El Juicio del 23-F. En el caso de que aprecie conducta delictiva en los procesados. 
 De Miguel pide al Tribunal que ejerza la iniciativa del indulto     
 
 ABC.    04/05/1982.  Página: 33. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

NACIONAL

El juicio del 23-F

MARTES 4-5-82

En el caso de que aprecie conducta delictiva en los procesados

De Miguel pide al Tribunal pe ejerza la iniciativa del indulto

MADRID. El letrado Adolfo da Miguel concluyó ayer su Informe de defensa ante la

sala que juzga !os hechos del 23-F pidiendo la Ubre absolución de sus

patrocinados, el capitán de Navio Camilo Menéndez, el comandante Pardo Zancada y

el paisano Juan García Garres.

El abogado De Miguel comenzó su intervención haciendo algunas consideraciones

sobre el delito de «rebelión militar», del que están acusados los procesados. A

juicio del letrado, lo ocurrido en el Congreso sólo tiene parentesco con el

apartado 3 del artículo 214 del Código de Justicia Militar en lo que se refiere

a «disolver las Cortes», «impedir que se reúnan o deliberen, o arrancarlas

alguna resolución», aunque ninguna de ellas concurría exactamente en e) caso.

Sm embargo, en el caso de ser apreciado el delito, la intervención «encaja sin

inconveniente alguno en el estado de necesidad».

Según la argumentación de la defensa, «resulta sumamente difícil discernir si no

había todavía bastantes muertos a manos del terrorismo separatista», al igual

que sería demasiado pedir que se aquilatara si los males colectivos existentes

del 23-F eran todavía tolerables o llegaban ya a una situación límite.

De Miguel enfatizó que los defensores no persiguen efecto político alguno, «tan

soto justicia», que no sean condenados como rebeldes quienes actuaron

incruentamente en la racional creencia de hacerlo en virtud del mando supremo de

las Fuerzas Armadas.

El letrado expuso su tesis de que un militar, siempre que no se le ordenen

delitos manifiestos y atroces, deberá atenerse a lo que se le mande. Y aquella

noche «(a voluntad del comandante supremo- fue para ellos ia única ley».

De Miguel hizo luego una persona! interpretación de la Constitución española,

según la cual «la norma fundamental ha configurado un poder militar autocrático

en manos del Monarca, y así lo entendieron los mandos militares en la noche del

23 a! 24 de febrero». «Llegada la situación límite —añadió el letrado—, se

entendió fundadamente, racionalmente en todo caso, fuere o no así en la

realidad, que el Rey se erigía en intérprete de esa inquietud, ante la crítica

situación creada, lo que le impulsaba, en opinión de quienes en tal operación

actuaron en la seguridad de obedecerle, a remediar o paliar el mal con los

medios a su alcance.»

Para el caso de que el Tribuna) encuentre delito en tos inculpados, el defensor

uno a pedir que la Sala aplique el indulto, ya que «pocos serían tan merecedores

de la iniciativa judicial del indulto» prevista tanto en el Código de Justicia

Militar como en el Código Penal. De Miguel remachó su tesis con la particular

opinión de que «no es dudoso que, a falta de absolución, nada sería más grato a

la familia militar, como también a la sana opinión pública, como el sereno

ejercicio de esta prerrogativa por vuestra parte, cualquiera que fuere la suerte

que en el área política —que no es (a vuestra— pudiera correr la propuesta».

Entró luego De Miguel en la consideración particuluar de sus defendidos, para

los que tuvo grandes e insistentes elogios.

De Camilo Menéndez —al que trató de «•ejemplar jefe de la Armada» y «espejo de

marinos de guerra»— dijo que fue al Congreso para acompañar a su amigo, el

teniente coronel Tejero, sin que tuviera nada que ver con los hechos.

Al hablar del comandante Pardo, el letrado hizo una encendida apología, no

exenta de recursos sentimentales, que le llevaron a afirmar que si la muerte no

le hubiera arrebatado de niño a su hijo «hubiera querido que fuese como Ricardo

Pardo, aunque tuviese que ir a verlo a presidio». DIJO luego que Pardo no había

conocido los preparativos hasta el día anterior a los hechos, y señaló que había

realizado una misión de oficial de enlace al transmitir el mensaje del teniente

general Miláns del Bosch a la DAC, que no arrastró a otras unidades de la

Acorazada y que su presencia en el Congreso tuvo la única finalidad de

salvaguardar a la Guardia Civil.

De García Garres —«catalán españolisimo, abogado, oficial de complemento"—

afirmó que no participó en los hechos del 23-F, ya que se trataba de algo

exclusivamente militar, ni mantuvo una actitud rebelde. Mantuvo que la razón de

la presencia de García Garres en la reunión del día 18 se debía a que quería ver

a Miláns del Bosch para preparar el acto de homenaje a la Guardia Civil en

Valencia. Respecto a las grabaciones telefónicas con Tejero, De Miguel subrayó

que no se habían traído a la causa y que, en cualquier caso, no serian una

prueba válida.

INTERVIENE EL CODEFENSOR DE PARDO

Tras un breve descanso intervino el codefensor del comandante Pardo, general

Carlos Alvarado, quien mantuvo que en torno al 23-F existieron una sene de

circunstancias (terrorismo, separatismo, ultrajes a la bandera) que «provocaron

la actitud de los procesados».

 

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