Autor: Urbano, Pilar. 
   Marte 27-O, en punto muerto     
 
 ABC.    12/10/1982.  Página: 29. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

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NACIONAL

Hilo directo

«Marte 27-0», en punto muerto.

Se adelantó el periodismo. Los «mass media» bebieron antes en las fuentes

ministeriales de Defensa e Interior, y ayer el Parlamento, reunido en Diputación

Permanente para escuchar la explicación que sobre la «Operación Marte» debía dar

el Gobierno, hubo de conformarse con una repetición diezmada- y vaga de lo que

«ya hemos leído en los periódicos y oído por la radio» La mayoría de los

diputados que ocupaban la amplia sala circular Internacional habían interrumpido

sus jornadas viajeras electorales y estaban allí, interesados, «como

representantes de la soberanía popular, que debe ser informada». El ministro

Oliart quizá debió haberse guardado algún «cartucho de valor» inédito para

abrirlo ante sus señorías Pero no lo hizo Cierto que tampoco los parlamentarios

fueron muy hábiles en sus turnos de interrogación. Dedicaron más tiempo a

expresar su decepción y descontento por la escasez de noticias que a aplicar el

berbiquí de las preguntas sobre el «top secret» de los quinientos folios de

estrategia «Marte»

Claro que ya, al iniciar su exposición, el ministro de Defensa, anunció que «las

cautelas de la investigación» y «el sigilo sumarial» limitarían el contenido

clarificador de su discurso

En suma, como datos nuevos, yo apunté éstos: los golpistas pensaban utilizar

artillería contra los Palacios de Zarzuela y Moncloa, en caso de resistencia De

los documentos se desprende una clara voluntad de rebelión, con el objetivo

final de desmontar, por la fuerza, el vigente sistema democrático y sus

instituciones. En primera instancia pretendían «neutralizar» el mando militar,

y, en acción simultánea o sucesiva, suplantar el Poder civil. Actuarían en

grupos organizados como «comandos de obediencia ciega», forma atípica en la

milicia, que hace presumir el apoyo de civiles para llevar a cabo un conjunto de

acciones que aislarían la ciudad de Madrid, impidiendo entradas o salidas, y

ocuparían las sedes de Capitanía, Gobierno Militar, Cuarteles Generales de los

tres Ejércitos, Junta de Jefes de Estado Mayor, jefaturas de las unidades

operativas de 1a I Región Militar, sedes de los partidos, centrales sindicales,

Correos y Telégrafos, Telefónica, autobuses de la EMT, periódicos, emisoras de

radio, TVE, etc. La acción comenzaría antes de la ocho de la mañana Tomadas las

posiciones clave, «neutralizadas» las autoridades militares y civiles,

incluyendo entre ellas, y a título eminente, al Rey y a la Familia Real, y,

«silenciados» los medios de comunicación, se declararía el estado de guerra,

asumiendo el mando para toda la nación un nuevo capitán general en Madrid.

Los documentos, según explicó el ministro, permiten suponer la previsión de

«enfrentamientos entre mandos del Ejército, con lamentables y quizá cruentas

consecuencias . »; arrojan luz sobre la «minuciosidad con que el golpe estaba

previsto en todos sus detalles» (lugares, itinerarios, personas, armamento a

utilizar, etc); «se aprecia en esos rolios incautados el grado de desarrollo

suficiente en su preparación como para hacerlo efectivo» La utilización de

armas, la apelación a «vencer cualquier resistencia que se encuentre», la

consigna «neutralizar» (i¿qué alcance puede tener esa aséptica y congelante

palabra?1) y la composición de «escuadras» y «comandos» como unidades de acción

revelan, sin necesidad de sutiles perspicacias, que «Marte 27-O» sería un duelo

nacional irreparable, un duelo entre militares y un duelo para todo el pueblo.

Con energía, el ministro Oliart transmitió a los parlamentarios «e) estado de

indignación y repulsa que en la mayoría de las Fuerzas Armadas, desde el

generalato hasta la suboficialidad, produjo la noticia del proyecto golpista».

tanto Oliart como Rosón aseguraron que «las investigaciones proseguían

coordinadas y con intensidad», que «vanas decenas de personas habían sido

interrogadas ya» (no se preciso si civiles o militares), que «un significativo

coniunto de personas estaban sometidas a vigilancia y control de todos sus

movimientos» para adquirir pruebas judiciales sobre su mvolucración en el

intento golpista; y que se investigaba también sobre las actividades de «cierto

nuevo partido», estrechamente vincu´ado con algunos militares procesados por el

23-F Se aludía, claramente, a Solidaridad Nacional Pero, a fin de cuentas, y por

mucho que insistió Felipe González, no conseguimos saber el «dramatis personae»

operativo o de apoyo de la «Operación Marte» ¿Lo sabe el Gobierno7 Este es el

nudo gordiano de toda la cuestión Tampoco se nos revelo «el listado de militares

y civiles a neutralizar», aunque presumiblemente estuvieran en esas listas

muchos de los que- ayer se sentaban en la sala Internacional Ni siquiera se

explicó la traducción de efecto que, en los documentos del «putsch», se da a la

terrible y aparentemente inocua palabra «neutralizar» Felipe González se

pregunto en voz alta «si se trataba de neutralización pasiva o activa», quena

decir «dejar inoperante» o . «dejar yaciente», pero no obtuvo respuesta ¿Acaso

podía darla el Gobierno´ V es que, señores, aun cuando ayer se intentó

transmitir un mensaje de serenidad y tranquilidad a la opinión pública, lo que

en verdad se traslució fue un hecho preocupante´ hay más sombras que luces en la

indagación, sobreabundan las sospechas y faltan las pruebas, se ha caído en un

vacio de inconexión, porque los quinientos folios que portaba el coronel Muñoz

son una parte, sólo una parte, del proyecto , pero ¿cuánto falta7, 6con qué

desconocidos folios ha de encajarse esa pieza documental7, ¿quiénes, cuántos y

desde qué unidades o recintos castrenses tenían que actuar los militares

«contactados».

El CESID investigaba y seguía de cerca a ciertos «sospechosos» desde hacía

meses. Bien La disolución anticipada de las Cortes (como en su día. y volvamos

atrás la «movióla», la dimisión por sorpresa de Suárez) forzó a los golpistas a

acelerar la asonada, a intensificar sus movimientos de preparación, sus

contactos, sus idas y venidas , y ahí es donde «perdieron los papeles» los tres

jefes detenidos.

Yo eche de menos ayer, en la información de los ministros, ademas de una

exhaustiva exposición del proyectado «MN» (Movimiento Nacional) involutivo,

algunas referencias precisas y puntuales, sin por ello entorpecer la

investigación en curso ni desbaratar seguimientos de pistas, ¡faltaría más! Por

ejemplo, ¿cuáles son las verdaderas razones de los traslados e incomunicación de

Miláns del Bosch, San Martín, Manchado y Acera? ¿Cuáles sus niveles de

vinculación, aliento e inspiración de «este» golpe presente? Y subrayo la

palabra presente, porque ninguno de los miembros del Gobierno pudo declarar ayer

allí que el golpe ya estaba abortado, yugulado en sus circuitos, controlado en

todo su alcance . Eché de menos siquiera una alusión al conocimiento que el

Gobierno tiene hoy de los militares presuntamente implicados en distintas

Regiones Militares. Eché de menos una explicación de por qué fue el CESID, que

no tiene como específica la «investigación sobre militares», quien «levantó la

liebre» y no fueron los «servicios de información» del Ejército, la Armada y

Aire quienes estuvieron «desde hace meses» sobre el tema. Eché de menos un

estadillo indicativo de esas «investigaciones judiciales que han asumido, en las

distintas Regiones Militares, los capitanes generales»; es decir, lo que, en

rigor, está indagando el propio Ejército.

Los diputados «en funciones» quedaron insatisfechos El pueblo allí representado,

también.—Pilar URBANO.

 

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