El Juicio del 23-F. Fue Milans del Bosch quien propuso un Gobierno presidido por mí. 
 Armada niega que tuviera preparada la lista de ministros     
 
 ABC.    10/03/1982.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 41. 

MIÉRCOLES 10-3-82

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0NACIONAL

El juicio del 23-F

«Fue Miláns del Bosch quien propuso un Gobierno presidido por mí Armada niega

que tuviera preparada la lista de ministros

A las cuatro de Ja tarde se reunid fa sesión en el Servicio Geográfico del

Ejército efe la vista. Comenzó la sesión con la continuación del interrogatorio

por parte del fiscal, el general Alfonso Armada Comyn.

A preguntas del fiscal, el general Armada dijo que la tarde det 23-F la primera

llamada que se recibid en el despacho de Gabeiras fue de la Zarzuela, y el Rey

Don Juan Carlos le dijo a Armada personalmente que se invocaba el nombre del Rey

y ei del general Armada en la División Acorazada. Armada dijo que aseguró ai Rey

que él no había autorizado la utilización de los nombres.

Armada declaró que, en principio, él no se ofreció, en esa llamada telefónica, a

acudir a la Zarzuela, porque, además, e¡ teniente general Gabeiras le hubiera

hecho alguna indicación en el sentido de que iba a dejarle solo en el Cuartel

General, lo que no sucedió.

Añadió Que la conversación con Su Majestad el Rey fue muy breve.

Siguió diciendo Armada que, seguidamente, se recibió en el despacho del jefe del

Estado Mayor del Ejército una llamada del teniente general Milans del Bosch,

capitán general de la IIl Región en aquella techa.

A continuación llamó el general Juste, que mandaba la División Acorazada Brúñete

aquel día

Continuó el fiscal interrogando al general Armada, en términos similares a los

siguientes:

Fiscal—¿Se ofreció usted a ir ai Palacra de la Zarzuela -en la tarde del 23 de

febrero?

Armada—Me ofrecí después a ello, pero fue por mi incondicionalidad con el Rey y

porque recordaba en aquel momento que cuando asesinaron al almirante Carrero

Blanco hice un ofrecimiento similar al entonces Príncipe Don Juan Carlos, y tal

ofrecimiento se aceptó, y yo organizé las visitas que Don Juan Carlos y Doña

Sofía realizaron con motivo de aquel asesinato.

F.—¿No coincidiría este ofrecimiento suyo de ir al Palacio de la Zarzuela con su

ofrecimiento de estar allí una vez que se produjera el asalto al Congreso de los

Diputados?

A.—No En absoluto

«LEÑA AL MONO, ALFONSO, LEÑA AL MONO»

F—El levente general Pascual Galmes, que mandaba la IV Región Militar, declaró

que habló con usted desde su despacho de segundo jefe de Estado Mayor...

A—Debe ser una equivocación deí teniente general Pascual Galmes, porque hablamos

estando yo en el despacho del jefe del Estado Mayor del Ejército. Además,

recuerdo que me dijo, y perdónenme la expresión: «Leña ai mono, Alfonso, leña al

mono.

Hay que acabar con lo del Congreso como sea»

Siempre a preguntas del fiscal, el general Armada declaró que en la tarde del 23

de febrero no recabó exactamente lo que se podría denominar «información

militar» de las Capitanías Generales, aunque en alguna de las conversaciones con

los capitanes generales, no recuerda con cuáles, éstos le di|eron que había que

acabar con lo del Congreso, y afganos, tncluso, te dijeron que fes pareció bien

lo que les había propuesto Miláns del Bosch (se refiere a la «solución de

Armada»).

Et general Armada afirmó que todas estas llamadas las efectuó desde el despacho

del teniente general Gabeiras.

Cuando llegó el general Gabeiras de la reunión con la Junta de Jefes de Estado

Mayor, Armada le dio las novedades de fo que estaba pasando, y no se registró

ninguna incidencia ni discusión con el jefe del Estado Mayor del Ejército.

F—¿Fue Miláns del Bosch quien le propuso que se formara un Gobierno presidido

por usled para salvar la situación creada en el Congreso de los Diputados?

A—Sí, fue él Yo, tras resistirme, le dije que tenía que consultar con mis

superiores.

F—¿Pero hubo que convencerle a usted?

A —Hubo que convencerme, porque lo veía muy complicado, y una misión superior a

mis fuerzas, pero la idea me parecía factible

F—Pero la «solución Armada» ya estaba prevista desde antes, ¿no?

A.—De esta solución Armada, (a única referencia que tenia era meramente

periodística, y por algunos comentarios que hice a raíz de determinados

artículos aparecidos en la Prensa con el entonces ministro de Defensa, Rodríguez

Sahagún, quien me habló de ello en dos ocasiones, en noviembre de 1980 y enero

de 1981, así como con otros comentarios con otras personas.

F.—¿NO trató usted la tarde del veintitrés de febrero de dar la impresión a los

generales que se encontraban en ei despacho de Gabeiras de que se resistieran a

aceptar la propuesta de Miláns del Bosch?

A.—No. Yo sólo traté de hacer lo mejor para España. Cuando hablé con Sabino

Fernández Campo, secretario general del Rey, le di tres alternativas primera, no

ir al Congreso; segunda, ir en nombre del Rey, y tercera, ir a título personal.

Sabino Fernandez Campo me di|O que dejar de ir podría suponer una gran

responsabilidad, ya que era imprevisible lo que podía suceder en el Congreso, y

que, por otra parte, al Rey no debía de implicársete, por lo cual debía acudir a

titulo personal.

CONSULTO LA CONSTITUCIÓN

Más adelante, el general Armada, a preguntas del fiscal, contestó que Aramburu

Topete, director general de la Guardia Civil, le ílamó para que fuera al

Congreso, ya que Jos ocupantes habían dicho que sólo hablarían con él.

FISCAL.—¿Pensó que la solución de un Gobierno, presidido por usted era

constitucional?

ARMADA.—Yo lo que quería era liberar a las personas que se encontraban

secuestradas, ya fuera mediante un Gobierno presidido por mí o presidido por

otra persona.

F.—¿Pidió usted una Constitución para consultar si esa solución se enmarcaba

dentro de la legalidad*7

A —Sí, pedimos una Constitución, y leímos un artículo de ella, en el que se dice

que la soberanía popular emana del pueblo y que está representada por (as Cortes

Generales. Pensamos que, quizá, por ahí..

F.—¿Pero pensó que podía ser constitucional cualquier solución, con el Congreso

amenazado por las armas?

A—La primera premisa que tenía que cumplirse era ia retirada de las fuerzas

ocupantes, para que los diputados pudieran decidir libremente. Además, la

situación de ocupación del Congreso no estaba prevista en la Constitución, y

había que resolverla de la mejor forma posible

F,—¿A quién solicitó permiso para llevar a cabo la solución?

A—Hablé primero con la Zarzuela y después con el presidente de la Junta de Jefes

de Estado Mayor, Ignacio Alfaro Arregui, y con eí jefe de Estado Mayor del

Ejército, Gabeiras Montero

Af principio me pusieron reparos, pero luego, cuando fui al Congreso de los

Diputados, llevaba las oportunas autonzacíones. Habían pasado dos horas y media

desde mi pnmera propuesta

F—¿Con qué condicionamientos se le autorizó?

A.—Yo iba con dos propuestas. Una oficial, que era ofrecer dos aviones para que

se pudieran marchar de España los ocupantes Y otra, a Ututo personal.

Armada —según su relato— se dirigió al Congreso de tos Diputados, donde, tras

dar la contraseña

"Duque de Ahumada», que te habían dado de Valencia, alguien, cuyo nombre no

recuerda, diez minutos antes de salir hacia las Cortes. Al momento, llegó Tejero

y entraron en el edificio.

LA CONTRASEÑA ERA PARA HABLAR EN EL HEMICICLO

Fiscal.—¿No sabía usted que la contraseña «Duque de Ahumada» no era para entrar

en el Congreso de los Diputados, sino para poder penetrar en ef hemiciclo y

dirigirse a los parlamentanos´

Armada.—No, ni se me podía ocurrir Además, si yo hubiera sabido que era así la

habría empteado para entrar en el hemiciclo, que era to que yo tanto deseaba

F.—¿Pero no le habían dic.ro a usted antes de dirigirse al Congreso de los

Diputados que el persona! militar entraba y salía sin contraseña?

A—No lo sabía. Me di cuenta cuando estuve allí. Además, si yo hubiera sido la

autoridad militar que estaban esperando me habrían dejado entrar en el

hemiciclo.

F.—¿Qué proposición iba a hacer al Congreso de los Diputados´

A—Que fueran tos propios parlamentanos tos que decidiesen la solución, libres de

la coacción de las armas, y dentro de la Constitución. Yo no sabía las

pretensiones del teniente coronel Tejero, pero creo que quería una Junta técnica

presidida por el teniente general Miláns del Bosch.

NO DIO LOS NOMBRES DEL GOBIERNO

Más adelante, Armada indicó que él no dio nombre alguno de los componentes del

Gobierno a formar, porque no sabía quién podría aceptar la propuesta, y pensaba

que el nombramiento de los ministros sería una cuestión posterior a resolver.

«Por muy lerdo que uno sea —añadió—, además se sabe que antes de nombrar a nadie

hay que cosultarlo con él »

Fiscal.—¿Y cómo pensaba armonizar la constitucionalidad de la solución con el

fin que perseguían los asaltantes al Congreso?

Armada.—La prueba de que no conseguí armonizarlo es que fracasé en mi gestión

ante Tejero.

La idea de Gabeiras era engañar al teniente coronel Tejero; pero yo no quise, y

hablé con Tejero diciéndole una solución que creía era la buena, al margen de

que pensara yo que la podía aceptar o no.

F,—¿Quiso usted aprovechar el asalto para dar salida a eso que se venía llamando

la «solución Armada»´

 

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