El abogado de Abad se centró en la eximente de obediencia debida. 
 Los defensores de Muñecas Y Dusmet insisten en el estado de necesidad     
 
 ABC.    12/05/1982.  Página: 32. Páginas: 1. Párrafos: 29. 

MIÉRCOLES 12-5-82

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NACIONAL

El juicio del 23-F

El abogado de Abad

se centró en la eximente de «obediencia debida»

Insisten en el estado de necesidad.

MADRID. Ayer se desarrolló en la sede del Instituto Geográfico del Ejército la

sesión número 44 de la vista por la causa del fallido golpe de Estado del 23-F.

Durante la mañana informaron el defensor y codefensor del capitán de la Guardia

Civil José Luis Abad Gutiérrez y el defensor del capitán Muñecas, y por la tarde

el del capitán Dusmet.

El letrado Tent Soler, que defiende al capitán Abad, afirmo en su informe que el

teniente coronel Tejero ordenó, bajo exigencia de responsabilidad, la

participación de su defendido en los hechos del 23-F.

El abogado solicitó la absolución del capitán de la Guardia Civil José Luis Abad

Guitierrez, para quien el fiscal togado pide la pena de siete años de prisión

militar por el delito de rebelión militar

El procesado ejerció como abogado en el bufete de Jaime Tent hasta que abandono

la profesión por incompatibilidad con su destino en la Guardia Civil Desdé 1979

fue |efe del Subsector de Tráfico de la Guardia Civil en Madrid

El defensor mantuvo que el- capitán Abad recibió orden del teniente coronel

Tejero para realizar un servicio para salvar a España y la Corona, que no tuvo

conciencia de actuar en contra del orden legalmente constituido y que se limitó

a obedecer

Añadió que cuando tuvieron conocimiento de la veracidad del mensa/e de Su

Majestad, los oficiales de la Guardia Civil que acudieron al Congreso de los

Diputados pidieron aclaraciones al teniente coronel Tejero y rechazaron la

oferta de un avión y dinero para marchar al extranjero

El abogado negó (a existencia de delito de rebelión militar y alegó la eximente

de obediencia debida, la exención de responsabilidad por haber depuesto las

armas antes de su utilización y las atenuantes de haber obrado por motivos

patrióticos, alegaciones combatidas por el fiscal togado en su informe, quien

dijo en su día que el precepto de obediencia ciega en la Guardia Civil había

quedado atemperado por la

Constitución.

Tras un descanso de media hora informó el general Felicísimo Aguado Triguero,

codefensor del capitán Abad, quien se adhirió a lo manifestado por el defensor

Jaime Tent y puso de manifiesto las virtudes militares de dicho procesado

El presidente del Consejo, teniente general Gómez de Salazar, llamó la atención

a dicho codefensor erudos ocasiones, declarando improcedentes determinadas

afirmaciones (fe en el mando y pacto del capó)

Al mantener las alegaciones de su-compañero de defensa, dijo que el capitán Abad

no cometió delito alguno y que en su actuación no hubo intencionalidad ni

voluntad de alzarse en armas o ayudar a la rebelión, sino que contribuyó al

desenlace positivo final.

INFORME DE SEGURA FERNS

Santiago Segura Ferns, defensor del capitán Jesús Muñecas Aguilar y del teniente

Vicente Carricondo Sánchez, ambos, de la Guardia Civil, que intervino luego,

pidió la Itbre absolución de sus patrocinados, en tanto que el fiscal togado

mantiene una petición de siete y dos años de prisión militar, respectivamente,

por el delito de rebelión militar.

El abogado aludió al informe del fiscal togado diciendo que había reconocido e)

beneficio de la duda para los procesados hasta el momento de conocer el mensaje

de Su Majestad el Rey y dijo que no existen pruebas de que lo conocieran.

También negó la existencia del delito de rebelión militar, pero que, en caso de

que el Tribunal asi lo apreciara, serian de aplicación las eximentes de

obediencia debida y estado de necesidad

Santiago Segura recordó las palabras de la vicepresidente del Congreso.

María Victoria Fernández España, referidas a los ocupantes del Congreso «Eran

unos hombres más dispuestos a morir que a matar »

A juicio de Santiago Segura, el capitán Muñecas se limitó a cumplir lo que le

mando un superior suyo, prestigioso, el teniente coronel Tejero, y durante el

tiempo que permaneció en el Congreso sólo hizo obedecer órdenes.

«De mis patrocinados —dijo más adelante— traigo el encargo de decir que, pese a

todo, aceptan sus responsabilidades. En concreto, el capitán Muñecas me ha

pedido, y yo accedo gustoso´a ello, que diga que él fue quien ordenó a sus

tenientes ir a cumplir el servicio, y los tenientes se limitaron a cumplir

órdenes »

«Esta defensa —añadió— tiene que decir que el Rey d¡o una disculpa absolutoria a

todos los que ocuparon el Congreso, cuando autonzó a que se entregara al

comandante Pardo Zancada un escrito en el que se decía

«Tu honor ha quedado a salvo porque has actuado por amor a España y fidelidad al

Rey.»

Se refirió luego a la declaración de Gabeiras, señalando «Esta defensa, con

todos los respetos, no dice que el teniente general Gabeiras mentía, pero no nos

creemos ni una sola de las palabras que dijo.»

Segura Ferns siguió informando por la tarde, tras la habitual pausa del mediodía

indicó que «aquí no se quiere involucrar al Rey, y quienes afirman que los

procesados y los defensores trataron de involucrar al Rey ignoran que estamos

informando ante el más alto Tribunal militar de España, cuyo ¡efe nato es el

propio Rey.

E ignoran —añadió— que el fiscal togado no nos permitiría ni siquiera apuntar

la posibilidad de que Su Majestad conociera lo que iba a suceder el 23 de

febrero

Además, quiero dejar constancia aquí de mi monarquismo. Un monarquismo que me

viene de familia».

«Si aquí hemos sacado a colación el nombre del Rey —continuó—, respetándole y

queriéndole, ha sido para señalar que nuestros defendidos actuaron en la

creencia, errónea, por cierto, de que la ocupación del Congreso era deseada por

Su Majestad

Pero si los procesados actuaron por error, su conducta no puede considerarse

delictiva.»

El 23 de febrero había —en opinión de! defensor— un «estado de necesidad» en

España, por las listas innumerables de militares y servidores del orden

asesinados, listas que no son «novelas de Antonio Izquierdo» (director del

diario «El Alcázar»), como ha dicho un medio de Prensa, sino una triste realidad

Segura señaló que el capitán Muñecas era el hombre de confianza del teniente

coronel Tejero «Pues bien, al capitán Muñecas le ordenó el teniente coronel

Tejero ir al Congreso, porque así lo mandaba el Rey »

Concluyó Segura pidiendo equidad y ecuanimidad al Tribunal, e hizo votos para

que la sentencia sirviera para unir a ios españoles.

Agregó que solicitaba la libre absolución de sus defendidos

Intervino a continuación el general Fernando de Sandoval, codefensor del capitán

Muñecas.

El general dijo, en primer lugar, que el «estado de necesidad» por el que se

vieron afectados, a su ¡uicio, los procesados, no lo configuraban sólo los

constantes asesinatos de militares y miembros de las Fuerzas de Orden Público,

sino también las aspiraciones independentistas de determinados partidos

políticos, algunos de ellos parlamentarios, los continuos ultrajes a la bandera

y las ofensas a Sus Majestades los Reyes en Guer-nica, etc , con vulneración de

la Constitución.

ESTADO DE NECESIDAD

El presidente del Tribunal dio la palabra seguidamente al coronel Carlos de Meer

Rivera, defensor del capitán Francisco Dusmet García-Figueras, quien el 23 de

febrero pertenecía al cuartel general de la División Acorazada, y fue uno de los

oficiales que entró con el comandante Pardo Zancada en el Congreso El fiscal

pide para este capitán cinco años de prisión militar

Señaló De Meer que el capitán Dusmet, en la noche del 23 de febrero, se ofreció

a su jefe natural, el comandante Pardo, para acompañarle al Congreso, donde se

unirían a tos guardias civiles, por compañerismo.

Al igual que sus antecesores en el uso de la palabra, De Meer señaló que el 23

de febrero había tal situación en España que se produjo un verdadero «estado de

necesidad». Las posibilidades de Calvo-Sotelo de ser elegido presidente tras la

primera votación eran nulas, por lo que habría que convocar elecciones, tras las

cuales accedería al Poder un nuevo frente popular...

En este momento, et presidente del Tribunal interrumpió al defensor, y le di¡o

que no hablara de política y que se limitara a referirse al capitán Dusmet

De Meer concluyó diciendo que el capitán Dusmet no tuvo voluntad de delinquir, y

por lo íanto no es culpable, por ello pidió la libre absolución de su defendido,

y a los solos efectos de tipicidad solicitó que se apliquen las eximentes de

«estado de necesidad» y «obediencia debida».

Segura Ferns: «No creemos ni una sola de las palabras que dijo Gabeiras»

 

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