El juicio del 23-F. Hermosilla pidió la libre absolución de su defendido. 
 Armada estuvo con el Rey y la Constitución     
 
 ABC.    01/05/1982.  Página: 23. Páginas: 1. Párrafos: 19. 

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SÁBADO 1-5-82

NACIONAL

-El juicio del 23-F-

Hermosilla pidió la libre absolución de su defendido

«Armada estuvo con el Rey y con la Constitución»

MADRID.

El abogado Ramón Hermosilla, defensor del general Armada, concluyó en la sesión

de ayer, a última hora de la mañana, su informe ante la Sala que juzga el

fallido golpe de Estado del 23-F. Hermosilla insistió en la inexistencia de

pruebas para acusar a su patrocinado de un delito de rebelión militar en

cualquiera de sus grados, y reiteró su tesis de que la trama movida en torno a

la presencia de Armada en los hechos «fue hacer creer a los que estaban en la

operación que Armada también lo estaba».

Al comenzar la sesión el presidente del Tribunal, teniente general Gómez de

Salazar, intervino para explicar que la llamada de atención que, en la sesión

del jueves, dirigió al letrado Hermosilla, no era ni una censura ni una

advertencia, sino simplemente un recordatorio para la mejor marcha de la vista.

Reanudando su línea de argumentación técnico-jurídica, Hermosilla considera

como«hechos ciertos» que el general Armada no estuvo en la operación, que no

participó en reuniones preparatorias, que no mantuvo conversaciones telefónicas

con los implicados, que no fue un conspirador, que no estuvo en La Zarzuela y

que no autorizó a nadie a usar su nombre.

También es un hecho cierto para el defensor que Armada permaneció en el Estado

Mayor supliendo a Gabeiras y desempeñó sus funciones con eficacia y fidelidad al

mando.

En cambio, la noticia de la presencia de Armada en la operación, lo que se

transmite de unos a otros, sale «como de un desconocido y contaminado manantial,

de una voz jurídicamente no identificable».

Citó luego Hermosilla declaraciones como las del director general de la Policía,

Fernández Dopico; del comisario Ballesteros y del actual inspector general de la

Guardia Civil, a quienes Tejero, en el Congreso, les dijo que estaba a las

órdenes del Rey y de Miláns del Bosch, sin mencionar en ningún caso a Armada.

Con el propósito de «desencuadrar a Armada de la tipificación en que,

incomprensiblemente, le ha situado la acusación del fiscal», Hermosilla intentó

establecer luego dos circunstancias: qué es concretamente «rebelión militar»,,y

en segundo lugar por qué la conducta de Armada no está comprendida "en esta

tipificación Citó el Código de Justicia Militar en lo que se refiere al

mencionado delito: «Son reos del delito de rebelión militar los que se alcen en

armas contra el ordenamiento constitucional, el jefe del Estado, las

instituciones del Gobierno o las instituciones fundamentales de la nación »

Mantuvo que Armada no puede ser incluido en esta tipici-dad toda vez que no fue

autor de los hechos del 23-F o que convergieron en el 23-F, en ninguno de los

escenarios de estos hechos.

En opinión del defensor, su patrocinado no incitó ni auxilió a los autores de

los hechos ni fue su cómplice, sino que, por el contrario, su actitud fue la

antítesis del auxilio por cuanto contribuyó a resolver la situación. Según esta

tesis, a quienes auxilió Armada fue al mando militar, a los representantes de

los órganos constitucionales y al Rey.

ARMADA NO TOMO LA INICIATIVA

En opinión de Hermosilla basta leer las declaraciones de unos y otros para

llegar a la conclusión de que no hay un solo eslabón de engarce que vincule a

Armada con la acción subversiva u operativa.

Para Hermosilla puede ser calificada de rebelión militar la primera de las dos

etapas (antes y después de la toma del Congreso) en que él divide los hechos a

efectos de una mejor apreciación técnica.

En este sentido, al resultar improbada la acusación de que Armada participó en

la primera parte de los hechos, éste quedará, a juicio de su defensor, fuera de

la exculpación de rebelión militar.

Hermosilla mantuvo ante el Tribunal que la segunda etapa de los hechos que se

inicia con la llegada de Armada a! Congreso no tiene vinculación esencial con la

primera, y calificarlos de rebelión militar sería una aberración jurídica, ya

que no se dio en ella la condición «si ne qua non»: e! alzamiento en armas.

El defensor subrayó que en esa segunda etapa Armada no tomó la iniciativa de la

participación en los hechos que le cupo ejercer.

No fue suya la idea de ir al Congreso de los Diputados, ya que la primera

sugerencia que recibió fue en el Estado Mayor de parte de Aramburu Topete.

Entiende Hermosilla que, para Tejero, Armada no era el jefe, «la autondad

militar por supuesto», sino «un interlocutor, el emisario de quienes estaban en

la otra acera, el hombre que por ser incondicional al Rey estaría en condiciones

de trasladar propuestas de éste».

La verdad, según Hermosilla, es que Tejero no conoce a Armada: «Se indentifican

al encontrarse en el Congreso, cuando uno dice «soy el general Armada» y el otro

«soy el teniente coronel Tejero».

Hermosilla citó luego el dictamen definitivo del fiscal, en el que éste reconoce

que está

ya autorizado para hacer dos proposiciones: la primera, proporcionar un avión, y

la segunda, para hacerla a título personal, la formación de un Gobierno de

coalición presidido por él.

El que se hiciera el ofrecimiento del avión —que es jurídicamente inadmisible—

sólo está justificado de acuerdo con la argumentación de Hermosilla por la

necesidad de encontrar una salida incruenta a la situación creada.

El verdadero encargo que se hizo a Armada fue que no hiciese la propuesta del

Gobierno en nombre de Su Majestad el Rey, y Armada, en opinión de Hermosilla, no

excedió ese límite

«LA FORMULA»

En opinión del defensor, la expresión «a título personal» define un signo

convencional: o se sabe que quien actúa a título personal tiene alguien detrás

que podrá decir la última palabra, o el convencionalismo no sería más que la

expresión de los buenos oficios, de la buena voluntad de un señor particular al

que se le ocurrió mediar en el conflicto.

Para Hermosilla éste no fue el caso. Aquella noche, aunque todos desearan que se

mantuviese el orden constitucional, también sobre todos pesaba la tremenda

preocupación ´derivada de la situación misma y del peligro que corría la vida de

los diputados. «Esta preocupación era, sin duda, especialmente sentida por el

Rey», señaló Hermosilla

En la segunda parte de la sesión de la mañana, Hermosilla entró a explicar e

interpretar la gestión de Armada

Justificó las palabras de su defendido, a Laína, cuando el general le dijo que

era necesario dejar que la cuestión fuese resuelta por los militares. La razón

es que en aquel instante Laína pensaba llegar a poner en acción a los «geos», y

esto hubiera provocado una masacre. Para Armada —opinó Hermosilla— el

restablecimiento de la Constitución conculcada no sólo podía lograrse de un modo

no cruento, sino que era imperiosamente necesario conseguirlo de esa manera no

cruente.

Y antecediendo a! restablecimiento de la Constitución conculcada, era

imperiosamente necesario lograr por la vía no violenta la liberación de las casi

cuatrocientas personas retenidas.

Armada lo que hace es convertir la sugerencia de un cambio en la Presidencia del

Gobierno en un instrumento que permitiese convencer a Tejero de que retirase las

fuerzas del Congreso.

La intención de Armada de encuadrar su gestión dentro de los preceptos y el

espíritu del texto constitucional fue patente, a juicio de Hermosilla. Armada,

aunque se discuta el encaje constitucional de la fórmula, creyó siempre estar

actuando dentro de la Constitución.

Según la tesis de Hermosilla, Armada no llegó de todas formas a hacer una

propuesta ni siquiera a título personal.

Lo que hizo fue comunicar a Tejero que ésa podría ser la salida de la situación.

Hermosilla mantuvo también que, puesto que no participó en los preparativos del

23-F, Armada estuvo con el Rey y estuvo con la Constitución.

Finalizó Hermosilla su exposición señalando que, al no concurrir causa alguna

para tipificar la conducta de Armada como delito de rebelión militar, pedía la

libre absolución de su defendido.

«La presencia de Armada en la operación parte de una voz jurídicamente no

identificable»

 

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