Autor: Gutiérrez, José Luis. 
   El sabor amargo de una sentencia     
 
 Diario 16.    04/06/1982.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Diario 16/4-junio-82

EL GOLPE DE ESTADO

José Luis GUTIÉRREZ

parece como si los más dispersos y h eterogéneos duendes, oriundos • de muy

distantes cosmogonías, se hubieran aliado para coincidir en lugares y momentos

especialmente elocuentes Rayaban los minuteros la hora lorquiana de las cinco de

la tarde, momento taurino en e! que los «marines» ingleses que acosan

Puerto Stanley hacen un alto en sus faenas devastadoras para tomar el té, cuando

la voz militar de! teniente coronel Conde Monje estrenaba su flamante destino

hablando para los micrófonos de la historia, leyendo las salomónicas

conclusiones del alto tribunal La esperada sentencia, la letanía de penas contra

los justiciables de la causa 2/81, abierta tras el intento de golpe de Estado

del 23 de febrero de 1982

Ejemplaridad

Se abrían las nubes, irrumpía Ja sentencia en la atmósfera hispana, de fría

ejemplaridad judicial Pocos días antes, un juez administraba justicia contra los

asesinos de una bella adolescente, Yolanda González, con penas de cuarenta y

cuatro y veintiocho años para los principales acusados

La «dulce Neus» y su extraña familia, por su parte, recibían asimismo la

decisión ejemplar emitida por el titular de la Audiencia Provincial de Huesca Y,

finalmente, la más aita instancia jurisdiccional del Estado, el Tribunal

Constitucional, emitía firme e histórica sentencia contra la decisión del

Consejo Supremo de Justicia Militar de retirar la credencial informativa ai

director de Diario 16

En tales aires, ha saltado a! viento la sentencia del Consejo Supremo de

Justicia Militar, en (a que, tras un somero análisis de las penas, se puede, a

primera vista, percibir una distinta sensibilidad forense a las que movieron a

los togados de Madrid y Huesca

La crítica

Sainz de Robles, presidente del Consejo General del Poder Judicial, sentenciaba

hace escasos meses las decisiones de los jueces pueden y deben ser criticadas Es

de esperar que, vista ´ la decisión tomada por el máximo órgano de la justicia

castrense con respecto a la causa 2/81, analistas, comentaristas y observadores

se acojan generosamente a la recomendación del señor Sainz de Robles

Treinta años para el teniente general Milans del Bosch y eí teniente coronel

Tejero, penas de evidente dureza con las que los jueces castigan al bípode

principal de la conjura, que son, ai mismo tiempo, los dos únicos encausados que

rebasan la terrible frontera de la pérdida de empleo, con todo lo que ello

supone de automático desprendimiento de honores, medallas, títulos, rango

Si la sentencia se sustancia en este dígito treinta años- Mi/ans del ´Bosch y

Tejero Molina entrarán ya irreversiblemente en la, al parecer, detestable

condición de «paisanos» Si hay un dato tranquilizador en esta decisión. el

atenuante del estado de necesidad, la supuesta situación de crisis gravísima y

caótica que atravesaba España aquel mes de febrero, no ha sido tomado en

consideración por el tribunal

A partir de este peldaño, se producen las sorpresas No solamente hay que reseñar

que ni una sola de las peticiones del ministerio fiscal ha sido aumentada por

los jueces Muy al contrario, la inmensa mayoría, ha entrado en e! torbellino

dialéctico de los grandes almacenes, en las áreas de las drásticas rebajas, la

del coronel San Martín acaso la más espectacular de quince años de prisión que

solicitó el general Claver en su momento, a tres años y un día Por veinticuatro

horas este oficial no ha permanecido en las filas del

Ejército

El general Torres Rojas, gimnasta irredento y conspirador conspicuo ´ en la

celebérrima y misteriosa reunión de General Cabrera, seis años

Y e! anfitrión, teniente coronel Mas Oliver , ayudante de Milans, propietario de

la casa, tres años de los ocho solicitados por e) ministerio fiscal Dentro de

nada le tendremos en la cúpula de mando de cualquier unidad Al igual que a los

capitanes de la Acorazada Aívarez-Arenas (tres años), Dusmet (dos años), Cid

Fortea (dos años), Pascua! Galvez (tres años i, Batista González (asbsuelto),

quizá los más extrovertidos, enfervorizados y patrioteros de todo el banquillo

(Pascual Gálvez fue quien en su declaración sugirió otras deposiciones bastante

más sólidas y escatológicas por parte de los diputados secuestrados, el que

gritó «¡Arriba España!» y tildó de «rogelios» a cualquier demócrata que asomara

la cabeza)

Todos los capitanes de la Guardia Civil, salvo dos excepciones, abandonarán

próximamente la prisión considerando siempre que la Sala Segunda del Tribunal

Supremo no altere sensiblemente la sentencia

para integrarse en el servicio

Las excepciones, el Capitán Abad Gutiérrez (tres años y un día), que en breve

podrá ejercitar

como profesional del derecho, posiblemente, en el despacho de su defensor, el

abogado Teniente Soler, donde ya prestara sus servicios como efímero pasante, y

el capitán Muñecas Águilar (tres años y seis meses), para quien se abre, en ¡a

vida civil, un p^omeledor futuro, vistos los resultados que el ejercicio de sus

habilidades dejó estampados en las nalgas de aquella navarrica llamada Amparo

Aranqoa

Los absueltos

Han sido los tenientes, sin embargo, eí mayor foco de estupores Conductas de muy

diversa tipificación, destinos y misiones muy vanos, distintos grados de

entusiasmo, todo ello ha entrado en el mismo saco absolución para todos

El eximente de obediencia debida -inocuo e insolvente recurso utilizadc

inútilmente en todos los procesos militares de alcance histórico — , aquí, ha

funcionado Las escasísimas intervenciones en los interrogatorios que los

consejeros tuvieron en las sesiones

de la vista, una de las, más sonadas y emotivas salió de labios de un miembro

del tribunal para interrogar al testigo teníante coronel Gómez de Sa/azar sobre

la inclusión o no de los tenientes en ei «documento de! capó»

Asimismo, el pape´ito que servía de recordatorio a este teniente coronel de fas

condiciones que exigían para su rendición los presuntos rebeldes, que fue

convertido en e¡ estrafalario «pacto del capó», parece que también ha hecho su

efecto en la decisión

Nadie ha reparado, al parecer, en las distintas conductas de los tenientes En el

papel interpretado por muchos de ellos de máximos exponentes de zafia

agresividad y violencia contra diputados y ministros En aquel oficial que apuntó

al general Aramburu con su metralleta y amenazó de muerte al coronel secretario

¿Cómo se integrará ahora este oficial, recién absuelto, en el Benemérito Cuerpo

en el que su mando supremo fue encañonado por él mismo?

Finalmente, a García Garres le veremos en breve dar buena cuenta de

pantagruélicos refrigerios en el mesón Gerardo -

Pervive aún el «misterio Armada» (seis años, o´e los treinta solicitados por el

fiscal), que hay que achacar a la dudosa solidez de las acusaciones contra este

general, y a la habilidad de su abogado, Ramón Hermosilla

Y la absolución del escurridizo comandante Cortina, con lo cual, los jueces han

terminado por creer la versión aportada por el propio Cortina y por su abogado,

Esquive!, que hablaba de una venganza de Tejero contra este comandante -todos

los hilos acusatorios contra él partían del teniente corone!- en pago por la

desactivación a cargo de este hombre del CESID, de la llamada «operación

Galaxia»

Según esto, la valoración final de esta sentencia se aproximaría a ese milenario

y universal condimento de la cocina de ios mandarines la salsa agridulce Un

amargor de jengibre Quedan aún las leyes, las instituciones, la Sala Segunda del

Tribunal Supremo

EL SABOR AMARGO DE UNA SENTENCIA

EN medio de una insoportable ventisca de rumores que azotó Madrid durante los

últimos días, en la que se mezclaban los pronósticos alarmantes con listas y

quinielas que agotaban las infinitas hipótesis matemáticas que ofrecen las

teorías combinatorias, con variaciones —para todos los gustos — de 33 elementos

tomados uno a uno, se hizo por fin la luz a través de la voz inmisericorde y sin

contemplaciones del general Toquero, responsable de la prensa y las relaciones

públicas del Ministerio de Defensa.

 

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