El Juicio del 23-F. El presidente tuvo que llamar varias veces la atención al codefensor general Calzada. 
 Quintana mantiene que Torres Rojas no interfirió en el mando de la DAC     
 
 ABC.    01/05/1982.  Página: 24. Páginas: 1. Párrafos: 20. 

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SÁBADO 1-5-82

NACIONAL

El juicio del 23-F

El presidente tuvo que llamar varias veces la atención al codefensor general

Calzada

Quintana mantiene que Torres Rojas no interfirió en el mando de la DAC

A la una de la tarde, finalizada la intervención del letrado Ramón Hermosilla,

tomó la palabra el defensor del general Torres Rojas y del teniente de la

Guardia Civil Núñez Ruano, Gerardo Quintana Aparicio.

Antes de iniciar la lectura de su informe, Gerardo Quintana afirmó que quería

agradecer al Tribunal el amparo sentido por todos en el interior de la Sala, por

el espíritu de justicia remante, «ya que en la calle —dijo— nos hemos encontrado

con un tribunal popular, como es la Prensa, que nos ha insultado, calumniado e

injuriado».

El presidente del Tribunal le interrumpió y le dijo que eso era ajeno al tema,

tras ¡o cual el letrado señaló que pedía disculpas por ello, y que quería dejar

constancia del agradecimiento al Tribunal por el ambiente de equidad reinante.

En lo que hace referencia a la conducta de Torres Rojas, Quintana señaló que hay

dos momentos clave en su actuación: el referente a la reunión del día 18 de

enero en la caite General Cabrera y su estancia en la División Acorazada.

Con respecto a lá reunión de la calle General Cabrera, añadió, «en aquellos

momentos el terrorismo estaba intentando conculcar la unidad de la Patria, la

situación era caótica, y eso generaba un malestar en las Fuerzas Armadas por la

situación de orden público, al igual que en los españoles en general»,

En ese momento —dijo luego— mi defendido es invitado por un general de

prestigio, como es Miláns del Bosch, a una reunión en casa del teniente coronel

Mas Oliver, ayudante de Miláns del Bosch. Torres Rojas no sabía nada hasta ese

momento, y allí Miláns del Bosch le dice que los Reyes piden ayuda para la

realización de un gesto que sirva para establecer el orden perdido y recuperar

el cumplimiento del mandato constitucional.

Es de este "recuperar" de donde surge después la reconducción de que tanto se ha

hablado. ¿Cómo puede pedirse entonces a Torres Rojas que dudara de las palabras

de un general como Miláns del Bosch, cuya lealtad al Rey y amor a España estaba

ya suficientemente probada?»

Con respecto a la estancia de Torres Rojas en la División Acorazada Brúnete,

«¿cómo es posible —preguntó Quintana— que se diga que Torres Rojas iba a tomar

el mando de la División?

Si Pardo Zancada hubiera querido

que mi defendido tomara e! mando, hubiera sido mejor que Juste no estuviera

presente ¿Por qué entonces hizo a Juste regresar de Zaragoza?»

«Después de la reunión del 18 no volvió a mantener relación. Y cuando Pardo

Zancada te explica que va a ocurrir un hecho grave, Torres Rojas no tenía misión

concreta alguna encomendada en la División

Acorazada, sino que esperaba órdenes que creía emanaban del Rey,

Con esto, señor presidente, no quiero implicar a Su Majestad, sino que estoy

hablando de la creencia general que había en ese momento.»

PARALELISMO CON JUSTE

«Hay que establecer así un paralelismo entre fas actuaciones de Juste y Torres

Rojas, con la diferencia de que mi defendido fue procesado y Juste no», dijo el

defensor.

Añadió luego que «cuando se produce el mensaje del Rey, Torres Rojas estaba ya

en La Coruña, por lo cual mi defendido no 1aító nunca a la obediencia debida, ya

que cuando se te ordenó regresar a La Coruña, to hizo».

«Vistos los hechos —concluyó Quintana—, esta defensa estima que no son

constitutivos de delito, pero en cualquier caso, y si el Tribunal no tuviera a

bien considerar que no incurrió en delito, solicito que se le apliquen las

eximentes de obediencia debida, ya sea real o putativa.»

A continuación, Guillermo Quintana comenzó la lectura del informe relativo a la

defensa del teniente de ta Guardia Civil Núñez Ruano, acusado por el fiscal de

formar parte de la fuerza que acudió af Congreso al mando de Tejero. En síntesis

dijo que cuando recibió la orden su defendido nadie sabía lo que pasaba, si era

un atentado de ETA, si la Policía Nacional estaba en huelga, como se había

rumoreado, o qué es to que pasaba. «Como se ha dicho reiteradamente, el 95 por

100 de la fuerza que fue al Congreso, lo hizo engañada.»

Rechazó luego la acusación del fiscal en el sentido de que su defendido hizo

descender a tos guardias de (os autobuses y después amenazó al director general

de la Guardia Civil.

«Tengo que señalar —dijo— que no fue Núñez Ruano el que amenazó a Aramburu,

sino otro teniente al que no se ha podido identificar con certeza.»

Finalizada la lectura de Gerardo Quintana, tomó la palabra el general Calzada

Atienza, en calidad de codefensor militar del general Torres Rojas.

El general Calzada comenzó su intervención haciendo balance de los atentados

terroristas ocurridos en

España durante los años 1979 y 1980.

En ese momento, e! presidente del Tribunal, teniente general Gómez de Salazar,

llamó la atención a! codefensor y le advirtió que se ciñera a los hechos de la

causa.

El general Calzada continuó la lectura de los folios que llevaba y afirmó

entonces que se estaba registrando un fuerte incremento del separatismo.

El teniente general Gómez de Salazar volvió a interrumpir al codefensor, y le

advirtió «per última vez» que en caso de no ceñirse a tos hechos de la causa, le

retiraría la venia. El general Calzada solicitó un receso para reconsiderar su

defensa.

Al comenzar la sesión de tarde, el general Calzada Atienza entregó su escrito de

defensa a la Sala, expresando su protesta, a la que se adhirieron vanos de los

defensores.

 

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