El juicio del 23-F. Sólo quedan las que se soliciten para tres procesados. 
 Prácticamente finalizada la lectura de los pasajes del sumario     
 
 ABC.    06/03/1982.  Página: 8-9. Páginas: 2. Párrafos: 40. 

Sólo quedan las que se soliciten para tres procesados

Prácticamente finalizada la lectura de los pasajes del sumario

Al finalizar la sesión de ayer tarde, sólo faltan por leer las diligencias

referentes a tres de los procesados. A las cuatro de la tarde se reanudó la

sesión de la vista ´El presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar Indicó

al abogado Pedro Liñán Lechuga, defensor del capitán Ignacio Román, que podía

solicitar la lectura de las diligencias sumariales que estimase convenientes.

Joaquín Tamarit Navas —ya se layó el resto en su día—, en la que el citado

oficial afirmó que recibió alguna decepción al serles dada la contraorden de no

salir de la unidad (División Acorazada Brúñete) el 23 de febrero por la tarde,

ya que toda contraorden lleva consigo una decepción. Añadió que en la División

Acorazada se actuó con toda normalidad y no se puso ningún inconveniente a la

salida de las tropas mandadas por el comandante Pardo Zancada, que se unieron a

Tejero en el Congreso, y esta salida.no fue ni ostensible ni -subrepticia. La

impresión del capitán Tamarit es que el general Juste (jefe de la Acorazada)

siempre daba las órdenes, y en todo momento cree que tuvo el mando de la

División.

A continuación se procedió a la lectura de la declaración del teniente Martínez

García, que estaba destacado en la Policía Militar de la División Acorazada. El

teniente Martínez García informó en´ este testimonio que su ¡efe era el capitán

Alvarez Arenas y que él se dedicaba en la unidad .al servicio de transmisiones.

Preguntado sobre si la salida se hizo por sugerencia o por orden, Martínez

García afirmó que recibió una orden categórica, que no sabía adonde se dirigían

hasta que llegaron al Congreso, y que el capitán Arvarez Arenas no preguntó a

los oficiales subalternos de su compañía si querían abandonar el Congreso o

preferían quedarse. «Nos fuimos —dijo— cuando recibimos la orden de retirarnos.»

-

El otro teniente que estaba bajo el mando del capitón Alvarez Arenas y que tenía

a su mando la conservación y mantenimiento de vehículos manifestó en su

declaración que, tras recibir la orden de preparar la compañía, llegó el propio

capitán y se hizo cargo del mando.

Añadió este teniente que no supo adonde se dirigía hasta que llegó al Congreso y

que actuó siempre obedeciendo las órdenes del capitán Alvarez Arenas.

Acto seguido, el relator leyó parte del auto de procesamiento del capitán

Alvarez Arenas y la prueba documental propuesta por la defensa, que en su día

fue denegada por el instructor.

La prueba documental hace referencia a los discursos de Su Majestad el Rey

durante la Pascua Militar, al informe leído por el ministro de Defensa en el

Congreso sobre los acontecimientos del 23 de febrero de 1981 y a los atentados

registrados contra el artículo de la Constitución relativo al uso de la bandera.

PROTESTA DE LOS ABOGADOS

Seguidamente fue leído el interrogatorio, propuesto para plenario que no fue

.admitido por el instructor, del comandante de la Casa Real, Agustín Muñoz

Grandes, y del ministro de "Defensa, ´Alberto Oliart. La lectura de estos

interrogatorios no fue admitida por el Tribunal.

El abogado Gómez García solicitó también la lectura de un Informe de la

Dirección de la Seguridad del Estado, elaborado el 5 de febrero de 1982. El

relator precisó que este informe ya había sido leído en la sala, por lo que no

procedió a una nueva lectura.

El defensor insistió en que se leyera el informe, a lo que el fiscal y el

presidente del Tribunal se negaron. Gómez García manifestó su protesta por

entender que era objete de un trato discriminatorio. A la protesta se adhirieron

otros trece abogados delensores.

Ante la protesta, el fiscal dijo que no se trataba de una diligencia judicial,

por lo que no se debía leer el informe.

El presidente dé! Tribunal, tras reiterar su negativa a que se leyera el citado

informe, suspendió el juicio de las dos hasta las cuatro de la tarde.

El abogado solicitó la declaración del capitán Piris, de la Guardia Civil. Dijo

que en la tarde del 23 de febrero vio al capitán Ignacio Román, de la Guardia

Civil, entre las tres y cuarto y las cinco y cuarto o cinco y media de la tarde

Impartiendo su clase normal en la Academia de Tráfico del Cuerpo, sita en el

Parque Automovilístico de la Guardia Civil. Añadió que sobre las ocho de la

noche vio al capitán, que ya había sido arrestado.

El mismo defensor, señor Liñán Lechuga, pidió la lectura de la declaración"

efectuada por el capitán de la Guardia Civil José García Diana/quien señaló que

vio al capitán Román antes y después de la clase que impartía en la Academia de

Tráfico, y no volvieron juntos a su domicilio, como hacían siempre, porque

Ignacio Román le dijo qué tenía que acudir a la Facultad, donde le parece que

estaba realizando un curso de Criminología.

El mismo letrado pidió luego que se leyera parte de la declaración prestada por

el comandante Guillermo Ostos, ayudante del general Aramburu Topete el 23-F.

Guillermo Ostos señaló qué acompañó al director general de la Guardia Civil al

Congreso, y vio cómo el general Aramburu, .al percatarse de que numerosos

guardias civiles formaban un cordón alrededor, del palacio, ordenó que se

retiraran, a lo que obedecieron, incluido el capitán que los mandaba.

El defensor del capitán Ignacio Román solicitó que se leyera otra declaración

del comandante Guillermo Ostos. El ayudante de Aramburu señaló, en su segundo

testimonio, que no vio al capitán Ignacio Román entrar en el Congreso, dado que

se encontraba en la calle Floridablanca, que, como se sabe, es una de las

laterales del Palacio de las Cortes.

El comandante Ostos dijo que el capitán Ignacio Román no impidió el paso de

Aramburu ni de sus acompañantes, sino que, cuando el director general de la

Guardia Civil le comunicó su arresto, no hizo caso. Entonces Aramburu ordenó al

teniente coronel Catalán que se lo llevara a la Dirección General del Cuerpo. En

opinión del comandante Ostos, en ese momento el capitán Ignacio Román estaba

confundido.

Antonio Muñoz Perea —defensor del capitán de Infantería Pascual Gálvez—

solicitó, en primer lugar, que se leyera una fotocopia del «Boletín Oficial del

Estado» del 28 de febrero de 1981, en la que se recoge el decreto del Ministerio

de Defensa por el que se nombraba juez especial de la causa seguida por los

sucesos del 23-F a José María García Escudero.

Solicitó a continuación Muñoz Perea que se leyera un escrito suyo, por el que se

promovía ante el Consejo Supremo de Justicia Militar incidente de nulidad de lo

actuado. La lectura de esta diligencia sumarial no fue aceptada por el

presidente del Tribunal, quien dijo que ya había sido resuelta y que no

constituía ninguna prueba.

Muñoz Perea aceptó la negativa, aunque manifestó públicamente su protesta por la

decisión del presidente del Tribunal, a la que se sumaron los abogados Santiago

Segura y López, Montero, Pedro Liñán, Julio Ortiz Salva Paradela, Jesús Gómez,

el coronel Escande!, Quintana Aparicio, teniente Griño y otros defensores.

El citado defensor pidió la lectura de la declaración prestada por José María

García Escudero, en la pieza de recusación, lectura que tampoco aceptó el

presidente del Tribunal.

SE QUEDO POR HONOR Y PATRIOTISMO

El abogado Muñoz Perea, defensor de Pascual Gálvez, .solicitó la lectura de

algunos párrafos de sus conclusiones provisionales. En ellas se índica que sobre

las doce de la noche del 23 de febrero el comandante Pardo Zancada indicó al

capitán Pascual Gálvez que Iba a salir con una columna de la Policía Militar

hacia el Congreso porque le pesaba que la Guardia Civil se hubiera quedado sola

en dicho edificio.

Cuando Pardo Zancada mandó al capitán Pascual Gálvez que ordenase la columna de

la Policía Militar se hallaba presente el coronel San Martín.

tas conclusiones provisionales de Muñoz Perea reseñan que a las cuatro y media

de la madrugada del 24 de febrero el coronel San Martín entregó al comandante

Pardo Zancada el escrito que supuestamente había autori-

Los tenientes de la DAC no fueron procesados porque sólo obedecieron órdenes

zado la Zarzuela y en el que se pedía que los asaltantes depusieran su actitud.

Pascual Gálvez decidió quedarse porque el coronel San Martín no les ordenó salir

del edificio y porque —dicen las conclusiones del abogado defensor— el concepto

del honor del capitán Pascual Gálvez y su patriotismo le hacían quedarse hasta

que saliera todo el mundo.

NUEVAS PRUEBAS DENEGADAS

Et abogado defensor pidió luego la lectura de algunas diligencias de prueba que

había solicilado y que no fueron aceptadas por el Consejo Supremo de Justicia

Militar. Estas pruebas eran, entre otras, la estadística de denuncias formuladas

ante Comisaria y Guardia Civil, entre 1976 y 1980, y actuaciones de ambos

Cuerpos en el mismo periodo de tiempo; las memorias del fiscal general del

Estado, número de expedientes de regulación de empleo; estadísticas del

crecimiento en el coste de vida; texto de los discursos pronunciados por José

Calvo Sotelo y Gil Robles en julio de 1936 en las Cortes Españolas, etcétera.

También fue leído el cuestionario de preguntas que el mismo abogado formuló.al

comandante Joaquín Muñoz Grandes Galileo y que al igual que el anterior no fue

aceptado. Entre las preguntas formuladas figuraba la de si el Rey dio

autorización o no al escrito que el coronel San Martín entregó al comandante

Pardo Zancada en la madrugada del 24 de febrero.

Asimismo, Muñoz Perea volvió a pedir la lectura del informe sobre el balance

terrorista de 1980, publicado por el diario «El Alcázar». También ayer el

presidente del Tribunal denegó su lectura. Unos 15 abogados-defensores

manifestaron su protesta por no ser atendida esa petición.

A las cinco y diez de la tarde, el letrado Muñoz perea indicó que no iba a

solicitar 1a lectura de ninguna diligencia sumaria!, ante lo cual, y con la

venia del presidente de! Tribunal, el defensor del teniente de la Guardia Civil

Pedro Izquierdo dijo que dado el momento de la vista, los defensores de los

procesados de menor graduación se encuentran con que casi no tienen folios que

leer, y por tanto hacía suyos los ya leídos que afectan a su patrocinado.

«IBAN A HACER BULTO»

Fue leída luego la declaración del guardia Marcial González Molina, prestada el

25 de febrero de 1981, en la que el agente, que participó en el asalto al

Congreso, manifestó que el 23 de febrero, estando en el bar de la Academia de

Tráfico, te llamó su jefe >Je clase, y cuando subió a las dependencias en tas

que se hallaba su superior ya se estaban repartiendo armas largas y municiones

entre varios guardias, que no correspondían a tales armas. Al hacer constar esta

circunstancia le respondieron que no tenía importancia que no se correspondieran

armas y municiones, porque ellos iba «a hacer bulto».

DIPUTADO RAFAEL PORTANET

Fue leída más tarde la declaración de! diputado de Coalición Democrática Rafael

Portarse!. El parlamentario declaró que le consta que, además de los disparos

realizados contra el techo por- (os asaltantes del Congreso, la actuación de los

guardias civiles fue correcta y de consideración para con los diputados, hasta

el punto de que colaboraron.

en facilitarles medicaciones las personas que lo requerían. Portanet señaló

también que las fuerzas ocupantes no amenazaron ni coaccionaron a los que se

encontraban en el Congreso el 23-F.

Él abogado de Pedro Izquierdo indicó que le interesaba la lectura de parte de la

declaración prestada por el teniente coronel Tejero. -

DECLARACIÓN DE CANDIDO BLANCO HERNÁNDEZ

El relator leyó después la declaración del teniente de la Guardia Civil Cándido

Blanco Hernández, perteneciente al Parque de. Automovilismo el 23 de febrero.

El citado oficial señaló que sobre la una de la tarde del 23 de febrero recibió

la orden de formar a !a compañía, a las cuatro, para una revista de armas.

Seguidamente se leyó la declaración del guardia civil Jacinto Domínguez Franco.

Según Domínguez Franco, mientras se pasaba revista llegó eí teniente coronel

Manchado y se dirigió a los guardias civiles, indicándoles que había que

realizar un servicio en favor de España, para lo que hacían falta voluntarios.

OTRA VEZ PIDIERON LEER «EL ALCÁZAR»

El abogado defensor Julio Ortiz indicó que le interesaba la lectura del artículo

de «El Alcázar» en e! que se hacía un balance de la actividad terrorista en

1980, lo que el presidente del Tribunal volvió a denegar, por lo que el letrado

que lo solicitó expresó su protesta, además de los abogados Segura, Muñoz Perea,

Liñán, Zugasti y Salva Paradela.

El relator leyó luego, a petición del abogado Salva Paradela, parte del informe

del juez instructor, concretamente lo referido á los tenientes de la División

Acorazada.

En esta referencia del informe del instructor se indica que el comandante Pardo

Zancada exigió, en las condiciones de capitulación,´la exención de las

responsabilidades a sus oficiales, pero luego cedió y dijo que se conformaba con

que se exculpara a los tenientes de la División Acorazada que participaron en el

asalto al Congreso.

El juez instructor indicó en este informe que se eximió a estos tenientes porque

fueron mandados por sus superiores.

En la parte del "resumen del instructor que se ha leído esta tarde se Indica que

tos dos tenientes de la División Acorazada Brúñete

que intervinieron en el asalto al Congreso de los Diputados hicieron en todo

momento lo que les ordenó su capitán, Alvarez Arenas, por lo que no se aprecia

en su actuación indicios de criminalidad alguna, al margen de que estuvieron

incluidos o no en las condiciones de entrega firmadas en la mañana del 24 de

febrero.

PINAR: «FUERON CABALLEROS»

Se leyó luego la declaración prestada por el diputado de Unión Nacional, Blas

Pinar. Señaló que el comportamiento de (a fuerza que ocupó el Congreso de los

Diputados fue caballeroso y cortés en todo momento, llegando los guardias

civiles, incluso a atender a ios diputados.

PISTOLA EN LA SIEN

Se leyó luego la declaración prestada por´ el diputado José Luis Ruiz Navarro

(UCD), quien manifestó que se llegó a amenazar, con una pistola puesta en la -

sien, al presidente del Congreso, Landelino Lavilla.

A continuación se leyó la declaración de! diputado Enrique de la Mata

Gorostizaga, quien señaló que durante la noche del 23 de febrero charló con el

teniente Alvarez, ´después de acreditar su condición de presidente de la Cruz

Roja Española, y que con él convino la forma en que podía prestarse atención a

todos los que habían sido afectados por la ocupación "y para suministrar

víveres, tabaco y medicamentos.

Luego se dio lectura a la declaración prestada por el diputado José Pujadas

Domingo, quien afirmó que un teniente llamado Alvarez o Alvaro, dijo en un

momento de la noche del 23 de febrero: «Esto debe ser cosa del Ejército, porque

los de Ja Guardia Civil somos cuatro galos.»

A las seis menos dos minutos de la tarde, el defensor del teniente de ía Guardia

Civil Alvarez dijo que no solicitaría ya la lectura dé ninguna otra prueba más,

por lo que fue el abogado Antonio Hernández Griño, defensor del teniente de la

Guardia Civil -Vicente Ramos Fernández, el que solicitó la lectura de parte del

informe del juez instructor obrante en la causa.

En la parte del informe leído se indicó que el comandante Pardo Zancada, durante

la noche del 23 de febrero y primeras horas de la madrugada del 24, tuvo dudas

de si el general Armada estaba debidamente autorizado para firmar las

condiciones de la recapitulación, por cuanto sabía que el citado general había

preparado toda la operación.

Sin embargo, Pardo Zancada aceptó a Armada como intermediario, dado que había

invocado a la Junta de Jefes de Estado Mayor para negociar la rendición.

CONDICIONES ACEPTADAS PARA LA RENDICIÓN

En esta parte del informe, eí instructor señaló que las condiciones fueron

aceptadas por el Rey y la Junta de Jefes de Estado Mayor, las más altas

autoridades del Estado y el Gobierno provisional.

El mismo letrado solicitó a continuación la lectura de la declaración prestada

por el guardia civil Juan Villafranca Rodríguez.

Villafranca Rodríguez señalo que, durante el 23 de febrero, se limitó a obedecer

las órdenes que le habían dado.

Por último, el relator leyó un escrito remitido por el coronel Ibáñez al

director de ABC, poco después del 23 de febrero, para hacer unas

puntualizaciones a un artículo escrito por la periodista Pilar Urbano.

El coronel Escande!!, defensor del teniente general Miláns del Bosch, pidió una

suspensión de la sesión porque existía cierto cansancio en la sala, a lo que

accedió el presidente del Tribunal, quien dijo que el juicio se reanudará el

lunes a las diez de la mañana.

 

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