Autor: Reinlein García-Miranda, Fernando. 
   Plumas y pistolas     
 
 Diario 16.    04/06/1982.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Plumas y pistolas

Fernando Reinlein

Ciento veintidós años, seis meses y tres días es la suma de las condenas

impuestas a los militares acusados de rebelión militar por su participación en

el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 Dicho así, puede parecer mucho,

aunque la mitad de esa cifra se la repartan el ex teniente general Jaime Milans

del Bosch y el ex teniente coronel Antonio Tejero Molina.

Desde esta misma columna, que durante tantas sesiones ha acudido a la ota con

los lectores, se dijo que el Gobierno pretendió, con un escrupuloso respeto

hacia la independencia de la justicia militar, dejar

«el problema del 23-F» en manos de los militares, para que la institución

castrense, con una imagen muy deteriorada desde aquella fecha, resolviese por sí

misma la cuestión y quedase demostrado, de una vez por todas, que las Fuerzas

Armadas, a nivel institucional, no son golpistas He aquí el resultado

De la lectura de las penas impuestas se desprende, de manera diáfana, por

ejemplo, que 22 de los acusados no serán separados del servicio, es decir, no

serán expulsados del Ejército Entre estos 22, han sido absueltos, lo que

significa que se ha respetado el «pacto de! capó» y se ha tenido en cuenta la

eximente, en unos casos, y la atenuante, en otros, de la obediencia debida

Y que la actuación del general separado del servicio, Alfonso Armada Comyn,

continúa siendo una incógnita Si fue uno de los cabecillas de la rebelión, ¿por

qué no ha sido condenado a treinta años como Tejero y Milans

Y si no lo fue, ¿por qué seis años? ¿Dónde quedan ahora las terribles reuniones

y conspiraciones del comandante Cortina, uno de los hombres con más secretos de

Estado en su cabeza?

Y, sobre todo, al margen de los considerandos y resultandos, a la sensibilidad

popular te choca la comparación de una imagen no olvidada de militares armados

asaltando el Congreso de los Diputados y la lectura de las penas impuestas por

el tribunal

Hace poco, un alto mando militar decía que, de la misma forma que ellos no

utilizan las armas, que la prensa no debía utilizar la pluma contra los

militares No se utiliza la pluma contra la institución militar, cuyas armas,

además, no le pertenecen

Son de todos La pluma se utilizó contra quienes las usaron indebidamente Ahora

se debe usar la ley

La ley de todos los españoles

 

< Volver