El juicio del 23-F. 
 La idea de Gabeiras era engañar al teniente coronel Tejero, pero yo no quise     
 
 ABC.    10/03/1986.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 45. 

MIÉRCOLES 10-3-82

ABC/9

NACIONAL

El juicio del 23-F

«La idea de Gabeiras era engañar al teniente coronel Tejero, pero yo no

quise»

A —Nunca, porque no admitía ninguna acción violenta

F.—Pero usted podía haber evitado el asalto al Congreso de los Diputados, en

tanto que lo sabía

A.—No podía evitarlo porque desconocía la operación.

EL MANIFIESTO DE LOS ASALTANTES

F—¿Recibió una llamada del director de «El Alcázar» en la madrugada del 23 de

febrero7

A —Sí. Me dijo que tenía un manifiesto que le habían transmitido los ocupantes,

y yo le aconsejé que no lo publicara.

F.—¿Acostumbraba a consultarte el director de «El Alcázar»´

A.—Era la primera vez en la vida, y además no le conozco personalmente, soto por

fotografías.

F.—¿Qué opinión le merecen las declaraciones de determinados procesados que

señalan que e) mando de la operación era bicéfalo y que la cabeza más alta era

la suya y la segunda la del teniente general Miláns del Bosch´

A.—En el Ejército no hay mandos bicéfalos. Soy muy amigo de Miláns, y no creo

que él quisiera compartir el mando con un infenor como yo Además, tos mandos

bicéfalos han dado unos resultados pésimos en la Historia (Risas entre el

público )

El abogado Ramón Hermosilla, que intervino a continuación, preguntó al general

Armada cuándo fue a Valencia por pnmera vez, a lo que el procesado respondió que

el día 10 de enero de 1981 Armada señalo, asimismo, a pregunta de su propio

defensor, que entre la Navidad de 1980 hasta el 3 de febrero de 1981 no fue a

Madrid en ningún momento.

Armada señaló a continuación que entre el 10 de enero de 1981 y el 23 de febrero

del mismo año no vio al teniente general Miláns del Bosch, conoció al comandante

Pardo Zancada en el Congreso la noche del 23 de febrero, y nunca había

participado en ninguna reunión clandestina ni habló nunca de alterar e) orden

constitucional

A continuación se produjo el siguiente diálogo, en síntesis, entre el defensor

Hermosilla y su patrocinado.

Hermosilla—¿Criticó alguna vez la actividad de Su Majestad el Rey durante los

sucesos del 23 de febrero?

Armada—Tengo la firme convicción de que no critiqué jamás a Su Majestad el Rey

Además no tuve la oportunidad de ver el mensaje televisado de Don Juan Carlos,

porque cuando se estaba emitiendo me parece que yo iba desde el Palace al

Congreso de los Diputados

W —¿Autorizó alguna vez la utilización de su nombre para algo relacionado con

hechos violentos, y en concreto con los sucesos que culminaron con el asalto al

Congreso de los Diputados?

A.—Nunca.

H.—¿Usurpó a este efecto en alguna ocasión el nombre del Rey´

A.—Mucho menos

H —¿Tenía preparada alguna lista de Gobierno para tratar de solucionar la

situación creada con la ocupación de las Cortes´

A —Ni la tenía ni había pensado en ningún nombre.

A las cinco y veinte de la tarde comenzó su interrogatorio, después de que

terminara el defensor de Armada, el coronel Escandell, que representa al

teniente general Jaime

El coronel Escandell, con el permiso del presidente, dio lectura a una

declaración prestada por el teniente general Pascual Galmes, que era capitán

general de Cataluña el 23 de febrero

Pascual Galmes explicó en este testimonio que tenía dudas de conciencia y que

por ello quería indicar que sobre finales de enero 1981, cuando ya estaba

resuelto el nombramiento del general Armada como segundo jefe de Estado Mayor,

éste le pidió permiso para ir a Valencia, y a la vuelta del viaje, un día

después, a preguntas suyas, Armada le dijo que no había podido saludar al

teniente general Miláns del

Bosch.

ARMADA INSISTE EN QUE PASCUAL GALMES SE EQUIVOCO

Escandell preguntó entonces a Armada si era cierto lo que decía Pascual Galmes,

a lo que Armada respondió que debía tratarse de un error, porque cuando estuvo

en Valencia fue el 10 de enero, y no a finales de mes, como decía el teniente

general Pascual Galmes. Indicó también que no hubiera tenido ningún motivo para

ocultarle a su capitán general la entrevista que mantuvo el 10 de enero de 1981

con Miláns del Bosch en Valencia, aparte de que en esa fecha no se conocía

todavía, contrariamente a lo que expresa Pascual Galmes, su nombramiento como

segundo jefe de Estado Mayor

Armada insistió, como di|o por la mañana, que en su declaración Pascual Galmes

se equivocó, y di|0 que debía de referirse a cuando el viaje a Zaragoza el día

29 de enero de 1981 para asistir a unos ejercicios de cohetes en el campo de

tiro de San Gregorio.

Escandell—¿Pero cómo pudo confundir el teniente general Pascual Galmes Zaragoza

con Valencia, y la Capitanía General con un ejercicio de cohetes´´

Armada—Yo creo que en lo que se confundió Pascual Galmes fue en equivocar a

Miláns del Bosch con el capitán general de la V Región Militar, que fue al que

no pude ver el día veintinueve de enero.

E.—¿Por qué calificó de disparate la oferta del Gobierno presidido por usted,

que le hizo el teniente general Miláns del Bosch, la noche del veintitrés de

febrero?

A —Hombre, porque podía producirse algún problema provocado por algún diputado

(risas entre el público), aparte de que en un principio yo no sabía si el tema

podía ser constitucional.

E.—Pero, ¿cómo podía aceptar el segundo jefe del Estado Mayor del Ejército una

propuesta que le hacía un teniente general, que aquella noche era considerado

como rebelde en el cuartel general del Ejército´

A.—Era una propuesta que me hacía un teniente general ai que respeto y quiero

muchísimo (risas entre el público y las Comisiones militares) y que había que

estudiar para llegar al fin que todos perseguíamos, que era el problema del

Congreso Yo no querría calificar, además, de rebelde la postura del general

Miláns del Bosch aquella noche.

Armada, en este punto hizo un comentario en el sentido de que le parecía

inoportuno hacer responsable a Su Majestad de cualquier cambio político que se

haya producido en España, porque eso no va con su estructura mental de la

Monarquía Armada señaló que tampoco aceptaba que se dijera, como solía hacerse,

que e! Rey era e! motor del cambio Escandell afirmó, por su parte, que él

tampoco aceptaba esa frase

El general Armada negó rotundamente que el 24 de febrero, cuando ya había sido

detenido Miláns del Bosch, le aconsejara a éste que no declarara nada de tos

preparativos de la operación

Armada dijo que él no se atrevería nunca a darle un consejo a Miláns del Bosch,

además de que sería una falta de respeto intolerable

CONVERSACIONES CON EL REY

Escandell —¿Es norma suya no transmitir a nadie sus conversaciones con los

Reyes?

Armada —Mis conversaciones con los Reyes 1as considero asuntos del servicio y,

por lo tanto, reservadas

El contenido de ellas no lo transmito nunca, si bien puedo contar algún detalle,

alguna anécdota o alguna impresión personal mía

E —¿Qué explicación le da usted a la expresión «a título personal?

A.—Que la responsabilidad es del que lieva a cabo la operación

E.—La gestión que realizó usted ante el teniente general Miláns del Bosch, el

diez de enero de mil novecientos ochenta y uno, en Valencia, ¿puede considerarse

una misión a título personal´

A—No

E—¿Ha realizado alguna vez acciones de este tipo por encargo regio´

A —Alguna vez, sí

Posteriormente, a preguntas del defensor del teniente general Miláns del Bosch,

explicó que estuvo con los Reyes en Baqueira el 6 de febrero, porque se> le

avisó de que había sido invitado a cenar con ellos en un restaurante.

Cuando se dirigió a este restaurante —relató Armada— se enteró de que la cena

había sido suspendida, por lo que se encaminó a la residencia de los Reyes en

los Pirineos, donde se le dijo que la Reina Federica, madre de Doña Sofía, se

hallaba muy enferma. Armada declaró que cenó allí una tortilla que había

preparado una de las Infantas (nuevas risas entre el público) y que los Reyes se

fueron cuando supieron que la Reina Federica había fallecido.

A continuación el general Armada manifestó que el estudio sobre la

inconstitucionali-dad de los Estatutos vasco y catalán, que entregó al teniente

general Miláns del Bosch para que fuera leído en el Consejo Supenor del

Ejército, se lo habían dado, y lo repartió entre diversas personalidades, entre

ellas a la Zarzuela, porque estaba elaborado por un catedrático de Derecho

Político que no pertenece a su «staff».

Luego el genera! Armada afirmó, contestando a una pregunta de Escandell, que no

podía haber dicho previamente al asalto a las Cortes que estaría en !a Zarzuela,

porque la Zarzuela no es ningún centro de poder, salvo que se eliminara al Rey,

y que, por lo tanto, tal afirmación carecía de fundamento

A las seis en punto de la tarde, a petición del coronel Escandell, quien dijo

que aún le quedaban por hacer 14 preguntas al procesado, el presidente del

Tribunal levantó la sesión, que se reanudará hoy, a las diez de la mañana.

 

< Volver