Autor: Blanco, Juan. 
   A bostezo limpio     
 
 El Alcázar.    05/07/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

EL ALCÁZAR / 5 julio 1981

A bostezo limpio

Aburrimiento, como estaba previsto por el alto mando de la experiencia, la

psicología y las artes adivinatorias. Don Leopoldo Calvo-Sotelo y Bustelo ha

tendido un espeso manto de aburrimiento sobre la vida nacional hasta dejarla en

estado de hibernación en pleno verano, ¡que ya es mérito!.

Pero así es de serio y aburrido, de triste y monocorde nuestro querido

presidente del Gobierno, cuyas excelsas cualidades solamente son comparables con

las del mando de doña Juanita, señora mía y de mi mayor consideración a quien

deseo unas tranquilas vacaciones tras el cierre —¡ya era hora!— de nuestro

Parlamento, por descanso veraniego.

Se comenta en voz baja que los padres de la Patria deberían celebrar sesión

extraordinaria para aprobar el acuerdo pesquero con Marruecos, que si no, largan

de aquellas aguas a nuestros sufridos pescadores, pero ¿cómo exigir un esfuerzo

tan grande a esta sufrida clase política, agotada de dar vuelta a la llave del

sí, el no o el ni sí ni no, patear la tarima, abuchear al orador de la minoría

ajena y cobrar de esta nómina, de esa y de aquella? ¡Paren!, paren en su

incansable labor de subir impuestos, aprobar leyes represivas, robustecer a la

joven democracia y dormitar, que no dormir, en esos incómodos escaños, mientras

el orador de turno desgrana su letanía de lugares comunes.

El día 1 de agosto los pescadores españoles podrán iniciar también sus

vacaciones estivales y alargarlas, si Dios no lo remedia, por los siglos de los

siglos.

Así estamos, con el aburrimiento y la galvana esta última producida —no por don

Leopoldo— sino por los calores de estas fechas en las que el único que parece no

dar descanso al cuerpo es don Juan José Rosón, ministro del Interior, ilustre

personaje de este y aquel regímenes, hombre duro si los hay, dispuesto a

demostrar que todos los enemigos están a la derecha del centro, según se sube a

mano izquierda.

En ello coincide con don Enrique Múgica Herzog, enemigo acérrimo de las tramas

aunque no desdeñe darse una vueltecita por Lérida, es un ejemplo, para ver cómo

responde el personal y si se resuelve el río ganancia para el PSOE, y con don

Felipe González, alias el protector, quien desde Managua, donde coopera también

a la transición de una dictadura de derechas a una de izquierdas, sigue pidiendo

cabezas de miembros de la extrema derecha, esa evanescente, gaseosa e

inmaterializada extrema derecha, chivo expiatorio de los fracasos del consenso,

sostén de Gobiernos desahuciados, salvavidas de ministros descerébrados y

coartada de necios, excusa de falsos demócratas y escudo de menos, picaros,

bribones y maleantes.

La cosa no da para más, a pesar del papel animador adoptado por don Juan José

Rosón Pérez, quien ha encontrado un rival peligroso, —¡vamos!, que puede

quitarle el primer puesto del hit parade nacional en su versión de

enchiqueradores— en la persona de don Alberto Oliart, sucesor de don Agustín

Rodríguez Sahagún en la cátedra de Estrategia, Táctica, Logística y Aplicación y

Tiro porque me toca.

Ambos, los dos se han propuesto terminar con las conjuras judeo-masónicas, digo,

con las conjuras de la extrema derecha desestabilizadora venga de dónde venga,

especialmente si viene de la ultraderecha, muy señora mía a quien no tengo el

gusto de conocer.

Por lo demás, y excepto que no sé si reír o llorar, todo sigue igual. Visitas al

extranjero para ver de conseguir una limosna, un golpecito en la espalda o algún

que otro asombro por la joven democracia española «que hay que salvar entre

todos», y un aburrimiento interior mortal de necesidad —que nos matan a

bostezos!— y cada día más españoles con una mano delante, la otra atrás y la

boca en medio, estoes, más desnudos, más empobrecidos y más hambrientos de paz,

pan.

Patria y justicia. Y más aburridos y más tristes, como don Leopoldo Calvo-Sotelo

y Bustelo.

Juan BLANCO

 

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