Autor: Urbano, Pilar. 
 El Juicio del 23-F. 
 El elefante era nadie     
 
 ABC.    06/05/1982.  Página: 28. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

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JUEVES 6-5-82

NACIONAL

El juicio del 23-F

Hilo directo

El «elefante» era nadie

Señores, [qué Rey tenemos! Ayer, en Campamento, Sala de Justicia, los alegatos

de las defensas seguían invocando el nombre del Rey en vano. Ayer, en

Campamento, se desataba la sombría oratoria de los patrioterismos estrechos y

enconados. Ayer, en Campamento, se elogiaban hasta el paroxismo la dialéctica de

las pistolas desenfundadas y el unos contra otros.

Pero en la misma secuencia de las horas del reloj, nuestro Rey redactaba su

mensaje ultramarino de «moderador» y «mediador» de paces... Nuestro Rey se

ofrecía para sembrar la paz donde otros siembran desolación y muerte en el

océano.

Y ello, remontando «lo de Campamento» y «lo de fuera de Campamento». Comprendo

que es tremendo encajar, en este marco de grandeza de ánimo y altitud de miras

regias, el relato enojoso de una sesión más, la 41.a, de la interminable saga

atroz de los juicios.

Pero seríamos necios, seríamos injustos y seríamos ciegos sí no cotejásemos dos

hechos simultáneos en el tiempo: aquellas hostilidades sin futuro y este gesto

sereno, esta actitud enhiesta, esta esperanzada manera de SER ESPAÑOL que, una

vez más, vuelve a revelarnos nuestro Rey..., el de las continuas sorpresas.

«Hombres como éstos que hoy comparecen como presuntos culpables ¡son los que

necesita España!» «España es una nave que se hunde y hay que salvarla con toda

su marinería.» «Desde que murió Franco nació en España la desgracia. »

«Por culpa de esta pretendida democratización, ya no se dice "patria"; se dice

"país"... (Vamos dejando de ser españoles y ahora somos todos "paisanos".»

Grita, gesticula, airona en la Sala con sus estentóreas cascadas de toses el

letrado Martín Fernández. Más que defensa de su patrocinado Mas Oliver, la

soflama es desahogo del defensor.

Penosa y estéril actuación. Descnbe no ya un «estado de necesidad», sino un

«estado de calamidad» con tan agresivos tintes de errores y horrores que... a

punto estoy de salirme a llorar.

• Inició la sesión, 41.a, iay!, e) letrado López Montero, que continuaba su

defensa de Tejero, interrumpida la víspera Alegó que «no hubo rebelión» en el

asalto al Parlamento, «ya que mi defendido entró al gnto de "jen nombre del

Reyi".. y en ningún momento pretendió ir contra la Corona ni contra la

Constitución», A ver, un momento La movióla.

El propio Tejero, con toda sinceridad, declaró en esta Sala que cuando en la

reunión de General Cabrera, 15, supo que Armada era el respaldo moral bajo el

que se amparaba Miláns del Bosch, torció el gesto: «No me gustaba Armada, por

su monarquismo...» Y cuando se dijo que «fa operación seria en defensa de la

Corona y de la democracia», volvió a hacer su mohín de disgusto: «Hubiese

preferido que dijesen "erradicar" el marxismo. , pero aceptó lo que se propuso:

"congelarlo"...

Le dije a Miláns de) Bosch que yo no era monárquico El me dijo que lo era

visceral...» Aún más: cuando consigue convencer al coronel Manchado, en el

Parque de Automovilismo, para que te proporcione hombres, armas y vehículos, le

recuerda que «en la arenga, remache mucho to de la Corona y la democracia»...

Era una evidente invocación-señuelo, falsa etiqueta de legitimidad Pero, al

explicar los contenidos ideológicos de la operación diseñada y aplazada aquel

mismo 16 de enero en el domicilio del teniente coronel Mas Oliver, Tejero

declaró sin pelos en la lengua: «En el extranjero querrían seguir viendo aquí

Corona y democracia; pero nosotros, desde dentro, lo arreglaríamos... a la

española.»

Y en otro momento confesaba: «No reconozco oirá iemocracia que la orgánica.»

¿Más claro...?

• Sólo se traspasan los umbrales finales

de la fortaleza, cuando ya no se tiene nada que perder. Cuando en la noche de!

23-F a Tejero le han dicho ya: «Papá, que tus dos amigos te han abandonado...,

estás solo», y «Antonio, estás más soto que la una..., no te siguen», y Armada

llega ofreciendo «aviones y al extranjero» o «Gobierno de coalición con

marxistas»... (respeto la versión Tejero, que no es la de Armada), el «teniente

coronel operativo» sabe que si acepta le espera el exilio; y si no acepta .. el

banquilto de acusados.

«De cualquier modo, me tocaba perder.» «Tardaréis en ponerme las esposas lo que

yo tarde en salir a la calle», acababa de decirle a Armada

Y es que a Tejero sólo podía salvarle la llegada del «elefante»«la autoridad,

militar por supuesto», que debía presentarse a las «H más 2».

Tejero espera en vano un prometido «relevo de tropas» que no llegan y.. «una

autoridad militar que dirá lo que hay que hacer y hablará a los

parlamentarios... cuando se diga la consigna «ha llegado el elefante» no te

extrañes si ves que algunos diputados lo reciben con agrado .. hay socialistas

que son más bien socialdemócratas..» Y lo espera porque alguien se lo ha dicho

así.

Según Tejero, ese alguien fue Cortina, aunque antes le había hablado de un mando

«bicéfalo» Miláns del Bosch-Armada, «aunque la cabeza más grande ... más gorda —

me dijo— es la de Armada».

O sea, un águila de dos cabezas y un elefante. Tres. Hace un año y cinco días yo

escribía para ustedes: ¿Quién es el tercer hombre?» Hoy vuelvo a plantearlo. A

ver si hemos avanzado algo entre las brumas..

• Armada: «Fui dispuesto a sacrificarme... y me sentí, tengo que dectr la

verdad, empujado, sí, empujado...» Miláns del Bosch:

«Yo no sirvo para ser presidente del Gobierno... Yo no voy a Madrid más que si

me lo manda el Rey... Yo sé lo que tengo que hacer en mi Región, y estoy

haciéndolo» Era, pues, un tercero.

O no era nadie. Repito: o no era nadie.

¿Un «tercero», teniente general de aureola simbólica...? Esa persona estaba el

23-F ya entrada la tarde en una cafetería de la calle Alfonso X. Y nadie le

requirió.

¿Un «tercero», general de división, que llegaría mandando tropas, disolvería las

Cortes y anunciaría la formación de una Junta Militar de Gobierno, provisional,

estando él o no entre sus miembros 7 Esa persona estaba tomando café en El

Pardo. Pudo, pero no dio el paso. Necesitaba´ «garantías».

Cuando el general Juste, desde la DAC, telefoneó a Zarzuela y le dijeron que

«Armada ni está aquí ni se le espera», el general, sentado enfrente, pensó: «O

Armada no era el hombre o nunca se debió contar con él.. o el Rey ha cambiado de

opinión o nunca respaldó esta operación... aunque Miláns del Bosch nos había

dicho..» Y ¡se quedó inmóvil en su asiento, como «convidado de piedra».

Pero una de sus declaraciones arroja algo más de luz. «Conocida la actitud del

Rey, mi situación en la DAC ya no´tenía objeto .. pasadas más de dos horas desde

la ocupación del Congreso y tomadas por el Alto Mando cuantas medidas fueron

necesarias, cualquier actitud por parte de pequeños núcleos hubiera sido con

enfrentamiento y sangre » Interesante, ¿no?

Y, finalmente, ¿un «tercero» que... habló por teléfono con Armada, a eso de las

diez y

cuarto de la noche del 23-F? En el despacho de ayudantes del Cuartel General del

Ejército.

«El interlocutor podía ser civil o militar... Si era militar. Armada le hablaba

como a uno de su mismo rango.

Y con tono de deferencia.» lAh..., he aquí uno de los más sugerenles enigmas de

esta causal Porque «esa llamada» no debe confundirse con la que el general

Armada hizo a su casa, a su familia, al regresar del Congreso.

Y porque «esa llamada» pudo decidir que el «tercer hombre», improvisado y «con

el tren en marcha», fuese Armada. Con quien jamás Tejero podría entenderse. Por

eso, movióla por última vez: quien puso en escena la promesa de «un elefante»

sabía muy bien que..! no iba a ser nadie. Repito: nado.—Pilar URBANO.

 

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