Autor: Urbano, Pilar. 
   Armada, ¿un director ajeno y ausente?     
 
 ABC.    30/04/1982.  Página: 28. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

28/ABC

VIERNES 30-4-82

NACIONAL

Hilo directo

Armada, ¿un «director» ajeno y ausente?

Si yo, señores consejeros, tomo ahora un teléfono y me oyen decír «Bendígante,

Su Santidad», ¿con quién se piensa que estoy hablando, sino con el Papa?

En este punto, Ramón Hermosilla llevaba leídos unos setenta folios de los

doscientos y pico que constituyen su defensa del general Armada. Desmontaba las

supuestas conversaciones telefónicas entre su defendido y el teniente general

Miláns del Bosch.

Y, en concreto la crucial del 22-F por la tarde, al parecer mantenida desde el

despacho de negocios

Inmobiliarios o de arquitectos de los hijos del coronel Ibánez Inglés, en

Valencia. Conversación que Miláns quiso presenciase el comandante Pardo Zancada

para «darle garantías» de que Armada estaba en «la operación».

Hermosilla mostró su extrañeza porque se hiciese ir a Valencía al hombre que

debía movilizar la DAC, al día siguiente, con su mensaje de convicción inducida,

en vez de indicarle lo más sencillo: «Habla, ahí, en Madrid, con Armada que es

el "Director".» O lo más directo: «Que San Martín, el jefe de Estado Mayor de te

DÁC, hable, desde ahí, desde Madrid, con Armada...»

La defensa de Armada, en voz de Hesmosilla, es una construcción de doble sesgo

«jurídica» y "de sentido común», aplicada a destruir mas que las pruebas —

«porque no las hay, ni se han presentado»— las hipótesis y acusaciones que

contra su defendido han ido apartando, sin exigencia de juramento, otros

procesados.

Fue contundente y, reconozcámoslo, valiente el letrado, al denunciar no

precisamente de hurtadillas, toda una estrategia colectiva «de argucias y hechos

fraguados para que otros creyesen que el general Armada estaba en la

conspiración y era uno de los artífices y mandos de ellas.. y hasta, yendo más

lejos, para dejar flotando dudas, sospechas y reticencias de !a conducta del

general Armada, relacionándola siempre con la más alta Magistratura de la

nación»... "pretensión inculpatoria que responde a un doble plan anterior que el

prestigio del general Armada actuase como estímulo y acicate, garantía del éxito

de la operación y justificación de su amparo por la Zarzuela".

Deslindó dos grandes bloques de su alegato: el primero, en el que se proponía

demostrar que Armada no conspiró, ni alentó, ni dirigio alguna operación

militar.

El segundo, para evidenciar que no solo no hubo la condición «sine qua non» de

una rebelión que es el «alzamiento en armas», sino que «todas sus actuaciones

fueron onentadas precisamente a la sofocación y salida de la situación creada»

tras el asalto al Congreso y el estado de excepción en Valencia. Basó ese primer

capítulo —hoy entrará en el segundo— en la negativa, argumentada, de que Armada

hubiese ejercido la "dirección" que se se atribuye o la «bicetalia» con Miláns

del Bosch; si para el fiscal, desde la conversación de Miláns-Armada el 10 de

enero en Valencia, éste entra en la túrmix conspiratoria, para Hermosilla

resulta ínconcebible que Armada no comparezca en la reunión clave del 18 de

enero en General Cabrera donde «Miláns se eligio jefe moral de la operación», y

que, según ha declarado el genera! Torres Hojas, que si asistió «l a obligación

de silencio que contrajimos con Miláns del Bosch incluía también a Armada» a no

hablar de lo allí acordado ni con Armada. «¿Conoce alguien una operación de

esta magnitud y naturaleza que haya tenido al director ausente y ajeno y

mantenido fuera del círculo de los participantes?»

"Preguntado el tenteníe general Miláns del Bosch por el fiscal "¿Entre usted y

Armada adoptaron alguna solución?" Miláns respondió categóricamente: "No"...

¿Qué prueba aporta el fiscal para afirmar que Armada se subió en la estación cíe

Valencia, al 10 de enero, al tren que iba destinado al 23-F?»

Y como de lo hablado aquel día en la residencia del capitán general de Valencia

hay sólo dos interlocutores, dos versiones y ambas interesadamente cotrarias,

citando al penalista Cesare Beccaria, dijo, «Mientras una persona afirme y otra

niegue, nada hay de cierto; y prevalece el derecho que cada hombre tiene a ser

creído inocente»

Luego aportó las palabras del propio Milans del Bosch, quien suponía que detrás

de Armada había alguien superior a todos ellos», es decir: «le creía peón de

brega de una autoridad más alta que abrigaba la operación..».

Y se pregunta el letrado- «Entre las autoridades que en aquel 10 de enero

estaban por encima de Armada (Pascual Galmés, capitán general de Cataluña, ya

que Armada dependía directamente de el ; Gabeiras, como JEME, Alfaro Arregui,

como PREJUJEM, o el mismisimo Rey...) ¿cómo Miláns del Bosch no realizó ni un

solo intento de comprobación, máxime si había estado en Madrid, y no de paso,

desde el 8 al 13 de febrero... porque en esas fechas, Miláns del Bosch ni vio ni

habló, ni lo intentó, con Armada.

Ni éste tuvo interés alguno en hacerlo con Miláns del Bosch, Y eran dias,

vísperas cruciales.. y se pretende asegurar que el mando era bicéfalo?» Cargando

el énfasis en su tono, el defensor declaró con una cita de Góngora en referencia

al Rey Felipe IV tras el asesinato de Víllamediana. «El matador fue Bellido.

El impulso, soberano» «Se ha tratado en todo momento, y también en el sumario,

de implicar a las más altas autoridades y a la más alta magistratura de la

nación, en el sentido inspirador del movimiento operativo».

Aquí debo referir algo sucedido ayer en la Sala de Justicia, que

intencionadamente me niego a calificar.

Para empezar, y como desprecio al acusado general Armada, a quien ayer se iba a

defender, diez de los procesados no comparecieron. Para continuar, fue llamativa

la actitud de abierta hostilidad "oral y gesticular" de los acusados Miláns del

Bosch, Camilo Menéndez e Ibáñez Inglés hacia Armada. Me dicen, ya que yo no pude

oír lo que Miláns del Bosch le apostrofó con insultos durante largos tramos de

la sesión. Armada, estático, como si fuera de mármol, miraba al frente sin

inmutarse.

Desde la víspera, y a instancias de su defensor, el general Armada fue alojado

en un pabellón distinto, dentro del mismo acuartelamiento.

Es notorio y ha trascendido, dia a día, el aislamiento de silencio, soledad y

vejámenes a que el acusado general Armada ha sido sometido pertinazmente por sus

compañeros de armas... y de "Banquillo".

Y para, terminar, ante la creciente tensión provocada por los procesados, el

presidente indicó al defensor que «fuese más breve y se cíñese a los hechos» La

víspera, los codefensores tenientes generales Cabeza Calahorra y De Santiago, so

pretexto de la invocación del "estado de necesidad" pronunciaron ardientes

soflamas descriptivas de un catastrofismo nacional «anterior» a los hechos del

23-F, y en las que, sin andarse por las ramas, se justificaba la intervención

milítar y «el postrer paso honroso de Miláns del Bosch, en defensa de su dama de

siempre.

España»; pero entonces el presidente Gómez de Salazar no solicitó en ningún

momento esa «abreviación» ni ese «ceñirse a los hechos». Pilar URBANO,

 

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