Para Pardo y el resto de los militares que entraron en el Congreso. 
 De Miguel pide que se aplique la eximente de obediencia debida     
 
 ABC.    01/05/1982.  Página: 24. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Para Pardo y el resto de los militares que entraron en el Congreso

De Miguel pide que se aplique la eximente de obediencia debida

En la última parte de la sesión de la tarde, Adolfo de Miguel tomó la palabra a

continuación para informar en defensa de los procesados capitán de navio Camilo

Menéndez Vives, el comandante Ricardo Pardo Zancada y el paisano Juan García

Carres.

El fiscal togado pidió en conclusiones definitivas 4 años de prisión para el

capitán de navio, 15 años para el comandante y 10 años para Juan García Carres.

De Miguel tuvo tiempo sólo para dar lectura a la parte de sus conclusiones que

hace referencia a Camilo Menéndez y Pardo Zancada.

Refirió la situación que se daba en España en la fecha de autos y afirmó que los

procesados obedecieron órdenes, que ninguno de ellos creyó cometer detito alguno

y que se trató de una operación fracasada o desistida, que terminó con una

capitulación honrosa.

En su opinión, tanto el teniente coronel Tejero y sus hombres, como el resto de

los militares que entraron en el Congreso el 23 de febrero, lo hicieron en la

convicción de que ése era el deseo de Su Majestad.

Por ello, se pidió que se aplique la eximente de obediencia debida.

También aseguró que a tos procesados se debe aplicar la eximente de estado de

necesidad; porque ellos sintieron el impulso de hacer lo que hicieron por la

situación que atravesaba España, y convencidos del respaldo regio.

«No quiere decir esta defensa —aclaró— que Su Majestad el Rey conociera, y menos

aún respaldara la operación. Pero lo que si es cierto es que los procesados,

porque así se les aseguro, lo creyeron.»

El abogado dijo que el comandante Pardo, en la reunión de la DAC, no engañó a

sus compañeros y que su presencia en el Congreso aquella noche fue puramente

testimonial, en tanto que la actuación del capitán de navio Camilo Menéndez

Vives constituyo una humanitaria asistencia para quienes la necesitaron, sin que

en ningún momento diera órdenes, ya que sólo había ido al Congreso «a confortar

a un amigo en la adversidad».

A las seis menos cuarto de la tarde, el letrado Adolfo de Miguel indicó al

presidente del Tribunal que, a partir de ese momento, iba a iniciar la lectura

de la parte de sus conclusiones provisionales referidas a la defensa de Juan

García Carres. DIJO al presidente que si lo estimaba oportuno podía suspender la

vista.

El teniente general Gómez de Salazar levantó la sesión, que se reanudará el

lunes.

 

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