El Juicio del 23-F. Desmiente que su actuación fuera decisiva en la Academia de Tráfico.. 
 El defensor niega que Gómez Iglesias fuera el enlace de Cortina     
 
 ABC.    13/05/1982.  Página: 32. Páginas: 1. Párrafos: 20. 

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JUEVES 13-5-82

NACIONAL

El juicio del 23-F

Desmiente que su actuación

fuera decisiva en la Academia de Tráfico

El defensor niega que Gómez Iglesias fuera el enlace de Cortina

MADRID. A las diez de la mañana se reanudó el Juicio por rebellón militar que se

sigue contra treinta y tres procesados en las dependencias del Servicio

Geográfico del Ejercito.

A la sesión de ayer no asistieron los procesados Tejero, Acera, Dusmet, Alvarez

Fernández y Juan García Carres.

Se inició la sesión con la intervención del letrado señor Esquivel, defensor del

capitán Gómez Iglesias.

El fiscal solicita para este procesado ocho años de prisión. El capitán Gómez

Iglesias se encontraba integrado en el CESID, aunque el 23 de febrero estaba

realizando un curso en la Academia de Tráfico de la Guardia Civil. Se le imputa

un delito de rebelión militar —según el fiscal— por haber asistido a la reunión

de ia calle Biarritz entre el comandante Cortina (procesado) y el teniente

coronel Tejero (procesado), en casa de los padres del primera, y también por

haber instado, la tarde del 23 de febrero, a subir a vanos miembros de la

Guardia Civil a los autobuses que les (levaron al Congreso, y porque había

coordinado la marcha del microbús desde Valdemoro hasta las Cortes, desde un

coche Seat 124, a través del paseo de las Delicias.

E¡ abogado defensor, negó rotundamente todas estas imputaciones, porque el

capitán Gómez Iglesias no ha estado nunca en la casa de los padres del

comandante Cortina.

Cuando fue ascendido a capitán se le destinó a Guipúzcoa, a las órdenes del

teniente coronel Tejero, por

e! que sentía y siente admiración por su trayectoria personal y profesional,

pero rechazó las manifestaciones de Tejero en lo que se refiere a Gómez

Iglesias.

Dijo que Gómez Iglesias no puso en contacto a Tejero y Cortina, ya que las

relaciones entre el capitán y el comandante no habían trascendido al plano

personal, sino sólo se mantenían a nivel de profesional. Gómez Iglesias no fue

enlace de nadie.

El capitán Gómez Iglesias estuvo enfermo en la mañana del 23 de febrero de 1981

"y por eso no asistió a clase. Después del almuerzo se encontró mejor y decidió

ir al curso en la Academia de Tráfico.

Estuvo en el bar de la Academia hablando con un teniente, y cuando se dirigió a

clase tenía que pasar por la escalera principal dei acuartelamiento, y, por

ello, ante la puerta del coronel Manchado.

Allí se encontró con el teniente coronel Tejero, que se estaba vistiendo de

uniforme, y le explicó lo que iba a ocurrir.

Aludió después el abogado a una frase pronunciada por su defendido, en la que,

refiriéndose a lo que explicó el teniente coronel Tejero en la Academia de

Tráfico, el capitán Gómez Iglesias respondió:

«Si lo dice el teniente coronel Tejero, será verdad.» El letrado indicó que no

es admisible que una frase como ésa pudiera decidir a realizar una acción a dos

superiores, el capitán Abad, que era más antiguo que Gómez Iglesias, y el propio

coronel Manchado, director de la Academia.

NO AYUDO A SUBIR A LOS AUTOBUSES

No es cierto que el capitán Gómez Iglesias ayudara a las fuerzas de la Guardia

Civil de la Academia de Tráfico a subir a los autobuses para ir al Congreso, ya

que, además, él estaba de paisano en todo momento.

Hubo una conversación con et capitán Acera, que le preguntó dónde había que ir,

a lo que

Gómez Iglesias respondió que, según había oído decir al teniente coronel Tejero,

había, que ir a la carrera de San Jerónimo, esquina a la plaza de Neptuno (muy

cerca del Congreso), pero en ningún caso dio orden de ningún tipo, porque Acera

era más antiguo incluso que él.

Gómez Iglesias salió de la Academia de Tráfico el día 23, a las seis y cuarto,

de paisano, y cuando iba hacia su domicilio, en taxi, oyó lo que estaba

sucediendo en el Congreso.

Decidió entonces ir a su agrupación y se incorporó a su destino en el CESID. Se

presentó al capitán García Almenta y, bajo sus órdenes, estuvo toda la noche. Se

fue a su domicilio muy de madrugada.

Se incorporó a su destino, como lo hicieron muchos otros mandos en su situación.

COORDINACIÓN IMPOSIBLE

Sobre la coordinación del microbús que venía de Valdemoro es imposible que Gómez

Iglesias lo hubiera podido hacer, ya que no tenía medios para coordinar esa

acción.

Además, la acción no requería coordinación. Y si salió´de la Academia a pie,

como consta en el libro de control que se lleva en el acuartelamiento, es

imposible que antes de las seis y media estuviera conduciendo el microbús desde

el paseo de las Delicias.

Sobre la frase «si lo dice Tejero, será verdad» (pronunciada en el despacho del

coronel Manchado) hay que daiie el valor que tiene y dejarla en su justa medida.

El valor es dar confianza a k> dicho por "un superior, pero en ningún caso tuvo

valor decisivo, «como ha querido apuntar aquí el coronel Manchado».

INFORME SOBRE ALVAREZ ARENAS

Sobre las once de la mañana, el presidente del Tribunal dio la palabra al

letrado Muñoz Perea.

Este respondió que no era su turno y que, aunque no le hubiera importado

intervenir, no le correspondía hacerlo. El presidente rectificó y concedió la

palabra a Jesús Gómez García, defensor del capitán Alvarez Arenas, que mandaba

la columna de la Policía militar que penetró en el Congreso, y para el que el

fiscal pide seis años de prisión,

Se refirió luego a los hechos ocurridos en la División Acorazada, donde dijo que

se cumplieron con ejemplandad las órdenes y contraórdenes, y mantuvo que la

orden de acuartelamiento no era infinita en el tiempo y que el único fin de

acudir con la columna mandada por él comandante Pardo al Congreso fue

testimoniar su afecto y noble compañerismo a unos compañeros que se encontraban

en una situación comprometida.

" El abogado se preguntó por qué el general Juste no comunicó a los mandos de la

División Acorazada el télex remitido por Su Majestad el Rey á las diez de la

noche del 23-F

prohibiendo cualquier movimiento de unidades que no fuese autorizado por la

Junta de Jefes del Estado Mayor.

INFORME SOBRE IGNACIO ROMÁN

Tras un descanso de media hora intervino el letrado Pedro uñan Lechuga, defensor

del capitán Francisco Ignacio Román, único procesado del 23-F que se encuentra

en libertad provisional.

El abogado solicitó; la absolución, mientras que el fiscal togado pidió para

este procesado la pena de año y medio de prisión por el delito de rebelión

militar.

El capitán Ignacio Román, licenciado en Derecho, era profesor de la Academia de

Tráfico el 23 de febrero, y al ver desde una ventana salir los autobuses para

realizar un servicio de orden público —según el defensor—, subió al último de

ellos y montó un cordón de seguridad junto al Congreso.

Allí, el capitán fue arrestado personalmente por el director general de la

Guardia Civil. El defensor dijo que no se resistió al arresto y que su actuación

no constituyó delito alguno, ya que no hubo dolo, y que, en cualquier caso,

sería de aplicación la eximente de toda

responsabilidad (no atenuante, como había indicado el fiscal) del artículo 294

del Código de Justicia Militar.

MUÑOZ PEREA: «PROCESADO POR PATRIOTA.»

El abogado Muñoz Perea y el general Francisco Dueñas Gavilán, como codefensor

militar, pidieron por la tarde la absolución de su defendido, el capitán de la

DAC Pascual Gálvez, para quien el fiscal solicita seis años de prisión por

rebelión militar.

Aunque el abogado basó su argumentación en Ja creencia de su defendido de que

actuaba siempre en una operación auspiciada por el Rey —sólo a las seis de la

mañana se dio cuenta de su error al recibirse la nota enviada al comandante

Pardo Zancada para que abandonara el Congreso, hora a partir de la cual se dice

que, no desarrolló «actividad alguna»—, el inicio de su informe estuvo marcado

por una definición muy concreta de la situación de su patrocinado:

«Si mi defendido se encuentra hoy sentado en el banquillo de los procesados lo

ha sido por ser un patriota y un hombre de bien.»

Hizo una serie de consideraciones sobre las irregularidades y quebrantamientos

de forma que, a su juicio, se han dado en el proceso, y se detuvo en numerosas

explicaciones tendentes a demostrar que nadie intentó impedir a la columna que

salió de la DAC que llegara al Congreso, como tampoco nadie les impidió que

abandonaran el edificio.

Y dos referencias complementarias: alusión al «estado de necesidad» y una

disertación sobre la legitimidad de alzamientos y pronunciamientos militares en

España.

En concreto, al alzamiento del 18 de julio, recordó a los miembros del Tribunal

que en él ganaron las medallas de guerra que ahora lucen. Idéntica fue la

referencia a la hora de pedir al Tnbunal justicia para su defendido: justicia y

prueba de valor y generosidad, «de la que dieron ejemplo a sus dieciocho o

veinte años, arriesgando sus vidas y haciendas junto a algunos de los

procesados, cuando supieron salvar la verdadera Constitución material de España

frente al marxismo y a ios separatismos que, amparados en la Constitución legal,

pero no legítima, la ponían en trance de desaparición».

«La frase "si lo dice Tejero será verdad" en ningún caso tuvo valor decisivo»

 

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