefe, General Torres Rojas, para apoyar con su prestigio y su

presencia, las posibles acciones de aquella. En la reunión, a la que no asistió

el General Armada, se acordó que la operación fuese incruenta en todo caso, y

que se guardase el secreto de lo en ella tratado.

5 El Teniente General Milans del Bosch, que habia asumido en dicha reunión la

jefatura da las operaciones proyectadas, encomendó al Coronel ibáñez que vistara

al General Armada en Lérida, lo que hizo al día siguiente, diecinueve de enero,

para comunicarle lo acordado en la reunión de Madrid del día antenor sobre la

operación de ocupación del Congreso Nuevamente por indicación del Teniente

General Milans del Bosch, visitó el Corone) Ibáñez al General Armada — que ya

había sido nombrado Segundo Jefe del Estado Mayor del Ejército- el día tres de

febrero, también en Lérida, en cuya entrevista se intercambió información sobre

los planes en marcha a la vista de la nueva situación política derivada de los

acontecimientos de aquellas fechas.

El siguiente día dieciseis de febrero de mil novecientos ochenta y uno, se

celebró en Madrid una tercera entrevista entre el General Armada y el Coronel

Ibáñez, convenida previamente por telefono por el Teniente General Milans del

Bosch con el General Armada, en la que se comentó el posible nombramiento del

señor Calvo-Sotelo corno presidente del Gobierno y el del señor Oliart como

Ministro de Defensa.

8 El día dieciocho de febrero, el Teniente General Milans del Bosch, a través

del Coronel Ibáñez, preguntó al Teniente Coronel Tejero si la operación sobré el

Congreso podria realizarse el siguiente día veinte, viernes, con ocasión de la

votación de investidura del nuevo Presidente del Gobierno Como el Teniente

Coronel Tejero alegase que tendría dificultades para reunir la fuerza necesaria

en fin de semana, se le significó que, dado que la votación se repetiría, muy

probablemente el día veintitrés, esa sería la fecha adecuada y que recibirla

órdenes concretas.

7 El día veintidós de febrero, el General Armada comunicó telefónicamente con el

Teniente General Milans del Bosch, sin que aparezca acreditado el contenido de

la conversación, y le anunció que en la tarde de ese mismo día le llamaría al

teléfono privado del Coronel Ibáñez. En esa misma fecha, y a través de su

Ayudante, Teniente Coronel Más, el Teniente General Milans del Bosch pidió al

también procesado Comandante de Infantería DEM, Don Ricardo Pardo Zancada -con

destino en e( Estado Mayor de la División Acorazada «Brúnete» número 8

Uno que se trasladase inmediatamente a Valencia para entrevistarse con él, para

lo que, previamente, este Jefe pidió permiso al Coronel San Martín, Jefe de

Estado Mayor de dicha gran Unidad Efectuada tal comunicación a su superior, y

recíbida, de éste, orden de que le informase a su regreso, el Comandante Pardo

llegó a Valencia sobre las quince horas del expresado día, y fue recibido por el

Teniente General Milans del Bosch, quien te informó del proyecto de asalto al

Congreso de los Diputados en el momento de la votación de investidura del

Presidente del Gobierno, que habría de celebrarse al día siguiente, veintitrés,

de que inmediatamente, él declararía el estado de excepción en la Tercera Región

Militar, y de que dará conocimiento de ello a los otros Capitanes Generales,

que consideraba vital el apoyo de la División Acorazada y que, una vez realizado

el asalto, el Parlamento sería disuelto y se formaría un nuevo Gobierno Ordenó

al Comandante Fardo que avisara a La Coruña al General Torres Rojas, con el que

manifestó haber tenido ya contactos, y afirmó, por último, que el General

Armada lo dirigirla todo

A continuación, el Teniente General Milans del Bosch y el Comandante Pardo se

trasladaran a una oficina particular del Coronel Ibáñez, y sobre las dieciséis

cuarenta y cinco horas hallándose también presentes dicho Coronel y el Teniente

Coronel Mas, recibió al Teniente General la anunciada llamada telefónica del

General Armada, desde Madrid, cuyo contenido no ha quedado probado en autos.

A su regreso a Madrid, sobre las veintitrés horas de ese mismo día, el

Comandante Pardo informó detenidamente, en su domicilio, al Coronel San Martín,

como éste le había ordenado y el Teniente General Milans del Bosch autorizado

Dicho Coronel, además de ofrecer su colaboración, encargó ai Comandante Pardo

que avisara al General Torres Rojas a La Coruña para que se trasladase a Madrid,

y le previno de que, habida cuenta de que en la mañana del día siguiente habría

de ausentarse para acompañar al General Justa, Jefe de la División, a Zaragoza,

en viaje de inspección de unos ejercicios, debería avisarle con una frase clave

de la llegada del citado General Torres Rojas e la Unidad

HECHOS QUE EL CONSEJO DECLARA PROBADOS

RESULTANDO SEGUNDO

Que el Teniente Coronel Tejero se ocupó de reclutar a quienes, con su concurso,

podrían aportar la fuerza que precisaba conducir para asaltar el Congreso de los

Diputados

A este efecto, expuso sus propósitos, en la noche del veintidós de febrero, al

también procesado. Capitán de la Guardia Civil Don José Luis Abad Gutiérrez, que

se encontraba al mando del Subsector de Tráfico de Madrid De igual forma, y en

momento no determinado en autos, pero en todo caso anterior a la tarde del día

veintitrés de febrero, había hecho similar exposición el asimismo procesado,

Capitán de la Guardia Civil Don Jesús Muñecas Aguilar, que estaba al mando del

Escuadrón de la Primera Comandancia Móvil,

2 El día veintitrés de febrero, sobre las once horas, el citado Teniente Coronel

Tejero se presentó en el Parque de Automovilismo de la Guardia Civil.

Tomó contacto con el Jefe del Parque, hoy procesado, Coronel de la Guardia Civil

Don Miguel Manchado García, a quien pidió seis conductores para un servicio que

destinaba a retirar por a tarde los autobuses por él comprados y traerlos desde

Fuenlabrada a Mádrid que le fueron facilitados por el Coronel Manchado, quien,

además, ordenó que para las dieciséis horas se convocara a la Segunda Compañía

de dicho Parque para una revistó de armas A primera hora de la tarde volvió a

reunirse el Teniente Coronel Tejero con el Coronel Manchado, pidiendo aquél a

éste que le facilitara vehículos, conductores y fuerza armada para la operación

que proyectaba en el Congreso, asegurando al Corone! que se trataba de un

servicio extraordinario en defensa de España, de la Corona y de la democracia, y

por orden del propio Director General de la Guardia Civil, y también para evitar

más muertes de compañeros, desarrollandose en vivo diálogo para tratar de

convencer el Teniente Coronel Tejero al Coronel Manchado. En el curso de esta

conversación, regresó de un servicio el Capitán Abad, que intervino en la misma,

replicando el Teniente Coronel Tejero a las objeciones que por uno y otro se le

hicieron,

3 Previamerte, el Capitán Abad Gutiérrez, que había convocado a sus

Tenientes para despedirse de ellos y entregar al más antiguo el mando, por tener

que trasladarse al dia siguiente a Alemania en comisión de servicio dispuesto

una revista de armamento del personal del Subsector de Tráfico que estuviera

franco de servicio, y más tarde, sobre las catorce treinta horas, procedió a

informar a sus Oficiales de que se proyectaba un servicio extraordinario.

Como quiera que dichos Oficiales, procesados en esta causa. Tenientes de la

Guardia Civil Don Manuel Boza Carranco, Don Pedro Izquierdo Sánchez, Don Vicente

Ramos Rueda y Don Santiago Vecino Núñez, expresaron ciertas reservas, el Capitán

Abad los condujo al despacho del Coronel Manchado, donde se encontraba también

el Teniente Coronel Tejero, y los dos Jefes les explicaron en líneas generales

la operación proyectada confirmándoles el Coronel que se trataba de servir al

Rey

y a la democracia, mientras que el Teniente Coronel. Tejero afirmaba que si le

desobedecían a él, desobedecerían al Monarca, y juraba que la operación era

querida por la Superioridad y que el General Armada se encontraba en aquellos

momentos en el Palacio de la Zarzuela.

4 Por su parte, el Capitán Muñecas Aguilar dispuso, con

ASALTO AL CONGRESO

«Tejero puso mano sobre Gutiérrez Mellado por la espalda, zarandeándolo y

tratando de arrojarle al suelo con una zancadilla» dice el texto de la sentencia

del Consejo Supremo de Justicia Militar

tiempo suficiente, la colocación en el acuartelamiento de su Unidad en Valdemoro

(Madrid) de la relación de personal que, a las dieciséis horas del día

veintitrés, debía encontrarse preparado para acudir a instrucción en la

Comandancia Móvil en Madrid, y alertó con antelación e igual propósito a sus

Oficiales, también procesados en la presente Causa, Tenientes de la Guardia

Civil Don César Alvarez Fernández, Don Jesús Alonso Hernaíz y Don Vicente

Carricondo Sánchez Ya en la tarde del día veintitrés, el Teniente Coronel Tejero

sumó también a sus planes a los Capitanes de la Guardia Civil Don Enrique Bobis

González, Don Carlos Lázaro Corthay y Don Juan Pérez de la Lastra Tormo,

igualmente procesados.

5 A la hora señalada para la revista de armas, el Coronel Manchado, que se

encontraba presente en la ordenada para la Segunda Compañía del Parque de

Automovilismo, arengó a la Unidad y solicitó cincuenta voluntarios para prestar

un servicio a España, a la Corona y a la democracia, ofreciéndose todos los

hombres, por lo que se seleccionó a un grupo que al mando del Teniente de la

Guardia Civil Don Cándido Blanco — no procesado en esta Causa y que desconocía

el propósito de la acción se dirigió al Congreso de los Diputados

6 Tambien a las dieciseis horas, el Capitán Abad se dirigió al personal del

Subsector de Tráfico que había invocado y que estaba compuesto, además de los

Tenientes ya mencionados, por siete Suboficiales, veintitrés Cabos y noventa y

cinco Guardias, y les ordenó subir a ios autocares que estaban dispuestos, lo

que hicieron, embarcando en el primero el propio Capitán Abad y el Teniente

Coronel Tejero, constituyendo la primera fuerza que ¡legó al Congreso, parte de

la cual, al mando del Teniente Coronel Tejero, penetró posteriormente en

el Hemiciclo.

7 Asimismo se dirigieron en autobuses al Congreso los Capitanes Bobis,

Lázaro y Pérez de la Lastra, con un Suboficial y cincuenta y cuatro

Guardias Civiles que se encontraban realizando el Curso de Tráfico y que habían

recibido órdenes de acudir con su armamento

Con conocimiento de que los vehículos se dirigían a las inmediaciones del

Palacio

de las Cortes, se incorporaron a ellos los procesados Capitanes, de la Guardia

Civil Don Francisco Ignacio Román y Don Francisco Acera Martín, con conocimiento

de que los vehículos se dirigían a las Cortes, embarcó en ellos el Teniente de

la Guardia Civil Don José Núñez Ruano.

8 Por su parte, el Capitán Muñecas, tras recibir una llamada telefónica del

Teniente Coronel Tejero pata que iniciara la marcha, ordenó a la fuerza que

había convocado para tal propósito y que incluía, además de los Oficiales ya

citados, Tenientes Alonso, Alvarez y Carricondo, a tres Suboficiales,

cinco Cabos y catorce Guardias, y se dirigió con ellos a Madrid

9 Sobre las dieciocho horas y veintitrés minutos del día veintitrés de

febrero de mil novecientos ochenta y uno y de acuerdo con lo proyectado, el

Teniente Coronel Tejero, vistiendo uniforme reglamentario y al mando de la

fuerza militar antes expresada, uniformada y armada con subfusiles

ametralladores y pistolas, penetró en el Congreso de los Diputados, obligando a

arrojarse al suelo a los que se encontraban en sus dependencias

Inmediatamente, con fuerzas a su mando, irrumpió en el Salón de Sesiones,

donde se encontraban reunidos el Gobierno de la Nación y el Pleno de la

Cámara con motivo de la votación de investidura del candidato a Presidente, Sr

Calvo-Sotelo.

El Teniente Coronel Tejero, empuñando una pistola y rodeado de Guardias a

su mando, se fue en la Tribuna de Oradores antes Presidente de Congreso, y

ordeno a cuantos se encontraban en el hemiciclo que se arrojaran al suelo

y permanecieran inmóviles

Como advirtiera que el Presidente en funciones del Gobierno, Sr Suárez, y

el Vicepresidente Primero en funciones para Asuntos de la Defensa,

Teniente General del Ejército Don Manuel Gutiérrez Mellado, se negaban a

arrojarse al suelo, y este último salía de su escaño e increpaba a los

Oficiales y Guardias, exhortándoles a obedecerle y deponer su actitud, el propio

Teniente Coronel Tejero y varios de los Guardias dispararon sus armas al aire,

causando daños en distintas instalaciones del hemiciclo Y como quiera que

el Vicepresidente Primero, pese a los disparos que se hacía, continuaba en su

actitud, el Teniente Coronel Tejero, tras ordenar el «alto al fuego», bajó

de la Tribuna donde se encontraba y puso mano sobre dicho Teniente General

por la espalda, zarandeándolo y tratando de arrojarlo al suelo mediante una

zancadilla.

Tras estos hechos el Teniente Coronel Tejero declaró que estaba a las órdenes de

Su Majestad el Rey y del Teniente General Milans del Bosch, y, siempre

esgrimiendo las armas y con nuevas comunicaciones y amenazas, los asaltantes

consiguieron que lodos los presentes permanecieron quietos y en silencio en sus

respectivos escaños De este modo, el Teniente Coronel Tejero se hizo con el

control del edificio y la retención en su interior del Gobierno y de los

Parlamentarios, 10 En el Salón de Sesiones, después de transcurridos algunos

minutos, se permitió a los Parlamentarios incorporarse en sus asientos, pero se

les obligó a permanecer con las manos visibles, con prohibición de hablar y

restringiendo sus movimientos.

El Capitán Muñecas, cumpliendo órdenes del Teniente Coronel Tejero, se dirigió a

los Diputados para anunciarles que en breve plazo llegaría la Autoridad Militar

competente.

El Teniente Coronel Tejero distribuyó los servicios en el Congreso entre los

Oficiales que le acompañaban, constando en autos que el Capitán Abad permaneció

a sus inmediatas órdenes durante la ocupación y controlando la central

telefónica, que el Capitán Muñecas quedó encargado de infundir tranquilidad a

los Diputados, y dictó las órdenes para la vigilancia de las personas que se

custodiarían separadamente, a quienes después se hará referencia, que este

servicio lo mandó directamente el Teniente Alonso, que el Teniente Alvarez tuvo

a su cargo la función de mantener el orden en el hemiciclo durante toda la noche

respecto de lo que algún testimonio atribuye a este Teniente una actitud de

rigidez mientras que otros elogian su comportamiento, y que al Capitán Acera se

le encomendó la vigilancia de distintos servicios, entre ellos atender la

evacuación de enfermos Los Capitanes Bobis y Lázaro, con parte de la fuerza que

conducían, permanecieron algún tiempo en el exterior del Congreso en misión de

vigilancia, penetrando posteriormente en el mismo con sus hombres, sin que

conste que dichos Capitanes, así como los Tenientes Carricondo, Izquierdo, Núñez

Ruano y Vecino, desempeñaran funciones determinadas.

Los Capitanes Abad, Bobis, Lázaro, Pérez de la Lastra, Acera y Muñecas, y los

Tenientes Boza, Izquierdo, Ramos, Vecino, Núñez, Alonso, Alvarez y Caricondo

participaron como queda dicho en la operación del Congreso, y permanecieron en

el mismo durante su ocupación y hasta el final de ésta, habiendo realizado

salidas esporádicas del edificio los Capitanes Pérez de la Lastra y Acera, mas

prolongadas las del primero, que incluso llegó a ir a su casa donde estuvo vanas

horas y, de paisano, volvió a las proximidades del Congreso poco antes del final

de los sucesos Por lo que respecta al Capitán Ignacio Román, no llegó a entrar

en el Congreso, y cuando se encontraba, al principio de los acontecimientos, en

sus proximidades, fue por el Director General de la Guardia Civil para que le

secundara, y ante su actitud vacilante - debida a duda y confusión -el General

Aramburu, dispuso su arresto, cuya orden acató en el acto el Capitán Ignacio, 11

Poco antes de las diecinueve horas, el procesado Coronel Manchado recibió orden

telefónica del Director General de la Guardia Civil para que se dirigieran al

Congreso y procedieran a retirar la fuerza de él dependiente que allí se

encontraba y se le presentara, y en vez de hacerlo así, envió al Capitán Torres,

Jefe de la Segunda Compañía para que retirase a su personal, lo que no realizó

por no considerarlo ya oportuno en tal momento el Director General, y por su

parte, el Coronel Manchado salió en su coche oficial, con uniforme de faena,

llegando con el mismo a Cibeles, y desistiendo de intentar llegar al Congreso

ante los Controles de la Policía Municipal que dificultaban el paso, por lo que

retornó al Parque de Automovilismo a fin de ponerse el uniforme de paseo, pero

al llegar a dicho Centro quedó arrestado por orden del General Aramburu Después

de recibidas las órdenes anteriores, el Coronel Manchado envió al Teniente

Coronel Tejero, a petición de éste, un vehículo con material de iluminación, que

no llegó a ser utilizado, y que quedó en las proximidades del Congreso

HECHOS QUE EL CONSEJO DECLARA PROBADOS

RESULTANDO TERCERO

Que el Capitán de la Guardia Civil Don Vicente Gómez Iglesias miembro del

CESID, cuya condición era conocida entre sus compañeros que visitaba

frecuentemente al Teniente Coronel Tejero en los días anteriores al veintitrés

de febrero, e incluso en uno de ellos lo llevó en su propio coche a cenar en

casa de unos familiares en el pueblo de Guadarrama, estuvo ausente de las clases

del curso al que asistía en la Academia de Tráfico de la Guardia Civil en la

mañana del día veintitrés, por un alegado cólico nefrítico

Y sobre las quince cincuenta horas del día veintitrés de febrero se presentó,

sin razón de servicio, de paisano en el Acuartelamiento del Parque de

Automovilismo de la Guardia Civil, en el que como se ha dicho se encuentra tal

Academia, donde, al pasar por delante de la puerta del despacho ,del Coronel

Manchado, Jefe del Parque, vio a éste acompañado del Teniente Coronel Tejero y

del Capitán Abad, cuando, como queda relatado, el Teniente Coronel trataba de

convencer al Coronel de que le facilitase hombres y vehículos, momento en que el

Capitán Gómez Iglesias corroboró las afirmaciones del Teniente Coronel Tejero

Más tarde, y a instancia del mismo Jefe, este Capitán colaboró en el embarque de

la Fuerza reunida por el Teniente Coronel Tejero en los autobuses que habían de

trasladarla al Congreso

HECHOS QUE EL CONSEJO DECLARA PROBADOS

RESULTANDO CUARTO

Hacia las diecinueve horas, el entonces Coronel, Jefe de la Primera

Circunscripción de la Policía Nacional, Don Félix Alcalá Galiano, entró en el

Congreso e intentó convencer al Teniente Coronel Tejero para que depusiera su

actitud, a lo que éste se negó en términos violentos Poco después, el Director

General de la Guardia Civil, General de División Don José Aramburu Topete, se

encaminó, también, hacia el edificio del Congreso, y el Teniente Coronel Tejero,

en las inmediaciones de la puerta de acceso, salió a su encuentro pistola en

mano

En ese momento, y en presencia, entre otros, de los Capitanes Pérez de la

Lastra y Acera, el General Aramburu ordenó al Teniente Coronel Tejero que se

entregara, y éste contestó «Mi General, estoy dispuesto a todo, y antes de

entregarme, primero lo mato y después me pego un tiro".

El General trató de sacar su pistola, lo que impidió uno de sus Ayudantes, para

evitar mayores males por la posible reacción de quienes acompañaban al Teniente

Coronel Tejero Ante la resistencia encontrada, con superioridad de los

ocupantes, y en evitación de enfrentamientos irreparables y sus indeseables

repercusiones dentro del Congreso, el General Aramburu optó por tratar de

reducir paulatinamente la fuerza insumisa, a cuyo fin comenzó a retirar a

los guardias civiles que se encontraban fuera del Congreso, ordenándoles que

subieran a los autocares, pero esta acción fue interrumpida por un

Teniente de la Guardia Civil no identificado 2

Sobre las diecinueve treinta y cinco horas, el Presidente en funciones del

Gobierno, Sr Suárez, se levantó del «banco azul» exigiendo hablar con el que

mandara la fuerza, se oyeron entonces gritos de «silencio», a la vez que uno de

os Guardias no identificado, se manifestaba dispuesto a disparar su metralleta,

y como el Sr Suárez adujera en alta voz su condición de Presidente del

Gobierno, fue interrumpido con palabras groseras Inmediatamente apareció

en el hemiciclo el Teniente Coronel Tejero, y después de comunicar que el

Teniente General Milans del Bosch había decretado la movilización general, tomó

por el brazo al Sr Suárez, quien le pidió que lo soltara, el Presidente en

funciones del Gobierno fue conducido en este momomento por un Guardia a una

habitación separada, donde quedó aislado y custodiado hasta el final de

los acontecimientos

Pasados unos minutos, se obligó también a salir del hemiciclo a Don Felipe

González Márquez y al Teniente General Gutiérrez Mellado, y algo después, a

los Diputados Rodríguez Sahagún, Guerra y Carrillo, que fueron conducidos a

otra habitación, obligándoseles a permanecer en el lugar concreto que a cada

uno se señaló, en silencio y custodiados por Guardias Civiles.

LOS DIPUTADOS

El comandante Pardo Zancada anunció, por la noche, en la DAC que se uniría a los

asaltantes con un destacamento de la Policía Militar, con el que se dirigió al

Palacio del Congreso rodeado por la Guardia Civil

3 Sobre las veinte horas, y al conocer que el Teniente Coronel Tejero invocaba

el nombre de Su Majestad el Rey, el General Fernández Campo, Secretario General

de la Casa de Su Majestad, la telefoneó preguntándole por sus pretensiones, y

ordenándole que depusiera su actitud, a lo que respondió aquél que solamente

recibía órdenes del Teniente General Milans del Bosch Más tarde, el

Vicepresidente Primero y e! Secretario Cuarto del Congreso manifestaron a

algunos miembros de las fuerzas ocupantes su preocupación ante un posible corte

del fluido eléctrico, ya que el edificio carecía de generador propio, y el

Teniente Coronel Tejero previno que, si llegaba a producirse un apagón de luz,

los Guardias de servicio en las puertas harían fuego ante cualquier roce que

advirtieran Asimismo ordenó a los ujieres que llevaran unas sillas, cuyo

tapizado rompió un Oficial para extraer estopa, que puso sobre la mesa de los

taquígrafos, pero el Presidente del Congreso advirtió el nesgo de incendio y

otro Oficial detuvo la operación

HECHOS QUE EL CONSEJO DECLARA PROBADOS

RESULTANDO QUINTO

Que sobre las veintitrés cincuenta horas del día veintitrés de febrero de mil

novecientos ochenta y uno, entró en el Consejo de los Diputados para

presentarles la oferta política de un Gobierno presidico por el

Cuando ambos se encaminaban al Salón de Sesiones, el Teniente Coronel Tejero

preguntó al General Armada si el Teniente General Milans del Bosch formaría

parte del Gobierno y qué tipo de medidas se adoptarían contra el separatismo y

el terrorismo, y como la respuesta del General Armada sobre la posible

composición del Gobierno no fuera de la satisfacción del Teniente Coronel

Tejero, ésta impidió al General Armada la entrada en el hemiciclo, trasladandose

ambos a una habitación acristalada del edificio nuevo del Congreso, donde

continuaron juntos la conversación Seguidamente el General Armada trasmitió,

según estaba autorizado, al Teniente Coronel Tejero el ofrecimiento de un avión

para abandonar España en compañía de sus Oficiales, ofrecimiento que éste

rechazó

HECHOS QUE EL CONSEJO DECLARA PROBADOS

RESULTANDO SEXTO

Que el Capitán de Navio de la Armada Don Camilo Meriende? Vives, se enteró por

la radio del

asalto al Congreso, por lo que, tras ponerse de uniforme, marchó a su destino de

la Dirección de Construcciones Navales Militares, donde permaneció hasta que, al

ser autorizado el personal para retirarse a sus domicilios, sobre las veintitrés

horas, y tras manifestar a su Almirante que tenía la intención de ir al Congreso

con objeto de dar un abrazo a su amigo Tejero lo que le fue desaconsejado por

el Almirante, que le dijo que ya estaba todo terminado marchó, efectivamente,

al Congreso, entrando previamente en el Hotel Palace donde el General Aramburu

le aconsejó también que no entrase en la Cámara, y, agradeciendo el consejo, que

no siguió, entró, sobre las vienticuatro horas en al Palacio del Congreso, y

permaneciendo en el mismo acompañando durante casi todo el tiempo al Teniente

Coronel Tejero.

El capitán de Navio Camilo Menéndez no ejerció mando en ningún momento, y tuvo

esporádicas intervenciones de tipo humanitario

HECHOS QUE EL CONSEJO DECLARA PROBADOS

RESULTANDO SÉPTIMO

1 Hacia la una treintay cinco horas del dia veinticuatro de febrero, el

Comandante de Infantería DEM, Don Ricardo Pardo Zancada, destinado, como se ha

dicho, en el Estado Mayor de la División Acorazada, después de haber anunciado

al Coronel San Martín, que trató de disuadirlo, su propósito de dirigirse al

Congreso de os Diputados, para incorporarse a las fuerzas que lo ocupaban, se

dirigió al Congreso al frente de un contingente armado formado por ciento trece

hombres, procedentes del persona franco de servicio de la Compañía de Policía

Mulitar número uno (sesenta y siete hombres) y de la Compañía del Cuartel

General de la División (cuarenta y seis hombres), llevando a sus órdenes al

procesado, Capitán de Infantería Don Carlos Alvarez-Arenas Pardina, Jefe de la

Compañía de Policía Militar, a los dos Tenientes de ésta, Don Eduardo Jiménez

Tostado y Don Migue! Martínez García, y a los también procesados Capitanes de

Infantería Don José Pascual Gálvez, Jefe de la Compañía del Cuartel General y

Don Francisco Dusmet Carcía-Figueras, y Capitán de Intendencia Don José Cid

Fortes, Cajero de la Mayoría de la División, los dos últimos Oficiales citados

no tenían mando de Unidad determinada Antes de salir del Cuartel General de a

División, en El Pardo, el Comandan-dante Pardo Zancada había dado a conocer su

propósito de unirse a las fuerzas ocupantes del Congreso a los Capitanes

Alvarez-Arenas y Pascual, haciéndoles saber que si ellos, voluntariamente, se

adherían a tal iniciativa, no admitiría después dudas ni vacilaciones, pero nace

dijo de talas propósitos a los Tenientes Jiménez Tostado y Martínez García, que

no han sido procesados en esta causa Aprovechándose de la confusión y sorpresa

de su llegada, esta fuerza militar atravesó, sin oposición alguna, los cordones

de vigilancia y, tras permanecer aproximadamente una hora en la Carrera de San

Jerónimo penetre en el edificio nuevo del Congreso, en el que permanecería hasta

el final de los acontecimientos, sin mantener relación con los Diputados

retenidos en el edificio contiguo ni prestar ningún servicio

Al recibir posteriormente la orden del Director General de la Guardia Civil,

dada a través de su Ayudante, para que retirara la fuerza y abandonara el

Congreso, se manifestó a las exclusivas órdenes del Teniente General Milans del

Bosch, a disposición del cual se había puesto, al llegar a( edificio, en

conversación telefónica que mantuvo con su Ayudante el Teniente Coronel Mas De

la misma manera, el Capitán Alvarez-Arenas se negó a deponer su actitud,

manifestando que únicamente obedecía órdenes del Comandante Pardo.

2 Posteriormente, el Comandante Pardo encomendó al Capitán Dusmet que llevara a

la Emisora de Radio «La Voz de Madrid», para su difusión, un manifiesto

justificativo de la ocupación del Congreso, redactado por el Teniente Coronel

Tejero y otros Oficiales, entre ellos el propio Comándate Pardo Este Jefe, ya

conocía el hecho de que en la citada Emisora se hallaba, desde las cero cuarenta

y cinco horas del día veinticuatro, aproximadamente, el tambien procesado

Capítan de Artillería DEM, Don Juan Batista González, del Estado Mayor de la

División Acorazada «Brúnete» número uno

El Capitán Dusmet se presentó en la citada Emisora, acompañado de un Suboficial

y dos soleados, sobre las cuatro horas del día veinticuatro, con el propósito

indicado, pero el Jefe de Programas, con diversas excusas, logró impedir la

difusión del manifiesto, desistiendo de ello el Capitán Dusmet, que regresó al

Congreso con los hombres que lo acompañaban

3 En la madrugada de ese mismo día veinticuatro, el Teniente Coronel Tejero

mantuvo una conversación telefónica con el procesado paisano Sr García Carrés, a

quien dio cuenta de la solución a que se había referido el General Armada de un

Gobierno que él mismo presidiría, y le encargó que dijera al Teniente Coronel

Mas que lo que pretendía dicho General era ser Presidente del Gobierno al precio

que fuera El Sr García Carrés animó al Teniente Coronel Tejero a «aguantar»,

comentándole que los Regimientos «Villaviciosa» y «Pavía» se dirigirían hacia el

Congreso

HECHOS QUE EL CONSEJO DECLARA PROBADOS

RESULTANDO OCTAVO

Durante las horas transcurridas de ocupación del Congreso, se hicieron, por las

Autoridades militares, diversos intentos para reducir a sus ocupantes, entre

ellos los que quedan relatados en anteriores Resultandos y, además, los que

realizaron, por orden superior, el Coronel San Martín López, que acudio al

Congreso acompañado del Teniente Coronel Bonelli de la Capitanía General de la

Primera Región. Militar— , para convencer al Comandante Pardo de que abandonase

el edificio, y el Coronel Astilleros, Segundo Jefe de Estado Mayor de dicha

Capitanía, acompañado por el Teniente Corone! del mismo González Novarbos. Esta

visita se prcdu-|0 a partir de la una treinta ñoras del día veinticuatro, no

obteniendo resultado por reiterar el Comandante Pardo que sólo obedecía al

Teniente General Milans del Bosch, y en cuanto al intento efectuado por el

Coronel San Martín, por orden expresa del Capitán Genera! de la Primera Región,

se produjo después de las tres treinta horas de la madrugada, Y en la

entrevista, el Coronel comunicó al Comandante Pardo que le llevaba un mensaje

que él había redactado, y que fue aceptado por el Capitán General, previa

consulta a la Superioridad-, incitándole a deponer su actitud, según un texto

que fue consultado telefónicamente con el Palacio de la Zarzuela.

2 Continuando con las gestiones en orden a terminar con la ocupación del

Congreso, sobre las nueve horas del día veinticuatro de febrero el Teniente

Coronel Fuentes Gómez de Salazar, del Cuartel General del Ejército debidamente

autorizado por el Mando, y designado, precisamente, por la amistad que le unía

con el Comandante Pardo, entró en contacto con él en el Congreso para tratar de

convencerlo de que depusiera su actitud y se entregara.

El Comándente Pardo, no obstante haberse negado en principio a acceder a esta

solicitud, como en las anteriores ocasiones que quedan relatadas, comunicó al

Teniente Coronel Fuentes unas condiciones de rendición que le parecían

adecuadas, y que este Jefe anotó en una hoja de papel para transmitirlas al

General Aramburu, según tenía ordenado Transmitidas así las condiciones, el

Teniente Coronel Fuentes recibió confirmación del General Aramburu de poder

llevaras a efecto, según a su vez dicho General había sido autorizado por la

cadena de mando militar Regresó el Teniente Coronel Fuentes a! Congreso donde

fueron ofrecidas tales condiciones al Teniente Coronel Tejero.

Tanto éste como el Comandante Pardo consultaron las condiciones, separadamente,

con, sus Oficiales, aceptándolas en los términos que constan en autos, no sin

solicitar al Teniente Coronel Tejero que estuviese presente el General Armada.

En presencia de dicho General, que acudió expresamente autorizado para ello por

la Superioridad, y del también General de División Aramburu, se llegó al acuerdo

de rendición, firmando el General Armada la nota que antes había redactado el

Teniente Coronel Fuentes, de cuya nota se sacó otra

copia manuscrita por el Ayudante del General Armada, Comandante Bonell

HECHOS QUE EL CONSEJO DECLARA PROBADOS

RESULTANDO NOVENO.

Que al producirse el asalto al Congreso de los Diputados, el procesado General

de División Don Alfonso Armada Comyn, se encontraba en la sede del

Cuartel General del Ejército, despachando con el Jefe de Estado Mayor del

Ejército, Teniente General Gabeiras, y se ofreció a trasladarse a Palacio de

la Zarzuela con ocasión de la llamada que desde este Palacio hiciera, sobre

as diecinueve horas, el Secretario General de la Casa de Su Majestad, General

Fernández Campo, al Teniente General Gabeiras—, con el fin de acudir a

espirar a Su Majestad lo que estaba sucediendo Este ofrecimiento se vio

rechazado, dadas las dudas que sobre la conducta del General Armada existían,

como consecuencia de la conversación telefónica del General Fernández Campo

con el General Juste, Jefe de la División Acorazada, que luego se relatará, lo

que hacia no aconsejable su presencia en Palacio

Tras la conversación telefónica de los Generales Gabeiras y Fernández Campo,

y con motivo de la ausencia de la Teniente General Gabeiras de su despacho para

acudir, sobre las veinte horas, a una reunión convocada en la Junta de Jefes de

Estado Mayor, el General Armada, en conversación telefónica con el Teniente

Geral Milans del Bosch, le instó a que planteara a los otros Capitanes Generales

la aceptación de un Gobierno presidido por el propio General Armada, lo que,

efectivamente, hizo el Capitán General de la Tercera Región Militar,

mientras, por su parte, el General Armada daba por sentado, ante varios

Oficiales Generales del Cuartel General del Ejército, que esa era la

solución acedada por varios Capitanes Generales, y que la misma era

constitucional.

El Teniente General Gabeiras, al regresar a su despacho oficial, desmintió

rotundamente ese supuesto apoyo de los Capitanes Generales, rechazando la

solución del General Armada, de presidir un Gobierno, por inconstitucional,

afirmando que jamás sería aceptada por Su Majestad el Rey. 2

A instancia del General Aramburu, el General Armada obtuvo del Teniente

General Gabeiras, autorización para dirigirse al Congreso a parlamentar con el

Teniente Coronal Tejero, a fin de hacerle desistir de su actitud, a cuyo

propósito fue autorizado para ofrecer

SI FUERON REHENES

El civil García Carrés pidió, por teléfono, al teniente coronel Tejero que

aguantase en el Congreso hasta que triunfase el golpe militar, ya que los

refuerzos estaban en camino hacia la Carrera de San Jerónimo

a los asaltantes un avión en el que pudieran salir de España.

El Teniente General Gabeiras prohibió al General Armada que formulase

propuesta alguna de formación de un Gobierno por él presidido, si bien le

autorizó a que, si lo estimaba imprescindible, hiciese tal propuesta pero,

exclusivamente, a título personal, sin implicar en la misma ningún tipo de

autorización de Su Majestad el Rey Seguidamente, el General Armada se dirigió al

puesto de mando que había instalado el General Aramburu en el Hotel Palace,

anunciando que, para terminar con la situación producida, iba a proponer a los

Diputados, a título personal, la formación de un Gobierno presidido por él mismo

A su regreso al Hotel Palace, el General Armada recibió de los Generales

Aramburu y Sáenz de Santamaría, y del Gobernador Civil de Madrid, la

sugerencia de que visitara al Director de la Segundad del Estado para informar

de la situación en el interior del Congreso y convencerle de que no ordenara

ninguna medida de fuerza destinada a tomar el edificio por asalto, por las

consecuencias cruentas que podrían derivarse Tras esta entrevista, el

General Armada se reintegró al Cuartel General del Ejército, donde

permaneció hasta las diez quince horas, aproximadamente, en que volvió a

trasladarse al Congreso cumpliendo ordenes superiores, para participar en

las conversaciones de rendición de los asaltantes, ya que el Teniente Coronel

Tejero había exigido su presencia, según queda relatado No están

indubitamente probados en autos otras actuaciones del General Armada en los

hechos objeto de esta Causa que las señaladas

HECHOS QUE EL CONSEJO DECLARA PROBADOS

RESULTANDO DÉCIMO

Que en Valencia, sobre las ocho horas del día veintitrés de febrero de mil

novecientos ochenta y uno, el Coronel Ibañez Inglés, Segundo Jefe de Estado

Mayor de la Capitanía General de la Tercera Región Militar, celebró una reunión

con otros dos Jefes del Estado Mayor, para preparar, por orden del Teniente

General Milans del Bosch, una operación militar denominada «Alerta Roja» para

realizar seguidamente por las guarniciones de Valencia y Castellón, y que

consistía, respecto a la primera de estas ciudades, en marchas nocturnas hasta

ocupar las tropas puntos tácticos para cerrar los accesos a la Capital por el

norte

Asimismo se ordenó al Gobernador Militar de la Plaza, para el mismo día

veintitrés, la realización de la operación llamada «Tuna», para proteger con

tres Compañías de la Policía Militar los itinerarios y viviendas del personal

castrense Sobre las nueve treinta y cinco horas de ese mismo día veintitrés, el

Teniente General Milans del Bosch encargó también al Coronel Ibáñez la redacción

de un manifiesto cuyos principios generales señaló el mismo Teniente General, e

incluso redactó en parte, y que sustanancialmente constituía un bando de

declaración de un estado excepcional en la Región, en que, luego de invocar el

vacío de poder, establecía la sumisión de la Jurisdicción Militar de diversos

delitos, la prohibición de los «lock-outs» y huelgas considerando sedición el

abandono del trabajo -así como de todas las actividades de los partidos

políticos y las reuniones superiores a cuatro personas, y la sumisión al Capitán

General de la Región de todos los Cuerpos de Seguridad del Estado y del poder

judicial y administrativo, tanto del Ente autonómico como de los provinciales y

municipales, hasta recibir instrucciones de Su Majestad el Rey.

2 Sobre las diez veinte horas del día veintitrés, el Teniente General Milans

del Bosch se reunió con el General y Jefes de su Estado Mayor - quienes, con

excepción del Coronel Ibáñez, ignoraban de que se iba a tratar en dicha reunión

y les informó de que se podía producir en Madrid un hecho grave e incruento, que

se conocería por la radio, y con el que se pretendía reconducir un movimiento, a

su juicio prematuro, manifestando que él asumía toda la responsabilidad de lo

que iba a ordenar, que dicho movimiento no se podía detener, afirmando, para

lograr su adhesión, que Su Majestad estaba al comente y que el General Armada

daría las oportunas instrucciones desde el palacio de La Zarzuela, y puntualizó

que el desenlace sería un nuevo Gobierno presidido por el General Armada con el

mismo, Milans del Bosch, como presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor

DIJO, por último, que se trataba de dictar medidas para asegurar el orden en la

Región, y seguidamente mandó leer al Coronel Ibáñez el manifiesto o bando,

significando el Teniente General Milans del Bosch a los presentes que no se

trataba de proclamar el estado de guerra, porque estaba dentro de la

Constitución

En la misma mañana se entregaron a dos Jefes destinados en el Estado Mayor

sobres cerrados y lacrados que contenían el manifiesto e instrucciones para las

plazas de Alicante, Cartagena, Lorca y Alcoy, y otro sobre a un Coronel para la

Plaza de Murcia, y se dieron otras instrucciones para la de Castellón.

3 Entre las quince treinta y las dieciséis horas del mismo día veintitrés de

febrero, se inició Ja operación «Tuna» Simultáneamente se fijaron los objetivos

finales para la operación «Alerta Roja», asignando ya a las tropas diversos

puntos dentro del casco urbano de Valencia Sobre las dieciséis treinta horas el

Teniente General Milans del Bosch, convocó al General Jefe de su Estado Mayor,

al General Jefe de la División «Maestrazgo, al General Gobernador Militar de

Valencia, y a los Generales Jefes de Ingenieros,

Intendencia y Sanidad de la Región, y les notificó que se esperaban graves

acontecimientos en Madrid, que ocurrirían alrededor de las dieciocho horas, que

no podía decirles en qué consistirían, aunque se trataría de un acto de fuerza—

y que si llegaban a producirse le llamaría el General Armada y él, el propio

Milans del Bosch, publicaría el manifiesto, que les leyó seguidamente, aunque

sin decirles que ya había sido repartido a las guarniciones de la Región Aseguró

que la finalidad de semejante manifiesto era mantener el orden público con

medidas de alerta normales hasta que recibiera órdenes del Rey, y que el General

Armada se encontraría en el palacio de La Zarzuela Ante las preguntas de alguno

de los asistentes sobre el porqué se invocaba un vacio de poder en el

manifiesto, el Teniente General Milans del Bosch respondió que, como el

acontecimiento era inminente, ya podía decir de qué se trataba, y, en efecto,

casi inmediatamente se enteraron por la radio de la ocupación del Congreso.

4 El Teniente General Milans del Bosch, después de recibir la novedad que

telefónicamente le dio el Teniente Coronel Tejero de la ocupación del Congreso,

y tras darle instrucciones al respecto, manifestó a los reunidos que, ante el

vacío de poder producido, él asumía todos los poderes dentro de la Región,

ordenando al Gobernador Militar de Valencia que se constituyese en Gobierno

Civil Sobre las diecinueve horas, se inició la transmisión, por las emisoras de

radio comerciales de la Ciudad, del manifiesto o bando de que antes se ha hecho

mención, a la vez que se comunicó a la División «Maestrazgo» la palabra clave

«Miguelete» para que los grupos tácticos se pusieran en movimiento, como así

hicieron, alcanzando los objetivos finales que tenían señalados sobre las

veintidós treinta horas Las fuerzas utilizadas a tal propósito fueron unos mil

ochocientos hombres, con unos sesenta carros de combate, vehículos de todas

clases y cañones

5 Entretanto, los jefes de las guarniciones de la Región abrieron los sobres

que les habían sido enviados Algunos de ellos pudieron confirmación de las

órdenes, y el Gobernador Militar de Cartagena no las cumplimentó al

recibir contraorden telefónica del Teniente General Jefe del Estado Mayor del

Ejército. Por su parte, el Teniente General Milans del Bosch telefoneó a ios

Capitanes Generales de las Regiones Militares Segunda, Quinta y Octava y al de

Baleares, para informarles de las medidas que había tomado

6 Sobre las dieciocho cuarenta y cinco horas, el Teniente General Milans

del Bosch recibió orden telefónica del Teniente General Jefe del Estado Mayor

del Ejército - que ignoraba lo que ocurría en aquella Región Militar- cuya

orden reiteró a las diecinueve diez horas, para que dispusiera la situación de

«Alerta Dos»

En la conversación telefónica que con este motivo se celebró, el Teniente

General Milans del Bosch pidió al Teniente General Gabeiras que se preocupara

de que no sucediera nada al Teniente Coronel Tejero y a sus guardias, y le

informó que había ordenado acuartelar las tropas y que preparaba un comunicado,

cuyo contenido no precisó para garantizar el orden en su Región

El Teniente General Jefe del Estado Mayor del Ejército, enterado de que el

Capitán General de la III Región Militar tenía tropas en \e calle, le ordenó

retirarlas, a lo que el Teniente-General Milans del Bosch contestó que eran

únicamente fuerzas de regreso de ejercicios

El Teniente General Gabeiras, insistió en su mandato, y ordenó al

procesado que retirara el bando, y le anunció que iba a destituirlo, a lo que

contestó el Teniente General Milans del Bosch que no quería saber nada de él, y

que solamente hablaría con el General Armada Ante esta actitud, los

Tenientes Generales Gabeiras y Alfaro Arregui, entonces Presidente de la Junta

de Jefes de Estado Mayor, solicitaron a Su Majestad el Rey que ratificara estas

órdenes al Capitán General de la III Región Militar, a lo que accedió Su

Majestad telefoneando al Teniente General Milans del Bosch en el curso de

la noche

A las veintidós cincuenta horas, el Teniente General Milans del Bosch dispuso

que no se siguiera transmitiendo por radio su manifiesto, aunque no lo declaró

sin efecto A las veinticuatro horas, aproximadamente, recibió por

«télex» el mensaje del Rey a todos los Capitanes Generales, mensaje que no

comunicó a sus subordinados

El Teniente General Gabeiras, entonces, ordenó a los Gobernadores Militares

de las Plazas de Valencia, Castellón y Alicante, que procedieran a arrestar al

Capitán General de la Región

El primero de ellos. General Caruana, se presentó en Capitanía General con ese

propósito, pero el Teniente General Milans del Bosch se opuso al arresto

señalando un arma de fuego que tenía sobre la mesa, por lo que el General

Caruana, que carecía de toda posibilidad de imponerse por la fuerza, no pudo

lograr su propósito

En ese momento - sobre la una hora del día veinticuatro de febrero- Su Majestad

el Rey telefoneó al Capitán General de Valencia, y el General Caruana, que se

encontraba presente en el despacho con la finalidad relatada, le oyó despedirse

del Monarca con protestas de lealtad, seguidamente, el Teniente General Milans

del Bosch ordenó la retirada de las tropas Media hora más tarde, Su Majestad

el Rey telefoneó una vez más al Teniente General Milans del Bosch reiterándole

la orden de retirar las tropas y de que mandase al Teniente Coronel Tejero

que depusiese su actitud, y le hizo saber su rotunda decisión de mantener el

orden constitucional, de cumplir su juramento a la Bandera y de no abdicar ni

abandonar España, responsabilizando, a quien se sublevase, de una posible

guerra civil, la retirada de las tropas no se completó hasta las cuatro horas

del día veinticuatro

Todavía sobre las cuatro horas, Su Majestad telefoneó otra vez al Teniente

General Milans del Bosch, y le ordenó que retirara el bando que había

publicado la tarde anterior, lo que fue cumplimentado a las cuatro

cincuenta y cinco horas, insistiendo luego el Teniente General Milans del Bosch

telefónicamente ante el General Fernández Campo sobre la constitución de un

Gobierno presidido por el General Armada

A las seis treinta horas, el Teniente General Milans del Bosch se retiró de su

puesto de mando, y a las catorce treinta horas, el Jefe del Estado Mayor del

Ejército le ordenó presentarse en el Cuartel General, en Madrid, donde le

comunicó su destitución y arresto

HECHOS QUE EL CONSEJO DECLARA PROBADOS

RESULTANDO UNDÉCIMO.

LOS TANQUES

El general Torres Rojas se trasladó a Madrid desde La Coruña y el comandante

Pardo Zancada le puso al

corriente de lo que se preparaba en el Congreso de los Diputados

1 Que el General de División del Ejército Don Luis Torres Hojas, que se

encontraba en La Coruña, donde desempeñaba el cargo de Gobernador Militar y

Subinspector de Tropas y Servicios de la VIII Región Militar, fue avisado

telefónicamente por el procesado Comandante Pardo Zancada, en la mañana del

dia veintitrés de febrero, para que se trasladase a Madrid Tras solicitar

con un pretexto, permiso, que obtuvo, de su Capitán General, realizó el viaje en

avión, y fue recibido en el aeropuerto de Barajas por el citado Comandante

Pardo, quien, en el trayecto hacia el acuartelamiento del Cuartel General de la

División Acorazada Brúñete, le informó de cuanto el Teniente General Milans del

Bosch le había comunicado en Valencia el día anterior en la entrevista que quedó

relatada Sobre las diecisiete cincuenta horas, llegó al acuartelamiento el

General Juste, Jefe de la División, acompañado del procesado Coronel Don José

San Martín López

Tras alertar al personal de la División para que no abandonara los

acuartelamientos de sus Unidades, comenzó una reunión presidida por el General

Jefe de la División, en la que el Comandante Pardo, a propuesta del Coronel San

Martín, expuso a los presentes en líneas generales lo que le había comunicado el

Teniente General Milans del Bosch en la entrevista que el día anterior había

tenido con él en Valencia

La exposición del Comandante Pardo fue confirmada y matizada por el General

Torres Rojas y el Coronel San Martín Tanto el General Torres Rojas como el

Coronel San Martín y el Comandante Pardo se mostraron enterados de lo que se

exponía y acordes entre sí Más concretamente, se anunció a los reunidos que se

iba a producir sobre las dieciocho horas de ese día un hecho de extrema gravedad

que no sería un golpe militar propiamente dicho y que se comunicaría por radio y

televisión, y que se aseguró tenía la garantía de los Generales Milans del Bosch

y Armada, el último de los cuales se encontraría a las dieciocho horas en el

Palacio de La Zarzuela.

2 El General Torres Rojas declaró que era necesario que la División Acorazada

actuase para garantizar el orden sin derramamiento de sangre, y se puso a las

órdenes del General Juste Se dispuso, en principio, la distribución de misiones

a las Unidades de la División, entre ellas la ocupación de Radiotelevisión

Española y de las emisoras de radio, así como del Parque del Retiro y del Campo

del Moro Sobre las dieciocho cuarenta y cinco horas, en conversación telefónica

con el General Fernández Campo, el General Juste supo que que el General Armada

no se encontraba en el Palacio de La Zarzuela ni se le esperaba allí, y comenzó

a experimentar recelos sobre la intervención de dicho General, comprobando que

no era cierto que Su Majestad el Rey apoyara el movimiento como se le había

afirmado.

El General Juste se puso en contacto telefónicamente con el Capitán General de

la Primera Región Militar, y le dio cuenta de que habían salido Unidades de la

División a ejecutar la operación «Diana»,

recibiendo del Capitán General la orden -que cumplimentó en el acto, dando las

disposiciones oportunas para ello — , de que se acuartelara inmediatamente a

estas Unidades, orden que, por su parte, dictó también, desde el Cuartel General

del Ejército al Regimiento de Villaviciosa, el General Armada Más tarde, cuando

el Capitán General de la Primera Región conoció la presencia del General Torres

Rojas en la División Acorazada, lo comunicó al Capitán General de la VIII Región

Militar, quien por mediación del propio Teniente General Quintana Laccaci,

transmitio al procesado la orden de que se incorporase inmediatamente a su

destino, y el General Torres Rojas abandonó el acuatelamiento a las veintiuna

cincuenta horas, regresando a la Coruña.

HECHOS QUE EL CONSEJO DECLARA PROBADOS

RESULTADO DUODECIMO

Que el capitan de Artillería DEM, Don Juan Batista Gonzalez, del Estado Mayor de

la división Acorazada, sobre la medianoche, sugirió al Coronel San Martín, la

conveniencia de trasladarse a la emisora.

La Voz de Madrid, para recabar información de los medios de la misma, con cuyos

directivos tenía relación personal.

El Coronel San Martín aprobó esta iniciativa El Capitán Batista, en un coche con

siete soldados, se trasladó efectivamente a la emisora citada, donde permanecio

hasta las cuatro treinta horas sin tomar iniciativa alguna que no fuera

comunicar frecuentemente a su Cuartel General las noticias que loa recibiendo,

mientras sus soldados, salvo dos, se encontraban en los locales de la emisora en

actitud pasiva y vigilante

Cuando llegó a la emisora el Capitán Dusmet, según queda relatado, para radiar

un manifiesto, el Capitán Batista no hizo gestión alguna para que lo lograse

Sobre dicha hora, recibió orden de regresar a la División, cómo así lo hizo

HECHOS QUE EL CONSEJO DECLARA PROBADOS

RESULTANDO DECIMOTERCERO

Que el Comandante de Infantería DEM, Don José Luis Cortina Prieto no se ha

probado en autos que mantuviese con el General Armada y con el Teniente Coronel

Tejero las entrevistas ni que realizase los demás hechos de que viene acusado en

relación con los que son objeto de esta causa, antes bien, queda probado que en

los días y horas en que se dice se celebraron tales reuniones, el Comandante

Cortina se

encontraba en otro lugar distinto de los que señalan como puntos de ellas, sin

que aparezca tampoco probado que el citado Jefe haya tenido cualquier otra

participación en los hechos que se investigan en esta causa.

HECHOS QUE EL CONSEJO DECLARA PROBADOS

RESULTANDO DECIMOCUARTO

Que de la documentación militar de los procesados obrante en los autos se

desprende lo siguiente que el Teniente General Don Jaime Milans del Bosch y

Ussía se encuentra en posesión de la Medalla Militar Individual por su

distinguido comportamiento, así de la Laureada colectiva y otras numerosas

condecoraciones, que el General de División Don Alfonso Armada Comyn se nana

asimismo en posesión de numerosas condecoraciones militares y ha prestado

dilatados servicios en la Casa de Su Alteza Real el Príncipe de España y

posteriormente en la de Su Majestad el Rey, de la que llegó a ser nombrado

Secretario General

HECHOS QUE EL CONSEJO DECLARA PROBADOS

RESULTANDO DECIMOQUINTO

Que todos los procesados son mayores de edad, carecen de antecedentes penales, -

a excepción del Teniente Coronel de la Guardia Civil Don Antonio Tejero Molina,

que ha sido condenado ejecutoriamente con anterioridad a la realización de los

hechos objeto de esta Causa, como autor de un delito de proposición para la

Rebelión Militar, del artículo doscientos noventa y uno, en relación con el

doscientos ochenta y seis, del Código de Justicia Militar, a la pena de siete

meses de prisión y accesorias legales, por Sentencia de fecha, tres de julio de

mil novencientos ochenta, dictada por el Consejo Supremo de Justicia Militar,

confirmando la anterior del Consejo de Guerra de Oficiales Generales, recaída en

Causa quinientas cincuenta y nueve/setenta y ocho, de la Primera Región Militar,

han observado buena conducta, y no tienen notas desfavorables en su

documentación militar los procesados militares, a excepción del propio Teniente

Coronel Tejero, que ha sido corregido, como autor de dos faltas leves militares,

previstas en el artículo cuatrocientos cuarenta y tres del Código de Justicia

Militar una de «infracción de un deber militar», con el correctivo de un mes de

arresto en castillo, impuesto en fecha ocho de octubre de mil novecientos

setenta, por el Director General del Cuerpo, por haber salido con Fuerzas de la

Comandancia a disolver una manifestación que se celebraba en el centro de la

capital que no correspondía a su demarcación territorial y funcional, y de lo

que no informó, además, a sus Superiores a su debido tiempo, y otra por

«inexactitud en el cumplimiento de sus obligaciones reglamentarias», corregida

con catorce días de arresto domiciliario, en fecha treinta y uno de agosto de

mil novecientos setenta y ocho, por la misma Autoridad, por haberse dirigido a

Su Majestad, sin seguir el conducto reglamentario y haberlo hecho, ademas, con

publicidad, y el Capitán de Navio de la Armada, Don Camilo Menéndez Vives, que

ha sufrido tres correctivos por otras tantas faltas leves militares, el primero

de cuarenta y ocho horas de arresto, impuesto por el Excmo Sr Almirante Jefe del

Estado Mayor de la Armada, el veintinueve de enero de mil novecientos setenta y

siete, por dirigirse en forma irrespetuosa a los Excmos Sres Vicepresidente para

Asuntos de la Defensa y Ministro de la Gobernación,

durante el traslado de los restos mortales de tres Agentes del Orden asesinados

en Madrid, el segundo de un mes de arresto, impuesto por el Excmo Sr Almirante

Jefe de la Jurisdicción Central de Marina y dimanante del procedimiento previo

número quince/setenta y siete, de dicha Jurisdicción, en fecha diecinueve de

julio de mil novecientos setenta y siete, con motivo del incidente que

anteriormente se señala, y el tercero de quince días de arresto, puesto por el

Excmo Sr Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada, el día diez de noviembre

de mil novecientos setenta y siete, por haber asistido, sin autorización y de

uniforme, a los actos posteriores a un funeral en los que se produjeron

incidentes H

HECHOS QUE EL CONSEJO DECLARA PROBADOS

RESULTANDO DECIMOSEXTO

Que según resulta de certificación emitida por los Servicios Técnicos de

Conservación del Congreso de los Diputados, los daños producidos por los

disparos que las Fuerzas ocupantes de la Cámara efectuaron al techo de ésta, así

como los causados en el mobiliario de la misma, por los propios ocupantes, todo

ello por orden del Teniente Coronel Tejero, han sido valorados en la cantidad de

un millón setenta y seis mil cuatrocientas cincuenta y cuatro pesetas

HECHOS QUE EL CONSEJO DECLARA PROBADOS

RESULTANDO DECIMOSÉPTIMO

Que en el acto de la Vista, el Excmo Sr Fiscal Togado de este Consejo Supremo,

cumpliendo lo prevenido en el artículo setecientos ochenta y uno del Código de

Justicia Militar, leyó su dictamen de acusación, que amplió verbalmente en la

forma que se recoge en el Acta y relatando los hechos de la manera en que

entendió se habían producido, los tuvo por constitutivos de un delito de

Rebelión Militar, previsto en el artículo doscientos ochenta y seis del Código

de Justicia Militar, circunstancia primera, y penado en los artículos doscientos

ochenta y siete y siguientes, todos ellos del mismo Código, en relación con el

Real Decreto-Ley número cuarenta y cinco/setenta y ocho, de veintiuno de

Diciembre, del que estimó responsables como autores, por su participación

personal directa y voluntaria en los hechos a tenor de lo dispuesto en el

artículo ciento noventa y seis del citado Código, a los procesados

a) En concepto de autores, los Excelentísimos Señores Teniente General Don

Jaime Milans del Bosch y Ussía y General de División Don Alfonso Armada Comyn,

y, a tenor del segundo párrafo del mismo artículo, el Teniente Coronel de la

Guardia Civil Don Antonio Tejero Molina

b) En concepto, también de autores, a tenor del artículo ciento noventa

y seis citado y conforme al párrafo primero del artículo doscientos

ochenta y ocho del mismo Código, los procesados en esta Causa, Comandante de

Infantería, DEM, Don Ricardo Pardo Zancada, Capitanes de la Guardia Civil

Don José Luis Abad Gutiérrez, Don Carlos Lázaro Corthay, Don Jesús

Muñecas Aguilar, Don Juan Pérez de la Lastra Tormo, Don Francisco Ignacio Román,

Don Enrique Bobis González y Don Francisco Acera Martín, Capitán de

Artillería, DEM, Don Juan Batista González, Capitanes de Infantería Don

Francisco J Dusmet García-Figueras, Don Car/os Alvarez-Arenas Pardina y Don

José Pascual Galvez, Capitán de Intendencia Don José Cid Forrea, y Tenientes

de la Guardia Civil Don Pedro Izquierdo Sánchez, Don César Alvarez Fernández,

Don José Núñez Ruano, Don Vicente Ramos Rueda, Don Jesús Alonso Hernaíz, Don

Manuel Boza Carranco, Don Santiago Vecino Núñez y Don Vicente Carricondo

Sánchez

c) En concepto asimismo de autores, a tenor del artículo ciento noventa y

seis citado y conforme al párrafo segundo del artículo doscientos ochenta y

ocho del mismo Código, los procesados Excelentísimo Señor General de

División Don Luis Torres Rojas, Capitán de Navio Don Camilo Menéndez Vives,

Coronel de Artillería DEM Don José Ignacio San Martín López, Coronel

de Ingenieros DEM, Don Diego Ibáñez Inglés, Coronel de la Guardia Civil Don

Miguel Manchado García, Teniente Coronel de Infantería Don Pedro Mas Oliver,

Comandante de Infantería DEM Don José Luis Cortina Prieto, Capitán de

la Guardia Civil Don Vicente Gómez Iglesias y Paisano Don Juan García Carras.

Estimó que era de apreciar en el procesado Teniente Coronel Don Antonio Tejero

Molina la circunstancia agravante de reincidencia, recogida en el artículo

ciento ochenta y siete, número quince, del Código de Justicia Militar y sin que

fuesen de aplicación a ninguno de los demás procesados ninguna

SEMBRARON EL TERROR

Otra circunstancia modificativa de responsabilidad, haciendo el Fiscal Togado

expresa mención de la no concurrencia de las circunstancias eximentes de

obediencia debida, estado de necesidad y cumplimiento de un deber, recogidas en

los números doce, siete y once, respectivamente, del artículo ciento ochenta y

cinco del Código de Justicia Militar que ha sido alegadas reiteradamente por la

mayoría de los Defensores, por entender que la primera de ellas obediencia

debida, no debe ser invocada en favor de Jefes y Oficiales de las Fuerzas

Armadas, en un acto que no sólo es anticonstitucional, sino que dará y

manifiestamente constituye delito, y delito grave, contra la Constitución,

contraviniendo con su conducía lo dispuesto en la misión que a las Fuerzas

Armadas confiere el artículo octavo de esta Superior Norma legal, atendiendo,

además, al carácter permanente que tiene el delito de Rebelión Militar, en

cuanto a la segunda estado de necesidad, por estimar el Fiscal Togado, tras

examinar detalladamente los requisitos que se exigen para que pueda ser de

aplicación dicha cicunstancia, que debería probarse objetivamente, que la

situación actual en que nos encontramos a partir del veintitrés de febrero de

mil novecientos ochenta y uno es precisamente a justi ficación del alzamiento

en a mas y de la toma del Congreso, y habría que acreditar, a efectos

exclusivamente dialécticos, que el único cauce de solución de urgencia, de apuro

o de peligro inminente de la situación, era el alzamiento en armas, único

supuesto que haría legítima y aplicable tal eximente, en cuanto a la tercera de

las invocadas -cumplimiento de un deber- , que los Defensores han pretendido

fundar en el mandato contenido en el Articulo octavo de la Constitución,

entiende el Fiscal que tampoco es de aplicación ya que el titular del derecho

que de ese articulo pueda derivarse, no es el individuo, sino las Fuerzas

Armadas constituidas por los tres Ejércitos de Tierra, Mar y Aire, y como

consecuencia de ello el militar cono individuo, no resulta ser el titular de ese

deber y no debe por tanto producir individualmente efectos en su conducta

Admitió que respecto de todos los procesados, con excepción de los incursos en

el artículo doscientos ochenta y siete del repetido código, podría el Tribunal

hacer aplicación de la facultad que le atribuye el articulo doscientos noventa y

cuatro del mismo, por darse en los hechos los condicionantes que dicho articulo

exige y que son los de deponer las armas antes de haber hecho uso de ellas, uso

que ha de entenderse como propio y no meramente intimidativo, tal y como

sucedió, y por haberse cometido a la Autoridad legítima. Y modificando en

consecuencia el precitado dictamen, solicitó en nombre de la ley las siguientes

penas

1 Treinta años de reclusión a los procesados Excelentísimos Señores

Teniente General Don Jaime Milans del Bosch y Ussía, General de División

Don Alfonso Armada Comiyn y Teniente Coronel Don Antonio Te/ero

Molina

2 Quince años de reclusión a los procesados Excelentísimo Señor General

de División Don Luis Torres Riojas, Coronel de Artillería Don José Ignacio

San Martín López, Coronel de Ingenieros Don Diego Ibáñez Inglés y Comandante de

Infantería Don Ricardo Pardo Zancada.

3 Doce años de reclusión a los procesados Coronel de la Guardia Civil Don

Miguel Manchado García y Comandante de Artillería Don José Luis Cortina Prieto.

4 Díaz años de prisión al procesado paisano Don Juan Garcia Carres.

5 Cinco años de prisión a Teniente Coronel Don Pedro Mas Oliver y al

Capitán de la Guardia Civil Don Vicente Gómez Iglesias.

6 Siete años de prisión a los procesados Capitanes de la Guardia Civil

Don José Luis Abad Gutiérrez y Don Jesús Muñecas Aguilar.

7 Seis años de prisión a los procesados Capitanes de Infantería Don

Carlos Alvarez-Arenas Pardina y Don José Pascual Galvez.

8 Cinco años de prisión a los procesados Capitanes de la Guardia Civil

Don Francisco Acera Martin, Don Juan Pérez de la Lastra Tormo, Don Carlos

Lázaro Conthay, Don Enrique Bobis González, al Capitán de Intendencia Don José

Cid Fortea y al Capitán de Infantería Con Francisco Javier Dusmet García-

Figueras.

9 Cuatro años de prisión a los procesados Capitán de Navio Don Camilo

Menéndez Vives y al Teniente de la Guardia Civil Don César Alvarez

Fernández.

10 Tres años y un día de prisión a los procesados Teniente de la

Guardia Civil Don Pedro Izquierdo Sánchez. Don José Núñez Ruano, Don

Vicente Ramos Rueda, Don Manuel Boza Carranco y Don Santiago Vecino Núñez

11 Tres años de prisión al procesado Capitán de Artillería Don Juan Batista

González.

12 Dos años de prisión a los procesados Teniente de la Guardia Civil Don

Jesús Alonso Hernaíz y Don

Vicente Carricondo Sánchez.

13 Un año y seis meses de prisión al procesado Capitán de la Guardia Civil Don

Francisco Ignacio Román.

Las anteriores penas llevarán consigo la condena de las siguientes accesorias

a) Las de reclusión llevaren consigo la pérdida de empleo conforme dispone el

articulo doscientos dieciocho del Código de Justicia Militar y la inhabilitación

por el tiempo de la condena conforme al artículo doscientos veinte del mismo

Código

b) Las de prisión que exceden de tres años llevarán consigo la separación del

servicio para los condenados militares conforme al artículo doscientos

diecinueve y la suspensión de toda actividad pública, profesión, oficio y

derecho de sufragio durante el tiempo que dure a condena conforme al artículo

doscientos veintidós, ambos del Código de Justicia Militar

c) Las penas de prisión de hasta tres años inclusive, Llevará consigo como

accesorias la suspensión de empleo conforme al articulo doscientos veinte, y la

suspensión de cargo público, profesión, oficio y derechos de sufragio durante el

tiempo de la condena conforme al artículo doscientos veintidós del Codigo de

Justicia Militar

d) La pena de prisión de diez años al procesado paisano Don Juan García Carrés,

llevará como accesoria la suspensión de todo cargo público, profesión, oficio y

derecho de sufragio durante el tiempo de la condena.

De acuerdo con lo dispuesto en el artículo doscientos dos y en los puntos

segundos de los artículos doscientos cuatro y doscientos cinco del Código de

Justicia Militar, los procesados que participaron en el asalto al Congreso

deberán abonar por partes (guales y solidariamente entre sí y por sus cuotas por

vía de reparación y en concepto de responsabilidad civil la cantidad de UN

MILLÓN SETENTA Y SEIS MIL CUATROCIENTAS CINCUENTA Y CUATRO PESETAS

RESULTANDO DECIMO-OCTAVO.

Que en el mismo trámite los defensores de los procesados leyeron sus respectivos

escritos de defensa, que en algún caso ampliaron verbalmente en la forma que

consta en el acta del juicio, pidiendo todos ellos la absolución por las

siguientes razones.

1 Del Excelentísimo Señor Teniente General Milans del Bosch y Ussía y

del Coronel Ibáñez Inglés, por entender que su conducta no era

constitutiva de delito y ser de aplicación en todo caso la circunstancia

eximente de obediencia debida duodécima del artículo ciento ochenta y cinco del

Código de Justicia Militar.

2 Del Excelentísimo Señor General de División Armada Comiyn, por

estimar que su conducta se limitó a cumplir con su deber en todo momento, a

ejercer la misión que se le encomendó a título personal y a lograr la liberación

de los miembros del Gobierno y de los Diputados.

3 Del Excelentísimo Señor General de División Torres Rojas y del Teniente de la

Guardia Civil Núñez Ruano, por apreciar que los hechos no eran constitutivos de

delito y ser de aplicación, en todo caso, la excusa absolutoria del artículo

doscientos noventa y cuatro del Código de Justicia Militar y la circunstancia

eximente de obediencia debida respectivamente

4 Del Capitán de Navio Menéndez Vives, del Comandante de infantería

Parado Zancada y del Paisano García Carres, por entender en cuanto a los

dos primeros que su conducta no era constitutiva de delito, siendo de apreciar

en el Comandante indicado, en todo caso, la eximente de obediencia debida, unida

a la del estado de necesidad, así como la excusa absolutoria de desistimiento y

por no estar probada la acusación formulada contra el paisano mencionado.

5 Del Coronel de Artillería San Martín López, por estimar que los hechos por

él realizados no son constitutivos de delito y ser de aplicación, en todo caso,

la circunstancia eximente de obediencia debida, duodécima del artículo ciento

ochenta y cinco del Código de justicia Militar.

6 Del Coronel de !a Guardia Civil Manchado García, por entender que su

actuación no constituía

delito al creer que actuaba en virtud de obediencia debida y no serle

exigible otra conducta.

7 Del Teniente Coronel de la Guardia Civil Tejero Molina por apreciar que

su conducta parecia de antijuricidad para constituir un delito de rebelión "

militar y ser de aplicación, en todo caso, las circunstancias eximentes de

obediencia debida y estado de necesidad, duodécima y séptima respectivamente,

del artículo ciento ochenta y cinco del Código de Justicia Militar.

8 Del Teniente Corone! de Infantería Mas Oliver, por entender que eran de

apreciar en el mismo las circunstancias eximentes de obrar encumplimiento

de un oficio o cargo, de obrar en virtud de obediencia debida y de actuar por

impulso de un estado de necesidad, undécima, duodécima y séptima,

respectivamente, del articulo ciento ochenta y cinco del Código de Justicia

Militar

9 Del Comandante de Infantería Cortina Prieto, por estimar que en los

autos no existia elemento de prueba alguna que acredítase su intervención en

los hechos que se le imputan.

10 Del Capitán de la Guardia Civil Acera Martín y del Teniente del mismo cuerpo

Alonso Hernaíz, por apreciar que no había antijuricidad en sus actuaciones y ser

da aplicación, en todo caso, la circunstancia eximente de obediencia debida,

duodécima del artículo ciento ochenta y cinco del Código de Justicia Militar.

11 Del Capitán Batista González, por entender que ninguno de sus

actos encaja ni puede ser embebido en el delito de rebelión militar que se le

imputa.

12 Del Capitán de la Guardia Civil Pérez de la Lastra Tormo, por estimar

que bajo ningún punto de vista había cometido el delito de rebelión militar en

cualquiera de sus grados

13 Del Capitán de la Guardia Civil Lázaro Corthay por apreciar, que

le era de aplicación la circunstancia eximente de obrar en cumplimiento de un

deber, urdécima del artículo ciento ochenta y cinco del Código de Justicia

Militar, así como la excusa absolutoria del artículo doscientos noventa y

cuatro del mismo texto legal.

14 De los Capitanes, de la Guardia Civil Bobis González y la Intendencia Cid

Fortea por entender que sus conductas no eran constitutivas de delito,

siendo de apreciar en el primero de ellos, en todo caso, las circunstancias

eximentes de obediencia debida y obrar en cumplimiento de un deber, y en

cuanto al segundo la de legítima defensa y estado de necesidad, y para ambos la

excusa absolutoria del artículo doscientos noventa y cuatro del Código de

Justicia Militar.

15 Del Capitan de la Guardia Civil Abad Gutiérrez, por estimar que

actuó en virtud de obediencia debida, duodécima circunstancia eximente del

articulo ciento ochenta y cinco del Código de Justicia Militar, si bien los

hechos por el realizados no estaban incursos en el delito de rebelión militar

imputado, invocando en vía alternativa la excusa absolutoria del artículo

doscientos noventa y cuatro del Código de Justicia Militar y las

circunstancias atenuantes primera (eximente incompleta de la obediencia

debida), cuarta, obrar por estímulos tan poderosos que naturalmente hayan

producido arrebato y obcecación), sexta (arrepentimiento espontáneo) y

séptima ¡obrar por motivos patrióticos de notoria importancial todas ellas

del artículo ciento ochenta y seis del Código de Justicia Militar, asi como la

circunstancia atenuante tercera (haber sido objeto el culpable de inmediato

abuso de autoridad o de facultades en relación directa con e l hecho

delictivo) del artículo ciento ochenta y nueve del mismo texto

legal.

En la División Acorazada Brúnete se anunció a todos los reunidos que iba a

producirse un hecho de extrema gravedad esa misma tarde en Madrid y que no sería

un golpe militar

LOS OBJETIVOS DE

«El delito de rebelión militar - tal y como aparece en el Código de Justicia

Militar — se comete por todos aquellos que se alcen en armas contra el

ordenamiento institucional vigente en nuestro país»

16 Del Capitán de ,´a Guardia Civil Muñecas Aguilar y del Teniente del

mismo Cuerpo Carricondo Sánchez, por apreciar que en ningun momento ha

existido rebelión milrtar y que en todo caso"o sería de apreciar la

circunstancia eximente de obediencia debida, duodécima del artículo ciento

ochenta y cinco del Código de Justicia Militar, así como, subsidiariamente,

as circunstancias atenuantes primera (eximente incompleta en relación con

la obediencia debida), cuarta (obrar por motivos tan poderosos que hayan

producido arrebato u obcecación), sexta (arrepentimiento espontáneo),

séptima cualquier otra circunstancia que se pudiera aplicar al amparo de

la analogía), todas ellas del articulo ciento ochenta y seis del Código de

Justicia Militar

17 Del Capitán de Infantería Dusmet García-Figueras. por entender que

su conducía no era constitutiva de delito y ser de aplicación, en todo caso, las

circunstancias eximentes duodécima (obrar en virtud de obediencia debida),

undécima, (obrar en cumplimiento de un deber), séptima (obrar por estado de

necesidad/, cuarta (obrar en defensa legítima de su honor) y novena obrar

violentado por una fuerza física irresistible), todas ellas del artículo ciento

ochenta y cinco de¡ Código de Justicia Militar, así como la excusa

absolutoria contenida en el artículo doscientos noventa y cuatro del mismo

Código, invocando como subsidiarias las circunstancias atenuantes primera

(eximentes incompletas de las anteriores citadas) y cuarta (obrar por

estímulos tan poderosos que hayan podido procucn arrebato u obcecación), ambas

del artículo ciento ochenta y seis del Código de Justicia Militar

18 Del Capitán de la Guardia Civil Gómez Iglesias, por estimar que no

existía contra él prueba material alguna para fundamentar la acusación, no

constase hubiese intervenido en acto alguno previo o preparatorio de los

hechos

19 Del Capitán AlvarezArenas Pardiña, por apreciar que los hechos

no constituían rebelión militar y ser de aplicación, en todo caco, la

circunstancia eximente de obediencia debida, duodécima del artículo ciento

ochenta y cinco del Código de Justicia Militar y la excusa absolutoria

contenida en si artículo doscientos noventa / cuatro del mismo

20 Del Capitán de la Guardia Civil Ignacio Román, por entender que su

conducta no era constitutiva de delito de rebelión militar y ser aplicación, en

todo caso, la excusa absolutoria del artículo doscientos noventa y cuatro del

Código de Justicia Militar

21 Del Capitán de Infantería Pascual Galvez, por estimar que su conducta no

era constitutiva ce delito y ser de aplicación, en toda caso, las circunstancias

eximentes de obediencia debida y estado de necesidad, asi como la excusa

absolutoria del artículo doscientos noventa y cuatro del Código de Justicia

Militar, invocando corro subsidiarias las atenuantes primera del artículo ciento

ochenta y seis del mismo Código (eximentes incompletas de ias citadas

anteriormente), séptima (obrar por motivos patrióticos) y octava (que estimó

innominada) del citado artículo

22 "el Teniente de la Guardia Civil Izquierdo Sánchez, por

apreciar que no existía rebelión militar y ser de aplicación, en todo caso,

la circunstancia eximente de obediencia debida y el principio de no

exigibilidad de otra conducta

23 Del Teniente de la Guardia Civil Alvarez Fernández, por

entender que los hechos no constituían el delito de rebelión militar y ser de

aplicación, en todo caso, la circunstancia eximente de obediencia debida y

el principie de no ser exigible otra conducta, invocando subsidiariamente la

circunstancia atenuante séptima (obrar por motivos patrióticos) del artículo

ciento ochenta y seis del Código de Justicia Militar

24 De los Tenientes de la Guardia Civil Ramos Rueda y Vecino Núñez, por

estimar que sus conductas no constituían el delito de rebelión militar y

ser de aplicación, en todo caso, la circunstancia eximente de obediencia,

duodécima del artículo ciento ochenta y cinco del Código de Justicia Militar

25 Del Tenitente de la Guardia Civil Boza Carraneo, por apreciar

que su conducta no era constitutiva de delito y ser de aplicación, en todo caso,

las circunstancias eximentes octava (eiecutar un acto lícito con la debida

diligencia), undécima (obrar en cumplimiento de un deber) y duodécima

(obrar en virtud de obediencia debida) del artículo ciento ochenta y cinco

del Código de Justicia Militar.

RESULTANDO DECIMONOVENO

Que la Vista pública de la presente causa se celebró durante cuarenta y ocho

sesiones, comenzando el día diecinueve de febrero de mil novecientos ochenta y

dos y terminando el veinticuatro de mayo del mismo año, en que después de

preguntarse a los procesados si tenían más que alegar y contestar lo que

tuvieron por conveniente, S E el Presidente declaró la causa vista para

Sentencia

PRIMERO CONSIDERANDO

1 Que los hechos declarados probados en el Resultando primero, constituyen la

figura delictiva de Conspiración para el delito de Rebelión Militar, previsto y

penado en el artículo doscientos noventa y uno del Código de Justicia Militar,

si bien en el caso de llegar a consumarse el alzarnierrtci en armas, quedan

subsumidos en éste, como meros actos preparatorios del mismo, por lo que,

aquellos partícipes que por cualquier motivo no .intervinieron más que en dichos

actos preparatorios, incurren solamente en la fase de conspiración, y ios que

continuaron la realización de dichos planes, exteriorizando el alzamiento, han

de ser calificados conforme a la figura genérica que describe el mismo Código en

3- artículo doscientos ochenta y seis, que inicia el Capítulo de la Rebelión

2 Con arreglo a dicho artículo, el delito de Rebelión Militar se comete por los

que se alcen en armas contra el ordenamiento constitucional, el Jefe del Estado,

su Gobierno o Instituciones fundamentales de la Nación, concurriendo alguna de

las circunstancias que en cinco apartados el propio precepto enumere y de las

cuales, la primera exige, como necesario y suficiente, que estén mandados por

militares o que el movimiento se inicie, sostenga o auxilie por Fuerzas de los

Ejércitos

Los hechos que se en¡uician en la presente´Causa, en su conjunto y

específicamente en los que tuvieron luga´ duraníe los días veintitrés y

veinticuatro de febrero de mil novecientos ochenta y uno, en el Congreso de tos

Diputados, en Madrid, incluido el acto de presencia que en él hicieron fuerzas

aisladas de la División Acorazada, y !os que tuvieron lu´gar en la cabeca´a ds

la Tercera Región Militar, reúnen los

requisitos básicos de alzamiento en armas por un lado, y de efectuarse contra el

Gobierno, entonces en funciones, y contra el Congreso de los Diputados en pleno,

o sea, contra una de las dos Cámaras que forman ias Cortes Generales,

hallándose, puss. reunidas en el acto de la irrupción violenta en la sede

parlamentaria, dos Instituciones fundamentales de la Nación, según el artículo

sesenta y seis de la Constitución vigente, y también concurre la circunstancia

dicha de iniciarse e´ movimiento por Fuerzas de

los Ejércitos y de estar mandadas por militares, con lo que coinciden ambas

facetas que, aún por separado, bastaría para calificar de militar la acción

efectuada Habiéndose probado en autos la conexión innegable existente entre los

sjce-sos de Madrid y los de Valencia, constitutivos de una operación conjunta

planeada así de antemano

3 Dicho delito de Rebellón es un delito formal qus por ello se consuma al

exteriorizarse el alzamiento en armas, y su f nalioad, contra las instituciones

dichas, sin que sea precisa para su consumación perfecta, la obtención de tos

objetivos de las fuerzas rebeldes, por lo que no caben la tentativa ni la

frustración, y desde que se inicia tal alzamiento se produce una situacion

permanente de subversión de la (legalidad, que persiste hasta que se logre la

sumisión o reducción de todas las fuerzas rebeldes, por lo que, mientras dura el

estado de ilicitud de que se trata, pueden producirse, quedando incursas en la

misma calificación, actuaciones de fuerzas separadas convergentes al mismo fin,

con independencia del momento distinto en que entren en la actitud de

insurgencia o depongan las armas con que se alzaron

4 Como contempla el Capítulo del Código dedicado a la Rebelión Militar, este

tipo delictivo admite, por su complejidad ejecutiva, así como por razones de

política punitiva, una sane de degradaciones en la participación, que se

tipifican en las diversas figuras de jefatura, mandos principales, mandos

subordinados, ejecutores, adheridos, auxiliadores, promotores y figuras

preparatorias como la conspiración y la proposición, y derivadas, como la

apología y la negligencia

También en este caso ha habido manifestaciones .de algunas de estas figuras,

como son, concretamente, la de los artículos doscientos ochenta y siete al

doscientos noventa y uno del Código, que se señalarán para les respectivos

inculpados al delimitar, en Considerando sucesivo, las participaciones

individualizadas de los mismos

5 El´ texto de este Capítulo del Código de Justicia Militar vigente, de

diecisiete de julio de mil novecientos cuarenta y cinco, ha sido modificado en

lo que se refiere a la maxima pena que fijaban los artículos doscientos ochenta

y siete y doscientos ochenta y ocho, por Real Decreto-Ley número cuarenta

y cinco/mil novecientos setenta y nueve de veintiuno de diciembre, y afectado

también en otros aspectos por la Ley 0rgánica número nueve/mil novecientos

ochenta de seis de noviembre Sin que sea aplicable al caso por su fecha

posterior a los hechos, la reforma de peres introducidas pola Ley Orgánica

número dos/mil novecientos ochenta y uno, de cuatro de mayo

6 Conforme a! artículo doscientos noventa y dos del mismo Cuerpo legal,

y sólo los delitos comunes cometidos en la Rebeliór o con motivo de ella,

cuando concurren, son penados con independencia de las distintas figuras de

la misma, pero en cambio, engloba en éstas a todos los efectos, los posibles

hechos que, aislados de la misma, hubieran constituido delitos militares

independientes, sin los que, difícílmente puede concebirse un alzamiento,

mientras se trate de hechos íntimameníe.relacionados o conexos entre sí, y

ejecutados con la finalidad de llegar a la comisión del califica"do delito de

Rebelión

SEGUNDO CONSIDERANDO

Que del expresado delito de Rebelión Militar son penalmente responsables, en

concepto de autores, conforme al artículo ciento noventa y seis, número primero,

del Código de Justicia Militar, por su participación persona! directa y

voluntaria, los procesados que a continuación se citan y en la formavque se

expresa

A) Teniente General Excelentísimo Señor Don Jaime Milans del Bosch y Ussía,

a tenor del párrafo primero del artículo doscientos ochenta y siete, del

expresado cuerpo legal, habida cuenta de su alta Jerarquía militar, del

relevante destino que desempeñaba y de su participación en los hechos, sn los

que actuó destacadamente y ejerció en todo momento las funciones directivas y

de mando, por lo que aparece comprendido en el precepto citado, en concepto de

cabeza de la Rebelión

B) -.Teniente Coronel ce la Guardia Civil Don Antonio Tejero Molina, de

conformidad con el párrafo segundo del repetido artículo doscientos ochenta

y siete del Código de Justicia Militar, por ejercer mando principa! de las

fuerzas que asaltaron el Congreso

Cí A tenor de lo dispuesto en e! párrafo primero DEL articulo doscientos

ochenta y ocho del mismo Código, porque no estando comprendidos en el párrafo

anterior, ejercieron en distintos grados mando no principal o simp´e ejecución

1 ° Coronel de ingenieros DEM, Don Diego Ibáñez inglés

2 ° Comándente de Infantería DEM, Don Ricardo Pardo Zancada

3 ° Capitanes de Infantería Don Carlos Alvarez-Arenas Pardina y Don

Francisco Dusmet García- Figueras, Capitán de Infantería de ¡a escaía de

Complemento Don José Pascual Galvez y e! Capitán de Intendencia Don José Cid

Fortea

4 ° Los Capitanes de !a Guardia Civil Don, Francisco Acera Martín,

Don Juan Pérez de la Lastra Tormo, Don Carlos Lázaro Corthay, Don Enrique Bobis

González, Don José Luis Abad Gutiérrez y Don

EL GOLPE DE ESTADO

LAS FUERZAS REBELDES

«Tampoco puede aceptarse — dice la sentencia del Consejo Supremo de Justicia

Militar - la tesis de que los procesados obraran impulsados por un estado de

necesidad existente en España en esos momentos»

Jesús Muñecas Aguilar.4 ° Tenientes de la Guardia Civil Don Pedro Izquierdo

Sánchez, Don César Alvarez Fernández, Don José Núñez Rúano, Don Vicente Ramos

Rueda, Don Jesús Alonso Hernaiz. don Manuel Boza Carranco. Don Santiago Vecino

Núñez y Don Vicente Carricondo Sánchez

TERCER CONSIDERANDO

Que el delito de Auxilio a la Rebelión, previsto y penado en el artículo

doscientos ochenta y nueve del Código de Justicia Militar, por realizar actos

que impliquen ayuda a los rebeldes, cualesquiera que sean los móviles de su

conducta, se declaran autores, por su participación personal, directa y

voluntaria, los procesados que a continuación se expresan

A) Capitán de Navio Don Camilo Menéndez Vives

B) Coronel de la Guardia Civil Don Manuel Manchado García

C) Capitán de la Guardia Civil Don Vicente Gómez Iglesias

CUARTO CONSIDERANDO

Que de los hechos comprendidos en los Resultandos primero, décimo y undécimo, y

en concepto de autores, por participación persona!, directa y voluntaria, de un

delito de Conspiración para el de Rebellón Militar del artículo doscientos

noventa y uno del Código Castrense, son responsables, los siguientes procesados,

cuya participación en los actos constitutivos de la Rebelión Vido probada

A) Excelentísimo Señor General de División del Ejército Don Alfonso

Armada Comyn

B) Excelentísimo Señor General de División del Ejercito Don Luis Torres

Rojas

C) Coronel de Artillería DEM, Don José Ignacio San Martín López

D) Teniente Coronel de Infantería Don Pedro Mas Oliver

E) Paisano Don Juan García Carrés.

QUINTO CONSIDERANDO

Que, per no haberse probado en autos, en forma indubitada, la participación del

Comandante de Infantería DEM, Don José Luis Cortina Prieto, en los actos que se

le acusaba, ni en ningún otro relacionado con los mismos y constitutivos de

delito, no procede declara al mismo responsable penalmente de infracción alguna

Igualmente, por no ser sus actuaciones constitutivas de delito, no procede

declaración alguna de responsabilidad penal respecto del Capitán de Artillería

DEM, Don Juan Batista González, y del Capitán de la Guardia Civil Don Francesco

Ignacio Román

SEXTO CONSIDERANDO

Que no puede jurídicamente prosperar la circunstancia

eximente de legítima defensa alegada por algunos defensores, pues, la legítima

defensa de un extraño alegada aquí y referida a las victimas del terrorismo,

para justificar una rebelión, es evidente que en la misma desproporción de su

enunciado, resulta rechazable, en primer lugar porque faltan los requisitos

primero y segundo que previene el número cuatro del artículo cíente ochenta y

cinco del Código marcial, al definir esa circunstancia exculpatoria.

La agresión ilegítima, que es la primera e ineludible, ha de ser actual,

material e inesperada (Sentencia de veintiuno de noviembre de mil novecientos

treinta y tres), ha de ser inminentee (Sentencia de fecha tres de marzo de mil

novecientos sesenta y cinto), y en general, dada a jurisprudencia del más alto

Tribunal con unos u otros términos, se refiere a la inmediatez que debe existir

entre el hecho de la agresión injusta, y la reacción de quien defiende a un

tercero, como sería la muerte del agresor por quien presenciara el asesinato del

agredido

Pero menos aún concurre el también ineludible requisito de la racionalidad del

medio empleado para impedir o repeler la agresión legítima, conde la doctrina y

a jurisprudencia valoran y ponderan la naturaleza entidad de la agresión para

que se ponen a contribución para contestarla y defenderse, factores todos ellos

que se mueven en la esfera de lo individual y directo, nunca, es evidente, en la

ajena reacción de defender a un extraño, tratando de derribar un gobierno o una

Institución del Estado que no son ciertamente los agresores Y si-todo ello es

predicable de la defensa de la vida, se da por supuesto que los mismos

argumentos convienen a los demás bienes que, como el honor, proteje

juridicamente esta eximente

SÉPTIMO CONSIDERANDO

Que tampoco puede aceptarse la tesis de que los procesados obraran impulsados

por un estado de necesidad, como causa de justificación de su conducta ilícita,

pues, con independencia y previamente a la consideración de los requisitos cuya

concurrencia exige el Código de Justicia Militar para eximir o atenuar la

responsabilidad criminal en razón a esa circunstancia, aparece claro, y es

doctrina reiteradamente aceptace por este Consejo Supremo, que el agente deba

encontrarse en un estado de necesidad absoluta e inaplazable, producida por la

amenaza de un mal cierto, efectivo, grave, inmediato enevitable y que tal

circunstancia sobre todo en supuestos como el presente, en el que el mal que

pretendidamente se trata de evitar no le amenaza inmediatamente en su persona- ,

ha de apreciarse con carácter absolutamente objetivo sin indicación ni mezcla

alguna de elementos subjetivos o intencionales, ya que el tratarse de una causa

de justificación, no puede hablarse de una circunstancia que afecte a la

culpabilidad o inculpabilidad del agente, sino que ha de venir apoyada en hechos

contrastados, que no ofrezcan lugar a dudas, y que planteen la urgencia de

decidir siempre el mal que amenaza y la vulneración de la norma jurídica penal

lo que no aparece en el supuesto de autos- , y que lleva a desechar la alegación

de que concurre tal circunstancia, que no puede se apreciada ni siquiera como

atenuante, pues no va la cuestión referida a que falte alguno o algunos de los

requisitos exigidos para eximir de responsabilidad, sino que falla y no concurre

el presupuesto básico que ha de sustentar tal circunstancia, que es la situación

previa de necesidad, cuyas características han quedado antes enunciadas, y que

no puede ser sustituida por ninguna otra situación, por muy estimable que le

pueda parecer al agente en un orden distinto al penal, o por constituir meros

móviles o motivos de su actuación personal que siempre estén presentes como

antecedentes coherentes de cualquier conducta, pero que no puede tener

relevancia alguna a la hora de formular el reproche general de los hechos que se

juzgar en esta causa, claramente ilícitos e ilegítimos

OCTAVO CONSIDERANDO

Que habiéndose alegadc por algunos defersores la concurrencia de la

circunstancia eximente número once del artículo ciento ochenta y cinco del

Código de Justicia Militar, de haber obrado sus defendidos en cumplimiento de un

deber o en ejercicio de un derecho, oficio o cargo y que, habiéndose invocado

asimismo !a misión que el artículo octavo de la Constitución atribuye a las

Fuerzas Armadas de garantizar la soberanía e independencia de España, defender

su integridad territorial y el ordenamiento constitucional, se hace necesario

analizar el valor que puedan tener tales alegaciones con referencia a los

hechos enjuiciados y ambas en estrecha relación entre sí, pues, evidentemente,

no puede haber un cumplimiento de deber o ejercicio de cargo militares sino lo

son centro de la legalidad vigente, coronada por las normas de rango

constitucional, remitiéndose aquí a lo ya dicho precedentemente sobre el marco y

limites de la obediencia debida para evitar repeticiones innecesarias

El precepto constitucional aducido se refiere a la función de la institución

militar como conjunto, dentro de su organización jerárquica y bajo el Mando

supremo y su Junta de Jefes de Estado Mayor Tiene esta norma una naturaleza de

principio general que hay que entender remitida, en cuanto a su alcance

concreto, al párrafo segundo de: propio articulo octavo que contempla la

necesaria promulgación de la Ley Orgánica correspondiente en la que establecen

las lineas de mande a través de las que se fija la ejecución de la politica

militar y se imparten las órdenes operativas pertinentes.

Pero, aun ciñéndonos al texto declarativo del párrafo primero y aplicándolo

directamente ai caso de autos, vemos, por un lado, que ni existía agresión

actual a la soberanía, independencia e integridad de España, ni de otro lado

puede calificarse lo realizado como defensa del ordenamiento constitucional,

sino por el contrario de ataque al mismo en dos de las instituciones básicas de

su estructura, Gobierno y Congreso de los Diputados Y en todo caso no puede

quedar a merced del criterio de cualquier mando militar por si solo, ni aun a

nivel de Capitanía Genera de Región y menos al de Jefes particularizados el

decidir por su cuenta y al margen del Alto Mando nacional con el que no estaban

interrumpidos los canales de comunicación, la existencia del supuesto peligro

para aquellos supremos valores y las medidas de la trascendencia y gravedad en

este caso adoptadas Por lo que no hay tal respaldo constitucional y no puede

apreciarse legitimidad de ejercicio de cargo o deber

NOVENO CONSIDERANDO

Que debe pronunciarse este Consejo Supremo sobre la concurrencia de la

circunstancia eximente de obediencia de toda, prevista en el número doce del

artículo ciento ochenta y cinco del Código de Justicia Militar, por haber sido

generalizadamente alegada en los informes de las defensas Y es ce notar que,

para que esta circunstancia pueda concurrir en el obrar de un sujeto, es preciso

que éste actúe de acuerdo con las órdenes de un superior jerárquico, que éste

obre a su vez y por tanto dicte la orden- dentro de sus facultades legales y

reglamentarias y refiriéndose al servicio, y que la orden se dé formalmente como

tal, según su naturaleza y la indole del servicio, y se refiera precisamente al

area propia de éste En el orden militar, la obediencia debida tiene mucha más

fuerza y exigencia que en el ámbito civil, sin embargo, para que tenga

exigibilidad y obligue por tanto imperativamente al receptor de la orden, ha de

existir un vinculo de dependencia, operativa o funcional, con el que la da, sin

que baste sólo la superioridad jerárquica, salvo que la naturaleza de la orden

se refiera a la competencia genérica de cualquier superior, mientras que las

órdenes obligatorias de, servicios concretos, y especialmente de armas, han de

provenir o, al menos han de cursarse, a través de los mandos naturales de cada

subordinado.

Ello no obstante no cabe duda de que hay circonstancias de emergencia 3t que

prima la necesidad del ser vicio y su eficaz ejecución en lugar y tiempo

oportunos, en que puede darse de hecho e supuesto de que la orden se curse

directamente e incluso e través de medios de comunicación a distancia que

supongar el saber. Sí alguno de esos es calones jerárquicos, como efectivamente

se ha comprobado que puede ocurrir, en el caso de la Guardia Civil, en servicios

de orden público urgentes, en que personal de diversas unidades orgánicas es

puesto alas órdenes de un Jefe designado para ese servicio, como también

ocurrio, los días veintitrés y veinticuatro de febrero en torno al Congreso de

los Diputados, por orden de las Autoridades legales Ahora bien, el legislador ha

cuidado de articular la eximente de obediencia debida, delimitándole ´ en forma

que no pueda servir de excusa para cualquier tipo de comportamiento, eludiendo

la responsabilidad correspondiente, y por ello, el numero doce citado del

artículo ciento ochenta y seis del Código, en su texto reformado por Ley

orgánica nueve/ochenta de seis de noviembre, precisa que no existe tal

obediencia debida cuando las órdenes extrañen la ejecución de actos que

manifiestamente sean contrarios a las leyes y usos de la guerra o constituyan

delito en particular contra la Constitución, redacción que coincide, en esencia,

con la del artículo tremía y cuatro de las Reales Ordenanzas para las Fuerzas

Armadas contenidas en la Ley Orgánica ochenta y cinco/mil novecientos setenta y

ocho de veintiocho de diciembre

De modo que no basta ni con la relación de dependencia jerárquica y orgánica, ni

con la formalidad de una orden propiamente dicha, aunque sea verbal, ni con su

referencia al servicio, ni con su inclusión en la competencia del superior y en

las funciones del subordinado, sino que, además, hace falta un elemento

negativo, el de que el contenido de la orden no constituya delito para el

inferior manifiestamente.

Aquí viene, pues, la dificultad de determinar cuándo el carácter delictivo sea

manifiesto y precisamente para el inferior concreto, receptor de esa orden

indebida Ha de entenderse que manifiesto equivale a notorio a lo que a ojos

vistas y sin ningún tipo de duda se

LOS TENIENTES

Los oficiales de la Guardia Civil tuvieron una actuación imprudente, que no

puede eximir de culpabilidad, al recibir de su jefe la posibilidad de sumarse o

no a la acción muestra ya como constitutivo de un hecho punible, no bastando la

mera duda o sospecha para interrumpir el cumplimiento de la orden, lo que

afectaría a la discipline, v por ende a la eficacia de toda organización militar

DÉCIMO CONSIDERANDO

Que aplicando esta"doctrina general, contenida en el anterior Considerando, a

los hechos enjuiciados en la presente Causa, es forzoso empezar por excluir de

todo posible campo de aplicación de ía eximente de obediencia debida, ya sea con

valor justificativo, ya con el más probable de causa de inculpabilidad,

predominante hoy en la doctrina, a quienes intervinieron en la fase preparatoria

de la conspiración, en primer lugar, porque en tales hechos de connivencia,

realizados además al margen de las funciones ordinarias del servicio, no puede

admitirse, y en todo caso no para Oficiales Generales y Jefes del Ejército, para

los que manifiestamente esas reuniones y esos planes tienen que ofrecer carácter

de potencial hechos delictivos sin error posible, en tal sentido, una de las

exclusiones claras de la posible alegación eficaz de la obediencia debida es el

supuesto en que los sujetos, agente y ordenante, previamente a la orden en

cuestión se han concordado para la realización de los hechos que después se

pretendería esquivar en el supuesto vínculo de subordinación

Tampoco cabe apreciar tal circunstancia en quienes, por su alta jerarquía

militar, como sucede con todos los Oficiales Generales procesados, no recibieron

orden alguna de mando superior a ellos, ni pueden alegar supuesto error al

respecto con referencia a suspuestas confidencias de respaldos de más alto

nivel, dado que su situación tal error era, de modo evidente, fácilmente

vencible, al contar con medios de acceso a los más altos mandos de la cúpula

militar para comprobar la existencia de una orden lícita respecto a los hechos

concretos planeados que, a su nivel, tenían que aparecer manifiestamente en

contradicción con el orden constitucional No puede tampoco predicarse la

existencia de esta circunstancia de aquellos que, en vez de una orden

imperativa, recibieron de su jefe meramente la posibilidad de optar libremente

por adherirse o no a la acción proyectada y ulteriormente de continuar o

apartarse de ella

En caso análogo están los que intervinieron en los hechos sin que recibieran

orden de superior inmediato, sino solamente un requerimiento de colaboración de

un jefe del Cuerpo, en este caso de la Guardia Civil, para un servicio

extraordinario, sin ningún tipo de confirmación o comprobación fidedignas, y que

por ello manifesta,ron una actuación cuando me- ´ nos imprudente,, que no puede

eximir de culpabilidad, y que al no existir en el Código de Justicia Militar un

precepto equivalente al artículo quinientos sesenta y cinco del Código Penal

común, obliga a tratar ¡a valoración y repercusión del tal error vencible a

través de la discreción judicial que otorgan al tribunal los artículos

doscientos noventa y cuatro y ciento noventa y dos del Código castrense, pero

sin que sea admisible ía circunstancia de exención de que aquí se trata Esclaro,

asimismo, que no cabe esta circunstancia para quienes, como e! Teniente Coronel

Tejero y el Comandante Pardo, actuaron por su propia y personal iniciativa, ni

para el único paisano procesado que también actuó así y que a mayor abundamiento

no estaba sujeto a vínculo jerárquico alguno

UNDÉCIMO CONSIDERANDO

Por lo que respecta específicamente a los Tenientes de la Guardia Civil aquí

procesados, requiere un análisis aparte la cuestión planteada respecto de la

obediencia debida Tiene el personal de ía Guardia Civil servicio y organización

peculiares que justifican la exigencia reglamentaria de una obediencia ciega, y

aunque no deba serlo tanto como para considerar que no son de aplicación las

restricciones que para órdenes manifiestamente delictivas se contiene en la Ley,

sí hay, que señalar que estos Oficiales salieron de sus respectivos

acuartelamientos bajo las órdenes de sus superiores naturales, y con un

conocimiento muy limitado de los objetivos a cumplir y una idea muy general y

confusa que le fue transmitida por aquéllos y que encajaba en su.experiencia de

casos similares de servicio, por lo que su error no resultaba vencible en sus

circunstancias, y se hace preciso admitir para ellos la comentada eximente hasta

que pudieron tener directamente otros elementos de juicio que les sacaran de tal

error

Los acontecimientos de la noche del veintitrés y madrugada del veinticuatro de

febrero presentaron apariencias suficientemente confusas y expectantes para

hacer dudar, incluso a mandos muy superiores, de las decisiones a tomar, y por

ello

a dilatar su adopción en espera de que la situación apareciese como clara y

resueltamente decidida Nótese que, a ese nivel jerárquico de Oficiales

subalternos -que, incluso, tuvieron contactos con mandos superiores de su propio

Cuerpo en el exterior del edificio, sin que pasados los primeros momentos de

confusión recibieran intimación u orden expresa en

contrario -, no es de extrañar que, en la duda, siguieran el criterio de

continuar a las órdenes de los mismos superiores que les habían conducido a la

acción y encuadrando en orden la fuerza a ellos confiada para evitar cualquier

desbordamiento y, poi tanto, mayores males

Y si bien es cierto que, ya avanzada la madrugada, pudieron tener un

conocimiento más exacto de la situación, especialmente cuando de manera

indirecta y en diversos momentos conocieran el mensaje, televisado y radio

difundido de Su Majestad El Rey, momento difícil de individualizar y en el que

cada uno tuvo ocasión evidente de vencer su error inicial, y único en el que

hubieran podido objetar el vínculo de obediencia debida que hasta entonces les

había movido, aunque cesaría durante unas horas de exonerarles de

responsabilidad la eximente de obediencia por su condición intermediaentre los

mandos principales y las clases de tropa, habrá de enjuiciarse su grado de

punibilidad a través de la excusa abolutoria del articulo doscientos noventa y

cuatro del Código marcial del que luego se ha de tratar

DUODÉCIMO CONSIDERANDO

Que se han alegado por algunos defensores como atenuantes, al amparo del número

primero del artículo ciento ochenta y seis del Código Marcial, las eximentes

incompletas de obediencia debida, estado de necesidad, cumplimiento de un deber,

legítima defensa del honor, obrar violentado por una fuerza irresistible, y

obrar por miedo insuperable, y por lo que hace a las cuatro primeramente

enunciadas, objeto de examen en los anteriores Considerandos — que en orden a la

brevedad se-dan por reproducidos-, resulta que dichas eximentes, no apreciadas

como tales, tampoco pueden acogerse corno atenuantes, pues como se declara en

sentencias de veintiséis de enero de mil novecientos veinticinco y veintinueve

de octubre de mil novecientos treinta y cuatro, «no es dable la estimación de

circunstancias atenuatorias cuando quedan rechazadas por improcedentes en toda

su extensión —como antes queda dicho-, las eximentes de que se pretende

derivarlas», y porque en definitiva no resultan probados los supuestos de hecho

de que habrían de resultar

Así en lo que respecta a que obrase el Capitán Dusmet García-Figueras, en

defensa de su honor, según alegó su defensor, no aparece la necesidad nacional

del medio empleado, esto es, la conducta por el observada, para procurar a su

honor y dignidad la adecuada defensa, pues inicialmente no estaba afectado por

hecho alguno, y st después, a meros efectos dialécticos, se entendiera que el

honor del Oficia! citado pudo de algún modo haber condicionado su conducta,

hasta obligarle a actuar como lo hizo, lo cierto es que el estado de hecho no

resultó de agresión, ataque o acción ajena, sino de su propio y voluntaria

actuar, razones que determinan el rechazo de la atenuante

En lo que concierne a la eximente incompleta de obrar violentado por una fuerza

irresistible, de los artículos ciento ochenta y seis, primero, en relación con

el ciento ochenta y cinco, noveno, que alega el mismo defensor, no se estima en

modo alguno procedente su acogimiento, pues no concurrieron los requisitos de la

eximente siquiera fuese en forma liviana, devaluada o parcial, que permita

considerar ía atenuante, ya que la fuerza irresistible no puede ser endógena,

esto es, nacer de dentro, ni tener origen en el estado de ánimo del agente, sino

que ha de ser exógena, provenir de fuera, identificándose con la fuerza que un

tercero ejerce sobre el autor deí delito, de tal entidad, que venza su voluntad,

anulando por completo su libertad, de tal modo que le lleve a cometer el delito

y nunca puede consistir en el ímpetu del culpable, sino en fuerza extraña, y

como tiene reiterado la Jurisprudencia, para que esta circunstancia pueda ser

estimada, es preciso que un tercero ejerza sobre el agente del delito una

violencia material tan irresistible que anule por completo su libertad y le

obligue a ejecutar un acto que su voluntad rechaza, es decir, es preciso que se

emplee fuerza física y material ´setencia de diecisiete de mayo de mil

novecientos sesenta y cinco, y análogas de cuatro de diciembre de mil

novecientos sesenta y cinco y treinta de junio de mil novecientos sesenta y

siete) Finalmente, y en lo que se refiere a la eximente incompleta de obrar por

miedo insuperable, alegada por el defensor del Teniente Boza Carranco, en primer

término ha de tenerse en cuenta que el número décimo del artículo ciento ochenta

y cinco del Código castrense establece que, en los delitos penados en el mismo

cometidos por militares -que es el caso - , no se estimará esta circunstancia,

lo que ha de entenderse como radical prohibición con fundamento en que son

conceptualmente incompatibles el miedo y la profesión de las armas, de forma tal

que ni siquiera por vía de atenuación puede ser tenido en cuenta, sin perjuicio

de que sería precisa la existencia de un mal inmediato e inevitable, cosa que no

resulta de los hechos probados, y, por tanto, aun en el caso de ser estimable la

circunstancia, resultaría improcedente su apreciación Y en tal sentido, habría

que acudir a! principio jurídico «tertia non datura, de manera que, no

demostrada la concurrencia de ningún mal grave, igual o mayor, ni admisible por

principio que un Oficial del Ejército obre, en ningún caso, bajo la influencia

de temor infundado a males abstractos, no cabe contemplar ni aun a título

puramente dialéctico cualquier otra posibilidad en tan delicada materia,

siquiera sea por vía analógica o de puro en fundamentado arbitrio

DECIMOTERCERO CONSIDERANDO

Que no concurre, ni es de apreciar, la circunstancia atenuante de obrar por

estímulos tan poderosos que naturalmente hayan producido arrebato u obcecación,

numerada como cuarta del artículo ciento ochenta y seis del Código de Justicia

Militar, e invocada, como subsidiaria por los defensores de algunos de los

procesados en el acto de la vista, ya que de los hechos que se declaran probados

no puede llegarse a la conclusión de que ninguno de los procesados actuase eh ei

estado de ánimo necesario para que pueda tener aplicación la mencionada

atenuante que exige, según constante doctrina jurisprudencial, una ofuscación

rápida y momentánea, que afecte hondamente al estado normal de la´ inteligencia

y precipite a actuar al agente del delito antes que la reflexión se imponga, así

como que el estímulo generador del arrebato sea fundado, poderoso, de súbita

viveza que altere transitoriamente la razón y sobreexcite la voluntad de quien

lo sufra

DECIMOCUARTO CONSIDERANDO

Que por lo que se refiere a la circunstancia atenuante quinta del artículo

ciento ochenta y seis del Código de Justicia Militar, invocada alternativamente

por el defensor del Teniente Boza Carranco, quien estimó que se había hablado a

su defendido en repetidas ocasiones del Reglamento Militar de la Guardia Civil,

pero que no se le había leído las disposiciones del Código de Justicia Militar,

ha de ser también rechazada de plano,

DECIMOQUINTO- CONSIDERANDO

Que la circunstancia atenuante sexta de! artículo ciento ochenta y seis del

Código castrense, invocada por los defensores de algunos de los procesados,

exige tres requisitos o elementos objetivo, que estriba en una conducta

reparadora o cooperadora con la Administración de Justicia, y que se proyecta en

tres manifestaciones distintas, a saber, reparar o disminuir [os efectos del

delito,

HAN SIDO ABSUELTOS

dar satisfacción al ofendido o confesar a las Autoridades la infracción,

cronológico, consistente en que tales conductas se hayan efectuado después de

cometido el delito pero antes de conocer el culpable la apertura de

procedimiento judicial, y sicológico, que radica en la necesidad de que el

infractor proceda, a impulsos de arrepentimiento espontáneo, es decir,

exteriorizando un interno remordimiento, contricción o compunción, pesar o

aflición, brotados de lo íntimo de su ser, y sin consejo, orden o indicación

ajenos que le impulsen a tratar de mitigar o paliar de algún modo las

consecuencias de una conducta que lamenta haber perpretado y que quisiera a todo

trance desvanecer y borrar si todavía fuera posible, requisitos que, según

resulta manifiestamente de la relación de hechos que se dan por probados, y de

la propia postara defensiva procesalmente adoptada por los defensores aludidos,

no puede estimarse se hayan dado en ninguno de los procesados

DECIMOSEXTO CONSIDERANDO

Que respecto a la alegación de algunas defensas de concurrir en los móviles de

los autores de los delitos que hoy se enjuician en la presente causa la

circunstancia de atenuación prevista en el número octavo del artículo ciento

ochenta y seis del Código de Justicia Militar, estima el Consejo que, aunque los

hechos son constitutivos del delito en cada caso tipificado, de gravedad

innegable, y cuya transcendencia pública pudo haber sido de importancia que

parece ocioso ponderar, y aún ocasionó profunda perturbación en la vida pública

nacional, no hay inconveniente en reconocer en los motivos que indujeron a sus

autores a elegir tan equivocado camino, una creencia basada en su desinteresado,

bien que exacerbado, amor a la Patria, a su unidad y a la segundad de -las

Fuerzas Armadas, a todo lo que erróneamente creían mejor servir con su

actuación, como que se acoge dicha circunstancia de atenuación

DECIMOSÉPTIMO CONSIDERANDO

Que no cabe apreciar ninguna otra circunstancia atenuante, al amparo del

artículo ciento ochenta y seis, apartado noveno, del Código Marcial, como han

pretendido algunos defensores en el acto de la vista, en el sentido de que el

Tribunal haga uso del arbitrio que le confiere el mencionado apartado, por

cuanto, independientemente de no haber sido invocadas de manera expresa las

circunstancias pretendidas, es lo cierto que algunos condicionamientos que

concurrieron en !os hechos, o que se derivan del contenido de los autos, tales

como pudieran ser los antecedentes de los procesados, su conducta militar, el

haberse procurado deliberadamente que en modo alguno se produjese derramamiento

de sangre, y otras de similar significación, tienen más adecuado encaje legal, a

juicio del Consejo, en los criterios que fija el artículo ciento noventa y dos

del tan repetido Código de Justicia Militar para que el tribunal pueda imponer

la pena que en los delitos militares estime justas, dentro de los límites de la

misma y en concurrencia con las circunstancias modificativas de la

responsabilidad criminal que, en su caso, pudieran haber sido apreciadas

DECIMOCTAVO CONSIDERANDO

Que si bien la circunstancia atenuante calificada tercera del artículo ciento

ochenta y nueve del Código de Justicia Militar, consistente en haber sido objeto

el culpable de inmediato abuso de Autoridad o de facultades en relación directa

con el hecho delictivo, invocada como alternativa por el defensor del Capitán

Abad Gutiérrez, puede ser apreciada por los tribunales militares sin limitación

alguna en relación con toda clase de delitos -aunque la Exposición de Motivos

parece circunscribirla al de insulto a superior, ya que así se disponía

expresamente en su precedente legislativo, artículo ciento setenta y tres del

Código de mil ochocientos noventa, y es en dicho delito donde se halla su más

lógica aplicación - , no es menos cierto que, para que dicha circunstancia pueda

tener virtualidad, ha de existir una inmediata relación entre la actuación

abusiva y el hecho delictivo, y que tal relación lo sea, claramente, de causa a

efecto, así como que exista una jerarquía natural o de mando entre superior e

inferior en aquellos casos en que este pretenda beneficiarse de la mencionada

circunstancia por la actuación de aquél, requisitos que no se dan en el caso

contemplado

DECIMONOVENO CONSIDERANDO

Que, aunque ello no tenga otra incidencia en la resolución de este Consejo que

la puramente anecdótica, es de señalar que las alegaciones, comentadas en los

anteriores Considerandos, que sobre concurrencia de circunstancias atenuantes

han formulado algunas defensas, con expresa mención de alternatividad respecto

de otras pretensiones anteriores y superiores de no existencia de delito o

exención de responsabilidad criminal por pretendida apreciación de eximentes, no

ofrece congruente correspondencia con las conclusiones definitivas de !as

respectivas partes, que en todos los casos examinados, han solicitado la libre

absolución de sus patrocinados, sin explayar la alternativa que sería adecuada

para el caso de que, rechazadas las tesis esculpatorias, fueran atendidas por el

tribunal las atenuatonas

VIGÉSIMO CONSIDERANDO

Que en atención a haber sido condenado el Teniente Coronel de la Guardia Civil

Don Antonio Tejero Molina, por sentencia de tres de julio de mil novecientos

ochenta de este Consejo Supremo de Justicia Militar,, a la pena de siete meses

de prisión y accesorias legales, como autor de un delito de proposición para la

rebelión militar del artículo doscientos noventa y uno del Código , de Justicia

Militar, en relación con el doscientos ochenta y seis del mismo, comprendidos

ambos preceptos en el título IX del citado Cuerpo legal, es de apreciar por

concurrir en el citado Jefe la circunstancia agravante calificada de

reincidencia definida en el artículo ciento noventa, número primero, del propio

Código, ya que hay reincidencia cuando al cometer el delito —es decir, el que

aquí se enjuicia- estuviera el culpable ejecutoriamente condenado por otro

comprendido en el mismo título, circunstancia que obviamente es de apreciar, ya

que los hechos realizados por el Teniente Coronel Tejero y que se declaran

probados, han quedado con anterioridad definidos como constitutivos de delito de

rebellón militar del artículo doscientos ochenta y seis del Código Marcial,

VIGÉSIMO PRIMERO CONSIDERANDO

Que el artículo doscientos noventa y cuatro de) Código de Justicia Militar,

incardinado en el título y capítulo en que se tipifica el delito de Rebelión

Militar en sus distintas formas, contiene lo que doctrinalmente se conoce como

excusa absolutoria, y es precepto por el que, en definitiva, se autoriza al

tribunal para que a su arbitrio imponga una pena inferior a la señalada

al,delito de Rebelión Militar del artículo doscientos occhenta y ocho del mismo

Cuerpo legal, e incluso declare exentos de pena a quienes sean menores

ejecutores de tal delito con empleo superior al de Clase de Tropa o Marinería y

depongan las armas antes de haber hecho uso - ha de entenderse que agresivo u

ofensivo- de las mismas, y se sometan a las Autoridades legítimas Precepto este,

en definitiva, de atenuación o exención de penas que, conjugando con la

apreciación de la circunstancia atenuante expresamente acogida en el

Considerando anterior, y con lo que dispone en el artículo ciento noventa y dos

del propio Código, que reconoce el más amplio arbitrio judicial al decir que los

Tribunales Militares impondrán la pena señalada por la ley en la extensión que

consideren justa, atendiendo al número y entidad de las circunstancias

modificativas de la responsabilidad criminal y a las obras de hecho que enumera

y a la de sus autores, permite a este Consejo llegar en la determinación de tas

penas, con innegable amplitud, a la extensión que en el fallo en cada caso

señala En tal sentido, es de señalar que el requisito exigido por el artículo

doscientos noventa y cuatro del Código marcial, en su párrafo primero en

relación con el último de someterse a la autoridad legítima deponiendo las armas

sin haber hecho uso — agresivo, se entiende— de las mismas, y cualquiera que sea

la forma de la intimación recibida por ¡os rebeldes, concurre en ios procesados

Capitán de Navio Don Camilo Menéndez Vives, Coronel de Ingenieros DEM Don Diego

Ibáñez Inglés, Coronel de la Guardia Civil Don Miguel Manchado García,

Comandante de Infantería DEM, Don Ricardo Pardo. Zancada, Capitanes de la

Guardia Civil Don Francisco Acera Martín, Don Juan Pérez de la Lastra Tormo, Don

Carlos Lázaro Corthay, Don Enrique Bobis González, Don José Luis Abad Gutiérrez,

Don Jesús Muñecas Aguilar y Don Vicente Gómez Iglesias, Capitanes de Infantería

Don Francisco Dusmet García-Figueras, Don Carlos Alvarez-Arenas Pardina y Don

José Pacual Galvez, Capitán de Intendencia Don José Cid Fortes y la totalidad de

los Tenientes de la Guardia Civil procesados en esta causa así como en el

Paisano Don Juan García Carros Y a los efectos de graduar la aplicación de esta

autorización legal, el tribunal, además de la circunstancia atenuante tipificada

en el número octavo del artículo ciento ochenta y seis, recogida en anterior

Considerando, aprecia las que a continuación se enumeran circunstancias

personales de honorabilidad, cualidades de mando y espíritu militar, brillante

historial y acreditado patriotismo, fidelidad a la Corona, de la que dieron

pruebas al acatar, en definitiva, las órdenes emanadas de su Titular para

someterse sin resistencia horas después, y haber preferido afrontar, los

Oficiales de la Guardia Civil, las consecuencias de sus actos declinando la

oportunidad que se tes ofreció por la Autoridad competente de salir del

territorio nacional, motivaciones todas estas de innegable peso, que no

disculpan ni justifican, pero sí deben atenuar las consecuencias de los hechos

realizados, todo lo cual ha de jugar proporcionalmente al fijar las penas que a

cada acusado han de aplicarse, según su grado de participación y relevancia

relativa en los hechos, con la sola excepción de los dos procesados comprendidos

en el artículo doscientos ochenta y siete del Código castrense por así vedarlo

expresamente el artículo doscientos noventa y cuatro de dicho Código, como

tampoco cabe para estos dos procesados graduar la extensión de la pena en los

términos que autoriza el artículo ciento noventa y dos, por el carácter de única

e indivisible que tiene la que fija para ellos el citado artículo doscientos

ochenta y siete

VIGÉSIMO SEGUNDO CONSIDERANDO

Que toda pena principal lleva consigo las accesorias que la ley señala, y los

efectos que por disposición de la propia Ley acompaña a unas y otras, y en tal

sentido las que corresponde imponer a los delitos aquí enjuiciados, establecidas

en los artículos doscientos dieciocho y siguientes del Código de Justicia

Militar, son también las que resultan adecuadas para penas comunes, conforme al

artículo doscientos nueve, por ser de tal naturaleza las que se imperan en el

capítulo correspondiente, sin que sea dable olvidar a tal efecto la condición de

paisano de uno de los procesados, y en tal sentido, es de tener en cuenta que

conforme al artículo doscientos veintitres del Código de Justicia Militar, los

militares incursos en pena de pérdida de empleo o separación del servicio,

aunque originan baja en los Ejércitos y pérdida de los derechos militares

inherentes, no pierden en cambio ¡os derechos pasivos que les corresponden

VIGÉSIMO TERCERO CONSIDERANDO

Que por imperativo de cuanto dispone el artículo doscientos diecisiete del

Código de Justicia Militar, para el cumplimiento de las penas de privación de

libertad de quienes son condenados a las mismas en esta causales pertinente

hacer abono de la totalidad de la detención, arresto o prisión preventiva

sufridos durante la tramitación de este procedimiento, abono que en su caso

habrá-de practicarse cuando, firme que sea la sentencia, se proceda a la

liquidación de condena que la ley previene

VIGÉSIMO CUARTO CONSIDERANDO

Que de conformidad con lo prevenido en el artículo doscientos dos del Código

Marcial, toda persona criminalmente responsable de un delito o falta, lo es

también civilmente, y que tal responsabilidad se extiende a la reparación del

daño causado, que habrá de ser determinada por el Tribunal de acuerdo con el

apartado segundo del artículo doscientos cuatro, y por ello procede declararla

en la cuantía que queda consignada en el Resultando decimosexto y que

corresponde a los desperfectos ocasionados en el Congreso de los Diputados en el

curso de la acción rebelde De tales desperfectos es responsable, por el concreto

lugar y momento en que se originaron, y por ser v él quien dio la orden

correspondiente de la que se derivaron, el procesado en esta causa Teniente

Coronel de la Guardia Civil Don Antonio Tejero Molina, sin que quepa imputar

esta responsabilidad a ninguno de los restantes procesados, ajenos a dicha

acción La ejecución para la exacción de tal responsabilidad civil habrá de

tramitarse en la correspondiente pieza separada, en periodo de ejecución de

sentencia, de, legándose para ello en la Autoridad Judicial de la Primera Región

Militar cuando esta sentencia sea ejecutoria, y conforme al articulo

ochocientos" treinta y nueve del tan repetido Código de Justicia Militar

Igualmente procede, como asi se hace, decretar el comiso de los efectos de

propiedad particular utilizados por dicho procesado para estos hechos, y que

quedan efú^L "l´^rf exacción de la responsabilidad civil anteriormente

declarada, quedando el remanente, s¡ lo hubiere, a beneficio del Tesoro Público

VIGÉSIMO QUINTO CONSIDERANDO

Que en la tramitación de esta causa se han observado las prescripciones legales,

así corno las solemnidades y garantías del proceso

VISTO los artículos ochocientos cuarenta y dos, ochocientos cuarenta y tres, en

relación con los artículos ochocientos treinta y ocho y ochocientos treinta y

nueve, así como los demás concordantes del Código de Justicia Militar, y los de

general uso y aplicación.

La sentencia falla que el teniente general Milans del Bosch es autor de un

delito de rebelión militar. El delito de Alfonso Armada es el de conspiración

para la rebelión

Coronel San Martin

DOCUMENTO PARA LA HISTORIA

CINCO MAS PARA RECURRIR AL SUPREMO

FALLAMOS

Que debemos condenar y condenamos a los siguientes procesados, por los delitos

que se citan, a las penas que respectivamente se señalan

1 Al Excelentísimo Señor Don Jaime Milans del Bosch y Ussía. Teniente

General del Ejercita, como autor de un delito consumado de Rebelión

Militar del párrafo primero del artículo doscientos ochenta y siete del Código

de Justicia Militar, a la pena de TREINTA AÑOS de reclusión

2 Al Teniente Coronel de la Guardia Civil Don Antonio Tejero Molina, como

autor de un delito consumado de Rebelión Militar, del párrafo segundo del

artículo doscientos ochenta y siete del Código de Justicia Militar, en

relación como el anterior con el artículo doscientos ochenta y seis del mismo

Código, a la pena de TREINTA AÑOS de reclusión

3 Al Excelentísimo Señor General de División del Ejército Don Alfonso

Armada Comyn, como autor de un delito consumado de Conspiración para el de

Rebelión Militar del artículo doscientos noventa y uno del Código de Justicia

Militar, a la pena de SEIS AÑOS de prisión

4 Al Excelentísimo Señor General de División del Ejército Don Luis Torres

Rojas, como autor de un delito consumado de Conspiración para el de Rebelión

Militar, a ¡a pena de SEIS AÑOS de prisión

5 Al Comandante de Infantería DEM Don Ricardo Pardo Zancada, como autor

de un delito consumado de Rebelión Militar, a tenor del párrafo primero del

artículo doscientos ochenta y ocho del Código de Justicia Militar, a la pena

de SEIS AÑOS de prisión

6 Al Coronel de Ingenieros DEM Don Diego Ibáñez Inglés, como autor de un

delito consumado de Rebelión Militar, y a tenor del párrafo primero del

artículo doscientos ochenta y ocho del Código de Justicia Militar, a la

pena de CINCO AÑOS de prisión

7 Al Capitán de la Guardia Civil Don Jesús Muñecas Aguílar, como autor de un

delito consumado de Rebelión Militar, a tenor del párrafo primero del artículo

doscientos ochenta y ocho del Código de Justicia Militar, a la pena de

TRES AÑOS y SEIS MESES de prisión

8 Al Coronel de Artillería DEM Don José Ignacio San Martín López, como

autor de un delito consumado de Conspiración para el de Rebelión Militar, a la

pena de TRES AÑOS y UN DÍA de prisión

9 Al Coronel de la Guardia Civil Don Miguel Manchado García, como autor

de un delito consumado de Auxilio a la Rebelión Militar, del artículo

doscientos ochenta y nueve del Código de Justicia Militar, a la pena de TRES AÑO

y UN DÍA de prisión

10 Al Capitán de la Guardia Civil Don José Luis Abad Gutiérrez, como autor

de un delito consumado de Rebelión Militar, y a tenor del párrafo primero del

artículo doscientos ochenta y ocho del Código de Justicia Militar, a la pena

de TRES AÑO y UN DÍA de prisión

11 Al Teniente Coronel de Infantería Don Pedro Mas Oliver, como autor de un

delito consumado de Conspiración para el de Rebelión Militar del artículo

doscientos noventa y uno de! Código de Justicia Militar, a la pena de TRES AÑOS

de prisión

12 Al Capitán de la Guardia Civil Don Vicente Gómez Iglesias, como autor de

un delito consumado de Auxilio a la Rebelión Militar del Artículo

doscientos ochenta y nueve del Código de Justicia Militar, a la pena de TRES

AÑOS de prisión

13 A los Capitanes de Infantería Don Carlos Alvarez Arenas Pardina y

Don José Pascual Galvez, como autores de un delito consumado de Rebelión

Militar y a tenor del párrafo primero del artículo doscientos

ochenta y ocho del Código de Justicia Militar, a la pena de TRES AÑOS de

prisión militar, cada uno de ellos

14 A los Capitanes de Infantería Don Francisco J Dusmet García-Figueras, de

Intendencia Don José Cid Fortea y de la Guardia Civil Don Francisco Acera

Martín, Don Juan Pérez de la Lastra Tormo, Don Carlos Lázaro Corthay y Don

Enrique Bobis González, a la pena de DOS AÑOS de prisión, cada uno de ellos,

como autores de un delito consumado de Rebelión Militar, a tenor del párrafo

primero del artículo doscientos ochenta y uno del Código de Justicia Militar

15 Al Paisano Don Juan García Carros, como autor de un delito consumado de

Conspiración para el de la Rebelión Militar del artículo doscientos noventa y

uno del Código de Justicia Militar, a la pena de DOS AÑOS de prisión

16 Y al Capitán de Navio de la Armada Don Camilo Menéndez Vives, como autor de

un delito consumado de Auxilio a la Rebelión Militar del artículo doscientos

ochenta y nueve del Código de Justicia Militar, a la pena de UN AÑO de prisión

Y que debemos absolver y ABSOLVEMOS LIBREMENTE y sin restricción alguna para

toda clase de efectos a los procesados. Comandante de Infantería DEM, Don José

Luis Cortina Prieto, Capitán de Artillería DEM, Don Juan Batista González,

Capitán de la Guardia Civil Don Francisco Ignacio Román y Tenientes de la

Guardia Civil Don Pedro Izquierdo Sánchez, Don César Alvarez Fernández, Don José

Núñez Ruano, Don Vicente Fiamos Rueda, Don Jesús Alonso Hernáiz, Don Manuel Boza

Carranca, Don Santiago Vecino Núñez y Don Vicente Carncondo Sánchez, de los

delitos por los que venían acusados en esta Causa

Las penas principales impuestas a los condenados en este Fallo llevarán consigo

las siguientes accesorias

A) Las de reclusión,la de pérdida de empleo-e inhabilitación por el tiempo de la

condena, con arreglo a los artículos doscientos veintidós y doscientos dieciocho

del Código de Justicia Militar, sin perjuicio de los Derechos Pasivos que puedan

corresponder a quienes las sufran

B) Las de prisión de Tres años y un día, en adelante, las de separación del

Servicio y suspensión de todo cargo público, profesión, oficio y derecho de

sufragio durante el tiempo de la condena, a tenor de los artículos doscientos

veintidós y doscientos diecinueve del Código de Justicia Militar, sin perjuicio

de los Derechos Pasivos que puedan corresponderles

C) La de prisión hasta Tres años impuesta a Oficiales, las de suspensión de

empleo y de todo cargo público, profesión, oficio y derecho de sufragio

durante el tiempo de la condena, a tenor de los artículos doscientos veinte

y doscientos veintidós del Código de Justicia Militar

D) La de prisión impuesta al condenado Paisano, la de suspensión de todo

cargo público, profesión, oficio y derecho de sufragio, durante el

tiempo de la misma, a tenor del artículo doscientos veintidós del Código

de Justicia Militar

Para el cumplimiento de las condenas privativas de libertad, será de abono a

todos los condenados; la totalidad del tiempo de arresto, detención o prisión

preventiva, sufridas a resulta de esta causa

En concepto de responsabilidad civil abonará el condenado Teniente Coronel de la

Guardia Ovil Don Antonio Tejero Molina la cantidad de un millón setenta y seis

mil cuatrocientas cincuenta pesetas, en concepto de resarcimiento de los daños

causados por su acción delictiva

Y declararnos el comiso de los efectos del delito ocupados a los procesados que

no sean propiedad del Estado, con arreglo al artículo doscientos diez del Código

de Justicia Militar, aceptando los mismos en primer lugar al pago de la

Responsabilidad Civil declarada, y dando al resto si lo hubiere, el destino

legal

Así, por esta nuestra Sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos

PRIMERO OTRO SÍ DECIMOS

Que e! artículo ciento ochenta y tres del Código de Justicia Militar concede

al Tribunal la facultad de que cuando estime que la rigurosa aplicación de la

ley resultare notablemente excesiva la pena, atendidas la naturaleza del

hecho y las circunstancias personales del culpable, pueda proponer al Gobierno

la pena que estime adecuada, sin perjuicio de la ejecutoriedad la Sentencia

En el caso presente concurren en los procesados Excelentísimo Señor

Don Jaime Milans del Bosch y Ussía, y Don Antonio Tejero Molina, condenados en

el fallo que precede a sendas penas de TREINTA AÑOS, como cabeza de

rebelión y Jefe de fuerzas rebeldes, respectivamente, circunstancias

personales, así como en la comisión de los hechos circunstancias -objetivas

que figuran recogidas en los Considerados correspondientes al estudio de las

atenuantes y del arbitrio judicial otorgado por los artículos ciento noventa y

dos y doscientos noventa y cuatro del Código de Justicia Militar, pero que

precisamente no han podido ser objeto de aplicación a éstos dos condenados en

el Fallo, porque el propio artículo doscientos noventa y cuatro excluye de

sus beneficios a los responsables calificados conforme al artículo doscientos

ochenta y siete y porque las causas de atenuación resultan inoperantes al ser la

pena fijada en este último artículo única e indivisible en grados o extensión

debiendo subrayarse que existen precedentes de reducción o conmutación de la

máxima pena por la de veinte años, pudiendo citarse la Sentencia de este Consejo

Reunido de dieciocho de diciembre de mil novecientos veintinueve y las medidas

de gracia otorgadas por aplicación del Real Decreto-Ley diecinueve mil

novecientos setenta y siete y Real Decreto trescientos ochenta y ocho/setenta y

siete, ambos de catorce de marzo

Sin embargo, por estricta aplicación del texto legal, y pese a las

circunstancias dichas, e! Tribunal no ha podido individualizar y proporcionar la

pena en estos casos y se ve precisado a invocar el artículo ciento ochenta y

tres, para proponer que sea reducida su rigurosidad

Por tales fundamentos, el CONSEJO REUNIDO EN SALA DE JUSTICIA tiene el honor

de proponer al Gobierno de Su Majestad la conmutación individual, en vía de

gracia, de las penas impuestas a estos dos condenados, por la de VEINTE AÑOS DE

RECLUSIÓN, conmutación que no afectaría a las penas accesorias

SEGUNDO OTRO SÍ DECIMOS

Que el artículo ochocientos treinta y nueve del Código de Justicia Militar prevé

que, normalmente, ´ nada la sentencia con terorio de ella y con los originales

se curse por la Presidencia de de Consejo a la Autoridad Judicial que deba

darles cumplimiento, artículo aplicable a este Consejo Reunido en virtud de

lo dispuesto en el artículo ochocientos cuarenta y tres Sin embargo, en el

caso presente ha de aplazarse la delegación en una Autoridad regional judicial

debido a que, por lo preceptuado en los artículos tres y catorce de la Ley

Orgánica nueve/mil novecientos ochenta, de seis de noviembre, de reforma

de; repetido Código, tanto el Ministerio Fiscal, en todo caso, como los

condenados a penas de más de tres años, pueden interponer recurso de Casación

ante la Sala de lo Penal del Tribunal -Supremo con sujeción a los artículos

ochocientos cuarenta y siete y siguientes de la Ley de Enjuiciamiento Criminal,

preparando a la notificación de la Sentencia, debiendo dentro de los tres

días siguientes tenerlo por preparado el Tribunal, si concurren los

requisitos previos, y expidiéndose testimonio de la Sentencia, emplazando a

las partes para comparecer ante dicha Sala Segunda en el término improrrogable

de quince días, enviando a la misma la causa y certificación oportunas,

conforme al artículo ochocientos cincuenta y uno de (a Ley y fijando la

situación personal de los procesados (artículo ciento cincuenta y uno, bis, a)

Por todo lo cual, hasta que hayan transcurrido los plazos o hayan sido

cumplimentados los trámites del recurso, si se hubiera interpuesto, deberán

seguir en este Tribunal los autos y a su disposición los procesados

recurrentes, siendo sólo ejecutoria la Sentencia en su día para los que no

hubieren recurrido, sin perjuicio de lo dispuesto en la misma Ley en el

artículo novecientos tres (artículo ochocientos sesenta y uno, bis, b)

Expidiéndose desde luego mandamiento de libertad inmediata a los absueltos y

de los que tengan ya cumplida la pena impuesta

Notifíquese, por tanto, esta Sentencia a ¡odas las partes por el Secretario

Relator enterándoles de su derecho a recurrir en casación y cúrsese, a través de

la Presidencia de esta Consejo, testimonio al Ministerio de Defensa, así como

los dos destinados a los Servicios de Personal de los Cuarteles del Ejército y

la Armada, y, transcurrido el plazo de cinco días, dése cuenta para proveer lo

que proceda.

E1 tribuna] pide gracia para Milans y Tejero, para que el Rey les conmute las

penas de treinta años de reclusión por otras de veinte, con las mismas

accesorias.

 

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