Autor: Urbano, Pilar. 
 El Juicio del 23-F. 
 Doscientos dos golpes... Y el 23-F     
 
 ABC.    05/05/1982.  Página: 24. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

24/ABC

MIÉRCOLES 5-5-81

NACIONAL

El juicio del 23-F

Hilo directo

Doscientos tíos golpes... y el 23-F

En septiembre, el Rey dijo al presidente del Gobierno: «En la tarde de ayer

vinieron a verme dos ilustres generales y me urgieron un cambio radical en la

marcha política...» Pocos días después, el Monarca recibía la llamada del

capitán general de Madrid: «Majestad, me uno al pronunciamiento de la Región

Militar de Cataluña...

¡El Consejo de Ministros tiene que ser arrojado por la ventana...!» En este

punto, el presidente de la Sala de Justicia interrumpió enérgicamente al letrado

López Montero, defensor del teniente coronel Tejero Molina, que estaba en el uso

de la palabra: «¡Supongo que eso es una hipótesis y no se la admito!»

«No es una hipótesis, señor presidente. Es una página de la Historia de España.

1923, cuando el Rey Alfonso XIII tuvo que llamar a Primo de Rivera, Instaurar

una Dictadura y convertir la Constitución en papel mojado.»

A partir de ahí, remontando el río, del tiempo, López Montero hizo una larga y

extrávica lectura de la Historia de España, de golpe en golpe, recalcando

tercamente en los 202 que han precedido al del 23-F. ¿Qué quería demostrar? ¿Una

rigurosa ley de «inercia» pendular de sables que derrocan Reyes, disuelven

Cortes e invalidan Constituciones, con la cadencia con que se suceden las

estaciones? ¿Qué «lo natural» en la Historia de España es el pronunciamiento, la

sublevación, el alzamiento en armas, con Rey o contra Rey? ¿Qué la Historia da

muchas vueltas y «los que un día se sientan en el banquillo de acusados pueden,

semanas después, salir en andas hacia el banco azul del Gobierno?... Porque ese

fue su mensaje, más que subliminal descarnado.

Con un «leit motiv» de traídos y llevados «apoyos regios» y hasta con una

descarada e impertinente alusión al juramento del Rey Alfonso VI en Santa Gadea

de Burgos, forzado por el Cid... ¡Cielos! ¿Podía pensar, en serio, el defensor

de Tejero que 202 golpes legitiman y explican el 203? ¿O pretendía ocultar, con

viejos papiros de Historia, la evidencia y televidencia reciente del asalto

armado al Parlamento?

• El fiscal dijo en su día que «Armada se enganchó en la operación, a partir de

su doblo entrevista en Valencia con Miláns del Bosch». López Montero señaló ayer

«esa conversación del 10 de enero del 81 fue continuación de otra, anterior

celebrada en noviembre del 80, en Cartagena

Y en ambas los dos generales hablan sin testigos. Armada sondea a Miláns. Hay

sintonía de pareceres y le elige, por su carisma militar, para ostentar el mando

de las Fuerzas Armadas, en tanto él se reservaba la representación política, en

un mando "bicéfalo" Miláns, a su vez, saca la creencia de que hay un impulso

regio.

Y así lo transmite en adelante, para la puesta en marcha de la operación».

Yo sugeriría al letrado que profundizase algo más. ¿Quién elige a quién...,

quién sondea a quién..., quién controla a quién? Supongamos... (hipótesis, sí)

que, como se ha requetedicho en la sala, «en la reunión del 10 de enero se habló

de «reconducir»... si alguna acción violenta se producía.

Y que si en enero surge un «reconductor», Armada es, porque desde noviembre y

quizá más atrás, ya hay un «conductor», Miláns del Bosch Supongamos .. que

Armada propone a Miláns del Bosch apagar ímpetus de «golpe duro», ciñendose a un

«timming» de cambios políticos y militares, «pacíficos» por pasos contados.

Supongamos... que Miláns del Bosch acepta y el 18 de ese mismo mes, en General

Cabrera, 15, se erige jefe de..., ¿de qué? de una «congelación», de «algo» que

se emplaza a un mes vista.

Aquí no supongo, aquí me atengo a lo dicho en la sala todos estos días.

Que desde el 18-E, Miláns del Bosch recapitula aquellos posibles «movimientos de

coroneles, de tenientes coroneles, de Guardia Civil de espontáneos... «Y que

Armada, a distancia —porque cara a cara no vuelven a verse— "controla" y amaina

esas "inquietudes

militares" que lideriza Miláns del Bosch. Supongamos... que hay, como hubo,

"movimientos de peones"; que Miláns del Bosch llega a pensar "el ajedrez está

vivo": Armada, nombrado segundo jefe de Estado Mayor del Ejército. Suárez,

dimitido. Fuera del Gobierno, Gutiérrez Mellado...

Todo ello enhebrado en un compás de espera que Armada, desde Lérida, va

«augurando» a su visitador enlace Ibáñez Inglés, a quien llega a decir,

supongámoslo también como cierto:

«Tengo todos los apoyos fácticos... Pero va a ser muy dura la papeleta para mí

¡ya pueden rezarle a la Madre de los Desamparados!»

Y anoto que Armada no se refirió a su «nominación para presidente de Gobierno»,

sino a su «destino como segundo JEME». Pero entre tanto suceden otras cosas que

no afloran: conversaciones y reuniones militares, artículos del colectivo

«Almendros».

El «golpe duro de mayo» sigue latente. Y voy a un punto que siempre me ha

extrañado en el relato de los hechos.

El 16 de febrero, el coronel Ibáñez Inglés visita a Armada en su despacho del

Palacio de Buenavista, en Madrid. Las «nuevas» que Armada le da, para transmitir

a Miláns del Bosch, son «que Calvo-Sotelo va a ser presidente del Gobierno, que

Gutiérrez Mellado «sale», que el ministro de la Defensa puede ser Oliart, o

Bayón, o Lamo de Esinosa...»

Ayer, López Montero describió a Ibáñez Ingles, en su misión de enlace, como

«hombre riguroso, acostumbrado a la valoración diaria y meticulosa de la

noticia..»

Es curioso. Porque, repasando periódicos viejos, me di cuenta hace unos días que

esas «noticias» no lo eran ya el día 16-F. Yo misma las había dado en A B C —y

estaban en lodos los periódicos bien informados— seis días antes. Y aún más,

desde el 7-F, Congreso y UCD en Palma se sabia que Calvo-Sotelo era el «sucesor»

y Oliart el ministro de la Defensa. En cambio, sí hubo una noticia militar

importante ese día 16-F que ignoro si Armada la dio o no a Ibáñez. Acaso, sí.

Un decreto del Ministerio de Defensa que ponía bajo el mando directo del JEME

todas las Capitanías Generales.

Traducido: Miláns del Bosch, directamente subordinado a Gabeiras. Y, con Calvo-

Sotelo ya candidato para la Moncloa, tras las consultas del Rey a líderes

políticos, la «esperanza» de una «solución Armada», como resultado de los

«cambios de peones», se deshilachaba ante Miláns. Esto es el 16-F. Ese día,

apúntenlo, se rompe la «bicefalia» o la «reconducción» o el «impasse-control».

Miláns va a jugar a su aire y a su ritmo.

Y empiezan a funcionar los misteriosos «enlaces» Madrid-Valencia, Carrés-Mas-

Tejero. «Tejero contacta con Valencia..., porque ha pasado ya el mes desde la

reunión de General Cabrera.»

Le dicen «que espere acontecimientos e indicaciones». «Desde Valencia, "Diego"

me pregunta si lo del Congreso puede hacerse el 20-F...» «Tejero opuso las

dificultades de reclutar tropas en ese fin de semana.»

Y entonces aparece en escena el CESID, a

careta quitada. Gómez Iglesias, capitán de la Guardia Civil y del CESID,

«casualmente» visita a Tejero en su domicilio el miércoles 18.

Y le lleva en su coche a Guadarrama de la Sierra. Cenan en casa de la hija de

Tejero: «Recuerdo que tomamos porciones de queso de la Vaca que Ríe...» Tejero

le pide refuerzos, radioteléfonos, coordinación... Gómez Iglesias pondrá

inmediatamente en contacto a Tejero con Cortina, en la noche madrugada del 20 al

21...

El 20 se producen también dos noticias interesantes en Capitanía General de

Valencia: una nota «41/19.2», confidencial, del CESiD, que «justificará» la

puesta en marcha de unas especiales «alertas rojas» la movida de tropas. Y dos

llamadas desde Madrid: «Que hay un comandante que empuja»... y «que la fecha es

el 23, lunes»..., etcétera.

Ya conocen ustedes los hechos.

Yo no voy a adelantar mi «teoría» al veredicto de la Sentencia. Pero la clave

«reconducir» ha dejado de ser válida desde el día 16-F. Y empieza a ser más..

operativa la clave «controlar».

Habló también ayer el defensor de Tejero de la famosa conversación del teniente

coronel con el comandante Cortina. Sigue empeñado en situarla en el domicilio de

sus padres en la calle Biarntz. Volvamos al «supongamos». Supongamos... que sí,

que se celebró. Pero que no fue en esa casa. Y que Cortina «controla» y es, a su

vez, «controlado».

Digo que no en la casa de Biarntz, 21, porque por muy detallada que sea la

descripción que Tejero ofrece del portal (los escalones laterales, el suelo

ajedrezado, el ascensor con cristalitos, la puerta que abre a izquierda)

cualquiera que, por necesidad de su oficio, tiene que celebrar entrevistas en

casa ajena (yo, periodista, conozco docenas de domicilios de políticos,

artistas, escritores, militares..), entra orientándose; sale embebido

mentalmente de lo hablado dentro...

Y no se fija en el portal. En cambio, recuerda el escenario interior donde ha

permanecido, sentado, charlando, equis tiempo. Y no digamos ya si el interior

ofrece detalles tan llamativos como: una lámpara de pie, a un metro sesenta y

cinco del suelo, situada en un pasillo estrecho y que fuerza a esquivar la

cabeza al paso; un alto relieve de Hércules sobre una cuadriga con caballos

piafantes; una sala donde salta a la vista toda una pared enmaderada y atestada

de libros; un gran cuadro de escena bucólica, imitando a Fragonard; cuatro

lámparas rinconeras con grandes tulipas...

Pero la descripción de Tejero es sólo de «portal» y «arquitectura». Todo lo más,

como señaló en su día Cortina, «lo que puede ver cualquiera desde la puerta».

Un señor que llama, le abren y .., «perdón, me he confundido de piso». Insisto,

la entrevista pudo celebrarse, pero en cualquier otro lugar. ¿Por qué aferrarse

a ése?

Es como aquel contacto extraño de Cortina con Armada en la calle, cierto día de

las Navidades del 80. Cortina lo justifica como «intento de aproximación a un

ilustre militar que podía venir de segundo JEME... y a quien yo deseaba informar

sobre lo que de verdad era y hacía el CESID». Bien. Pero puede haber otra

explicación. Cortina, buena memoria, dice que no recuerda si fue «en la calle

Princesa», «en la glorieta de San Bernardo» o «en el bulevar de Alberto

Aguilera»...

Todo ello está próximo al domicilio de Armada.

Y «supongamos...», por última vez, que más que un acercarse y «buenas y adiós»,

hubo una conversación... caminando ¡por todos esos sitios! Pero ¿por qué Armada

y Cortina se acuerdan uno y otro de ese encuentro?, ¿porque fue el único? No.

Hubo, al menos, conocido el sumario, otro:

«La visita que Cortina hizo a Armada para felicitarle por su nuevo destino, ya

en el Cuartel General del Ejército.» Quizá citen ambos aquel del «callejeo» por

la simple razón de que... saben que les vieron.

Pilar URBANO.

 

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